Economía comunal


Economía comunal
“Las políticas neoliberales han trabajado en contra de la formación de cooperación y confianza, sofocando el crecimiento de las economías de bases comunitarias de mercado”
José Itzigsohn
Luis Alberto Matos

Cuando surge el tema de la economía comunal, algunas personas, quizás por décadas de propaganda neoliberal, tienden a pensar que se trata de algo atrasado, incompatible con el mundo de hoy. Alegan que difícilmente pueda desarrollarse e implementarse en beneficio de un colectivo progresista.

Si buscas información al respecto, encuentras que algunos textos y portales de Internet te hablan de un pasado con orígenes casi folklóricos y un presente marcado por fracasos. Te cuentan que “La Comuna de París” fué un movimiento de carácter colectivista, con esas mismas ideas, que se mantuvo menos de tres meses en el poder y que fué reprimido por un cerco de hambre. O sea, no pudo autosustentarse ni siquiera en aquella época: 1871.

Y luego, así como quien no quiere la cosa, te dicen que “la economía comunal es la idea prístina del comunismo, el cual, en el mejor de los casos, es algo que sólo puede concebirse en sociedades muy primitivas, órdenes católicas o monasterios budistas.” “Algo poco cónsono con el estímulo natural de superación del ser humano” se atreve por ahí agregar un Diccionario “moderno” según su propio título.

Lo que verdaderamente ocultan, algunos por desconocimiento y otros por inconveniencia a los intereses de sus respectivos amos, es que la economía comunal, vista en su más amplio sentido, es el único camino real hacia la verdadera independencia económica.

Eso sí, debemos enfatizar que tal concepto no debe verse como algo pequeño, so pena de caer precisamente en las garras de nuestros tradicionales enemigos, y de ceder nuestras enormes riquezas naturales, a cambio de los espejitos de siempre, actualizados hoy con chips electrónicos y celulares con cámaras de miles de pixels.

La economía comunal es algo grande, tanto en dimensiones físicas como en alcance para el futuro de los pueblos. Es una enorme y poderosa red de productores y consumidores que autosatisfacen sus necesidades básicas con sus propios recursos, bienes y servicios. Es la verdadera independencia y el camino certero hacia el desarrollo; la única vía que lleva a un futuro digno, donde todos seremos realmente iguales y soberanos.

Es un conjunto de células autosustentables y autosuficientes, convencidas de ser parte de un gran organismo superior. Son Empresas de Producción Social donde se trabaja sin egoismos ni protagonismos, y sin otros beneficios que el colectivo, anteponiendo siempre lo comunitario a lo individual y pensando siempre en Venezuela.

Tal como lo expresara el Presidente Chávez: “Las Empresas de Producción Social son entidades económicas dedicadas a la producción de bienes o servicios en las cuales el trabajo tiene significado propio, no alienado y auténtico; no existe discriminación social en el trabajo y de ningún tipo de trabajo, no existen privilegios asociados a la posición jerárquica; existe igualdad sustantiva entre sus integrantes, basadas en una planificación participativa y protagónica, y pueden funcionar bajo régimen de propiedad estatal, propiedad colectiva o la combinación de ambas.”

Sin embargo, para garantizar su apropiado funcionamiento, hay que mantener una absoluta supervisión del conjunto. En algunos casos, que hicieron historia en la segunda mitad del pasado siglo, una esperanzadora economía agrícola comunitaria, tras dominar un buen porcentaje de la producción de su país, fué pasando paulatinamente, vía créditos privados, a producir para bancos filiales de un poderoso país.

Estamos convencidos de la vigencia del desarrollo endógeno sustentable como único camino para una Patria Grande donde el mercadeo interno, la producción de bienes y servicios, la salud, la educación, la vivienda y la cultura, provendrán de nuestros propios esfuerzos trabajando exclusivamente para la comunidad. ¡Lo haremos!

jaquematos@cantv.net

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