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Infiltrado
Arnulfo Poyer Márquez
Soluciones revolucionarias no es REVOLUCIÓN. Cumplir con abultadas deudas sociales no son pautas sino para un pasado-presente distanciado de la oportunidad para crecer. La Revolución es un crecimiento o desarrollo humano que intenta contra corriente, acabar la manipulación que ha envilecido lo característico natural que le pertenece a ese factor humano. Estos momentos son de chispa para encender un motor dormido de amor antes inexistente o dormido por siglos, o mejor, para los más pesimistas, nunca despertado. Por supuesto, las soluciones revolucionarias tratan en algún modo ser una vertiente o un punto de apoyo que buscan matar el virus latente: EL EGOÍSMO, pero el objetivo es lo humano, el núcleo a vacunar y sólo puede hacerlo lo humano con su defecto inoculado desparecido. Teorías del bien, el maravilloso Evangelio, teorías marxistas, propuestas alternativas y los etcéteras que andan o pudieren salir son puro papel y tinta, y de seguro habrá habido mejores propuestas quizás desaparecidas en el olvido y fuego de la intransigencia, habiendo llegado hasta nosotros los sobrevividos más connotados.
El pueblo que sigue un liderazgo está esperanzado en el paso que dé y no despierta de su letargo hasta que su propia llama es encendida y mantenida por sí mismo. Pero ¿qué produce ese fuego la ignición iniciada? El ejemplo del líder ¿Y qué la continúa? la virtud de sus más cercanos seguidores.
Traigo a colación el famoso ejemplo de Pedro que quería demostrar su fe en el Cristo y él mismo se retó caminando sobre las aguas del Mar de Galilea, pero en lo que se dio cuenta de la proeza que realizaba, cayó en su lógica natural y por poco se ahoga el muy tonto, que si no es el mismo Cristo que lo salva hubiese perecido, por la debilidad en que nuevamente había caído su fe. ¿Es este hecho un milagro? pues yo digo que la asunción de Chávez muy bien puede ser otro. Pero Chávez no es nada si no resulta victorioso su proyecto de cambio en lo humano. Para ello se ha rodeado de elegidos que tendrían que operar como discípulos de ese cambio, promocionarlo con sus vidas, si no, son papel y tinta para la historia, Chávez incluido.
Revolución es dar por herencia la sencillez de vida que conduce a otras riquezas de sabiduría. Si mi prójimo es externo a mí, jamás lo amaré como a mí mismo, pues él es una extensión de mí, no otro ser, y si hago distinciones, mi primer prójimo es mi familia, después el que está conmigo, entonces olvidémonos de Revolución, por lo menos cristiana. Revolución es mirar(se) en el entorno con sus disímiles, comprender la inocencia (este término es muy confundido), ella vista en su parte limpia, pero partir de uno, descansado, ese poder une, gana adeptos, las palabras fluyen, las ganas contagian, el deber es amistad (la virtud del amor) antes que horario a cumplir. Yo en lo personal tampoco creo en la horizontalidad inicial, pues lo inicial es un fuego de liderazgo que se expande, pero también conexión horizontal, ahora, si se conceptualizan estos términos, se está mirando nuevamente desde afuera, no desde lo propio interior y de nada sirve.
No pido que se hagan renunciantes, yo ya lo soy de mucho antes de que llegara este proyecto de cambios, pero sí sé que la vida no está en atesorar, aunque ahora mismo adolezco de casa para arriba, pero sí tengo certeza del mensaje que estoy dando.
Finalmente, Revolución es que si Juan de Dios hizo fallas, él mismo lo confiese, si Diosdado lo encabulló, sea también que lo confiese, si es Tascón que busca pantallas, que también lo confiese, si el Presidente está encubriendo o fue engañado, más que nadie debe confesarlo y trasmitirlo, tendríamos en el PSUV el más maravilloso partido que revolución alguna haya parido. La Revisión en su punto de inocencia sería un paso de LA HUMANIDAD, no de Venezuela solamente, el inicio del a REVOLUCIÓN MUNDIAL. De inmediato comenzarían a caerse las caretas y por más que se intenten otras ponerse bajo este nuevo precepto, hay una inmensa mayoría ¡son 5 millones! que estarían funcionando de otra manera, cada quien en su trinchera, su propia chispa encendida por su propio estímulo; la alternativa mortal del lema (Patria Socialismo o Muerte) desaparecería y simplificaría el objetivo, pues la muerte no tendría razón de ser, para eso ya estaría la Revolución en marcha con su fe de antorcha ¿Peco de estúpido, de infantil… de infiltrado?, pues vaya para ustedes mi propia consigna
¡Que viva el socialismo, la vida del planeta!
¿Si estamos preparados para todo eso?
CARTA A MARULANDA
(TE OLVIDASTE DEL HIJO DE LA COCINERA)
José Varela El Charrúa Latinoamericano
Tiro Fijo luchador incansable en busca de igualdades…
El mundo entero agradece hoy tu buena voluntad en pro de buscar una tan ansiada paz, para todos los hombres y mujeres de buena voluntad que habitan ese suelo tan sufrido, de la hermana Republica de Colombia.
Un gesto tuyo inigualable, al igual que el de nuestro comandante Chávez, en busca de una salida a tanto sufrimiento sin sentido.
Pero te diré compañero, este indio viejo empecinado en mirar siempre por los mas excluidos y los miserables de Víctor Hugo…
Este humilde combatiente, contagiado en el tiempo por interminables virus y pandemias portadoras de tristezas, en los cuerpos siempre mutilados de los que gastaron sus manos en busca de igualdades …
Este loco soñador, no deja de sentir un sabor agridulce a este acontecimiento humanitario.
¡¡MARULANDA TE OLVIDASTE DEL HIJO DE LA COCINERA!!
O como decimos en el Sur: “El último orejón del tarro”.
Has liberado con hidalguía a seis congresistas, lo cual me llena de alegría.
Necesito pensar que no sabes que un padre de un pichi Cabo Primero que tu tienes prisionero, se a llenado de un sin fin de llagas en sus viejos y desgastados pies, al intentar caminar por toda nuestra América sufrida, en busca de la libertad de su hijo.
Al igual que el otro Teniente que no recuerdo su nombre, que escribió una valiente y conmovedora carta a nuestro comandante.
¿POR QUÉ COMPAÑERO, POR QUÉ LOS MAS PENDEJOS QUEDAN DE ÚLTIMO?
No quiero pensar, que no te duelen los mas insignificantes.
Por qué ese estúpido olvido, por parte de nosotros los seres humanos, por los que casi no cuentan.
Estoy feliz compañero…pero ese sabor a miel que siempre deseo para mi pueblo, no lo llegó a saborear en mi boca.
Tiro Fijo, la ex candidata Ingrid Bentancurt supuestamente esta muy enferma, con hepatitis C, todo parece suponer que será la próxima liberada.
¡¡Pero Marulanda, mándame también esos dos que parecen insignificantes!!
Como siempre dice un compañero por ahí:
NO HAY NADA MÁS EXCLUYENTE QUE SER POBRE
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE
Mario Silva, en la absoluta calma, lea esto
Por: Alex Suppero Guanipa
Le pido Mario, lea esto en la mayor calma posible, para que se marque un precedente que busque la corrección urgente al través de este gran foro ideológico, que es Aporrea.
Ayer, como todas estas noches me senté al frente del televisor para ver La Hojilla. Como miembro militante de la Izquierda Bolivariana, debo decirle, en sus mismos términos estratégicos -a veces muy pragmáticos-, lo que está ocurriendo y lo que viene sino se le da una sola patada al timón para girar la nave, de una vez por todas, a la izquierda.
Usted cumplía un papel fundamental en los denominados “años duros” de la Revolución, usted y su equipo anterior inventaron un formato de programa que lograba neutralizar el bombardeo mediático de los canales privados, aquellos que se constituyeron en una “contra por televisión”; fue un éxito, el programa generó simpatía en la audiencia, caló muy bien y fue una de nuestras pocas armas de resistencia mediática ante los cuatro canales privados más la prensa escrita.
No se olvide de la historia Mario, recuérdela, no la cambie. La famosa llamada del Presidente Chávez el 27 de febrero, marcó la muerte del programa “La Hojilla”, por su exagerado pragmatismo chavista, no pragmatismo político. El presidente, y usted lo sabe mejor que todos los que aquí escribimos, está rodeado por un anillo, y uno lo nota por cuanto la información que maneja se ve a leguas arreglada. Datos positivos inflados, datos negativos parcos y convenientes. Mario, la guerra que hay contra Luis Tascón usted sabe que es montada por un laboratorio de guerra sucia, y su deber era no mentirle al presidente, ni llevarlo de la mano a que recordara darle una paliza figurada al diputado vía telefónica, en transmisión nacional. Mario, yo recuerdo la primera llamada que hizo Chávez a su programa, usted estaba con Tascón y él estaba hablando de la injusticia que padecieron dos periodistas del canal 8, que por negarse a leer el comunicado en contra de Walter Marítnez, los botaron de la planta, y Tascón reclamaba con usted, esa situación. Pero esa vez hubo de parte suya humildad y reflexión revolucionaria, pues se hicieron una serie de programas más reclamando con mayor sutileza, las desavenencias con una derecha corrupta incrustada en el gobierno, que antes sí era señalada -aunque levemente- por su merced. No, pero usted en deslealtad rampante, echó al volcán de las miserias a Tascón, que cuando el presidente le preguntó directamente, qué era lo que denunciaba Tascón aquélla vez en el 2005, su merced lo entregó vil y simplonamente: “Tascón denunciaba corrupción en el canal 8 señor presidente”. Mintió ex-camarada Mario, mintió para degradar las denuncias que hoy hace el mismo señor del Táchira, que a diferencia suya, no ha vendido la condición revolucionaria al más grande postor: la vanidad de vanidades, el poder y la arrogancia potente de su uso… escoltas, dos camionetas, funcionarios en XT 600 resguardando su temerosa -no temeraria- espalda, armamento largo, bulla al llegar y al salir, parafernalia de seguridad de Estado y el “búnquer” en la Avenida Urdaneta. Yo he visto a Tascón, tal vez más odiado por los escuálidos que mi ex-camarada Mario Silva, en un pedazo de moto scooter china, solo como aquella campanada entre gallos y madrugada, sin escoltas, ni parafernalia, ni protocolos de seguridad.
Mario Silva, ex-camarada, ayer se echó por todo el medio a la izquierda intectualizada de la cual tanto se burla, y se tiró a la izquierda popular organizada, vilipendiando el comunicado del Colectivo la Piedrita, que si bien es cierto no son todo el pueblo, como bien lo aclara ex-camarada, sí representan al pueblo. Es decir Mario, tanto que se jactaba de su condición de descamisado revolucionario, con toda aquella demagogia de “bachiller marginal”, o retando a los líderes escuálidos subir los cerros, hablando de lo recio que su merced es porque lo quieren en el 23 de enero, en Gramovén, en Las Flores de Catia, en Antímano arriba, por ciudad Tablitas… ahora yo lo invito a que se pasee sin tanta escolta canalla, por el observatorio, que pida, solo, solito, un derecho de palabra al camarada Valentín… ya no Mario, ya no puede, se metió con las únicas caras de la izquierda: la intelectualizada y la popular organizada… no hay más ex-camarada, lo otro que hay, es la derecha, y usted hoy la defiende tan bien, como nos defendió en el 2004, 2005 y 2006.
Como dijo el comandante de comandantes Fidel Castro, la derecha es Internacional, y no se traiciona a ella misma. Mario, al usted ser cómplice del engaño en que vive el comandante Chávez, le hace el juego entero a esa “derecha endógena”, término del cual, su merced, se burla a sabiendas que es cierto. O, por qué ex-camarada, no denuncia las porquerías que muy bien sabe, de Jorge Rodríguez -el Malo-, y que tantas antipatías le germinan cada vez que habla tras bastidores del muchacho de Smartmatic.
Mario, usted mató ayer a “La Hojilla”, nuestro querido podio de verdades y desenmascares, pero ya la venía apuñalando al volverse un corolario de-constructor de Aló Presidente. El comandante es falible a todos los errores y debilidades en su condición humana, y ocultarle que va al despeñadero de la diestra, por la diestra y para la diestra, es ser de ellos. Mario, se ve cómplice de los Cabellos y ¿no se apena cada vez que enrostra un espejo? Mario, ¿se jode en los justos y no remuerde su conciencia? Mario, usted es parte del teatro que se le monta cada 12 horas al Presidente “mi Comandante, todo va viento en popa” ¿y no siente vergüenza? Yo sé que no, porque la soberbia aunada a tanto poder pueden hacer ciegos a los débiles y hacer fuertes a los inconsecuentes.
Mario, no vuelva la infamia de la verdad, cinismo mediático, como los del canal 33. Usted hablaba del “engatillamiento” del pueblo respecto a Globovisión, e incitó mil veces atacar aquella planta de todas las formas y maneras. Ese día, un grupo de camaradas sale a la vigilia en el canal, y usted, como eco deforme del Presidente, recrimina una acción inspirada por su programa y su pregunta, hoy por cierto bien retórica “¿Quién le pondrá un parado a Globovisión?” Es que su Revolución se institucionalizó en las comodidades que, lamentablemente, nos acostumbramos a propinarle a nuestros supuestos “imprescindibles”. El Mario del 2004 y 2005 sí era imprescindible, este Goebbels tropicalizado y reaccionario acabó con nuestra “Hojilla”, cediendo otro espacio más a la derecha endógena, exógena, tropical, cosmovita, espacial, platanera, bacteriana, militar… como sea, es la misma y es una, y cercó a Chávez.
Finalmente ex-camarada, como todo escrito, debemos proponer un reto histórico, que de luz al final de este caliginoso trasegar político actual: le reto, en nombre de los caídos por la Revolución, en nombre de Jorge Rodríguez -el Bueno-, de Fabricio Ojeda y de Alexander Quintero, concédale el derecho a réplica (por cierto, derecho CONSTITUCIONAL) a Luis Tascón, para que le desmienta a su merced y a quien tenga que hacerlo, denuncie la guerra sucia y de talla barata que le están haciendo, y que usted le mantenga la cara mientras se busca la verdad de los acontecimientos últimos… y además, mientras usted salva “La Hojilla” en un sublime acto de virtud y humildad.
La derecha y la corrupción no pueden seguir siendo excusadas en aras del perezoso pragmatismo político de los ineficientes; le hago al ex-camarada Mario una cita más precisa sobre la verdad, en referencia a esto último y a su intento de anoche: “La verdad es inmutable, sólo cambian las creencias”. Discúlpenme los camaradas que cite a Leo Strauss, pero el viejito tenía médula de león, y al menos estaba claro y nada confundido como unos cuantos por estos días.
alexandersupertramp78@gmail.com
La toma del arzobispado
Néstor Francia
Creo que no se ha hecho aun un análisis de fondo sobre el significado real de la toma del Palacio Arzobispal adelantada por algunos grupos populares el 27 de febrero. He estado pensando mucho en estos días, tratando de comprender. La acción fue, por supuesto, de carácter burocrático, ya que el burocratismo como concepto no depende de que estés en una oficina o no. Ese carácter tiene que ver con el verdadero papel que juega el pueblo en las acciones políticas.
En ese sentido, me late que toda la alharaca termina siendo una algazara entre burócratas, que es observada por el pueblo a través de los medios. Esto significa que no hay nadie en particular a quien condenar, ya que se trata de un problema estructural de este proceso que nos involucra a todos, y allí incluyo al presidente Chávez, que no puede exonerarse a sí mismo de todo el ruido interno que se está escuchando preocupantemente en el campo revolucionario, con las grandes mayorías como espectadoras. Yo no veo presencia de debate popular en torno al lío Tascón-Cabello, o al asunto Carlos Jiménez-Luisa Ortega Díaz-Luisa Estela Morales, o al caso Ulises Daal-Directiva de la AN.
El más grave problema nuestro no es que unos grupos tomen el arzobispado, una acción con visos de anarquía, sin duda, sino que la incoherencia que en general se viene sintiendo al interior del movimiento revolucionario tiene que ver con la ausencia de una dirección colectiva sostenida en verdaderos instrumentos políticos enclavados en el corazón y en la vida cotidiana del pueblo, en sus sudores, en sus lágrimas, en sus carencias, en sus reclamos, en sus alegrías, en sus esperanzas. Porque no me vengan a decir que el PSUV es eso, al menos no por ahora.
El inmenso pueblo anda siguiendo este congreso fundacional desde lejos, mientras lidia con la escasez, el deterioro de las misiones, la inflación, la inseguridad, la indolente burocracia del Estado, todo ello exagerado por la labor de zapa de los medios oligárquicos, y facilitado por la monotonía del discurso oficial y la permanente incapacidad para generar políticas comunicacionales que no estén atrapadas en la propaganda y la confrontación superficial, sino que sirvan de verdad a la elevación del nivel político-cultural del pueblo y que contribuyan a fortalecer su participación y su protagonismo que se han visto estancados, si no mermados.
En una situación tan complicada como la que describo, difícilmente se puede andar buscando culpables de los gazapos sin que cada quien, usted también, querido Presidente, así como yo mismo, mire su propio ombligo y hurgue en las basuritas que lo oscurecen. El problema es que la revolución ha venido degenerando en gobierno, y esta situación hay que revertirla so pena de que la derecha nos siga metiendo zancadillas y ganándonos terreno. Tengo gran confianza en el pueblo, que ha aprendido bastante en el interesante proceso político que desató a gran escala la victoria de Hugo Chávez.
Sería mezquino y hasta estúpido negar los importantes logros de la revolución bolivariana. Pero eso no puede darnos pie a dormirnos en nuestros laureles, porque el camino tiende a torcerse, eso lo dice la gente en la calle y el que anda pateando aceras como yo lo escucha a cada rato. La revolución está vivita y coleando, mucho más que los gobernantes, digo yo, que son parte de ella, pero una parte secundaria. Porque el mismo Chávez lo dijo: “Me monté en una ola y a lo mejor la ola me pasa por encima mañana, no sé si me importa. Que la ola siga su rumbo, eso sí, que siempre haya un colectivo llevando la ola, el hombre individual no importa absolutamente para nada” (Discurso pronunciado el 19 de abril de 1999). Creo que la ola seguirá chocando contra los escollos, y al final llegará a la playa.
El movimiento obrero pone “patas arriba” el sistema político-económico de Panamá
Juan José Rodríguez Rey
Rebelión
Dicen ahora que 9 de cada 10 personas con grandes fortunas defraudan al fisco. ¡Ya han tardado en darse cuenta¡ Otra nota informativa aparecida hace unos meses apuntaba a Panamá como uno de los principales destinos de ese dinero sin declarar. Todavía estos días se podía leer un anuncio en Google en donde una firma de abogados invitaba a los “inversionistas” a depositar su dinero con total “tranquilidad” y “seguridad” en este país centroamericano. En el anuncio, se hacía hincapié en que los bancos panameños ni preguntan la procedencia de la inversión ni, mucho menos, daban datos a cualquier otra institución que quisiera averiguar o investigar ni las cantidades ni su dueño o dueña.
Sin embargo, hace una semana esa tranquilidad y paz social de la que hacía gala Panamá se veía quebrantada tras la muerte de un obrero a manos de la Policía y la consiguiente respuesta sindical. Los obreros paralizaron el país y se enfrentaron a los agentes con todo lo que tenían a mano. Esas imágenes dieron la vuelta al mundo. Sin embargo, todo se redujo, desde los grandes medios, a unas protestas de carácter laboral y todos los poderes locales cerraron filas en torno a dos ideas: la imagen y el peligro de las inversiones. A una semana de lo sucedido y ante las negociaciones que el Gobierno y la representación sindical han emprendido, ¿cabe preguntarse si algo se está moviendo en Panamá como para pensar en un cambio de sistema político o económico?
Todo por la inversión
Este país tan atractivo para los “inversionistas” basa su economía en el sector servicios. Eso no es ningún secreto. Bajo ideas neoliberales, el desarrollo se está centrando en la inversión extranjera, siendo la construcción una de sus actividades principales. Poco importa que se construyan hoteles que consuman más energía eléctrica que poblaciones enteras. Es lo mismo que para ello se expulse a los indígenas (o se les compre) de sus tierras para hacer proyectos energéticos que satisfagan la demanda de esos megaproyectos. Como tampoco importa realizar y aprobar leyes que inviten a pensar en la privatización de los recursos hídricos, naturales o la venta de playas e islas. Todo sea por la captación de capitales, de inversionistas extranjeros o de jubilados de medio mundo, especialmente norteamericanos.
Panamá es un país de más de tres millones de habitantes, donde el 60% de la banca es extranjera, con un presupuesto del Estado para 2008 de USD 8.321.7 millones (con una proyección de un déficit no mayor del 1% del PIB) y con una proyección de crecimiento para 2008 del 8.5% (la mayor de Latinoamérica, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Si a eso le sumamos, por ejemplo, que la Cámara Panameña de la Construcción (CAPAC) asegura que en 2006 se construyeron más de 18.200 soluciones habitacionales y más de 25.000 viviendas fueron proyectadas para el 2007, a cualquier economista neoliberal le brillarían los ojos. Máxime si en los últimos 5 años este sector industrial alcanzó niveles de inversión que superan los USD 6.000 millones (USD 2.000 millones en 2007).
Cuando la sociedad ve otra realidad
Panamá se ha convertido en un ejemplo claro de las contradicciones propias del capitalismo. Por un lado, el Gobierno busca la inversión extranjera y habla continuamente de crecimiento económico. Sin embargo, nos encontramos un país a dos velocidades. El 1.5% gana más de USD 1.500 al mes y la mitad de la población no llega a USD 500, convirtiéndose en el segundo país más desigual de Latinoamérica.
Sin embargo, y a pesar de que el Gobierno de Martín Torrijos (hijo del General Omar Torrijos) hace hincapié en las políticas sociales de su Gabinete como “la Red de Oportunidades”, programa mediante el cual se les da USD 35 al mes en vales para la adquisición de productos a personas con escasos recursos con la condición de que sus hijos e hijas vayan a la escuela y cumplan con los planes médicos y de vacunación, entre otros aspectos, nos encontramos con un índice de pobreza superior al 40% de la población.
A pesar de que el Gobierno del PRD (partido adscrito a la Internacional Socialista) asegure que casi el 50% del presupuesto se va a destinar al sector social o que la CAPAC diga que con el actual desarrollo de la construcción 180.000 personas se han visto beneficiadas, la población percibe otra realidad: deficiente e ineficiente sistema público de salud donde en muchas ocasiones no hay medicinas o instrumentos; problemas de acceso al agua para muchas comunidades; lugares en donde no llega la luz eléctrica; falta de seguridad producto de la desesperanza; mal transporte público que hace tener que levantarse a muchas personas para ir a trabajar a las 4 de la mañana; o la bajada del poder adquisitivo de las clases populares debido al alza de los productos de la canasta básica.
Pero, sobre todo, perciben un país para los ricos y otro país para los pobres, donde poder político y económico se dan la mano (todos los líderes actuales de la oposición y diferentes miembros del Gobierno tienen fortunas o son dueños de grandes emporios financieros), con un insoportable clientelismo y una justicia que condena dependiendo del extracto social al que pertenezcas. No lo invento yo, sólo hay que mirar las encuestas y los estudios que una y otra vez publican diversos organismos nacionales e internacionales. La desigualdad en el acceso a los recursos de todo tipo es una de las denuncias principales.
El Gobierno y la oposición, títeres de un sistema neoliberal
Los modelos denominados “democráticos” en las actuales economías de mercado suelen hacer hincapié en que el Estado no debe participar en la economía. No se olvide que el liberalismo sólo defiende la intervención del Estado para asegurar el orden, la propiedad privada y las leyes, mas no en economía. Incluso, se ha logrado reducir el papel del Gobierno a un mero intermediario, en ocasiones, de los actores productivos.
¿Cuántas veces los gobiernos no han besado el capital y han accedido a las continuas peticiones de rebajas en derechos laborales con el pretexto de las crisis estructurales o la falta de competencia? ¿En cuántas ocasiones estos gobiernos “democráticos” no han abandonado a la clase obrera en sus luchas y temores?
Es ahí en donde el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Similares (SUNTRACS) de Panamá libra su batalla con el Gobierno. Que el SUNTRACS pidiera una ambulancia, un médico y una clínica por cada obra es lo de menos, más con los millonarios beneficios que se mueven en esos proyectos de construcción.
Lo más difícil de aceptar es que un Gobierno no le de prioridad absoluta a este tema o se escude en procesos burocráticos o en escasez de recursos cuando constantemente se está hablando de crecimiento económico. ¿Hasta dónde ha llegado la democracia para que un empresario no se sienta lo suficientemente “amenazado” como para no tomarse en serio el problema de la seguridad? ¿Cómo es posible que un Gobierno insista en ser árbitro cuando debiera ser juez de una situación que está matando a decenas de personas en los últimos años? ¿A quién debe proteger el Estado y su Gobierno, la vida del trabajador o al capital?
Y si es verdad, como denuncia el SUNTRACS, que miembros del partido gobernante forman parte, a la vez, del gremio empresarial de la construcción ¿de qué democracia estamos hablando?
¿Las protestas de los obreros de la construcción eran sólo por un tema laboral?
No. El SUNTRACS, el mayor sindicato del país con 70.000 afiliados, es un sindicato de clase encuadrado en todos aquellos movimientos u organizaciones antiglobalización o alterglobalistas que llevan por slogan lo de Otro Mundo es Posible. Apuesta por una alternativa bolivariana para Panamá y el resto del continente y su camino ideológico se mueve alrededor de los parámetros del ALBA.
El SUNTRACS tenía otros puntos en la agenda, como el alto costo de la canasta básica, el aumento de los salarios y los “abusos, atropellos, injusticias e impunidad de parte de los sectores políticos y económicos que detentan el poder. Estos grupos privilegiados vienen ejecutando un conjunto de políticas que condenan al hambre y la miseria a vastos sectores de la sociedad e imponen un conjunto de proyectos “turísticos”, hidroeléctricos y mineros, que atentan contra el ecosistema y la vida de numerosas comunidades campesinas e indígenas”.
El sindicato de la construcción lo que venía a denunciar, por tanto, era la violencia estructural y el modelo político-económico. Un modelo que, por otra parte, permite que empresarios acaudalados llamen la atención al Gobierno, a través de sus organizaciones de presión, por la subida del salario mínimo en USD 30 al mes, insuficiente ante la constante subida de precios. Ahora el salario mínimo ha quedado, dependiendo de algunos factores, entorno a los 325$ mensuales.
¿Existe el sicariato en Panamá?
Es una de las preguntas y dudas que el SUNTRACS ha logrado insertar en la sociedad. Tan sólo un día después de que el sindicato obrero denunciara la existencia de planes para eliminar físicamente a sus dirigentes, uno de ellos, Iromi Smith, era asesinado de un tiro en la espalda por un Policía en un Hospital durante una jornada de protestas. Una actuación policial que fue grabada por las cámaras de televisión y en donde se vio a varios agentes patear a personas que estaban en el suelo o de rodillas.
En agosto ya les había tocado a Osvaldo Lorenzo y Luiyi Argüelles. Al primero lo mata de un disparo un miembro de un sindicato al servicio de la empresa ODEBRECHT (concesionaria de importantes obras de infraestructura en el país) delante de la Policía. Se da la circunstancia que los miembros de ese mismo sindicato no dejaron pasar en días anteriores al propio Director Nacional de Inspección del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral para que inspeccionara las obras ante las diferentes denuncias que el SUNTRACS venía realizando.
El funcionario público se cansó de solicitar a los policías que allí había que le protegieran para poder entrar en las instalaciones. No le hicieron caso. Todo esto salió en televisión y está grabado. ¿Cómo es posible que una empresa sea aún más poderosa que un funcionario público en sus funciones de evaluación de las obras? Más aún, ¿cómo el Gobierno sigue admitiendo que esta empresa siga realizando obras en el país?
El caso de Luiyi Argüelles se da en Isla Viveros dos días después. Tras días de incidentes entre obreros del SUNTRACS, quienes reclaman diferentes derechos y condiciones laborales, y miembros de otro “sindicato”, un Policía le arrebata al otro el arma y dispara contra el miembro del SUNTRACS. Las cámaras de un noticiero local recogieron el momento en el que la Policía escondía en un helicóptero la escopeta con la que se había cometido el crimen, casi en las mismas narices del juez que inspeccionaba el lugar. ¿Es ese el papel de la Policía en una democracia?
A esto se suma el hecho en el que en días posteriores se le acusa y se le abre causa penal al dirigente y cara visible del sindicato, Saúl Méndez, de darle un arma y 500$ a un delincuente (con más de 10 casos pendientes ante la Ley) para que disparase en una manifestación. El delincuente está libre y el líder sindical procesado.
Además, se da la circunstancia de que el Ministro de Gobierno y Justicia, Daniel Delgado Diamante, fue un miembro activo de las fuerzas policiales durante la época militar de Noriega y está involucrado, según varios informes, en prácticas poco acordes con la defensa de los derechos humanos (por decirlo de forma suave). Si a esto se le suma la circunstancia de que todos los involucrados en estos crímenes, tanto intelectuales como materiales, están libres. ¿No creen que sea para echarse a temblar? ¿Necesita siempre el capital de estas prácticas mafiosas para garantizar sus beneficios? ¿Dónde y para quién queda la democracia?
El Status Quo siempre tiene sus demonios
La alarma saltaba durante esas jornadas de lucha en Panamá. El Gobierno reunía a una serie de periodistas y dueños de los medios para acusar al Gobierno de Venezuela de estar detrás de todos los disturbios. Pronto, los editoriales, las noticias y las opiniones apuntaron a Chávez. Algunos políticos y líderes empresariales salieron corriendo a pedir “firmeza” y “respeto” para con la soberanía panameña. Lo que no se imaginaron era el posterior ridículo. El Gobierno, a las pocas horas de que los periódicos hicieran pública la reunión “de seguridad”, desmentían la existencia de la misma y negaban “categóricamente” que Venezuela tuviera algo que ver. Ya se sabe, “donde dije digo dije Diego”. Ver para creer. ¿Qué sucedió entonces para ese repentino cambio de opinión? Nunca lo sabremos.
¿Huele a cambio en Panamá?
No, por el momento. Panamá es un país con una institucionalización del capitalismo muy arraigada. No se olvide que los norteamericanos estuvieron por acá cerca de 100 años con su “american way of life”. Además, la democracia panameña está basada en un sistema de partidos políticos controlados por las mismas familias que controlan las diversas actividades económicas del país. Para muchos sectores, todavía decir la palabra “izquierda” supone un temor y rechazo añadido.
De momento, los sindicalistas han decretado una tregua y llevan a cabo un proceso negociador con el Gobierno en la Defensoría del Pueblo, donde han planteado 10 puntos. El Código de Seguridad en el sector de la construcción ya está aprobado. Ha tenido que morir una persona y ser detenidos 1.000 trabajadores (además de los casi 30 muertos por año en el sector) para que esto se diera. Más difícil será la renuncia de las autoridades policiales, “la subida generalizada de salarios, el congelamiento de los precios de productos de primera necesidad, la eliminación de los sindicatos amarillos o el fin de la represión y el terrorismo judicial”.
Sin embargo, durante la última semana se han podido ver diferentes contradicciones y miserias del sistema político neoliberal. Se vio la brutalidad policial; el intento de intoxicación y la “alarma” entre el sector político-económico por la “presencia” de Chávez; la comparación de las pérdidas materiales y económicas con la vida de una personal obrero; el apoyo popular, no tanto en los métodos, como en las reivindicaciones de los obreros.
Sobre todo en lo referente a los derechos laborales, la condena de la actuación policial y el asesinato de sindicalistas, así como el rechazo a la militarización de las calles y de la práctica política. También, han sido muchos y muchas los ciudadanos que se han preguntado sobre la utilidad de un Gobierno si no es capaz de “congelar” los precios de aquellos productos de primera necesidad, o lo que es lo mismo, de la intervención del Estado en la economía. Además, junto a las reivindicaciones de estos días, se van colando otras peticiones como el cierre de diversos proyectos energéticos, como los relacionados con la minería a cielo abierto.
Pero sobre todo, han mostrado la imagen de un movimiento popular, en pura gestación, que piensa en la necesidad de un cambio de modelo más democrático, equitativo, solidario, participativo, respetuoso con el medio ambiente y no tan sujeto a los caprichos de las grandes fortunas. En la calle, son muchos los que han pensando por algún momento que los partidos políticos y el poder económico están detrás de los mismos intereses, de los mismos proyectos de “desarrollo” y de los mismos objetivos. Sin embargo, son incapaces de brindarle a amplios sectores de la población las necesidades básicas. Y eso, en estos momentos donde ya empiezan a salir los candidatos para las elecciones presidenciales del próximo año puede ser muy peligroso para el status quo.
Por el momento, a nivel internacional pocos sabrán que el SUNTRACS ha denunciado durante las protestas la detención de cerca de 1.000 personas; la deportación de un trabajador nicaragüense sin un proceso judicial (a pesar de llevar residiendo en el país 15 años y llevar casado 3 años con una ciudadana panameña) por filmar la actuación policial; la existencia de decenas de heridos; el allanamiento, por parte de la Policía, del domicilio del obrero fallecido, sin orden judicial alguna y mientras sus familiares velaban su cuerpo; la celebración de juicios a centenares de detenidos en cuarteles de la Policía, sin abogado, y con los mismos cargos para todos con una sentencia única; la utilización, por parte de la Policía de un nuevo tipo de perdigón cuya extracción es casi imposible; la persecución policial, sin órdenes de la Fiscalía, de dos de los testigos del asesinato; o los USD 60.000 en multas. ¿Alguien se imagina que esto hubiera ocurrido en alguno de los países del “eje del mal”? ¿Cómo puede ocurrir esto en un país que preside en estos momentos el Consejo de Seguridad de la ONU?
Habrá que ver cómo continua el diálogo entre el Gobierno y el movimiento obrero. Pero algo ha quedado claro estos días en Panamá: Hay un descontento soterrado en un amplio sector social que sólo necesita de una chispa para poner patas arriba todo el sistema institucional. Habrá que ver cómo aquellos sectores sociales más olvidados por la democracia capitalista organizan su rabia. Los colores que presentan los defensores del actual modelo pueden tornarse en negros nubarrones si se sigue construyendo un país y una sociedad a dos velocidades, como quedó demostrado estos días atrás. Aunque lo anuncien en los periódicos y esté libre de impuestos.
* Juan José Rodríguez Rey es consultor de comunicación, politólogo y analista


