CANDIDATURAS PREMATURAS EN CARABOBO
Irving M Vierma
Quienes militamos dentro del socialismo, hacia su construcción en este siglo XXI, entendemos que aquellos liderazgos que NO nacieron de las bases ni del apoyo popular sino de la coyuntura política y como estrategia electoral, pretendan ahora entronarse en el poder, desconociendo los principios estructurales que está conformando el PSUV.
Ejemplo de ello lo tenemos palpable en Carabobo con el Gral. Acosta Carlez. Como no entendió ni practicó lo que significa la revolución para muchos, no le quedó otra que “dejar” las cosas como estaban y solo maquillarlas para que “parezca” al estilo gatopardiano: el continuismo enrojecido. Pintó hasta los postes de rojo. Mandó poner las vallas más grandes y gastó un realero en publicidad de la más cara, pero al fin su gobierno e instituciones son lo mismo que los Salas y, en algunos casos, peor. Caso patético el del IPAPC.
La burguesía astuta y la poderosa oligarquía carabobeña logro colarse o mantenerse en el gobierno, impidiendo que los factores de izquierda asumieran roles protagónicos que dieran la oportunidad de cumplir con la promesa de “más poder al pueblo” y poner en riesgo sus onerosas y lucrativas cuotas de poder en el estado que mayor riqueza genera después del petróleo. Al contrario, en vez de saldar deudas con las amplias mayorías del estado, Acosta Carlez le dio mas beneficios y poder a la burguesía, a los oligarcas y a sus seguidores obedientes, convertidos en burguesía revolucionaria: carros, empresas, bienes raíces, inversiones, fincas, entre otras, son lugar común de todos quienes han participado en el botín. Revolucionarios, ninguno. Todo está igual o hasta peor. Es, sin lugar a dudas, un traidor de los principios que lo llevaron a ejercer desde su magistratura el liderazgo que conlleva ser revolucionario consecuente con el pueblo, con Chávez y con el árbol de las tres raíces.
Ahora bien, estando consciente de todo ello, Acosta Carlez pretende imponer a sus coleados dentro del PSUV como los candidatos infalibles, únicos, desconociendo las directrices que al respecto han surgido para que sean las bases, desde abajo, quienes hagan las propuestas y no los poderes constituidos. Caso patético el de Xiomara Luna en Pto. Cabello, personaje gris, sin ideas propias, obediente y maleable, es a quien desde la gobernación pretenden “imponer” con mucha sutileza desde las filas internas del PSUV, a candidata de la alcaldía porteña. Una campaña que desde FUNBAS ha ido construyendo, utilizando sus privilegios de funcionaria de dicha institución y con apoyo mediático pagado por la gobernación para perfilarla como candidata sin apoyo verdadero de las bases: regalando necesidades y protagonizando en la prensa, con cirugías y demás hierbas… menos mal que de eso ya no come el pueblo, sabio y paciente, que despertó y jamás dejará que le vuelvan a meter gato por liebre.
Comprando periódicos y dándole concesiones blandas a empresas como Makled, cuyo dueño de la noche a la mañana aparece todos los días en sendos desplegados a toda pagina y full color “de frente con el socialismo” en una fachada llamada “Fundación Makled”, causa suspicacia e intriga saber de donde sale tanto dinero como para donar millardos de bolívares o miles de millones de Bs. F. a la gobernación. ¿A cambio de que? De una concesión para operar un almacén en Pto. Cabello, sin cumplir con reglamentos y leyes vigentes. A dedo. O será que ¿el señor Adala Makled tiene planes para su proyecto político con el apoyo incondicional del gobernador Acosta Carlez?
Por otro lado, el burgomaestre porteño, Osmel Ramos, quien no cuenta con apoyo en las bases por su pésima gestión (esta es su segunda, y no puede ir a reelección), pretende imponer a sus candidatos: su esposa Fany de Ramos, al Dr. José Barbour y otros menos notables pero que se mueven en los pisos de la alcaldía como animales rastreros.
Realmente ni Carabobo ni Puerto Cabello han podido consolidar los aspectos básicos, elementales que sostienen a la revolución en otras regiones del país. A quienes les hemos otorgado esa responsabilidad, han perdido el tiempo y han dedicado sus esfuerzos a solucionar sus particularidades y a entronarse con el poder económico.
Carabobo, tierra prometida de oligarcas y testaferros
Puerto Cabello, primer puerto de carga, última ciudad del país: se nos cae a pedazos y los reales pasan volando derecho a los bolsillos de politiqueros, oligarcas y arcas gubernamentales… solo nos dejan los huecos, el sudor y el cansancio.
Basta. Queremos revolución. Abrámosle paso a las nuevas ideas para consolidar el proceso.
La juventud asume el reto.
irvingvierma110@gmail.com

