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El candidato republicano (Quinta y última parte)

febrero 16, 2008 Deja un comentario
El candidato republicano
(Quinta y última parte)

Los artículos señalados en la reflexión de ayer, 14 de febrero, fueron escritos en los últimos dos o tres días.Hace más de dos semanas, el 27 de enero de 2008, la publicación digital Tom Dispatch reprodujo un artículo, traducido para Rebelión por Germán Leyens: La crisis de la deuda es la mayor amenaza para Estados Unidos, de Chalmers Johnson. Este autor norteamericano no ha sido previamente distinguido con el Nobel, como Joseph Stiglitz, prestigioso y reconocido economista y escritor, o el propio Milton Friedman, inspirador del neoliberalismo que condujo a muchos países por ese desastroso camino, incluido Estados Unidos.

Friedman fue el más activo defensor del liberalismo económico opuesto a cualquier regulación gubernamental. Sus ideas nutrieron a Margaret Thatcher, y a Ronald Reagan. Miembro activo del Partido Republicano, asesoró a Richard Nixon, Ronald Reagan y Augusto Pinochet, de siniestra historia. Murió en noviembre de 2006 a los 94 años. Escribió numerosas obras, entre ellas Capitalismo y Libertad.

Cuando hablo del artículo de Chalmers Johnson, me atengo estrictamente a los argumentos irrebatibles utilizados por él. Empleo el método de seleccionar textualmente párrafos esenciales.

“Al llegar 2008, el propio Estados Unidos se encuentra en la posición anómala de no poder pagar por sus propios altos niveles de vida o su derrochador, exageradamente grande, establishment militar. Su gobierno ni siquiera trata de reducir los ruinosos gastos de mantener enormes ejércitos permanentes, reemplazar equipos que han sido destruidos o gastados en siete años de guerra, o de preparar una guerra en el espacio exterior contra adversarios desconocidos. En su lugar, el gobierno de Bush posterga esos costos para que sean pagados —o repudiados— por futuras generaciones. Esta irresponsabilidad fiscal ha sido disfrazada usando numerosas artimañas financieras manipuladoras —como llevar a países más pobres a que nos presten sumas sin precedentes—, pero viene rápidamente el momento del ajuste de cuentas.

“Ha habido tres amplios aspectos en nuestra crisis de la deuda. Primero, en este año fiscal 2008 estamos gastando cantidades demenciales de dinero en proyectos de ‘defensa’ que no tienen que ver con la seguridad nacional de Estados Unidos. Simultáneamente, mantenemos los impuestos sobre los ingresos de los segmentos más ricos de la población estadounidense a niveles sorprendentemente bajos.

“En segundo lugar, seguimos creyendo que podemos compensar la erosión acelerada de nuestra base manufacturera y nuestra pérdida de puestos de trabajo a países extranjeros mediante masivos gastos militares¼ “

“Tercero, en nuestra devoción por el militarismo, dejamos de invertir en nuestra infraestructura social y otros requerimientos para la salud a largo plazo de nuestro país¼ “

“Nuestro sistema de educación pública se ha deteriorado de modo alarmante. No hemos asegurado la atención sanitaria de todos nuestros ciudadanos y hemos desatendido nuestra responsabilidad como el contaminador número uno del mundo. Lo que es más importante: hemos perdido nuestra competitividad como fabricantes para necesidades civiles —un uso infinitamente más eficiente de recursos escasos que la fabricación de armas¼ “

“Es virtualmente imposible exagerar el despilfarro que constituyen los gastos de nuestro gobierno en las fuerzas armadas. Los gastos planificados por el Departamento de Defensa para el año fiscal 2008 son mayores que todos los demás presupuestos militares combinados. El presupuesto suplementario para pagar por las actuales guerras en Iraq y Afganistán es en sí mayor que los presupuestos militares combinados de Rusia y China. Los gastos relacionados con la defensa para el año fiscal 2008 excederán el millón de millones de dólares por primera vez en la historia, y Estados Unidos se ha convertido en el mayor vendedor por sí solo de armas y municiones a otras naciones en la Tierra¼ “

“Las cifras publicadas por el Servicio de Referencia del Congreso y la Oficina del Presupuesto del Congreso no coinciden las unas con las otras¼ “

“Hay numerosas razones para esta prestidigitación presupuestaria —incluyendo un deseo de mantener el secreto por parte del Presidente, del Secretario de Defensa, y del complejo militar-industrial—, pero el motivo principal es que miembros del Congreso, que se benefician enormemente de los puestos de trabajo en la defensa y de proyectos oportunistas para congraciarse con el electorado en sus distritos, tienen un interés político en el apoyo al Departamento de Defensa¼ “

“Por ejemplo, 23.400 millones de dólares para el Departamento de Energía van al desarrollo y mantenimiento de ojivas nucleares; y 25.300 millones de dólares en el presupuesto del Departamento de Estado son gastados en ayuda militar al extranjero¼ “

“El Departamento de Asuntos de Veteranos recibe actualmente por lo menos 75.700 millones de dólares, 50 por ciento de los cuales van para la atención a largo plazo de los terriblemente heridos entre los por lo menos 28.870 soldados heridos hasta ahora en Iraq y 1.708 en Afganistán.

“Otros 46.400 millones de dólares son destinados al Departamento de Seguridad Interior; 1.900 millones de dólares del Departamento de Justicia para las actividades paramilitares del FBI, 38.500 millones de dólares para el Departamento del Tesoro destinados al Fondo de Retiro de las Fuerzas Armadas; 7.600 millones para las actividades relacionadas con las fuerzas armadas de la NASA; y bastante más de 200.000 millones en intereses por pasados desembolsos financiados con deudas. Esto lleva los gastos de Estados Unidos para su establishment militar durante el actual año fiscal (2008), calculados de modo conservador, a por lo menos 1,1 millón de millones de dólares.

“Semejantes gastos no son sólo obscenos desde el punto de vista moral, sino que son insostenibles desde el punto de vista fiscal. Numerosos neoconservadores y estadounidenses patrióticos mal informados creen que, incluso si nuestro presupuesto de defensa es inmenso, nos lo podemos permitir porque somos el país más rico de la Tierra¼ Esa declaración ya carece de valor. La entidad política más rica del mundo, según el Libro mundial de datos, de la CIA, es la Unión Europea. El PIB de la Unión Europea en 2006 fue calculado como ligeramente superior al de Estados Unidos. El PIB en 2006 de China fue sólo ligeramente inferior al de Estados Unidos, y Japón fue el cuarto país más rico del mundo.

“Una comparación más convincente, que revela hasta qué punto nos va peor, puede ser encontrada en las ‘cuentas corrientes’ de varias naciones. La cuenta corriente mide el superávit comercial neto o déficit de un país, más los pagos internacionales de intereses, royalties, dividendos, capital de ganancias, ayuda extranjera, y otros ingresos. Para que Japón fabrique algo, debe importar todas las materias primas necesarias. Después de hacer ese increíble gasto, todavía logra un superávit comercial de 88.000 millones de dólares por año con Estados Unidos y goza del segundo balance de cuenta corriente del mundo por su tamaño. China es el número uno. Estados Unidos es el número 163 —el último de la lista, peor que países como Australia y el Reino Unido, que también tienen grandes déficit comerciales. Su déficit de cuenta corriente en 2006 fue de 811.500 millones de dólares; el segundo peor fue el de España con 106.400 millones de dólares. Esto es lo que es insostenible¼ “

“Nuestros excesivos gastos militares no se desarrollaron sólo en unos pocos años. Lo han hecho durante mucho tiempo siguiendo una ideología superficialmente plausible y ahora comienzan a hacer estragos. La llamo ‘keynesianismo militar’. Es la determinación de mantener una economía de guerra permanente y de tratar a la producción militar como si fuera un producto económico ordinario, aunque no haga ninguna contribución ni a la producción ni al consumo¼

“La Gran Depresión de los años treinta había sido superada sólo por el auge de la producción de guerra de la Segunda Guerra Mundial¼

“Con este concepto, los estrategas estadounidenses comenzaron a crear una masiva industria de municiones, tanto para contrarrestar el poder militar de la Unión Soviética —que exageraron consistentemente— como para mantener el pleno empleo y prevenir un posible retorno de la Depresión. El resultado fue que, bajo el liderazgo del Pentágono, se crearon industrias enteramente nuevas para fabricar grandes aviones, submarinos a propulsión nuclear, ojivas nucleares, misiles balísticos intercontinentales, y satélites de vigilancia y de comunicaciones. Esto llevó a aquello contra lo que advirtió el presidente Eisenhower en su discurso de despedida del 6 de febrero de 1961: ‘La conjunción de un inmenso establishment militar y de una gran industria de armamentos es nueva en la experiencia estadounidense’ —es decir, el complejo militar-industrial.

“En 1990, el valor de las armas, del equipamiento, y de las fábricas dedicadas al Departamento de Defensa representaba un 83 por ciento del valor de todas las fábricas y equipos en la manufactura estadounidense¼ “

“La dependencia de Estados Unidos del keynesianismo militar ha progresado a pesar de que la Unión Soviética ya no existe…”

“La devoción al keynesianismo militar es, de hecho, una forma de lento suicidio económico¼ “

“El historiador Thomas E. Woods, Jr., observa que, durante los años cincuenta y sesenta, entre un tercio y dos tercios de todo el talento de investigación estadounidense fueron desviados hacia el sector militar¼

“Entre los años cuarenta y 1996, Estados Unidos gastó por lo menos 5,8 millones de millones de dólares en el desarrollo, ensayo, y construcción de bombas nucleares. En 1967, el año pico del arsenal nuclear, Estados Unidos poseía unas 32.500 bombas atómicas y de hidrógeno movedizas¼ “

“Las armas nucleares no fueron sólo el arma secreta de Estados Unidos sino su arma económica secreta. En 2006, todavía teníamos 9.960 (de las más modernas). Actualmente no hay un uso juicioso para ellas, mientras que los millones de millones que fueron gastados en las mismas podrían haber sido utilizados para solucionar los problemas de seguridad social y atención sanitaria, educación de calidad y acceso a la educación a todos, para no hablar de la retención de puestos de trabajo altamente calificados dentro de la economía estadounidense¼ “

“Nuestro breve ejercicio como la ‘única superpotencia’ del mundo llegó a su fin.

“¼ Actualmente ya no somos el principal país prestamista del mundo. En los hechos somos ahora el mayor país deudor del mundo, y seguimos ejerciendo influencia sólo sobre la base de proezas militares.

“Parte del daño causado no podrá ser rectificado jamás.

“Hay algunos pasos que este país tiene que dar urgentemente. Incluyen que se revoquen los recortes de impuestos de Bush para los ricos de 2001 y 2003, que comencemos a liquidar nuestro imperio global de más de 800 bases militares, que eliminemos del presupuesto de defensa todos los proyectos que no estén relacionados con la seguridad nacional de Estados Unidos y que cesemos de utilizar el presupuesto de defensa como un programa keynesiano de creación de empleos. Si lo hacemos tendremos una posibilidad de librarnos por un pelo. Si no lo hacemos, enfrentamos la probable insolvencia nacional y una larga depresión.”

En una consulta en Internet sobre la obra de Johnson, ya la respuesta está diseñada para él. ¿Qué expresa? Algo que explico en muy apretada síntesis:

“Johnson está argumentando que Estados Unidos es su propio peor enemigo. ‘Más temprano que tarde, asegura él, la arrogancia de Estados Unidos provocará su caída’. El libro de Johnson está formado en gran medida por capítulos autónomos acerca de un número de temas vagamente relacionados.

“’El tiempo para evitar la bancarrota financiera y moral es corto’. Más tarde, llega a la conclusión siguiente: ‘Estamos al borde de perder la democracia en aras de mantener nuestro imperio’. Las obras de Johnson son descritas como ‘polémicas’… Mientras que muchos de nosotros nos hemos vuelto insensibles ante las atrocidades de la Casa Blanca, la indignación de Johnson con la Administración —sus memorandos de la tortura, su desprecio por la libre información pública, su burla de los tratados establecidos— es vívida. Esto puede deberse a sus antecedentes conservadores: teniente de la Marina en la década de los 50, asesor de la CIA de 1967 a 1973 y defensor por mucho tiempo de la guerra de Viet Nam, Johnson sólo se horrorizó tardíamente del militarismo e intervencionismo norteamericano. Ahora escribe como si quisiera recuperar el tiempo perdido. La contribución más sobresaliente de Johnson al debate acerca del imperio norteamericano es su documentación de la vasta red de bases militares de Estados Unidos en el extranjero¼

“’Hace muchos años se podía trazar la expansión del imperialismo por medio del conteo de colonias’, escribe Chalmers Johnson en Némesis: los últimos días de la república estadounidense. ‘La versión norteamericana de la colonia es la base militar¼ ’

“Némesis es un libro acerca del poder duro. Al equiparar a las lejanas bases de Estados Unidos con las guarniciones de Roma, Johnson postula que las cosas no han cambiado mucho desde los días de César y Octavio. Pero con las armas nucleares desperdigadas entre las grandes potencias y las menores, el poderío militar sólo puede lograr la destrucción mutua¼ Nuestras tropas están asediadas.”

“Cada uno de los eruditos capítulos de Johnson enseña tanto como perturba. Pero su jeremiada subyacente acerca de la muerte de la democracia, carece de fuerza analítica. Johnson mira de manera incrédula a ‘los que creen que la estructura de gobierno en el Washington de hoy tiene algún parecido con el esbozado en la Constitución de 1787’.

“Tal pesimismo parece exagerado. La República ha sobrevivido a Richard Nixon y a Edgar J. Hoover, y la democracia, a pesar de los golpes recibidos, sobrevivirá también a Bush.”

Los argumentos para responder concretamente al artículo suscrito por Johnson el 27 de enero requieren algo más que una declaración de fe en la democracia y la libertad. Johnson no inventó la Aritmética, que hasta un alumno de sexto grado conoce; tampoco la inventó el gran poeta chileno Pablo Neruda, también Premio Nobel. Estuvo muy cerca de no obtener un título universitario: constantemente preguntaba —narra su biógrafo— cuánto era 8 por 5; nunca se acordaba de que era 40.

Hace varios meses, analizando cuidadosamente más de 400 páginas de la traducción de las memorias de Alan Greenspan, quien fuera 16 años Presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, La era de la turbulencia —sobre la que prometí escribir algunas reflexiones y es ya agua pasada—, aprendí a conocer el secreto de sus enormes inquietudes: lo que comienza a suceder en la actualidad. En esencia, comprendía con claridad las consecuencias, terribles para el sistema, de imprimir billetes y gastar sin límites.

Deliberadamente no enfrenté a ninguno de los candidatos de ambos partidos al delicadísimo tema del cambio climático para no perturbar ilusiones y sueños. La publicidad nada incide en las leyes físicas y biológicas. Estas son menos comprensibles y más complicadas.

Expresé hace meses la seguridad de que el que más conocía sobre el tema del cambio climático y contaba con más popularidad no aspiraría a ser candidato a la Presidencia. Ya lo había sido y le arrebataron la victoria mediante escandaloso fraude. Comprendía los riesgos de la naturaleza y de la política. Es obvio que me refiero a Albert Gore. Es un buen termómetro. Hay que preguntarle cada día cómo durmió. Sus respuestas serán sin duda útiles para la desesperada comunidad científica; esta desea que la especie sobreviva.

En la próxima reflexión abordaré un tema de interés para muchos compatriotas, pero no lo adelantaré.

Pido perdón a los lectores por el tiempo y el espacio que ocupé durante cinco días con El Candidato Republicano.

Fidel Castro Ruz

Febrero 15 de 2008

8:26 p.m.

El candidato republicano (Primera Parte )
El candidato republicano (Segunda Parte )

De Alí Rodríguez a Teodoro Petkoff

febrero 16, 2008 Deja un comentario
De Alí Rodríguez a Teodoro Petkoff
Tronó Teodoro en su editorial de Tal Cual (12-2-2008), dedicado a este humilde mortal. Su lectura no puede menos que traernos evocaciones del ocurrente beisbolero Yogi Berra, como esa referente al futuro. Comienza Teodoro con la aparente gallardía y galanura de un “viejo amigo y compañero”, según sus propios términos. Pero, acto seguido, no faltaba más, descarga su conocido y muy nutrido arsenal de pretendidas descalificaciones con que empapa su libelo. “Necio, absurdo…hablador de bolserías y bravuconadas”, nada más y nada menos, son las manifestaciones de amistad de este “viejo compañero”. Un verdadero estruendo jupiteriano en día despejado. O quizá más bien ¿un resoplido por la herida? Pues ¿qué sentido tiene el ilustrar sus dicterios con una composición fotográfica presentándonos a Rafael Ramírez y a mí, luciendo el sombrero que simboliza tradicionalmente al buen Tío Sam? ¿Acaso como agentes de sus admirados Estados Unidos de Norteamérica?

Llama la atención, y mucho, su rabia ante la posición que hemos asumido frente a las embestidas que, contra Venezuela, ha emprendido Exxon-Mobil, la más poderosa empresa petrolera del mundo. Uno de esos símbolos contra los que, con tanto vigor antiimperialista embistiera nuestro “viejo amigo y compañero” Teodoro Petkoff, en tiempos de los cuales él ya no quisiera acordarse. Aparte de la desoladora vaciedad conceptual que se evidencia en su editorial, no deja de causar cierto asombro la ignorancia, no importa si real o aparente, con que opina acerca del tema.

Teodoro Petkoff juró solemnemente frente a su jefe Rafael Caldera, cumplir y hacer cumplir fielmente la Constitución de 1961, vigente cuando fue designado Ministro de Planificación de aquel gobierno. Esa Constitución, cuyo Artículo 127 establecía que: “En los contratos de interés nacional, si no fuere improcedente de acuerdo con la naturaleza de los mismos, se considerará incorporada, aun cuando no estuviere expresa, una cláusula según la cual las dudas y controversias que puedan suscitarse sobre dichos contratos y que no llegaren a ser resueltas amigablemente por las partes contratantes serán decididas por los Tribunales competentes de la República, en conformidad con sus leyes, sin que por ningún motivo ni causa puedan dar origen a reclamaciones extranjeras”. Pues bien, el hecho es que su jefe, Rafael Caldera, en cuyo gabinete nuestro “viejo amigo y compañero” llevó la voz cantante durante los sombríos días de la apertura petrolera, introdujo en el extinto Congreso de la República unos Convenios petroleros que establecieron en su Cláusula Décima Séptima, la siguiente disposición: “El modo de resolver controversias…y que no puedan dirimirse por acuerdo entre las partes, será el arbitraje, el cual se realizará según las reglas de procedimiento de la Cámara Internacional de Comercio, vigentes al momento de las firma del Convenio” Esta cláusula, grosera y grotesca traición del juramento constitucional, perpetrada por ese gobierno al que con tanto entusiasmo sirvió Teodoro Petkoff, es en la que está sosteniendo su principal argumento la Exxon-Mobil . Y fue su jefe, Rafael Caldera, quien eliminó regalías y redujo impuestos a los grandes consorcios extranjeros. Que entregó un país con el barril en siete dólares y en trance de nuevos endeudamientos. Si el término “traición” hiere los tiernos afectos de Teodoro Petkoff ¡pues póngale uno de los tantos adjetivos de estilo que almacena en su delicado lenguaje!

Pero además, nuestro “viejo amigo y compañero” oculta que, en numerosas intervenciones públicas, en el Congreso y artículos de prensa, denunciamos los groseros atropellos contra la Constitución, contra las leyes y contra los más elementales intereses del país, perpetrados por su gobierno. Lo que hoy quiere ser retorcido para volverlo contra quienes lo combatimos
.

Ignora, vaya usted a saber por qué, el hecho público de que junto al Dr. Agustín Calzadilla y varios otros juristas, redactamos e introdujimos un recurso de nulidad por inconstitucionalidad e ilegalidad ante la vieja Corte Suprema de Justicia que, luego de extender plazos y guardar un ominoso silencio, finalmente dictó una sentencia pocos días antes de lo que ya se veía como inevitable: el triunfo arrollador de Hugo Chávez en las elecciones de diciembre de 1998. Esa sentencia deberá guardarse en los anales jurídicos de esta nación como la más colosal desvergüenza en la administración de justicia, al darle su aval a todas las tropelías de la apertura. ¿Acaso también ignoraba esto el “viejo compañero y amigo”?

Y ¿qué es lo que ha hecho el gobierno de Hugo Chávez una vez asumida la Presidencia? ¿No ha sido acaso restablecer el principio de soberanía en la administración de justicia en aquellos contratos de nítido interés nacional como lo son los contratos petroleros? ¿Ignora Teodoro Petkoff que casi todas las empresas aceptaron las justas proposiciones planteadas por la administración del Presidente Chávez, incluyendo el establecimiento de regalías del 30% y no ese irrisorio 1% que negoció su jefe y guía? ¿Ignora Teodoro Petkoff que la única empresa que se ha negado a aceptar la disposición constitucional, tanto del 61, como del 99, ha sido su muy favorecida Exxon-Mobil?

Con razón se ha afirmado que la ignorancia es lo más atrevido que se conoce en el ser humano y, hay que decirlo, lo más irresponsable cuando se trata de endilgarle a otros su propia “bolsería”. Como decía Yogi Berra “Tienes que ser muy cuidadoso si no sabes a donde vas, pues puedes terminar en otra parte” Es lo que le ocurre a los ruidosos cohetes sin rumbo.

ali.rodriguez@gmail.com

La lucha de PDVSA contra EXXON es la lucha de la vida contra la muerte

febrero 16, 2008 Deja un comentario
La lucha de PDVSA contra EXXON es la lucha de la vida contra la muerte
Julio Antonio Mella Mella
Rebelión

El río Orinoco baña de vida a casi dos millones de kilómetros cuadrados de territorio venezolano, desde su nacimiento en la alta Amazonia, hasta su desembocadura en un poético delta, cuyo caudal disgrega el continente en un universo de islas fluviales, a través de las cuales más de 30 millones de litros de agua dulce entran al Océano Atlántico cada segundo.
Pero debajo de esa soberbia riqueza subyace otra, que ha despertado la codicia de las transnacionales energéticas del mundo: la reserva de petróleo crudo más grande de la tierra; la llamada “Faja Petrolífera del Orinoco, Magna Reserva”. Un océano oscuro de 300 mil millones de barriles, cuyo uso puede significar la reivindicación del género humano de esta parte del mundo, o los estertores de la vida.
La fatídica compañía estadounidense Exxon-Mobil aspiró a explotar, en condiciones desventajosas para Venezuela, una parte de esa reserva con leyes dispuestas a sus intereses por los gobiernos entreguistas de la llamada IV República.
Pero los planes de manejo energético de la Revolución Bolivariana dispusieron que tanto Exxon como las demás transnacionales: British Petroleum, Total de Francia, Chevron de Estados Unidos y Statoil de Noruega, debían olvidarse de aquella extraordinaria participación mayoritaria que se les había otorgado, y asociarse con una cuota del 22%, frente a un 78% de la empresa estatal venezolana PDVSA.
El resultado: Exxon y Conoco-Phillips se fueron, las demás se quedaron.

Hoy los voceros de Exxon, en compañía del Departamento de Estado estadounidense, le han declarado la guerra a la propuesta bolivariana de manejo solidario de la riqueza petrolera, y hasta la oposición venezolana ha renunciado a asumir la defensa de un patrimonio nacional, y apoya los argumentos de Exxon y los Estados Unidos.
De una década para acá, PDVSA le ha propuesto al continente un nuevo amanecer: el ALBA energética, la posibilidad histórica de que el petróleo jalone pacíficamente las grandes transformaciones socio-políticas, económicas y culturales que nuestros pueblos necesitan.

En cambio Exxon, desde su nacimiento corporativo, ha estado ligada a las traiciones, la ilegalidad, las mentiras y la muerte. John Rockefeller hizo cualquier cosa para ver convertido en realidad su sueño macabro de una gran corporación transnacional, con tanto poder, que pudiera iniciar y terminar guerras mundiales, derrocar o diseñar gobiernos a su antojo, o incluso corromper la ciencia.

Cuando la Exxon se llamaba Standard Oil Company, en la primera mitad del siglo XX, se alió con el nazismo y financió la mayoría de sus aventuras militares para apoderarse de los recursos petroleros de la Unión Soviética. Al ver a los nazis perdidos, alentó al gobierno estadounidense para que entrara en la guerra, en busca de un botín distinto: el pacífico, incluyendo al Japón; y los grandes empréstitos para la reconstrucción de Europa.

La llamada “Nueva PDVSA” ha materializado ya en América Latina a la multi-estatal “Petrocaribe”, con un criterio radicalmente distinto al de la política petrolera mundial. Países como Haití y Nicaragua, el primero y segundo más pobres de América, han recibido ya envíos de crudo o combustibles, para aliviar su penosa situación energética.
Cuba refina ya crudo venezolano en la provincia de Cienfuegos, y le abre una brecha importante al bloqueo ilegal e inhumano que el gobierno de los Estados Unidos le mantiene, en contra de la voluntad universal. Gobierno que además recibió, durante las pasadas elecciones, la escandalosa suma de 46 mil millones de dólares por parte de la Exxon, para mantenerse un periodo más en el poder.

Mientras la nueva PDVSA va por el mundo con un mensaje inspirado en el pensamiento humanista de Simón Bolívar y José Martí, y promueve una nueva relación de las naciones con sus recursos energéticos, y financia misiones que le devuelven la vista a los seres humanos, o le brindan acceso a la salud y a la educación a capas sociales tradicionalmente excluidas, la Exxon va en sentido contrario.

Desde 1998 hasta hoy, según lo dice la Unión de Científicos Preocupados de los Estados Unidos, UCS, por sus siglas en inglés, compuesta por más de 200 mil voluntarios, Exxon ha gastado 12 millones de dólares en pagarle a una red de organizaciones dedicadas a emitir mensajes mentirosos, acerca de las verdades probadas científicamente sobre el calentamiento global y el cambio climático.

Ben Stewart, reconocido miembro de Greenpeace ha dicho también que Exxon ofrece a economistas y científicos la suma de 10 mil dólares más gastos de viaje, para quien escriba artículos y dicte conferencias que ataquen las posibles falencias de la teoría del cambio climático.

Exxon-Móbil es responsable además de alentar financiera y políticamente los crímenes de lesa humanidad cometidos por el gobierno de los Estados Unidos en Irak y Afganistán, con la excusa de la guerra contra el terrorismo, pero motivados realmente por la necesidad de esta y otras transnacionales, de obtener nuevas fuentes de recursos energéticos.

El 24 de marzo de 1989 el carguero Exxon Valdez derramó un millón y medio de barriles de petróleo crudo a los mares fríos de Alaska. Medio millón de especies animales murieron, y algunas no las veremos más, desaparecieron.

En su momento la Exxon hizo circular la historia de que el oficial Hazelwood, capitán del barco estaba ebrio, y dejó el mando a un marinero inexperto mientras él dormía en un camarote. El joven marinero perdió el control de una de las naves cargueras más grandes del mundo, y la estrelló sin remedio contra los arrecifes de “Bligth”.
Exxon quiso excluir las políticas corporativas de aquel debate, enfatizando en que fueron errores humanos puntuales. Pero lo cierto es que aquel barco gigantesco debía ir primero a California a vender aceites lubricantes que también cargaba, pero se le ordenó llenar los tanques con crudo en el puerto de Valdez, cosa que aumentó su peso e hizo más difícil sus maniobras por los intrincados mares de Alaska.

Aquella fue una mentira más en la carrera mortal de Exxon, que hoy tiene como blanco a Petróleos de Venezuela, el motor financiero de una revolución pacífica que es la esperanza de América.

Petróleo en Venezuela: ¿bendición o maldición?

febrero 16, 2008 Deja un comentario
Petróleo en Venezuela: ¿bendición o maldición?
Marcelo Colussi

mmcolussi@gmail.com

En un mundo descaradamente machista como el nuestro, una muchacha bonita con prominentes pechos y generoso trasero puede sentirse muy agraciada: es una afortunada bien considerada por todos los varones. Pero eso, al mismo tiempo, puede ser una desgracia: está condenada a ser un objeto para los ojos masculinos, tenida en cuenta sólo en función de su voluptuosidad. De alguna manera esto ha dado lugar a estereotipos difíciles de romper: “todas las mujeres bonitas son tontas”.

Parangonando ese mecanismo, otro tanto podría decirse de las riquezas naturales de Latinoamérica, y siguiendo a Eduardo Galeano en “Las venas abiertas de América Latina”, bien podemos afirmar que “la pobreza de las sociedades es el resultado de la riqueza de la tierra”. Es decir: nuestros productos primarios –el oro y la plata en los albores de la conquista, luego el azúcar, el algodón, el café, hoy día el petróleo–, en vez de facilitarnos el desarrollo, han servido para amarrar nuestra dependencia de los centros imperiales. Algo así como que nuestra belleza natural (igual que sucede con la agraciada muchacha) nos condena. No a ser “tontos”, para el caso, sino a ser pobres.

Todos estos “monarcas agrícolas”, como dijera Galeano, diseñaron la pobreza estructural de estas sociedades. En definitiva, todas estas economías funcionan más o menos igual: magra subsistencia a lo interno con los ojos puestos siempre en los mercados de las metrópolis donde se mandan los productos primarios, manejados por derrochadoras oligarquías que apuntan continuamente fuera de sus fronteras para todo, en lo económico, en lo político, en lo cultural.

La moderna sociedad industrial del Norte, basada en un consumo enfermizo de petróleo, encontró en algunos países del Sur una fuente perpetua de abastecimiento donde se siguió repitiendo el esquema de oligarquías que, igual que con cualquier producto agropecuario de antaño, continuaron regalando el oro negro a la voracidad de los amos del mundo por centavos. Centavos, de todos modos, que sirvieron para colocarlas en situación de opulencia, pero siempre a costa del hambre de sus pueblos. En el caso del petróleo ello es groseramente evidente en cualquier país del Sur que lo posea.

Nuestra sociedad planetaria actual depende absolutamente del petróleo, cada vez más. Pero, tal como bien lo dice el brasileño Roberto Rodrígues, “la cultura del petróleo es un ‘error de la civilización’ que deberá ser corregido en los próximos años con el uso de energías renovables”. Definitivamente el actual modelo de desarrollo imperante no tiene salida: se construye la opulencia sobre la base de la destrucción del planeta. Eso es, lisa y llanamente, desopilante. Sólo para dar un ejemplo: en la última década, producto del adelgazamiento de la capa de ozono producido por la contaminación ambiental, mientras se profundiza la falta de agua dulce potable el cáncer de piel subió en un 1.300 % a nivel planetario debido a los daños ocasionados en la atmósfera por el calentamiento global –en un alto porcentaje producido por la quema de combustibles fósiles no renovables como el petróleo–, dado que ahora no se filtran adecuadamente los rayos infrarrojos y ultravioletas. ¿Ese es el desarrollo que queremos?

En todos los países del Sur que disponen de reservas petroleras, en general se repitió el mismo esquema en el pasado siglo: su extracción terminó siendo la principal fuente de ingresos y la cultura de la monoproducción acabó imponiéndose como la principal o única fuerza económica. En ese sentido, contar con ese recurso más que una bendición que proporcionara beneficios para todos, fue una maldición. Si vemos el caso de Venezuela, uno de los principales productores mundiales, los desastres ocasionados por esa historia saltan a la vista: durante el siglo XX se generó una cultura del rentismo que cambió radicalmente la fisonomía agropecuaria del país. En vez de servir para industrializarse y sentar bases sólidas de un proceso de crecimiento sostenible, la renta petrolera favoreció una cultura de la importación, de la no-producción, del derroche, del consumismo inmediatista. Nada distinto, por cierto, a lo sucedido en todos los imperios pasajeros de los que la historia latinoamericana es muy rica: ascenso fulgurante, despilfarro sin límites por los grupos que manejan el recurso en cuestión, y luego, irremediable caída. Ahí están desde los cerros de plata de Potosí a las selvas caucheras de Manaos, desde el guano peruano a los diamantes del Amazonas –los ejemplos se pueden multiplicar casi al infinito– patentizando esos ciclos de crecimiento meteórico, y caídas también meteóricas.

Pero el petróleo no ha caído, y por cómo van las cosas, seguirá siendo prácticamente por todo el siglo actual, hasta que se acabe, el alimento que seguirá buscando desesperado el modelo de sociedad vigente, sociedad del despilfarro, de la voracidad loca, sociedad contradictoria como ninguna (¿es “desarrollo” tener automóviles a costa de no tener agua potable, de aumentar en forma exponencial el cáncer de piel?). Por tanto, los países que tengan oro negro en su subsuelo seguirán siendo codiciados por los grandes consumidores, por los que hacen del automóvil el fetiche más importante, por quienes necesitan destruir para seguir fabricando y vendiendo, alimentando así un ciclo enfermizo que no lleva a ningún lado. Pero eso no significa que, por tener petróleo en sus entrañas, esos países se enriquecerán. Significa, en todo caso, que continuarán manejados por oligarquías rentistas, parásitas, conservadoras, y siempre en la mira de la voracidad de los grandes poderes del Norte. Si cumplen las normas dictadas por éstos, esas oligarquías seguirán enriqueciéndose y viviendo el sueño de la abundancia sin fin (los países del Medio Oriente, por ejemplo). Si se plantan poniéndole una barrera a esa voracidad desenfrenada de los grandes capitales y su modelo depredador-consumista (como están haciendo hoy día Irán o Venezuela), son candidatos a la invasión de los marines. Así de simple.

Venezuela con su Revolución Bolivariana ahora es dueña de su propio petróleo. Ya no hay ningún pulpo multinacional robándole sus recursos, desangrándola. El proceso que vive esta sociedad, la construcción de este horizonte al socialismo que se va formando, todo ello puso un freno a esos poderes globales acostumbrados a transformar en factoría o en su hacienda privada al planeta completo. Por eso ahora esta jugada del gigante Exxon Mobil contra PDVSA. Jugada, sin dudas, que trasciende el aspecto puramente legal-administrativo de una reclamación comercial y que tiene una clara intencionalidad política: es un paso más de los grandes poderes del Norte –los estadounidenses en principio, pero no sólo esos– tendiente a remover a Hugo Chávez y todo lo que él significa.

Sin dudas los grandes poderes del mundo no se resignan a perder un negocio tan fabuloso como las reservas de oro negro que poseen hoy Venezuela, y en menor medida Irán. Pero esto nos lleva a una reflexión: ¿podemos basar la construcción de una sociedad nueva, realmente alternativa, sólo en la riqueza que nos reportan los dinosaurios muertos con los que se alimenta buena parte del mundo contemporáneo? ¿Puede construirse y sostenerse un socialismo petrolero?

Plantearse esto justo en el momento en que arrecia el ataque del imperio con esta maniobra mediática (y política) de la principal empresa petrolera privada del mundo pudiera parecer extemporáneo. Pero alguna vez tenemos que plantearlo, al menos para tener claro el objetivo de largo plazo. Al igual que la muchacha bonita en el medio de un mundo machista en el que vale sólo por su trasero o por sus pechos, de la misma manera tenemos que plantearnos qué hacemos con el petróleo. No para regalarlo a quienes lo desean contra viento y marea, sino para establecer si viviremos siempre de eso o podremos construir una alternativa distinta. La grandeza de la Unión Soviética, potencia industrial-militar-cultural –y país petrolero también, sin dudas– ¿se basó en la riqueza de su subsuelo? No, definitivamente no. Ello ayudó, pero lejos de ser lo fundamental. Su grandeza no vino de la renta: vino del trabajo. Y la grandeza económica del Japón, segunda economía del mundo, ¿se debió al petróleo? Cuba, sin petróleo –¡y aún sin Unión Soviética que apoyara desde los 90 del siglo pasado!– pudo construir su socialismo con justicia para todos. El petróleo, igual que el oro o la plata en la colonia, o los bananos de los “banana countries” –o los atributos de nuestra mujer del ejemplo– ¿nos ayudan, o pasan a ser nuestra perdición?

Si ahora, ya a nueve años de iniciado el proceso de la Revolución Bolivariana, vemos que nos cuesta tanto avanzar en la consolidación de una nueva ética, en una verdadera ideología socialista que comience a desplazar los valores de la heredada cultura rentista de casi un siglo (¡¡aún no logramos la autosuficiencia alimentaria producto de esta deformación!!), ello debería forzarnos a preguntarnos hasta dónde el disponer de estos atributos –igual que nuestra muchacha del ejemplo– no nos coloca en la dificultad terrible de cómo hacer para dejar de ser la “bonita tonta” o, dicho de otro modo, de poder superar la cultura del rentismo (¿otra forma de “tontera”?).

La maniobra que hoy pone en marcha la Exxon Mobil es artera, sucia, infame. En definitiva, todas las empresas petroleras privadas se mueven así. Y mientras Venezuela siga constituyendo la principal reserva de petróleo del mundo seguirá siendo el trasero y los senos codiciados de la “tonta”. Podremos –¡y deberemos!– defender a muerte nuestro petróleo; eso es, en buena medida, la garantía para seguir avanzando en un nuevo modelo de integración continental: el ALBA, y la plataforma hacia nuevos modelos sociales más justos. Pero alguna vez debemos considerar también ese “error de la civilización” que nos condena a ser el botín preciado (así como el machismo condena a la mujer a ser sólo un pedazo de carne atractivo).

¡Defensa a muerte de nuestro petróleo!, sin dudas, que es lo mismo que decir: defensa de nuestra soberanía, pero sabiendo que es imposible construir el socialismo sólo en base a la comercialización de ese “error”.

Exxon Mobil vs PDVSA

febrero 16, 2008 Deja un comentario
Exxon Mobil vs PDVSA
Luis Alberto Matos

“Siete hermanas monopolizan el mercado petrolero del mundo”
Enrico Mattei

Tantos años en el ajedrez me hacen analizar todo como si estuviera sentado frente a un tablero. Por éso miro las 64 casillas y todas las piezas, las amenazas de mi rival, mi conformación de peones, el tiempo que me queda en el reloj y las respuestas de mi enemigo contra cada posible movimiento que yo pueda realizar.

Veamos como está la posición en la partida contra Exxon Mobil. Ellos jugaron primero, tienen las blancas. Debe ser por la raza de Rockefeller: el primero que movió las piezas en este encuentro. Porque quien crea que este juego comenzó en 1999, cuando oficialmente pasó esa multinacional a llamarse así, nó está viendo todo el tablero.

Esto comenzó en 1911, cuando su filial Caribbean Petroleum Corporation, atraída por el resultado positivo de su reconocimiento de nuestras cuencas hidrográficas y los hallazgos de crudo liviano en la costa oriental del Lago de Maracaibo, llegó por primera vez a Venezuela.

Trajo sus piezas: alfiles ingenieros de petróleo, caballos que sabían saltar sobre todas las leyes y torres para montar los taladros. Los peones se contrataban aquí y nuestro Rey se limitaba a recibir sus órdenes. “Nosotros” en sus propias palabras “no sabemos nada sobre esto. Hagan Uds las leyes”.

Y por eso nuestros peones sí podían coronar, pero no por Reyes ni Damas. Eso sí: buenos alfiles que cuidaran sus equipos, excelentes caballos que siguieran saltando reglamentos y hasta una torre fuerte para un criollo, pero que no se creyera él que al nombrarlo Director, realmente iba a dirigir.

La primera fase de una partida de ajedrez, suele jugarse siguiendo determinados planteos que ya han analizado antes los Campeones. Eso nos ahorra tiempo, reduce riesgos y nos conduce a posiciones conocidas. Sólo que en ésta no bastaba que, por ser negros (perdón: conducir las piezas negras) jugáramos en segundo término. Los contratos solían incluir hasta reglas del dominó. En ajedrez: tú haces una jugada y yo otra. Nos alternamos los movimientos durante todo el encuentro.

Rockefeller (perdón: la Esso, su nueva familia que iba sentándose en la silla de juego mientras se paraba la Caribbean) nos dijo que, aunque en ajedrez no existía el “paso”, para esta partida sí. En consecuencia, el blanco hacía hasta cinco o seis jugadas seguidas, mientras los venezolanos, especialmente quienes se suponía debían mover nuestras piezas, se limitaban a balbucear: “paso, paso”.

Por supuesto, en 1939, cuando estalló la “II Guerra Mundial”, nosotros pasamos a ser el primer exportador de petróleo del mundo y la Creole (el mismo musiú pero con otro nombre en el cachimbo) se llevaba, así como de gratiñán, barriles y barriles y barriles de nuestro “oro negro”, para cubrir un elevado porcentaje del combustible que les permitió dominar el conflicto.

¿La partida? Nosotros seguíamos pasando, salvo los peones que manejaban los taladros, la maquinaria pesada y las labores de alto riesgo, y alguno que otro que le permitían convertirse en alfil o caballo. Normalmente eran los peones que demostraban conocer las reglas de la partida. (No fuera a ser que una de esas piezas negras se le ocurriera creer que eran del otro color).

Al igual que en dominó, en ajedrez hay mirones. Y al igual que en ambas disciplinas, también en materia petrolera: “los mirones son de palo”. Por eso cuando hablaron Uslar Pietri y Pérez Alfonzo, lo primero que hizo el árbitro, conocedor del reglamento que le imprimieron por allá (in english, of course), fué sacar al par de abusadores del salón de juego.

La siembra del petróleo fué aplazada pero Juan Pablo empezó a buscar otros tableros, esta vez con piezas árabes, de lenguaje diferente, turbante en lugar de sombrero, distinta religión pero idéntico problema: el mismo blanco en similar tablero y con idéntica intención: llevarse el petróleo.

Hasta ese momento yo creía que la simultánea, modalidad donde un Maestro se enfrenta al mismo tiempo contra varios oponentes, en diferentes tableros, era exclusividad del ajedrez. Exxon me demostró cuan equivocado estaba. El tipo estaba jugando aquí, en el Golfo Pérsico, en Africa y hasta en Indonesia. Y hacía allá las mismas jugadas de aquí. Peones nativos, prohibido coronar si no son fieles y se valía pasar, aunque el negro no quisiera.

Al igual que en ajedrez, este gigantesco simultaneísta petrolero conducía blancas en todos los tableros. Nos limitábamos, en el mundo entero, a recibir sus órdenes. Y el torneo ofrecía los mejores premios al ganador: millones de barriles diarios de crudo, que serían transportados en tanqueros (con diferentes banderas pero del mismo musiú), a refinerías de allá y de acá, que vendían en sus estaciones de servicio hasta cubrir un gigantesco tablero multidimensional, con nuevos tipos de piezas, pero un sólo fin: conducir las riquezas de los propietarios de las piezas negras hasta las arcas del dueño del cachimbo.

El blanco dominaba todos los tableros del mundo. Y la tecnología, más sus lacayos, convenientemente adiestrados y mas o menos bien pagados para aseugurar su lealtad, le garantizaba continuos triunfos en el tablero energético del planeta.

El mirón de aquí se puso a hablar con un mirón de allá: Sheik Al Tariki, y diseñaron un tablero diferente al cual denominaron OPEP. El blanco tiene de todo menos de bruto. Le bastó verlo para anticipar las jugadas de sus nuevos rivales.

Y pareció aceptar sus novedosas reglas en forma de cuotas ceñidas a una Cesta de Precios: “el blanco no podrá comerse más piezas si nó nos paga más por barril”. “¡Gran cosota!” casi que le oigo decir entonces “pago más, cobro mucho más por la gasolina, me quedo con el sobrante para hacer plásticos que luego impongo en el mercado, te devuelvo tu azufre en forma de medicinas y derivados carísimos, y terminan todos los consumidores de energía pagándote tu barril, pero a través de mis tiendas”

Analicé la partida hacia atrás, pero ya era tarde. Los caballos blancos saltaban leyes internacionales y Exxon aumentaba su poderío. La OPEP se limitaba a limpiar los tableros, cambiar los alfiles, darle agua a los caballos y reunirse de vez en cuando. Su cuartel general, allá en Viena, era tan del otro lado que su idioma oficial no era árabe, ni español, ni indonesio, ni irakí, ni kuwaití, ni maracucho. Nada de eso. “¿Hablas bien el idioma del cachimbo?” “Yes, sir” respondí… y fuí a ver personalmente el reclinatorio austríaco donde estaba de rodillas la magnífica creación del par de mirones.

Pero todo cambia. La historia sigue. El ser humano evoluciona. La tecnología divulga el conocimiento. El artista se anticipa. El cerebro piensa y la partida continúa. Las nacionalizaciones, aquí en 1976 y en años cercanos en otros tableros, si bien eran un avance en cuanto a algunos beneficios, tuvieron rendijas lo suficientemente amplias para que Exxon se colara.

Y finalizando el Siglo XX, los alfiles negros coronados de blanco introdujeron un nuevo movimiento en el tablero: la apertura petrolera. Y fué el caballo la pieza clave.

Sí.. el caballo de troya que nos metieron en todo el centro del tablero y que apuntaba derechito a las casillas más valiosas. Unas cuatro pegaditas que estaban por allá por donde nos habían hecho creer que eso no era petróleo. Las llamaron: Machete, Hamaca, Zuata y Cerro Negro, en un flanco convenientemente denominado “Faja Bituminosa del Orinoco”

Si lo que tienes es bitumen, nos razonó Exxon, su precio es de sólo $ 4. Lo que vale $ 9 es el petróleo. Eso que tu tienes, debajo de esas cuatro casillas, te lo pago a precio de carbón. Olvídate de cesta OPEP. Y se llevaron 100.000 barriles diarios durante 15 años. Pero, como yo no como petróleo ni dólares, lo que me llevaron fué comida, salud, alimentación y vivienda, que fácilmente podía pagarse, para todos los venezolanos, con esos $ 5.000.000.000 que sacaron por esa rendijita.

Hasta que llegó el Comandante Chávez a parar de la mesa a los que estaban moviendo las piezas negras en nuestro tablero. Como la partida ya estaba superadelantada, tras casi 100 años de malos movimientos, pésima estrategia, horribles lances tácticos y alfiles saltando talanqueras, había que empezar por corregir entuertos, en aquella inmensa y enredada posición, donde pocos aprenden a jugar bien, especialmente porque las escuelas están por allá.

Y la Faja se llamó Petrolífera y el Cerro Negro cambió a Carabobo. Acostumbrados por décadas a imponer su voluntad en el mundo de la energía, la mayor trasnacional privada petrolera no podía tolerar que un gobierno reclamara su derecho de ser socio mayoritario. Y algunos creyeron que ExxonMobil, cachimbo siglo XXI del antiquisimo musiú, se había retirado de la partida.

Nada de eso. La Operadora Cerro Negro, empresa mixta con oficinas principales en el Centro San Ignacio, no había elegido un nombre casual. Vienen por todo, por todo el bloque, con sus más de 10.000 km2 y sus posibles más de 50.000.000.000 de barriles.

jaquematos@cantv.net

Administración Bush está detrás de la agresión de Exxon Mobil contra Venezuela

febrero 16, 2008 Deja un comentario
Administración Bush está detrás de la agresión de Exxon Mobil contra Venezuela

El gobierno de Estados Unidos ha diseñado y ejecutado una nueva acción de ataque contra el pueblo venezolano y su decisión de obtener plena soberanía sobre sus recursos energéticos.

La República Bolivariana de Venezuela posee las reservas certificadas más grandes del mundo, calculadas en 316 mil millones de barriles de petróleo, y cuenta con un Gobierno que ha resuelto hacer efectiva la soberanía nacional en materia petrolera y gasífera.

La administración Bush -íntimamente ligada al mercado petrolero mundial- ya intentó, en dos ocasiones, desestabilizar a la Revolución Bolivariana y afectar al pueblo venezolano mediante la puesta en marcha de un esquema de sabotaje a su industria petrolera.

Las operaciones de sabotaje y desestabilización a Pdvsa realizadas por mandato de la administración Bush se realizaron durante el año 2002. La primera, que involucró la paralización de las actividades de Petróleos de Venezuela, condujo al breve golpe de Estado, perpetrado el 11 de abril de ese año e incluyó el secuestro del presidente Chávez y el intento de destitución de toda la Asamblea Nacional, la Fiscalía General de la República, el Tribunal Supremo de Justicia y la Defensoría del Pueblo.

La segunda operación comenzó en diciembre de ese mismo año y se materializó en el sabotaje a las labores de Pdvsa, durante un período de 63 días, con la intención de quebrar la voluntad popular y quebranta el orden Constitucional de Venezuela.

La nueva agresión de Bush se materializa en esta oportunidad con la puesta en escena de una campaña internacional orquestada en nombre de la transnacional estadounidense Exxon Mobil.

En respuesta a esta agresión, el ministro del poder popular para la Energía y Petróleo y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, afirmó hoy que se trata de la “típica transnacional que históricamente ha tratado de agredir a los países productores de petróleo e imponer sus puntos de vista respecto al manejo de los recursos naturales”, y recalco que tiene nexos directos con el actual gobierno estadounidense.

A decir de la internacionalista Lilliam Oviedo, la Exxon Mobil no sólo es “la compañía que más dinero aportó para la campaña electoral de George W. Bush y para las maniobras mediante las cuales fue colocado en la presidencia en enero de 2001, sino además una empresa de gran influencia en la toma de decisiones en materia de política exterior de Estados Unidos”.

La invasión a Irak

No es casual que Exxon Mobil ostente una ganancia mayor al Producto Interno Bruto de varios países del mundo.

De acuerdo con la opinión de numerosos analistas internacionales, entre ellos el cineasta estadounidense Michael Moore, la guerra e invasión desatada contra Irak por parte de Estados Unidos, nunca se basó en la supuesta existencia de armas de destrucción masiva, aunque esa fuera la excusa esgrimida cientos de veces por Bush y los funcionarios de su Gobierno.

Más bien, se fundamentaba en la necesidad de “controlar y explotar el petróleo iraquí utilizando su venta para pagar el coste del conflicto y la posterior ocupación, beneficiando a la industria petrolera aliada a través de adjudicaciones de explotación que permitieran a las empresas beneficiarias Exxon Mobil y Chevron Texaco -entre otras-, controlar el precio del crudo a nivel mundial”.

Estas afirmaciones, publicadas en el editorial de la revista digital Kalegorria se comprueban con las enormes ganancias históricas por ingresos petroleros que la empresa ha obtenido en los años recientes.

El clán petrolero

En Estados Unidos gobierna una élite de petroleros que encabeza el propio presidente Bush. Directivo y accionista de la empresa Arbusto Oil y Harken, sus relaciones con las grandes compañías energéticas mundiales son archiconocidas.

El vicepresidente de ese país, Dick Cheney, fue el director ejecutivo de la empresa de suministros petroleros Halliburton.

Altamente beneficiada por las contrataciones que ha recibido para la “reconstrucción” de Irak, esta empresa mantuvo relaciones salariales con Cheney a pesar de que éste ya era un alto funcionario del gobierno norteamericano.

Según denuncia el escritor John Byrne “el valor de las opciones accionarias del vicepresidente Dick Cheney en Halliburton pasó de 241 mil 498 dólares en 2004 a más de 8 millones de dólares en 2005, un aumento superior al 3 mil por ciento, que todavía podría crecer mucho más si Halliburton continúa obteniendo miles de millones de dólares en contratos del gobierno de EEUU sin licitación ni auditorías”.

La secretaria de estado Condoleeza Rice no se diferencia del resto de sus compañeros de Gobierno. Su paso por la transnacional norteamericana Chevron Texaco con el cargo de directora, hizo que hasta un enorme carguero de la compañía de 130 mil toneladas fuera bautizado con su nombre.

Son éstos los actores que intervienen con todo su poderío en el escenario de una ya pronunciada crisis energética mundial.

Artículo de opinión de Érika Ortega Sanoja / Agencia Bolivariana de Noticias (ABN)

EL NUEVO DIA: En el limbo ‘Los Cinco’.

febrero 16, 2008 Deja un comentario
EL NUEVO DIA: En el limbo ‘Los Cinco’.
ELIVÁN MARTÍNEZ MERCADO

EE.UU. los llama espías, pero en Cuba los ven como héroes

LA HABANA – Elizabeth Palmeiro concede esta entrevista y de pronto le vibra el celular. “Mi vidaaaa”, exclama al responder la llamada de su esposo Ramón Labañino, que se encuentra en una prisión de máxima seguridad en el estado de Texas. Él cuenta que todos los días se levanta preocupado de que va a surgir una pelea.

Este septiembre se cumplen 10 años de su encarcelamiento. Es inminente una decisión de la Corte de Apelaciones del Onceno Circuito de Atlanta, que podría darle un nuevo juicio.

Para ella, para el gobierno cubano y ciudadanos de a pie, Ramón es un “héroe” que vigilaba al exilio anticastrista en Miami para que no atacara el país. A Labañino y a cuatro cubanos les llaman “Los Cinco”. Él y Antonio Guerrero, Gerardo Hernández, Fernando González y René González (no son hermanos) aparecen insistentemente en la propaganda de los medios locales.

Para el gobierno estadounidense, eran enviados del gobierno comunista que mantenían un juego de espionaje muy peligroso. En el equipo que los defiende se encuentra el abogado puertorriqueño Rafael Anglada López.

El juicio que recibieron es cuestionado por estadounidenses como Ramsey Clark, ex fiscal general de Estados Unidos, así como los actores Martin Sheen y Danny Glover, quienes mantienen una campaña informativa a favor de los presos. Medios de comunicación como The New York Times y CNN han comenzado a darle cobertura al caso.

“Cuando me enteré de que lo arrestaron como parte de una red infiltrada en el exilio fue que supe lo que estaba haciendo. Ese día Ramón se me descubrió como algo grande”, dijo Palmeiro a El Nuevo Día. “Lo más triste es que nuestras hijas se han criado sin tenerlo a su lado. La más pequeña lo conoció en prisión a los 5 años”.

PRESOS DESDE EL 1998

Las autoridades arrestaron a los cubanos el 12 de septiembre de 1998. Les acusaron de espiar sin registrarse ante el Departamento de Estado, y de obtener información para atentar contra Estados Unidos. Gerardo Hernández fue acusado de conspirar para asesinar a cuatro personas que viajaban el 24 de febrero de 1996 en dos avionetas de la organización anticastrista Hermanos al Rescate. En esos días violaban el espacio aéreo de Cuba, y fueron derribadas por la aviación del gobierno.

Un tribunal federal en Miami sentenció en 2001 a Gerardo Hernández a dos cadenas perpetuas. Antonio Guerrero y Labañino obtuvieron una perpetua cada uno. Fernando González y René González recibieron condenas de 19 y 15 años de cárcel, respectivamente.

A los familiares se les hace difícil visitarlos. Tienen que sobrepasar las dificultades de obtener visas para ir a Estados Unidos. La esposa de Gerardo Hernández no ha podido verlo desde que está en la cárcel. La de René González, que vivía en Miami con él, fue deportada en el 2002 y tampoco ha tenido permiso desde ese año.

Elizabeth sólo ha podido estar con su esposo durante seis visitas desde el 1998. “Hace 18 meses estoy esperando que me den otro permiso”, cuenta. “Antes del viaje del 2006 perdí tres visitas porque las suspendían cuando ocurrían broncas de pandillas de negros, blancos, latinos y mafiosos que pelean por el control de los negocios internos. Me impresionó que una vez vi a guardias corriendo con escopetas”.

La defensa acudió a la corte de apelaciones del Onceno Circuito, alegando que los acusados no habían tenido un juicio justo, por haber sido en Miami. Alegaban que la fiscalía no presentó pruebas de que Gerardo Hernández había conspirado para derribar las avionetas ni de que los cubanos habían obtenido información de inteligencia para atentar contra Estados Unidos.

Tres jueces de la corte de apelaciones revocaron las condenas el 9 de agosto de 2005. Consideraban que los cubanos habían tenido un proceso injusto, y pidieron un nuevo juicio, por lo que no resolvieron los demás planteamientos de la apelación, según los documentos del caso. La fiscalía logró que el pleno de la corte dejara sin efecto esta decisión y mandó a dirimir los demás puntos.

Así que la defensa tuvo que asistir a una nueva vista en agosto, y espera la nueva sentencia. Elizabeth y los que defienden a “los cinco”, al igual que la propaganda del gobierno cubano, sostienen que es una “h i p o c re s í a ” que Estados Unidos los mantenga encarcelados, mientras ha liberado a Luis Posada Carriles. Cuba le acusa de conspirar contra Fidel Castro y de haber planificado el derribo de un avión cubano en 1976, causando la muerte de 73 civiles.

“No todos los exiliados son iguales. Hay muchos que se fueron por motivos económicos y quieren entrar a la isla sin problemas. Desean que haya armonía entre ambos países”.
RED INTERNACIONAL POR LA LIBERTAD DE LOS CINCO

http://www.antiterrosristas.cu/,

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