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Beria, la Mano derecha de Stalin. (Primera Parte)

febrero 21, 2008 1 Comentario
La Mano derecha de Stalin. (Primera Parte)
Lavrenti Pavlovich Beria, Лаврентий Павлович Берия
(29 de marzo de 1899 – 23 de diciembre de 1953)


Beria nació el 29 de marzo de 1899, hay dos versiones sobre la ubicación exacta del nacimiento de Beria algunos historiadores le atribuyen haber nacido en Sukhumi, otros en Merjeuli, ambas en Abjasia, república transcaucásica de Georgia, en el seno de una familia de campesinos ortodoxos, su precaria condición económica lo obligo a no continuar sus estudios de ingeniería.

En 1914, ingresa en el ejército zavski. Debido a su cooperación con los revolucionarios, sufrirá diversas persecuciones en la última fue condenado a pena capital. Logró evadirse y en 1917 se afilió al P.C. En Octubre de este año ocuparía un cargo de mediana importancia en Bakú.

Hacia 1920, su nombre había llegado a oídos de Stalin, el cual le nombraría agente secreto y lo proyectaría a la delegación soviética de Praga, donde aprendió el checo, alemán y francés.

Beria tenía una memória fotográfica, adoraba a Stalin y era capaz de la máxima dureza. En Georgia, adonde fué enviado a eliminar a los “protestones”, puso de manifiesto singular mano dura y soluciones expeditivas.

En 1920 realiza varias misiones de espionaje en la Europa occidental. En una de ellas destacó por su vigilancia de Trosky, en tanto éste residió Turquía, Dinamarca y Alemania. En 1931, el dictador le encargó depurar las organizaciones del PCUS. Beria se hacía pasar por aristócrata, arrancaba de los emigrados rusos sus planes lo cuales eran comunicados a Moscú.

Con Stalin fué servil, adulador. Ambos hombres se complementaban.

A comienzos de 1939, y por orden de Stalin, Beria suavizó las sangrientas pugnas. Beria organizó entonces la “Escuela Superior de Servicios de Información”, a los que imprimió mayor disciplina y métodos avanzados.

Beria era para Stalin el ideal espía-verdugo, y éste le admiraba por su capacidad de fría violencia. En 1939, Beria fué nombrado miembro del Politburó. Su sed de poder no hizo sino crecer y afirmarse.

Una de las creaciones de Beria, durante la II Guerra Mundial, fué la organización del SMERSH, con la que se daba caza a los espías y enemigos de la URSS en territorio ocupado por Hitler. Demostró ser infatigable en al lucha clandestina: supo desinformar e intoxicar a los alemanes, y a la vez propagar el sabotaje a extremos que enloquecían a los ejércitos invasores.

Nunca la inteligencia soviética -que Beria dirigía desde 12.1938- había demostrado tanta audacia, planificación, coherencia y eficacia. Las redes de la Orquesta Roja, durante las hostilidades, y el espionaje atómico -por el que logró los secretos de fabricación de la bomba atómica- había funcionado con tan fructíferos resultados. Nunca tampoco, la NKVD fué tan odiada y temida. La URSS se convirtió con Beria en una gigantesca prisión, justo lo que Stalin quería. Cuando el 5.2.1953, Beria se encontró sin aliados.

Al término del sepelio, se celebro en el Kremlin una reunión, en la que se dispuso la expulsión del Partido y del gobierno, y fué sometido a juicio. Declarado culpable fué ejecutado con otras personas de su confianza, el 23. 12.1953.

Costa Rica en un punto de inflexión

febrero 21, 2008 Deja un comentario
Costa Rica en un punto de inflexión
Por: Federico Picado Gómez

La crisis generalizada de los países socialistas europeos, que tuvo su mayor expresión en la desaparición de la Unión Soviética, terminó de crear los espacios necesarios para el auge de las posiciones neoliberales en todas las regiones del mundo, fenómeno del cual no se ha podido sustraer ninguna nación. Dentro de esta nueva realidad internacional, clase política costarricense dominada hasta los albores del nuevo siglo, por el Partido Liberación Nacional, de orientación socialdemócrata y el Partido Unidad, de orientación socialcristiana, iniciaron un proceso de reacomodo ideológico, de derechización de sus posturas fundamentales, que tuvo su primera expresión durante la década de los 80, al darle luz verde al proceso de privatización de empresas del estado costarricense que operaban en diversas áreas de la economía, cemento, producción azucarera, agroquímicos y transporte público. Un proceso paulatino de disminución de la presencia del estado nacional en la actividad económica del país, que culminaría con la inserción del país en el TLC regional con los Estados Unidos, dio como resultado, el inicio de una pérdida paulatina de apoyo en los sectores de menores ingresos, es decir una ruptura con aquellos sectores sociales, que se constituían en el soporte electoral, de los partidos mayoritarios, que integraban la mal llamada “mayoría democrática” que, desde los años 50 se han turnado en el poder público del país.

Al contrario del resto de países del área centroamericana, incluyendo República Dominicana, que negociaron en forma compartida el TLC con los Estados Unidos, amplios sectores del pueblo costarricense pusieron en jaque a los sectores empresariales y políticos nacionales, que actúan como correa de transmisión de intereses transnacionales, logrando por diversas vías, dentro de los marcos de un amplio movimiento social de oposición al TLC, detener de manera sensible muchas de las iniciativas políticas de la Administración Arias. La convocatoria a un referendo para definir la suerte del TLC y la estrecha victoria lograda por los sectores facilitadores del mismo, es una demostración que amplios sectores del pueblo costarricense supieron resistir, demostrando altos niveles de conciencia y organización combativa, la embestida del coro de los intereses creados, nacionales e internacionales, coaligados en la destrucción del “estado benefactor” , creado como consecuencia de la evolución democrática de la sociedad costarricense.

Aunque Costa Rica padece los mismos problemas derivados de la dependencia y el subdesarrollo que el resto de los países del área, diversas razones de orden histórico y político que tienen su origen en la primera mitad del siglo XX y aún más allá, propiciaron que nuestro país tuviera un desarrollo distinto, dentro de los marcos de un estado nacional presente en la actividad económica del país, que dio lugar a condiciones de bienestar, -dentro de las limitaciones impuestas por el subdesarrollo- , y la vigencia de derechos fundamentales para amplios sectores de la sociedad costarricense. Dicho modelo de país, en cuya construcción participaron agentes y manifestaciones políticas de diversos contenidos ideológicos, desde corrientes de izquierda al concluir la primera mitad del siglo XX, hasta sectores modernistas con una visión desarrollista, que impulsaron la consolidación del estado nacional, con una amplia presencia, en la actividad económica fundamental del país, en áreas estratégicas, en los campos de la energía, telecomunicaciones, banca y seguros.

Dicho modelo de país, con éxito relativo en el campo social, hizo crisis por contradicciones implícitas al concluir la década de los años 70, situación que se vio acelerada a partir de las imposiciones del BM a inicios de la década siguiente, mediante la aplicación de modelos de ajuste estructural, y a la pérdida de identidad nacional de las fuerzas políticas dominantes, al convertirse en correas de transmisión de intereses transnacionales. Hizo su aparición en la realidad del país, el proceso de privatización de empresas industriales y agro-industriales estatales, el recorte de gastos en educación, salud e infraestructura pública, y en consecuencia una disminución de la presencia del estado nacional, como agente motor del desarrollo económico.

La década de los 80, encuentra al país sumido en una profunda crisis fiscal, sometido a las recetas de modernización de su economía, envuelto a la vez en la crisis centroamericana que produjo una caída importante de sus exportaciones al mercado común de la región, y a las primeras iniciativas de transformación del estado nacional, pero también transitando por una situación de reflujo del movimiento popular.

Ésta situación de reflujo del movimiento popular, que se manifestó hasta finales del siglo XX, como consecuencia de sus propias contradicciones y a las manifestaciones de crisis de identidad, provocadas por la coyuntura que comenzaba a transitar el campo socialista, que concluyó con la desaparición de la URSS y el conjunto de países socialistas europeos, encontró al pueblo de Costa Rica en una situación de indefensión y sin capacidad de respuesta organizada.

Durante el primer semestre del 2000, diversos sectores políticos y empresariales en coalición con intereses transnacionales impulsaron legislación en el parlamento nacional que perseguía la apertura del mercado de electricidad y telecomunicaciones, actividad que se encontraba y se encuentra todavía, en un alto porcentaje en manos del Instituto Costarricense de Electricidad y en grado menor, de empresas públicas regionales, municipales y cooperativas, que ocupan un espacio menor en generación y distribución de energía eléctrica.

La iniciativa de ley, conocida en el país como el COMBO ICE, no obstante que fue aprobada en primer debate en el parlamento, fue derrotada en los campos y ciudades, como producto de una extraordinaria manifestación de rechazo de amplios sectores sociales de Costa Rica, que en forma espontánea unieron esfuerzos de organización y capacidades de movilización, en la defensa del estado nacional y del modelo económico y social vigente, con todas sus deformaciones y debilidades, fielmente representado por el Instituto Costarricense de Electricidad ICE, como empresa del estado nacional, responsable del desarrollo energético y de telecomunicaciones del país. En este primer round, salieron derrotados los sectores empresariales encabezados por el periódico LA NACION y el bipartidismo, representado por el Partido Liberación Nacional y el Partido Unidad Socialcristiana, que gozaban de una mayoría automática en el parlamento, que les permitía, a espaldas del pueblo, darle espacio a la primera iniciativa de apertura del mercado de energía y telecomunicaciones. Un rol de primer orden en esta lucha, jugaron los sindicatos de trabajadores del ICE, las principales centrales sindicales, los trabajadores, docentes y estudiantes de las universidades públicas, y las expresiones comunales de organizaciones de base.

Dentro de los márgenes de esta breve reseña del país, no es necesario explicar los alcances y consecuencias del Tratado de Libre Comercio negociado por los países centroamericanos y República Dominicana, con los Estados Unidos. Sin embargo permítame expresar a modo de definición, que dicho tratado, en su esencia, significa la creación de un conjunto de mecanismos, tendientes a producir, en la estructura institucional, legal y productiva de los países de la región, involucrados en el mismo, de modo tal que las empresas transnacionales puedan disponer a plenitud, conforme a sus designios de expansión de sus negocios y áreas de influencia, sin el engorro y las demoras que implica todavía hoy, por la intermediación de los estados nacionales, de las ventajas estratégicas y de los recursos económicos de la región y desde esta perspectiva, los sectores del gran capital nacional e internacional, han sido capaces de llegar a todos los extremos de la manipulación y desinformación, con vista a crear las condiciones políticas, para la implantación de una nueva economía, de una nueva visión de país y el TLC recientemente aprobado se constituye en el basamento ideológico para el logro de tales objetivos.

Después de las jornadas del año 2000, en que amplios sectores del pueblo costarricenses derrotaron las iniciativas de apertura del mercado de energía y telecomunicaciones, los sectores dominantes aprendieron plenamente la lección, comenzaron a articular alternativas que les permitiera imponer en forma definitiva sus intereses, para enrumbar al país por la vía de un modelo de desarrollo nacional excluyente, que respondiera plenamente a su visión de país.

A comienzos del 2002, arranca el proceso de negociación multilateral del TLC entre los gobiernos de la región centroamericana, incluyendo República Dominicana, con los Estados Unidos, contando con el concurso de una Administración de gobierno (Pacheco 2002-2006) dotada de profundas limitaciones, débil en su accionar y de alguna manera complaciente, hasta los extremos de la irresponsabilidad, con los sectores industriales, económicos y financieros, interesados en impulsar nuevo orden económico y político en el país, aplicó una política de dejar hacer, dejar pasar, durante el proceso de negociación, pero a la vez de manera contradictoria, una vez concluidas las negociaciones, instrumentó todas las posibilidades dilatorias para no enviar el TLC a refrendo por el parlamento costarricense, con la intención, así se ha entendido, de no cargar sobre sus espaldas la responsabilidad política, por las profundas consecuencias que se derivaban de los contenidos negociados.

La Administración Arias (2006-2010) inicia sus funciones luego de un apretado triunfo electoral, en que los sectores opositores al TLC, encabezados en términos electorales por el Partido Acción Ciudadana, dieron una gran batalla política que estuvo a punto de derrotar la maquinaria infernal que encabezaron los sectores empresariales y el coro de los medios de información encabezados por LA NACION, impulsores con todos los recursos disponibles, de una aprobación inmediata del TLC. Los resultados electorales de febrero del 2006, no obstante el triunfo de Arias, demostraron que la manipulación mediática tiene sus límites y que la correlación de fuerzas políticas en el país, había cambiado para siempre y el triunfo ajustado del Partido Liberación Nacional, encabezado por Arias, así lo demostró.

Las proyecciones de la Administración Arias, establecían que la ratificación del TLC y la aprobación legislativa de una amplia agenda de leyes complementarias al mismo, se iba a dar no más allá de febrero del 2007, pero la realidad política del país, la nueva correlación de fuerzas vigente en el país, hizo desvanecer tales pretensiones. Por un lado, un crecimiento sostenido de los sectores opuestos al TLC, la prepotencia del gobierno, y un desmedido apresuramiento para lograr sus objetivos, los llevó a cometer graves errores de procedimiento legislativo, que fueron sancionados por la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y por otro, una combativa resistencia de los legisladores del PAC, PASE y FRENTE AMPLIO, pusieron en evidencia que la ratificación del TLC y la agenda complementaria, iba para rato.

El movimiento social del país, punto de encuentro de amplios sectores de la sociedad costarricense opuestos al TLC, se encargó de darle el puntillazo final a la estrategia parlamentaria de la Administración Arias. La gigantesca marcha popular del pasado 26 de febrero, que llenó la principal arteria vial de San José, puso de manifiesto la capacidad de organización y convocatoria del movimiento social. Un proceso ascendente de acumulación de fuerzas y articulación de organizaciones populares que arrancó en la lucha del 2000 en contra de la apertura del mercado de telecomunicaciones y energía, se expresó en la capital y en diversas regiones del país, puso en jaque la estrategia del gobierno Arias y demostró en forma inobjetable que la oposición al TLC se había anclado en la conciencia de amplios sectores del país. La acumulación de errores de procedimiento parlamentario que generaron la sanción de la Sala Constitucional, que le mermaron velocidad al proceso de ratificación y el crecimiento paulatino y sostenido de la reacción popular en contra del TLC, tuvo que haber generado en sectores de gobierno la percepción de que la aprobación del mismo, contando con el apoyo de la mayoría mecánica en el parlamento, solo será posible a un costo político muy alto, que ponía en juego los niveles de gobernabilidad y la estabilidad social del país.

En respuesta a la situación planteada, iniciativas políticas combinadas obligaron al gobierno Arias a proponer la ratificación del TLC por medio de la consulta ciudadana, se por la vía del referendo y de la misma manera, instrumentar cambios en los procedimientos parlamentarios, al amparo de la mayoría mecánica en el parlamento nacional, que permitieran un trámite expedito de la agenda de implementación del TLC, ante un eventual triunfo de los sectores facilitadores del mismo, que se estaban jugando el riesgo político de lograr su aprobación mediante la vía del referendo ciudadano.

Los resultados del referendo del 07 de octubre del año pasado, forman parte de la historia reciente del país. El gobierno Arias no se imaginó jamás, que a pesar del resultado apretado que le favoreció, el pueblo costarricense le propinaría una ejemplar derrota estratégica a los descomunales intereses locales e internacionales que se coaligaron. Jamás en la historia reciente del país, hubo una mayor manifestación de conciencia patriótica y progresista, que puso en jaque las relaciones de poder vigentes en el país. Contra el movimiento del NO AL TLC fue lanzada una de las campañas de propaganda y desinformación nunca antes vista en los medios de información del país. Decenas de miles de páginas de medios escritos y decenas de miles de minutos en medios radiales y de televisión fueron orquestados bajo un solo mensaje ideológico y político con la finalidad de exacerbar prejuicios y paralizar por el miedo, como en los mejores tiempos de la guerra fría, a los sectores de electores de electores más débiles del país, a los asalariados de niveles bajos de la administración pública y trabajadores de empresas transnacionales que operan en el país. Las simplificaciones más perversas, desde la intervención de gobiernos extranjeros financiando las limitadas capacidades operativas del movimiento social costarricense opuesto al TLC, el agravio y ofensa de la dirigencia política del NO AL TLC, hasta convertir la mentira en una “verdad”.

Costa Rica está polarizado y su destino se debate entre dos fuerzas antagónica, más allá de las posiciones a favor o en contra de la aprobación del TLC. Para el movimiento social del país y las organizaciones que lo integran, la actual coyuntura política significa el inicio de una larga lucha, en procura de mejores días para nuestro pueblo y para los sectores políticos, empresariales agrupados en diversas cámaras patronales, y medios de información encabezados por LA NACION, la aprobación del TLC, significa imponer un modelo de desarrollo económico y social, conforme a sus intereses y visiones estratégicas, totalmente alejando de las rutas por las que ha atravesado nuestra evolución histórica de Costa Rica, desde los albores de su independencia.

El viaje de una periodista rusa a Corea del Norte

febrero 21, 2008 Deja un comentario
El viaje de una periodista rusa a Corea del Norte
Irina Malenko
Levaya Rossia (left.ru)

Traducido del ruso para Rebelión por Andrés Urruti

Transmitir las primeras impresiones de una estancia en la República Popular Democrática de Corea (RPDC, en adelante) no es tan sencillo, en particular porque queda muy poco tiempo (¡y pocas fuerzas!) después de cada día de intensivo programa cultural durante mi estancia aquí. Hacía ya tiempo que no me ocurría encontrarme con un programa tan denso durante un viaje, ¡habría que remontarse a los tiempos soviéticos! Entonces nuestros viajes también se hacían para conocer lo más posible de los nuevos y desconocidos (para uno) lugares en el corto tiempo en que permanecías en ellos, no para emborracharse hasta quedar “grogui” o pasarse todo el día tumbado a la bartola.

Me considero muy afortunada de haber tenido la oportunidad de visitar este país. No cualquiera alcanza ese honor.

Cuando me preparaba para este viaje le conté a una conocida mía rusa que pronto iría a Corea. “¿A la normal o a la del Norte?”- me preguntó, pensando, sin duda, que su comentario era muy gracioso. ¿Aunque lo que es realmente gracioso no será que a nuestra gente ya les han enseñado a dejar de pensar por sí mismos y solo repiten servilmente como loritos todo lo que traducen de la prensa occidental para ellos nuestros supuestos periodistas?

Para mí este país es, con mucho, más normal que cualquier semicolonia “usamericana” de cualquier rincón del planeta.

¿Acaso es anormal que las calles estén limpias? ¿Qué se pueda circular por ellas con seguridad de día o de noche? ¿Qué por las noches no se llenen de gritos de borrachos y que la gente no orine en los portales? ¿Qué la gente pueda ser completamente feliz sin bares, casinos y burdeles?

¿Acaso es anormal que todo el mundo se levante por la mañana tranquilo y con sentimiento de la propia dignidad vayan al trabajo sin el temor de que se vuelvan inútiles a causa de alguna “reconversión” o “reestructuración” laboral?

¿Acaso es anormal que en las tiendas vendan lo que necesitan las gentes para su vida diaria, y no cualquier “artefacto” especialmente diseñado para sacarles todo el dinero posible de los bolsillos, importunándoles con la oferta de cualquier bagatela que no es, en absoluto, necesaria para su felicidad? (¡Ah, si no tengo el último modelo de … me suicido!)

¿Acaso es anormal que los niños practiquen deporte, música y dibujo, y que ayuden a los adultos, en vez de mendigar, limpiar los automóviles de los tipos ricos o corretear por los rincones esnifando pegamento, metiéndose droga y deleitándose en su propia degradación? ¿Acaso es anormal que los niños, hasta los de los primeros cursos puedan ir solos sin peligro a la escuela, sin riesgo de que caigan sobre ellos pedófilos o conductores borrachos en “Mercedes”? ¿Acaso es anormal que los niños se comporten y vistan como niños, y no como prostitutas baratas de portal, y que no se apresuren a acostarse cuanto antes con quien sea para “ser como todos”? ¿Es anormal que no haya en televisión juegos idiotas, anuncios y violencia con sexo?

¿Acaso es anormal que no haya personas sin techo y la gente no sea indiferente a la suerte de los demás? ¿Es anormal no temer que no podrás pagar tus cuentas a tiempo? ¿Es anormal que en las tiendas se vendan productos elaborados en el propio país? Y así se podría continuar hasta el infinito…

Si ustedes realmente consideran que todo lo descrito más arriba es anormal, en ese caso toda nuestra sociedad debería ir urgentemente a la consulta del psiquiatra.

Y en algunos casos, ¡sin guardar cola!: los que chillan a voz en grito que una sociedad que tiene todo lo descrito arriba está privada de no se qué mítica “libertad”. Si TODO ESO no es libertad , ¿qué es entonces la libertad? ¿La posibilidad de nombrar presidente a un idiota? ¿El derecho a contar, incluso a quien no le interesa en absoluto saberlo, tus preferencias sexuales? ¿Tener la posibilidad de elección entre cosas y gentes que, en la práctica no se distinguen unas de otras en nada sustancial? ¿Y qué más? ¿Qué sacan ustedes de eso, para sí mismos o para la sociedad? ¿Con eso hay menos “sin techo”? ¿Menos hambrientos? ¿Menos muertos por las drogas o el alcoholismo? ¿Los niños reciben mejor educación? ¿Y les esperará un futuro mejor? ¿Habrá más puestos de trabajo? ¿Menos niños arrojados al orfanato o menos ancianos abandonados a su soledad? No lo creo …

No soy una persona sentimental, más bien soy dura. Pero casi se me caían las lágrimas –literalmente- , lágrimas buenas, alegres, por lo que he visto en Pyongyang. Quien dice que este es un “país pobre” no ha visto lo que es la pobreza real. Si quiere verla, que venga a las profundidades de Rusia, donde los ancianos se arremolinan a rebuscar en los contenedores de basura. O a países miembros de la civilizada Unión Europea, como Bulgaria y Rumania. O incluso a una parte integrante del próspero reino de Holanda, a la isla de Curaçao.

Hacía mucho tiempo que no me sentía tan tranquila y relajada como aquí en la RPDC. En las calles veo personas normales, bien vestidas, modestas, trabajadoras y conformes con su vida, personas que gustan de reírse con un buen chiste y viven una vida con una riqueza cultural que no está al alcance de la mayoría de la población de Occidente, personas que no se parecen en nada a los fanáticos robots que nos describe la prensa occidental.

¡Ah, ese Occidente … no hay por donde cogerlo! “Es pecado burlarse de un inválido” ¡Hay tanto que no entiende de este mundo! Todo lo que no se le somete le da miedo. Todo lo que se sale de los cánones por él establecidos le parece anormal. Y efectivamente, ¿como van a comprender algo como la estima a un presidente por los habitantes de un país, cuando sus propios presidentes, o bien practican el diablo sabe qué con sus becarias en el lugar de trabajo, o bien no son capaces ni de comerse una galleta sin atragantarse?

Y en cuanto a los turistas que dicen que se sienten “limitados en su libertad” o que se “aburren” en la RPDC, pues que se vayan tranquilamente a cualquier sitio de España o Turquía y que se emborrachen hasta el vómito si eso es lo único que les divierte. Y que no ensucien este maravilloso país con su presencia.

No intervención del gobierno venezolano en los asuntos internos de Panamá

febrero 21, 2008 Deja un comentario
No intervención del gobierno venezolano en los asuntos internos de Panamá

Una vez más al desnudo otra patraña del Gobierno de Martín Torrijos

Hoy, martes 19 de febrero, la Cancillería ha emitido un comunicado donde sostiene haber realizado una reunión con corresponsales extranjeros para aclarar que: “carecen de información que vincule al gobierno de Venezuela con una ola de protestas callejeras protagonizadas por trabajadores de la construcción la semana pasada”.

“Quiero ser categórico: no existe ninguna información que apunte o que siquiera sugiera que hay una intervención del gobierno venezolano en los asuntos internos de Panamá”, declaró el Primer Vicepresidente y Canciller, Samuel Lewis Navarro.

Estas afirmaciones se dan sólo 4 días después de la reunión sostenida por el segundo vicepresidente de la República, Rubén Arosemena, quien convocó a los directores de los medios de comunicación locales a la Presidencia el pasado 15 de febrero, para informarles que “el Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs) y sus organizaciones afines tienen como objetivo un plan desestabilizador”

“Aunque no se afirma categóricamente, la investigación también pone al descubierto una relación entre el Suntracs y Fernando Bossi, un argentino-venezolano que es el secretario de organización del Congreso Bolivariano de los Pueblos. Esta organización fue creada en Caracas, en 2004, tiene capítulos en toda América Latina y cuenta con el apoyo del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.” (La Estrella de Panamá, 18 de febrero de 2008).

Ya el mismo Rubén Arosemena había expresado tales comentarios en el noticiero de la mañana de TVN el pasado 14 de febrero. En igual sentido se pronunció el Ministro de Gobierno y Justicia, Daniel Delgado Diamante, en el día de ayer en conferencia de prensa. Hoy, Delgado Diamante, con toda desfachatez acompañó al Canciller Lewis Navarro en la reunión con los corresponsales extranjeros dejando entrever la catadura moral del que está hecho. Debemos recordar que Delgado Diamante siempre fue un subordinado a sueldo de Gabriel Lewis Galindo y lo es hoy de su hijo Samuel Lewis Navarro de quien también fue subalterno en la Cancillería.

Vale señalar que en el día de ayer, el periodista Atenógenes Rodríguez de Telemetro, reconoció haber sido convocado por Rubén Arosemena a la reunión, nada menos que en la Presidencia de la República, para darles a conocer acerca de un supuesto complot del SUNTRACS para desestabilizar el país con el apoyo de Chávez.

Otros periodistas informaron que el encuentro en la Presidencia fue una reunión con el Consejo de Seguridad del Estado donde participaron el mismo Delgado Diamante y el Director de la Policía Nacional, Rolando Mirones, a quien le correspondió la exposición.

En el interés de desacreditar las luchas del pueblo, de inmediato algunos propietarios de medio de comunicación editorializaron haciendo ciertas estas supuestas denuncias. En igual sentido, se pronunciaron los miembros del CONEP, de la Cámara de Comercio, políticos, comentaristas y articulistas.

Al descubrirse la trama, la opinión pública debe preguntarse:

¿Frente a hechos de esta naturaleza, el Gobierno maneja una versión para los medios locales y otra para los corresponsales extranjeros?

De ser así, esto demuestra la poca seriedad con que el Gobierno de Martín Torrijos atiende los asuntos graves del país y su desprecio a la opinión pública nacional e internacional.

Por otra parte, ante las declaraciones del Canciller Lewis Navarro, ya los señores Rubén Arosemena y Daniel Delgado Diamante debieron ser separados de sus cargos por haber comprometido las relaciones de Panamá con un país hermano y mentirle descaradamente al pueblo panameño.

Lo cierto es que una vez más se confirma que el SUNTRACS habla con la verdad y el gobierno insiste en mentirle miserablemente al pueblo.

Los alabarderos a sueldo del gobierno y detractores de FRENADESO y SUNTRACS, que empezaron a despotricar contra el movimiento popular panameño y el Gobierno Bolivariano de Venezuela en sus programas de “opinión” de radio y televisión, deberían tener la decencia de retractarse. El periodismo serio, imparcial y objetivo tiene la palabra.

Panamá, 19 de febrero.

Genaro López
Secretario General del SUNTRACS

NI CABELLO NI TAZCON ACABARÁN CON LA REVOLUCIÓN

febrero 21, 2008 Deja un comentario
NI CABELLO NI TAZCON ACABARÁN CON LA REVOLUCIÓN
EL DIEZMO NO SE PAGA AHORA CON FRUTOS
RAFAEL FEBLES FAJARDO


Durante la última semana, todos los días, el tema de discusión entre la población venezolana, tiene que ver con la denuncia de Luís Tazcón y la respuesta de Diosdado Cabello y la inesperada e incierta razón para expulsar al primero de las filas del partido de la revolución bolivariana, acobijados bajo la colcha de las informaciones manejadas de una denuncia no sustentada, cosas que pasan en una revolución, nos preguntamos, o son las pruebas que la misma impone a sus hijos bien nacidos, es decir a aquellos que militan o simpatizan con el bolivarianismo de buena fe con expectativas de las buenas intenciones, acaso lo más importante es esta discusión aún con las decisiones que han encerrado el espectro en un envase de vidrio porque todos lo ven, pero pocos saben a ciencia cierta si lo de la denuncia tiene asidero y visto desde la otra acera, es correcta la decisión de expulsión por no preguntar si reúne las condiciones legales para haberla hecho, o simplemente se trata de una lucha de poder o de posiciones.

Hasta ahora el promedio recogido en conversaciones personales y en medios como Aporrea, Información Veraz, Cadena Bolivariana entre otras, nos ofrecen un panorama de rechazo en un 50% a la medida tomada de expulsión, el otro porcentaje oscila entre los que están de acuerdo total y parcialmente, con dudas sobre la poca información, salvo la que reflejan los medios de un lado y de otro. Lo cierto de todo esto, es el grado de incertidumbre que se está produciendo en las filas de la revolución y a lo que hay que darle un término honorable de salidas sin triunfador ni perdedor aparentes.

Si me preguntan si es verdad que Tazcón es representante del imperialismo, tal como lo tildó Cabello, me parece temerario, por otro lado, si me dicen que Cabello es el representante de la derecha endógena en el chavismo, de igual forma diría que es temerario, es decir todo apunta hacia una relación que hace valer la verdad en la revolución y que no es otra que la del título del presente trabajo, “Ni Cabello, ni Tazcón acabarán con la revolución”.

Aunque ninguno de los dos se lo halla propuesto, cosa en la que creo, ambas disposiciones lenguísticas y verborreales, solo le hacen un flaco servicio a la revolución, no obstante y esto es sumamente importante, la revolución debe estar por encima del episodio y trasladar el asunto hacia la personificación de ambos contenidos si es que los hay.

Para decir lo que siento, sin que me quede nada por dentro, con el respeto debido, considero que al presidente no lo debieron involucrar o si es real no se debió involucrar, la distancia en estos casos hay que mantenerla, ahora bien, qué es lo importante, lo conveniente y lo productor para el proceso, pregunta que debemos hacernos todos y cada uno de nosotros antes de emitir juicios de valor sobre tal o cual postura, el imperio y los factores de derecha en Venezuela, trabajan cada minuto, todos los días, el entrampe está montado en pantalla de la denominada cuarta generación, la mayoría de veces no la vemos por su estado de subliminidad inmerso en los mensajes y nosotros que hacemos, ocupándonos de cosas veredes y a veces fútiles, atacando al uno y al otro.

Realmente, hay que tener un estado de conciencia racional en los actuales momentos para no sucumbir ante tanta vaguedad y ataques a veces por mampuestos, creo que es la hora de creer infinitamente en el líder, por que si no, todo se derrumbará, ninguno de los dos acabará con la revolución, lo haremos nosotros mismos sino no nos superamos en pasar este puente lleno de minas que no explotan, minas que atacan nuestra conciencia, nuestra forma de concebir la revolución bolivariana y socialista, la forma de ser tolerantes, debemos imponernos un alto contenido de humildad revolucionaria, debemos promover la unidad en la diversidad de mensajes que nosotros mismos quizás sin querer difundimos.

Un alto, al dicho rápido y barato, un alto al ataque al proceso de formación ideológica, labremos nuestra propia cultura de la libertad, no nos conformemos con solo interpretar la realidad, debemos practicarla, debemos luchar contra la alienación en cualquiera de sus formas, si cometemos errores como buenos rasgos distintivos del ser socialista, debemos saber rectificar, ese debe ser el ejemplo, colocándonos en la acera correcta, sin atisbos ni medrismo, espantando el genuflesismo poco elegante, en fin seamos el ser que sirve a los demás.-

No podemos aparentar ser los destinatarios del diezmo, ese que nos ofrece cambiar frutos por flores, en política con P mayúscula no existe la duda intencionada, recogamos el testigo de la revolución por encima de las pequeñas cosas, el que está en contra de nosotros no lo vamos a convencer sino con las ideas, sirvamonos de ellas y convirtamoslas en episodios para la reflexión, no hay otra, el tiempo está aquí ahora y para siempre.-

EL RECREO DE LAS PALABRAS CONSTRUCTORAS

febrero 21, 2008 Deja un comentario
EL RECREO DE LAS PALABRAS CONSTRUCTORAS
por, Melva Josefina Márquez Rojas

Parada del lado de afuera de las rejas de estambre veía la mujer su escuela pública, allí en la Kennedy. Era el tiempo del Grupo Escolar Nacional, de las batas blancas con cuello bebé y cinturón de la misma tela amarrado detrás de la cintura; era el tiempo de las ricas borrachas rellenas de ‘maicena’ y de los pasteles de a medio que aquella señora llevaba en su canasta de mimbre y siempre vendía por el lado de afuera de la escuela en la hora del recreo.

Nomás sonar el timbre, los niños soltaban el lápiz en la línea de la circunferencia y tomaban la arepita envuelta en el papel de aluminio y los más aventajados sacaban a relucir las monedas para irse a la cantina a formarse y comprarse el jugo con las empanadas o los pasteles de los que vendían en la escuela, no de los de la señora del pañuelo en la cabeza por el lado de afuera de la escuela.

El murmullo y los gritos no faltaban en el receso; jugar a la candelita o saltar la cuerda era algo cotidiano en aquel grupo escolar nacional. Los más camorreros se juraban guerra a la salida y con ella los mejores puestos para ver de cerca los golpes que se daban y oír de ahí mismo el eco entre costillas y espalda. Las maestras comentaban de la cotidianidad y se turnaban para vigilar los niños en el receso. Todo eso pasó por el claro de sus ojos al pararse afuera de las rejas de estambre de la escuela.

Nomás sonar el timbre para subir al aula, la algarabía no paraba. Todos desbandados gritando, chocando entre sí; unos sin terminar el desayuno, otros muchos sin haberlo probado pero a la espera del cuartico de leche del INN. Nunca el tiempo de recreo fue suficiente porque siempre querían jugar o hablar. Entonces la maestra de 3ro “A” gritaba y gritaba tratando de poner orden en aquel caos de los primeros minutos. Todos a formarse para caminar adelante y en orden. Tarea difícil para la maestra, muchas veces no podía y pedía refuerzos para encarrilar tanto loquito suelto que todavía seguía en el patio jugando sin sentirse aludido.

Entonces, mira alrededor, frunce el ceño y cruje su mente buscando palabras constructoras, de aquellas que le permitieron estar hoy del lado de afuera de las rejas de estambre. Ve un grupo de maestras allá hojeando su folleto de belleza para hacer el pedido y los niños acá cayéndose a golpes igual que antes; otros más modernos con sus celulares y niñas hablando del certamen de belleza, jugando a ser mujeres con apenas ocho años.

Las palabras no sé si las escondieron porque los folletos traen fotos de modelos y brazaletes de cacharel. Mientras, en la dirección de esa escuela hay un hombre que grita, habla, construye, agita sus brazos, sonríe y se decepciona porque esos folletos no enseñan a crear el hambre para ser mejores como humanos, sino otra hambre, la de los flashes y el verbo barbie. No bastan dientes con ganchos para ponerlos derechitos, ni unos zapatos chidos para que otros bajen la cabeza y se mueran de envidia -sobre todo si esos otros usan alpargatas o huaraches-; tampoco basta un celular con mensajes ilimitados ni una enciclopedia en línea que haga los deberes de la escuela. El hombre, de ojos chiquiticos por no dormir y sí sufrir por lo que no ve, sigue andando solo con su busaca de palabras e ideas eternas, muchas de sus maestras siguen comentando el último capítulo del culebrón del momento o sobre el lápiz labial que mejor les combina o la corbatica que mejor les combina para reducir el hampa; muchos otros utilizan las palabras no para construir sino para negociar y muchos más seguimos deleitándonos en el recreo sin ver que esa busaca de palabras constructoras se aleja cada vez más. Entonces, cuando suene el timbre quizás ya no será para subir al aula sino para volver a ser mudos.

melva.marquez@gmail.com

La ONU, Kosovo y el Sahara

febrero 21, 2008 Deja un comentario
(El doble rasero en este mundo)
La ONU, Kosovo y el Sahara
Por Hach Ahmed


La proclamación unilateral de la independencia de esta ex provincia serbia, y su comparación con el caso del Sahara Occidental, ofrece una nueva oportunidad para poner en evidencia que la legalidad internacional, ese concepto que se invoca ostentosamente y muy en boga en estos tiempos, se lee según la conveniencia de las grandes potencias. Lo que más importa, a fin de cuentas, es que se acomode a sus intereses.

Sin entrar en juicios de valor sobre la legitimidad, legalidad o autenticidad de dicha proclamación, llaman la atención una serie de hechos y conclusiones que saltan a la vista ante la inevitable comparación de estos dos casos.

Kosovo, en idioma serbio, o Kosova, en albanés, es un pequeño enclave de poco más de diez mil kilómetros cuadrados, habitado por un mosaico de etnias y dialectos: albaneses que constituyen la mayoría; goranis (eslavos convertidos al Islam desde la dominación otomana), arumanos (de disputado origen, descendientes de tribus griegas latinizadas tras la dominación romana o herederos de legionarios romanos recompensados con tierras en el país helénico) y turcos que constituyen una minoría. Lo cierto es que la presencia de una mayoría albanesa es el resultado de recientes migraciones, pues esta provincia se consideraba históricamente la cuna del Estado Serbio.

El Sahara Occidental es un país que tiene una extensión mucho mayor, 266.000 kilómetros cuadrados. Su población vive en el territorio desde tiempos ancestrales, étnicamente es homogénea, habla un mismo idioma común y cohesionada desde antiguo por compartir unas costumbres, una idiosincrasia, en suma una misma cultura. Los kosovares, desde el siglo XII, han sido los habitantes de una provincia de Serbia, Los saharauis en cambio, nunca formaron parte de los Estados vecinos, nunca fueron parte de lo que se consolidó como el Reino de Marruecos, antes de ser anexionados por la fuerza en 1975, ni de la República Argelina ni de la Entidad Mauritana que devino en la República de Mauritania, todo reconocido en una sentencia clara y contundente del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, que deducía la procedencia de respetar, conforme a las normas de la ONU, el derecho a la autodeterminación de la población saharaui.

La ex provincia serbia de Kosovo, saltó a la palestra de la actualidad internacional en 1999, cuando el régimen serbio de Slodovan Milosevic reprimió a unas decenas de civiles, en unos momentos en que Yugoslavia se caía a pedazos, tras el hundimiento de la Unión Soviética. Ello justificó la intervención de la OTAN, la maquinaria militar más potente de todos los tiempos, a favor de los separatistas albano kosovares, organizados en una guerrilla conocida por las siglas UCK, cuya aspiración era la unión con Albania.
Desde el punto de vista de la legalidad internacional, las diferencias son aún mucho más significativas. El derecho internacional favorece claramente la autodeterminación y la independencia saharaui. El Sahara fue declarado territorio no autónomo, siéndole aplicable la doctrina de Naciones Unidas para la descolonización, universalmente aceptada, estatus que en ningún momento le ha sido reconocido a Kosovo En los últimos 32 años, la ONU y sus organismos no han cesado de aprobar un promedio de tres resoluciones por año confirmando el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui. Sorprendentemente, en el caso saharaui, las resoluciones de la ONU no han sido dotadas en la práctica de “carácter vinculante”, no se aplicaron con el rigor y celo que cabía esperar de las potencias democráticas y que sí han mostrado a la hora de respaldar las que nunca se adoptaron sobre Kosovo.

A diferencia de los kosovares, los saharauis proclamaron su independencia en medio de una guerra inesperada y atroz, sin planificaciones forzadas, lejos de los despachos y salones lujosos, sin la ayuda, ni al abrigo de bombardeos de fuerzas aliadas. Eso sí, contaban con un himno y una bandera no improvisados a ultima hora por una potencia protectora. El estado saharaui ha sido reconocido por cerca de ochenta países y es miembro de la Unión Africana, un organismo continental que agrupa a más países que la UE y la OTAN juntas. Sin embargo, los aliados y amigos del pueblo saharaui no tienen ni el poderío militar, ni la influencia política que exhiben los padrinos de la guerrilla kosovar en el tablero internacional.

Durante la guerra, los saharauis han combatido solos, con escasos recursos, en medio de un desierto implacable, en condiciones en las que se puede afirmar que muy probablemente el “impecable” ejercito de liberación kosovar (UCK) no hubiese sido capaz de sobrevivir. En condiciones extremas, sin la intervención de ninguna fuerza internacional, los beduinos saharauis han resistido con entereza y tenacidad frente a un ejército invasor que, por su tamaño y arsenal bélico, sí que se asemejaba al potente ejercito de la Yugoslavia de Tito. En una contienda a todas luces asimétrica, lograron poner en jaque al ejército invasor, capturar cerca de 3 mil soldados y oficiales marroquíes y obligar finalmente a Marruecos a parapetarse detrás de una muralla artificial.

Los saharauis, han sufrido y siguen sufriendo un calvario indecible bajo la mirada impasible de la comunidad internacional y de los cascos azules de la ONU o Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental (MINURSO), cuyo propio nombre, tras 17 años de inoperancia, suena más bien a una ironía. No tuvo el Sahara el “privilegio” de contar con la protección de la Unión Europea, Estados Unidos y la OTAN. Su único aliado, supuestamente “influyente”, España, la potencia administradora, se sumó a la conspiración y los vendió al mejor postor. Luego fueron bombardeados con Napalm, perseguidos, secuestrados y hoy viven divididos por un muro de 2500 kilómetros construido con el silencio, cuando no el apoyo, de muchas de esas democracias “ejemplares” que, en pleno siglo XXI, no dudan en respaldar política, militar y financieramente la independencia de un cantón serbio obviando si se ajusta o no a la legalidad internacional.

Tras el cese de los bombardeos de la OTAN sobre Serbia, la Organización de las Naciones Unidas estableció una fuerza de paz bajo el nombre de Misión de Naciones Unidas para Kosovo (UNMIK). Más de 16 mil efectivos equipados con blindados y armamento moderno fueron desplegados en un espacio del tamaño de Canarias o la isla de Córcega. Aunque Kosovo permaneció de iure como una provincia autónoma serbia, Naciones Unidas asumió enseguida la administración del territorio, sin dejar espacio alguno para el Gobierno de Belgrado. El Consejo de Seguridad, por medio de la resolución 1244, de 10 de junio de 1999, autorizó la asunción de todas las competencias propias de un protectorado (la seguridad, la justicia y los asuntos exteriores). Incluso se creó la policía de Kosovo, conformada principalmente por albano-kosovares y el control del espacio aéreo pasó a manos de la Kosovo Force (OTAN).

Por el contrario, en el Sahara Occidental, un país cuya extensión es casi 30 veces mayor que la de Kosovo, sólo se desplegaron 200 efectivos de la MINURSO. Llegaron hace casi dos décadas, desarmados, despistados, como simples turistas, carentes de mandato para proteger los derechos humanos de la población y sin capacidad alguna para intervenir frente a las decisiones, medidas políticas o policiales de la potencia ocupante. A los presos políticos saharauis se les ha torturado e interrogado en centros que no distan más de 800 metros del hotel donde se hospedan los “turistas” de la ONU, según se recoge en repetidos informes de prestigiosos organismos internacionales como Human Right Watch o Amnistía Internacional y en los propios informes de Naciones Unidas sobre derechos humanos. Estos dicen no poder intervenir porque esa competencia no está contemplada en la misión asignada. Así, por falta de interés de los poderosos y por los “poderosos” intereses que les unen a Marruecos, la parte agresora en el Sahara, la ONU se ha convertido en el triste e impotente testigo de una ocupación ilegal, basada en la fuerza bruta.

En Kosovo imponen una independencia no prevista por la legalidad internacional. En el Sahara se oponen a una autodeterminación mil veces recomendada por esa misma legalidad. Es obvio pues, que el manejo de ambos casos por las grandes potencias y por la propia ONU, prueba una vez más que el organismo internacional no actúa en función de los postulados y normas que pregona, sino más bien conforme a lo que dictan los intereses de las potencias influyentes.

Felicidades al pueblo kosovar, por la suerte y los aliados poderosos que no tuvo el pueblo saharaui.

Venezuela ante la encrucijada militar

febrero 21, 2008 Deja un comentario
(Entrevista al politólogo Dario Azzellini)
Venezuela ante la encrucijada militar
Marcelo Colussi
mmcolussi@gmail.com
Especial para Argenpress (desde Caracas, Venezuela
)

La Revolución Bolivariana, en Venezuela, está en la mira de la geopolítica imperial de Washington. Las inmensas riquezas petroleras que duermen en su subsuelo convierten al país caribeño en un preciado botín para la avidez de la primera economía mundial, que en muy buena medida se alimenta de petróleo. Y por otro lado, el proceso de transformación que vive su sociedad desde la llegada a la presidencia de Hugo Chávez y el “mal ejemplo” que ello constituye para los vecinos de la región –que ya comenzaron a aunarse en un proyecto autónomo y antiimperialista como es el ALBA– son situaciones que la Casa Blanca desea revertir urgentemente. Para ello probó ya una batería de acciones (golpe de Estado, sabotaje petrolero, paro patronal), hasta ahora sin éxito. Pero la lucha sigue, y son varios los frentes de acción en que continúa la desestabilización: la guerra mediática, el sabotaje económico a través del desabastecimiento de productos básicos, la especulación financiera, la búsqueda de la ingobernabilidad poniendo obstáculos en el día a día, la promoción de fuerzas “democráticas” como el actual movimiento estudiantil clasemediero disfrazado de progresista, etc., etc. A todo lo cual se suma la opción militar.

Si bien en el momento actual no pareciera posible una invasión directa de fuerzas estadounidenses, la opción bélica toma otras formas, no por ello menos peligrosas. Para hablar de esto en detalle, Argenpress, por medio de su corresponsal en Caracas: Marcelo Colussi, dialogó con un especialista en la materia: el politólogo de origen italiano Dario Azzellini, quien hace cinco años vive y sigue pormenorizadamente estos procesos en suelo venezolano. Autor de varias publicaciones sobre temas militares –”El negocio de la guerra”, ” La empresa guerra”– sus palabras no hacen sino ratificar y ampliar con datos precisos lo que altas autoridades de gobierno ya vienen señalando en estos últimos días, e incluso el presidente Chávez manifestó sin vueltas: estamos en medio de una estrategia diseñada por Washington de penetración de paramilitares colombianos haciendo trabajo de desestabilización dentro de Venezuela. Esa pareciera que es la modalidad que va tomando el ataque militar hoy: “No andan con fusiles ni vestidos con trajes camuflados, sino que están comprando casas, montando restaurantes y sitios donde venden licor y detrás, la droga”.

Argenpress: Tal como están las cosas hoy, ¿es posible pensar en una intervención militar directa de Estados Unidos en suelo venezolano?

Dario Azzellini: Una intervención directa no pareciera que fuera a haber, ni en el corto ni en el mediano plazo. No hay una situación política en América Latina que lo permitiera en la actualidad. Por otro lado una intervención directa es una aventura demasiado grande y nada indicaría que el gobierno de Estados Unidos esté dispuesto a correr un riesgo tan grande. Habría muchas posibilidades que eso se transformara en un nuevo Vietnam, y seguramente no van a repetir algo así. Y por otro lado, dado el consumo inmenso de petróleo que a lo interno tiene Estados Unidos, no está en condiciones de arriesgarse a perder el suministro de Venezuela por un tiempo que no se sabría cuánto puede ser si se embarcaran en una acción militar directa. Por todo eso, creo que no es concebible una intervención directa con sus tropas, pero sí es posible otra modalidad, que en realidad ya están implementando, y en el mediano plazo podría tomar más consistencia, que es montar una opción similar a lo que fue la Contra en Nicaragua años atrás, con las adecuaciones del caso. ¿Cómo lo harían aquí? Pues lo hacen a través del paramilitarismo colombiano.

En una primera fase ese paramilitarismo colombiano comenzó a penetrar Venezuela desde el punto de vista económico. De hecho tiene el control de muchos sectores aquí, con fincas y toda una logística que le permite tener lugares seguros para actuar y replegarse cuando es el momento. En territorio nacional controla el contrabando de gasolina de Venezuela hacia Colombia, y eso es un negocio muy grande. Controla el narcotráfico, y se puede suponer, a partir de los datos que han ido saliendo a luz recientemente, que controla también el contrabando de alimentos. Si tienen ya montada la estructura para el contrabando de la gasolina, pueden aprovechar eso perfectamente para contrabandear cualquier otra cosa, alimentos para el caso. Y con eso, justamente, se ve el perfil desestabilizador que habría en ese contrabando: se provoca el desabastecimiento, lo cual ayuda a la ingobernabilidad en Venezuela. De hecho, en Colombia los paramilitares tienen el control de una buena parte del acopio de leche. Por ello es que podría deducirse que en el actual desabastecimiento de la leche en Venezuela estarían estas organizaciones, manejándose con un criterio político en definitiva.

Además de eso, se dan otros fenómenos del paramilitarismo colombiano dentro de territorio venezolano, como por ejemplo la colaboración con ganaderos. Muchos de los sicarios responsables de las muertes de líderes campesinos de Venezuela (186 desde el año 2001 cuando aparece la Ley de Tierras) son colombianos. Y eso es muy fácil de saber, porque simplemente se los identifica por su acento. Hay muchos testimonios al respecto.

Se sabe de la presencia de paramilitares colombianos en Venezuela, aunque todavía no estén actuando como formaciones armadas tal como hacen en Colombia. De momento los asesinatos que provocan son selectivos, y actuando en grupos pequeños, de dos o tres personas. No son las masacres enormes como habitualmente hacen en Colombia.

Empezaron a entrar a territorio venezolano a través de un estado fronterizo como Táchira. En la ciudad de San Cristóbal, Táchira, el paramilitarismo cobra “vacuna” [impuesto forzoso] a todos los comerciantes. Y a los que no les cobran, es porque son comercios de ellos, que también los hay, por supuesto. Eligieron San Cristóbal porque esa es la entrada a la cordillera de Los Andes. El proyecto estratégico del paramilitarismo colombiano que se está construyendo ahora aquí, intentando integrar a venezolanos también, es tener el control de esa cordillera. Eso les daría control militar sobre todos los territorios bajos, los llanos. Y por otro lado es un canal directo desde Cúcuta, capital del paramilitarismo en toda Colombia, fronteriza con Venezuela, hasta el interior de Venezuela misma para pasar allí lo que deseen: armas, drogas, gente. Asegurando el control de toda esa zona podrían moverse con toda comodidad desde Colombia hasta las puertas de Caracas prácticamente.

Argenpress: El proyecto, entonces, sería crear una nueva Contra, como aquella que actuó en Nicaragua durante toda la década del 90 del pasado siglo logrando finalmente la reversión de la Revolución Sandinista. ¿Estamos efectivamente ante eso?

Dario Azzellini: A mediano plazo podría pensarse que sí: una Contra como la de Nicaragua. De momento se está construyendo la estructura necesaria, la logística que les permita operar con comodidad. Por ejemplo, están intentando tener el control de las empresas y cooperativas de taxistas. En Barinas la gran mayoría de taxistas ya pertenecen, directa o indirectamente, al paramilitarismo. Y en las empresas donde no controlan los paramilitares, matan a los taxistas. Podría pensarse que, en el mediano plazo, matando taxistas y también transportistas, busquen meter el sector del transporte en contra del gobierno. Y quien se acuerde de Chile con Salvador Allende sabe qué importante es ese sector en una estrategia de desestabilización. Hoy día los paramilitares están trabajando con los taxistas porque ese es un sector básico para hacer inteligencia. Eso no es nada nuevo, en todos lados se hace.

El paramilitarismo ya hace dos años que comenzó con una estrategia masiva de penetración en los barrios de Caracas. La forma en que van ganando terreno ahí es dando cocaína a precios muy bajos, o regalándola, a pequeños grupos de criminales. Con eso comienzan a tener gente, a tener estructura en los barrios; el próximo paso será ir armándolos para darle solidez a esa estructura, para hacerla operativa en función de sus planes a futuro. Ya hace como un año que con esas estructuras están buscando impedir la organización de la gente a nivel comunitario en los barrios. Por ejemplo, en los lugares donde los consejos comunales se organizaron y comenzaron a lograr algunos objetivos –hacer sus barrios más tranquilos, entre otras cosas, bajar la inseguridad, volver a organizar actividades recreativas sanas, etc.–, allí, curiosamente, resurge la delincuencia con más fuerza. No es que aparece algún malandro por ahí; no, hay todo un plan de organización de la delincuencia, casi con una lógica militar. El aumento de asesinatos en el último año no podemos pensar que sea casual. Es una doble estrategia: por un lado crear pánico, crear malestar, inestabilidad. Y por otro lado, crear las condiciones para que, en un momento dado, puedan aparecer ellos mismos ofreciéndose como una fuerza de orden. Es el mismo discurso que han tenido en Colombia. En la zona fronteriza, sea en Barinas, Apure, el Táchira, Mérida, Zulia, hay alcaldes que colaboran con el paramilitarismo, tanto de la oposición como bolivarianos. Todo esto la población local lo sabe, aunque no haya documentación probatoria. Hay denuncias en la base, pero eso no trasciende luego. Hasta donde se sabe, no hay algún organismo de Estado que esté trabajando orgánica y sistemáticamente juntando toda esta información. No sé si desde algún sector de la inteligencia de las fuerzas militares de Venezuela se esté haciendo; quizá sí, pero no es algo público aún. Hay esfuerzos contra el paramilitarismo, pero no hay, al menos de momento, una política de Estado clara para todo esto, una respuesta contundente y completa para atacar el fenómeno.

A ello se suma la impunidad que sigue existiendo. Sabemos que gran parte de la Justicia está aún bajo control de la oposición a la revolución. Por ejemplo, en relación a estos 186 campesinos muertos de que hablábamos no hay un solo preso. Eso, obviamente, le facilita el trabajo al paramilitarismo, porque la impunidad les abre puertas en vez de cerrárselas.

Argenpress: Si el gobierno dispone de datos sobre este auge del paramilitarismo, si el mismo presidente Chávez lo está denunciando en sus últimos discursos, ¿por qué parece que no hay un plan orgánico para combatir el asunto? ¿A qué se debería eso?

Dario Azzellini: Es cierto que el presidente Chávez viene denunciando esto del paramilitarismo y ha mostrado su profunda preocupación por el asunto, pero sabemos también que muchas veces él dice una cosa y luego los encargados de poner en práctica lo que declaró el presidente, hacen otra. Eso muestra una vez más lo vulnerable de todo este proceso: aquí hay infinidad de gente manejando los asuntos del Estado sin tener la más mínima convicción ideológica, estando ahí por puro oportunismo, por corrupción, o simplemente porque no tienen ninguna formación política y la situación los rebasa. Veamos el caso del contrabando de combustible. No es que ahí se estén llevando unos cuantos litros; no, ahí pasan todos los días miles y miles de litros de gasolina. Eso no se pasa por el río. Ahí van cantidad de camiones cruzando tranquilamente por la carretera, y sin dudas con la implicación de alguien que les facilita el negocio: soldados y guardias nacionales venezolanos, y también colombianos. Si no, no sería posible. Y lo mismo con el contrabando de comida, que no está dado por una bolsa de contrabando hormiga que hace una sola persona con un par de kilos de harina-pan, sino de toneladas y toneladas de comida, que por fuerza tienen que ir en camión. Ahora que arreciaron los operativos para detectar este contrabando, entre el 18 y el 25 de enero se lograron confiscar 6.000 toneladas de comida. Eso es mucho, obviamente. ¿Y qué significa? Que si en unos pocos días se pudo detener esa cantidad ¿cuánto ha venido pasando con anterioridad? ¿Y cuánto sigue pasando por otros estados fronterizos donde no se llevan a cabo estos operativos de control? Asusta saber todo eso. ¿Qué se hizo durante todo el año anterior entonces? ¿No trabajan los organismos de control?

Argenpress: Entonces tenemos que todo este fenómeno del paramilitarismo no es algo casual, fortuito, sino que responde a una estrategia militar bien planteada, con perspectiva de mediano y largo plazo. Viniendo de Colombia, donde se desarrolla el Plan Patriota, ¿qué relación podríamos encontrar entre este avance paramilitar actual en Venezuela y los planes bélicos continentales que impulsa el gobierno de Estados Unidos usando a Colombia como su gran base para Latinoamérica?

Dario Azzellini: El paramilitarismo de Colombia es algo montado por el Estado y por sus fuerzas armadas en combinación con la estrategia de dominación del gobierno de Estados Unidos, y siempre puesto al servicio de las élites y del gobierno colombianos. Durante el Plan Colombia, antecesor del actual Plan Patriota, el Ombusdman del Putumayo había dicho ya claramente que había evidencias sobradas para ver que los paramilitares eran la punta de lanza de esa iniciativa bélica. En realidad, primero llegaron los paramilitares a preparar el terreno, y luego inició el Plan Colombia. Hay muchísimas evidencias que ligan al ejército colombiano con los paramilitares, aunque ello, por supuesto, no sea nunca algo oficial. Armar a Colombia de la manera que se lo hizo es una estrategia del gobierno de los Estados Unidos para crear una amenaza, no sólo hacia Venezuela, sino hacia los otros países latinoamericanos. Es mostrar que en Colombia se tiene una roca fuerte, una base militar lista para operar en cualquier lugar del continente. Por lo que es crucial, para Estados Unidos, no perder el control de Colombia. Para la geoestrategia del gobierno estadounidense este país es clave: es el único de Sudamérica con acceso al Océano Pacífico y al Océano Atlántico, tiene cinco fronteras, tiene recursos energéticos considerables, acceso al Amazonia, y además: un puente hacia el norte –es la única conexión por tierra desde el sur hacia Centroamérica y de ahí al norte–. Es claro que ocupa un lugar muy importante en su estrategia y harán lo que sea para no perderlo. Además les sirve para mantener la amenaza a todos los otros países suramericanos.

Argenpress: Es decir que el papel que se le hace jugar a Colombia, ahora con el Plan Patriota, heredero del Plan Colombia, va más allá incluso de la Revolución Bolivariana y de la “molestia” que le ocasiona Hugo Chávez al imperio.

Dario Azzellini: Exacto. El Plan Colombia y toda esta estrategia nació con Clinton, eso no debemos olvidarlo. Esta geoestrategia de dominación continental de Washington es independiente de Chávez. En su esencia consiste en construir ese fortín militar como amenaza a todos los países de la región. Y en cuanto a lo que específicamente están haciendo ahora contra Venezuela, va más allá incluso de los paramilitares; es decir: usan distintas armas. Entre otras, las provocaciones militares del ejército colombiano, que podría estar jugando a producir alguna reacción armada de parte de Venezuela para después acusar al gobierno de Chávez dentro de la OEA y caerle con una furiosa guerra mediática. De hecho en los últimos años se han producido muchas veces cruces de fronteras por parte de tropas colombianas, del ejército y de paramilitares. Cruzan la frontera, provocan algún hecho de violencia y luego regresan a Colombia. No hay dudas que están probando a ver si Venezuela responde militarmente en algún momento, para luego montar todo el espectáculo mediático que ya sabemos que saben hacer, denunciando la amenaza que el gobierno de Chávez representa para la paz en el continente.

Argenpress: En esta perspectiva, entonces, ante esta amenaza bélica que representa el avance del paramilitarismo, más la guerra mediática a que se ve sometida día a día, y luego de la derrota en el referéndum de diciembre pasado, con elecciones de alcaldes y gobernadores para fin de año, ¿qué escenario ves para la Revolución Bolivariana en el 2008?

Dario Azzellini: Un punto esencial es ver si se logra de verdad tener eficiencia en la acción de gobierno. Sabemos que hay muchas cosas que funcionan a medias, y otras funcionan sólo coyunturalmente. Me parece que es importante para la salud de la revolución que la gente vea más y mejores resultados en todos los proyectos que se llevan a cabo. Es decir: que las cosas funcionen. Desde algo aparentemente banal como la recolección de la basura en cada ciudad hasta problemas generales de orden nacional. Y algo también básico es ver si para las próximas elecciones se logra tener candidatos realmente elegidos por las bases. Eso, hasta ahora, no ha funcionado, y mejorar ese aspecto también sería muy importante para el avance del proceso revolucionario. Creo que para enfrentar todo esto, es decir: desde el paramilitarismo a estos aspectos de corrupción e ineficiencia que le hacen tanto mal a la revolución desde adentro, la única opción es más poder popular. Involucrar más a las bases, a la gente; esa debe ser la salida. Por ejemplo, en lo militar, hasta incluso los comandantes de cada base del ejército o de la Guardia Nacional deberían ser avalados por las comunidades. Es un ejemplo, pero así debería ser la dinámica, porque las comunidades son las que realmente saben qué es lo que está pasando: si ese comandante de una base es corrupto o no, si está haciendo negocios con madera o defiende a narcotraficantes. La gente local va sabiendo todo eso, pero sucede que no tiene canales para ejercer su poder real, para hacer públicas las denuncias, para ejercer presión. En la nueva Policía Nacional que se está diseñando, se están pensando este tipo de mecanismos; pues algo similar debería ser para todas las estructuras del Estado: que la gente desde cada comunidad avale, o quite, a los funcionarios.

Argenpress: Siendo que sólo la organización popular desde abajo puede ser garantía del fortalecimiento de la revolución, ¿qué decir de los aspectos militares: milicias populares armadas entonces? ¿Pueblo armado para defender la revolución?

Dario Azzellini: Sin dudas. Es absolutamente necesario como una forma del poder popular. Justamente estas estrategias de desestabilización como son los paramilitares, o la Contra en Nicaragua en su momento, consisten en no enfrentarse con el ejército regular. Más bien se dedican al desgaste de la población, produciendo ataques militares menores. Y la mejor manera de responder a eso, evitando también así hacer crecer tremendamente al ejército, es armar a la gente civil, promover la autodefensa revolucionaria. En ese sentido es una tarea política necesaria la construcción de milicias populares para defender el avance del proceso. Hay organizaciones populares de base que lo están pidiendo. En las recientes reuniones de consejos comunales y organizaciones revolucionarias de base que surgieron luego de la derrota del referéndum, ese tema fue tratado y surgió claramente el pedido de ponerlo en práctica. Habrá que ver cómo marcha eso, qué dice el gobierno al respecto. Con el movimiento campesino se ha trabajado algo más el tema. Hay bastante población campesina que participa en las reservas y está en coordinación con algunos sectores del ejército. No en todo el país, pero sí hay milicias campesinas armadas.

Argenpress: Al hablar del paramilitarismo que viene desde Colombia con su Plan Patriota, no podemos dejar de considerar qué pasa en ese país y qué perspectivas reales se vislumbran a futuro. Sabemos que está ahí el movimiento armado más viejo del continente, con dos grupos guerrilleros muy fuertes, pero hay un empate técnico con las fuerzas armadas del Estado capitalista, a lo que se suma el negocio del narcotráfico que es otro gran tema del que se sirve la derecha. Toda esta complejísima situación no da miras de solucionarse en lo inmediato ni en el mediano plazo. ¿Qué escenario se puede ver ahí, y qué influencia tendría eso para Venezuela?

Dario Azzellini: Es verdaderamente un problema difícil, porque la oligarquía colombiana es la más dura de todo el continente. Está visto que no está dispuesta a ceder nada de nada. Pero paz sólo podrá haber si hay un cambio real en la estructura social y económica del país. Eso es lo que buscan los dos grupos insurgentes –FARC y ELN–, y ninguno de ellos va a entrar a procesos de negociación como los de Guatemala o El Salvador haciendo concesiones en esos aspectos. O sea que es una situación bien complicada, porque los grupos armados no se desarmarán hasta que no haya un cambio efectivo en la estructura socioeconómica, y la oligarquía colombiana no está dispuesta a ceder nada en ese aspecto. De momento hay un empate, y hoy por hoy no se ve cómo puede solucionarse eso. Fue una buena noticia que la izquierda haya ganado las alcaldías de varias ciudades importantes del país. Pero eso no sé que perspectiva real trae a largo plazo. La situación es sin dudas muy, muy complicada. Creo que las élites tendrán que considerar eso a futuro, porque los grupos armados ya han dicho que nunca depondrán las armas; quizás no las usen llegado el caso si se producen procesos de pacificación, pero nunca las entregarán. Lo cual se entiende, porque todos los movimientos guerrilleros que negociaron procesos de paz en Colombia entregando las armas terminaron en el cementerio. Por tanto, no hay perspectivas que llegue un desarme. Y ninguna de las dos partes cede nada. Por otro lado es imposible que los movimientos armados triunfen en términos militares, porque si sucediera, seguramente el gobierno de Estados Unidos no lo permitiría, y hasta bombardearía el país quizá. Con estos planes agresivos, como el Plan Colombia o el Plan Patriota, a la insurgencia, que no fue vencida en términos militares, se le complicó la posibilidad de hacer su trabajo político. Antes podían tener más presencia en las comunidades, y en las áreas rurales realmente manejaban grandes territorios. Pero con la implementación de estos planes se les ha puesto mucho más difícil la posibilidad de su trabajo con las poblaciones, su trabajo político básicamente. Con eso, entonces, se refuerza el mensaje que las élites y los Estados Unidos quieren dar: que esas guerrillas no son movimientos políticos, con lo que se acentúa su descrédito.

Argenpress: Sin dudas el panorama político para los movimientos populares de toda Latinoamérica está difícil. En ese sentido, ¿el ALBA puede ser una opción alternativa?

Dario Azzellini: Sí, sin dudas. Ya ha comenzado a ser un polo interesante como alternativa. Ahora, por ejemplo, empieza a crecer esta perspectiva de involucrar también al Caribe. Aunque no sea de un peso económico importante, sí lo es en términos políticos y culturales, como mensaje. Si toda esa región comienza a mirar hacia el sur, hacia América Latina y ya no tanto hacia Estados Unidos, eso representa un cambio importante. Ahora ingresó Dominica al ALBA. Por supuesto que no es de importancia su contribución económica, con apenas 150.000 habitantes, pero sí tiene un valor simbólico muy grande: se empiezan a establecer lazos entre países y pueblos históricamente separados. Entiendo que podrán seguir habiendo más adhesiones desde el Caribe, porque para estos pequeños países puede ser muy interesante este proyecto. En el panorama actual, las posibilidades de crecer como bloque son limitadas, por supuesto. Podrán entrar algunos de estos países caribeños y Ecuador; no creo que sean luego muchos más los países que se incorporen. Pero no hay dudas que la iniciativa va cobrando mayor peso. Cuando se puso en marcha eran apenas dos países: Venezuela y Cuba, y sólo buenas intenciones. Eso ya ha cambiado en unos pocos años. Lo importante es ver si se pueden seguir involucrando al ALBA ya no tanto gobiernos sino movimientos populares. Eso puede ser una clave muy interesante, y al respecto Venezuela está contribuyendo mucho, por ejemplo con becas e incentivos. Crear esa conciencia de unidad continental, aunque no estén los gobiernos, puede ser muy importante, con una gran potencialidad para las bases populares. Todas esas cosas sí, efectivamente molestan al imperio. Molestan, incluso, por el simple hecho de romper la lógica mercantil para la unión entre grupos. Ahí está la amenaza, porque propone otro modelo. Hace ver que “otro mundo es posible”, efectivamente. Habrá que ver cómo sigue, si se estanca o va creciendo.

Argenpress: Si el ALBA crece y se solidifica sabemos que en muy buena medida será porque Venezuela, a través del fenomenal ingreso que le reporta su petróleo, lo posibilita. Ante eso, ¿sería pensable una intervención militar directa del imperio sobre estas reservas petroleras?

Dario Azzellini: Yo creería que la estrategia del gobierno de Estados Unidos, si bien es seguir presionando por todos los frentes, más bien es esperar que Venezuela caiga sola. Todavía no es necesaria una invasión. Creo que, inclusive, una intervención militar externa podría hasta fortalecer el proyecto revolucionario. Por eso, más bien, la política del imperio es apuntar al avance del paramilitarismo. Y si no se lo frena ahora mismo, probablemente sea muy difícil seguir con el proceso de transformaciones en Venezuela. Ese paramilitarismo será el que va a impedir continuar con la organización popular, el que va a hacer fracasar los distintos programas que emprenda el gobierno, el que va a seguir contrabandeando comida y sacándola para Colombia. Todo eso es una bomba de tiempo para la revolución, por eso hay que detenerlo ya mismo.

¡¡¡A DESALAMBRAR!!!
¡CON CHÁVEZ TODO, SIN CHÁVEZ NADA!
¡La lucha es larga, la victoria es nuestra!
¡VENCEREMOS!

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