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La salud descentralizada

agosto 28, 2007 1 Comentario
La salud descentralizada
Apure en la mira.


En días pasados TELEVEN, en uno de sus programas dominicales de denuncia, nos mostró una realidad que nadie en San Fernando de Apure desconoce, es probable que en el resto del país esta realidad sea un factor reflejo. El caos en el sistema de Salud del Estado Apure es alarmante, sin referirnos a la ciudad como elemento integrante del caos y la anarquía producto de la incapacidad e ineficiencia de sus gobernantes. Una vez más la dedocracia es la cómplice vil de la falta de asistencia en que se sumerge el aguerrido pueblo Apureño.

La descentralización del sistema de salud público en una de las tantas aberraciones heredadas de la Cuarta República, una forma de condicionar el desarrollo en materia de salud pública en las regiones que asumieron este modelo de administración en el siglo pasado.

La estructura organizativa del sector público (descentralización) de la salud presenta un agotamiento de su modelo, situación en la que intervienen una diversidad de factores, entre los cuales es necesario mencionar la jefatura de Recursos Humanos como sistema clientelar que ha prevalecido en las últimas décadas en el país, y que ha producido una hipertrofia del aparato público en el cual la ausencia de racionalidad entre la misión y objetivos que se persiguen y el recurso humano para su cumplimiento y consecución, ha sido la regla. Recomponer la administración requiere de la aplicación seria y sostenible de un programa que, más allá de los actores políticos que inciden en la conducción de los organismos, tienda a lograr un equilibrio entre el gasto y las metas que con tal inversión pretendan alcanzarse. Si la misión de los servicios de salud es garantizar la salud, es imprescindible sincerar el gasto.

Algunas de las causas que contribuyen al desorden administrativo del sector salud y que se manifiestan en la mala calidad de los servicios son:
1. Nóminas que ocupan hasta el 90% de los presupuestos asignados.
2. Ausencia de personal altamente capacitado.
3. Corrupción en todos lo niveles del sector.
4. Gobernadores complacientes e incapaces, que lejos de contribuir a organizar el desorden, lo promueve.
5. Insuficiencia presupuestaria a pesar del alto gasto en nóminas.

Para ejemplarizar la grave situación en los Institutos de salud descentralizados (caso que nos ocupa) es normal encontrarnos con la desarticulación del proyecto de presupuesto y el registro de asignación de cargos (RAC), de ahí lo común en el sobregiro de partidas para tal fin. Vemos, por ejemplo, contratación de chóferes y la Institución no tiene ambulancias, ascensoristas y las edificaciones son de una planta, vemos contratación de personal contratado, los cuales los clasifican en contratados fijos y contratados suplentes, hay contrataciones de suplentes para que suplan a los suplentes antiguos y ni qué decir en las unidades administrativas, secretarias de secretarias, asistentes de asistentes, el desorden es total producto del clientelismo, gerentes que hoy, disfrazados de rojo rojitos, distorsionan la esencia de la propuesta revolucionaria; ayer de derecha y hoy cobijados bajo la manta de la Revolución como forma de prevalecensia de un modelo que ha colapsado. Sin mencionar los desfalcos productos de las nóminas fantasmas, el Estado Apure es emblemático en este sentido.

Nos encontramos, como producto de la descentralización del sector salud, en presencia de Instituciones de salud cuyos procesos formales, administrativos, financieros, organizacionales y materiales presenta un franco deterioro, lo cual se traduce en un PROCESO LOGICO de reestructuración o de reconversión como muestra de un mensaje optimista bajo la perspectiva de priorizar la administración eficiente de la salud del pueblo venezolano.

La corrupción, como elemento contaminante en las Instituciones públicas, es una de las mayores aberraciones presente en este sector, los robos de equipos, materiales y componentes necesarios para el buen funcionamiento de hospitales, es un hecho cotidiano, el cual se hace necesario combatir con la contundencia propia de un Estado que se enmarca en un proceso de cambio rumbo al Socialismo del siglo XXI. La corrupción es el modelo imperante a combatir.

Los gobernadores se olvidan de incluir en sus presupuestos partidas extraordinarias para asignarlas a la mejora de la red hospitalaria, no es una prioridad para ellos, total, el Ejecutivo está en Caracas, nadie se entera del caos en las regiones. La idea, en algunos casos, es retener los aportes presupuestarios que se le asignan al sector salud en los bancos (recursos enviados a las Gobernaciones por el MINISTERIO DEL PODER POLULAR PARA LA SALUD) para que rindan los puntos necesarios que incrementen sus arcas.

Adecuar el marco jurídico que rige la salud, implementar un modelo de atención integral, depurar los sindicatos, colegios y gremios en el sector, son entre otras, prioridades apremiantes en la recomposición del aparato de Salud Pública. La centralización como medida para la ejecución de las políticas macro que emane el Ejecutivo, enmarcado hacia un sistema de salud equitativo, eficiente y moderno.

Construir un servicio de salud único, universal, democrático y participativo, con viabilidad política y financiera; gratuito, de calidad y con calidez, susceptible de ser perfectible es el sistema de salud que queremos, sólo con el trabajo y la participación de todos, podremos lograrlo.

EL PSUV SERÁ LA HERRAMIENTA PARA COMBATIR Y DERROCAR LA DEDOCRACIA, EVITAR QUE GOBERNADORES, ALCALDES, DIPUTADOS Y CONCEJALES INEFICIENTES E INCAPACES DESTRUYAN, CON SU INDIFERENCIA, EL PROCESO REVOLUCIONARIO, TODOS A INCORPORARNOS.

Patria Socialismo o Muerte…
Venceremos

chamosaurio@gmail.com

La sumisión a la política imperial

La sumisión a la política imperial
Fidel Castro Ruz
Fuente: Granma


De los Presidentes de Estados Unidos y los aspirantes a ese cargo, solo conocí uno que por motivos ético-religiosos no fue cómplice del brutal terrorismo contra Cuba: James Carter. Esto supone, desde luego, otro Presidente que prohibió el empleo de funcionarios de Estados Unidos para asesinar a dirigentes cubanos. Se trata de Gerald Ford, que sustituyó a Nixon después del escándalo de Watergate. Con su llegada irregular al cargo pudiera calificarse como un Presidente simbólico.

Al ilustre presidente Eisenhower, nada opuesto al terrorismo anticubano, sino más bien el iniciador, debemos agradecerle al menos su definición del complejo militar-industrial que hoy, con su insaciable e incurable voracidad, constituye el motor que conduce a la especie humana a su actual crisis. Habían transcurrido más de tres mil millones de años desde que surgieron en el planeta Tierra las primeras formas de vida.

Un día el Che y yo nos fuimos a jugar golf. Él había sido caddie para ganar algo en su tiempo de ocio; por mi parte, no sabía absolutamente nada de ese costoso deporte. Ya se había decretado por el Gobierno de Estados Unidos la suspensión y el reparto de la cuota azucarera de Cuba, después de aprobada por la Revolución la Ley de Reforma Agraria. El partido de golf fue con prensa gráfica. El propósito real, burlarnos de Eisenhower.

En Estados Unidos se puede tener una minoría de votos y ganar la Presidencia. Fue lo que le pasó a Bush. Contar con la mayoría de votos de electores y perder la Presidencia fue lo que sucedió con Gore. De ahí se deriva que el Estado de la Florida, por el número de votos presidenciales que otorga, sea codiciado por todos. En el caso de Bush, fue necesario además el fraude electoral, en el que los primeros emigrantes cubanos de origen batistiano y burgués eran expertos.

De eso no está excluido Clinton, ni tampoco la precandidata del Partido Demócrata. Con su apoyo se aprobó la Ley Helms-Burton, para lo que encontró un pretexto: el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, que más de una vez volaron sobre la ciudad de La Habana y decenas de veces violaron el territorio de Cuba. La orden de impedir vuelos sobre la Capital había sido transmitida a la Fuerza Aérea cubana semanas antes.

Debo contarles que, muy próximo al episodio, había llegado de visita a Cuba el legislador Bill Richardson, el 19 de enero de 1996. Traía, como era habitual, solicitudes de que fuesen puestos en libertad varios presos contrarrevolucionarios. Al plantearle que estábamos ya cansados de tales solicitudes, le hablé de lo que sucedía con los vuelos de Hermanos al Rescate. También le hablé de las promesas no cumplidas sobre el bloqueo. Richardson regresó a los pocos días, el 10 de febrero, y con entonación sincera me expresó, según recuerdo con mayor o menor precisión, lo siguiente: “Eso no volverá a repetirse, el Presidente ha dado ya la orden de que fueran suspendidos”.

Yo creía entonces que las órdenes de un Presidente de Estados Unidos se cumplían. Las avionetas fueron derribadas el 24 de febrero, unos días después de la respuesta. La revista The New Yorker habla y ofrece detalles sobre esa reunión con Richardson.

Parece cierto que Clinton dio la orden de que tales vuelos fuesen suspendidos, pero nadie le hizo caso. Era un año electoral, y aprovechó ese pretexto para invitar a los líderes de la Fundación y suscribir, con el apoyo de todos, la criminal Ley.

A raíz de la crisis migratoria que se desató en 1994, supimos que Carter deseaba actuar en busca de una solución. Clinton no lo aceptó, y llamó a Salinas de Gortari, Presidente de México. Cuba había sido el último país en reconocer su triunfo electoral. Había hecho contacto con él en su toma de posesión como nuevo Presidente de México.

Salinas me comunicó por teléfono la decisión del presidente Clinton de buscar una solución satisfactoria, quien a su vez le rogó que cooperara en esa búsqueda. Así fue como se llegó a un acuerdo en principio. Dicho acuerdo con Clinton incluía la idea de poner fin al bloqueo económico. El único testigo con que contábamos era Salinas. Clinton había “planchado” a Carter en tal proceso. Cuba no podía decidir quién sería el mediador. Salinas narra este episodio con fidelidad. Quien lo desee, puede leerlo en sus textos.

Clinton fue realmente amable cuando coincidió casualmente conmigo en una reunión de la ONU colmada de Jefes de Estado. Fue, además, amistoso, a la vez que inteligente, al exigir el cumplimiento de la Ley con relación al niño secuestrado al rescatarlo con fuerzas especiales enviadas desde Washington.

Los precandidatos están ahora enfrascados en la aventura de la Florida: Hillary, la heredera de Clinton; Obama, el popular candidato afroamericano y varios de los otros 16 que hasta este momento han propuesto su candidatura en ambos partidos, con excepción de Ronald Ernest Paul, congresista republicano, y Maurice Robert Gravel, ex senador demócrata por Alaska.

Ignoro lo que Carter dijo en sus días de candidato. Sea cual fuere su posición, lo cierto es que adiviné que su elección podría evitar al pueblo de Panamá un holocausto, y así se lo dije a Torrijos. Creó en Cuba la Oficina de Intereses y promovió un acuerdo sobre límites jurisdiccionales marítimos. Las circunstancias de su tiempo le impidieron llegar más lejos y se embarcó, a mi juicio, en algunas aventuras imperiales.

Hoy se habla de que un ticket al parecer invencible podría crearse con el binomio Hillary presidente y Obama vice. Ambos se sienten en el deber sagrado de exigir “un gobierno democrático en Cuba”. No están haciendo política; están jugando a las barajas un domingo por la tarde.

Se afirma por los grandes medios que esto sería imprescindible, excepto si Gore se postula. No creo que lo haga, él conoce mejor que nadie la catástrofe que espera a la humanidad si continúa por el actual camino. Cuando fue candidato, por supuesto cometió el error de suspirar por “una Cuba democrática”.

Basta de cuentos y nostalgias. Esto se escribe sencillamente para incrementar la conciencia del pueblo cubano.

Fidel Castro Ruz

Agosto 27 del 2007

4:56 p.m.

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