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Archivo para marzo 4, 2008

Rafael Correa

Rafael Correa
Fidel Castro Ruz


Recuerdo cuando nos visitó, meses antes de la campaña electoral donde pensaba presentarse como candidato a la Presidencia de Ecuador. Había sido Ministro de Economía del gobierno de Alfredo Palacio, médico cirujano con prestigio profesional, que también nos había visitado en su condición de Vicepresidente, antes de acceder a la presidencia, por situaciones imprevistas que se dieron en Ecuador. Este había sido receptivo a un programa de operaciones oftalmológicas que le ofrecimos como forma de cooperación. Existían buenas relaciones entre ambos gobiernos.

Correa, no hacía mucho, había renunciado al Ministerio de Economía. Estaba inconforme con lo que calificó de corrupción administrativa promovida por Oxy, empresa extranjera que exploró e invirtió importantes sumas, pero que se quedaba con cuatro de cada cinco barriles de petróleo extraído. No habló de nacionalizar, sino de cobrarle elevados impuestos que asignaba de antemano a inversiones sociales pormenorizadas. Ya había aprobado las medidas y un juez las declaró válidas.

Como no mencionaba la palabra nacionalizar, pensé que experimentaba temor al concepto. No me extrañaba, porque era economista graduado con grandes reconocimientos por una conocida universidad de Estados Unidos. No me ocupé mucho en profundizar, lo acosaba con preguntas del arsenal acumulado en la lucha contra la deuda externa de América Latina en 1985 y de la propia experiencia cubana.

Existen inversiones de riesgo sumamente altas y de sofisticada tecnología, que ningún país pequeño como Cuba y Ecuador podría asumir.

Como estábamos ya en el año 2006 decididos a impulsar la revolución energética, que fuimos el primer país del planeta en proclamar como cuestión vital para la humanidad, le había abordado el tema con especial énfasis. Me detuve, había comprendido una de sus razones.

Le conté la conversación que hacía poco había sostenido con el presidente de la empresa española REPSOL. La misma, asociada a otras empresas internacionales, acometería una operación costosa para perforar en el fondo del mar, a más de 2 000 metros de profundidad, con empleo de sofisticadas tecnologías, dentro de las aguas jurisdiccionales de Cuba. Dije al jefe de la empresa española: ¿Cuánto vale un pozo exploratorio? Le hago la pregunta porque queremos participar aunque sea en el uno por ciento del costo, deseamos saber lo que ustedes quieren hacer con nuestro petróleo.

Correa, por su parte, me había contado que de cada cien dólares que extraían las compañías, solamente veinte iban para el país; ni siquiera entraban en el presupuesto, expresó, se dejaban en un fondo aparte para cualquier cosa menos para mejorar las condiciones de vida del pueblo.

Yo derogué el fondo, me dijo, y asigné 40 por ciento para educación y salud, desarrollo tecnológico y vial, el resto para recomprar la deuda si el precio de la misma nos favorecía, o de lo contrario invertirlo en otra cosa más útil. Antes teníamos que comprar cada año una parte de esa deuda que se encarecía.

En el caso del Ecuador —me añadió— la política petrolera rayaba en traición a la patria. ¿Por qué lo hacen?, le pregunto. ¿Por miedo a los yanquis o presión insoportable? Me responde: Si tienen un Ministro de Economía que les dice que privatizando mejora la eficiencia, usted puede imaginarse. Yo no hice eso.

Lo estimulo a seguir y me explica con calma. La compañía extranjera Oxy es una empresa que ha roto su contrato y de acuerdo con la ley ecuatoriana se requiere la caducidad. Significa que el campo operado por esa empresa tiene que pasar al Estado, pero por presiones de los yanquis el gobierno no se atreve a ocuparlo, se crea una situación no contemplada por la legislación. La ley dice caducidad y nada más. El juez de primera instancia, que era presidente de PETROECUADOR, lo hizo así. Yo era miembro de PETROECUADOR y nos llamaron de urgencia a una reunión para expulsarlo del cargo. Yo no asistí y no pudieron despedirlo. El juez declaró la caducidad.

¿Qué querían los yanquis?, pregunto. Querían una multa, explica él rápido. Escuchándolo comprendí que lo había subestimado.

Yo estaba apurado por multitud de compromisos. Lo invité a presenciar el encuentro con un numeroso grupo de profesionales cubanos altamente calificados que partirían para Bolivia, a fin de integrarse a la Brigada Médica; esta cuenta con personal para más de 30 hospitales, entre otras actividades 19 posiciones quirúrgicas que pueden realizar más de 130 mil operaciones oftalmológicas por año; todo bajo forma de cooperación gratuita. Ecuador dispone de tres centros similares con seis posiciones oftalmológicas.

La cena con el economista ecuatoriano fue ya entrada la madrugada del 9 de febrero de 2006. Apenas hubo puntos de vista que yo no abordara. Le hablé hasta del mercurio tan dañino que las industrias modernas esparcen por los mares del planeta. El consumismo fue por supuesto un tema enfatizado por mí; el alto costo del kiloWatt/hora en las termoeléctricas; las diferencias entre las formas de distribución socialista y comunista, el papel del dinero, el millón de millones que se gasta en publicidad sufragado forzosamente por los pueblos en los precios de las mercancías, y los estudios realizados por brigadas sociales universitarias que descubrieron, entre los 500 mil núcleos de la capital, el número de personas ancianas que vivían solas. Expliqué la etapa de universalización de los estudios universitarios en que estábamos envueltos.

Quedamos muy amigos, aunque tal vez se llevara la imagen de que yo era autosuficiente. Si eso ocurrió, fue realmente involuntario por mi parte.

Desde entonces observé cada uno de sus pasos: proceso electoral, enfoque de los problemas concretos de los ecuatorianos, y victoria popular sobre la oligarquía.

En la historia de ambos pueblos hay muchas cosas que nos unen. Sucre fue siempre una figura extraordinariamente admirada junto a la de El Libertador Bolívar, quien para Martí, lo que no hizo en América está por hacer todavía, y como exclamó Neruda, despierta cada cien años.

El imperialismo acaba de cometer un monstruoso crimen en Ecuador. Bombas mortíferas fueron lanzadas en la madrugada contra un grupo de hombres y mujeres que, casi sin excepción, dormían. Eso se deduce de todos los partes oficiales emitidos desde el primer instante. Las acusaciones concretas contra ese grupo de seres humanos no justifican la acción. Fueron bombas yanquis, guiadas por satélites yanquis.

A sangre fría nadie absolutamente tiene derecho a matar. Si aceptamos ese método imperial de guerra y barbarie, bombas yanquis dirigidas por satélites pueden caer sobre cualquier grupo de hombres y mujeres latinoamericanos, en el territorio de cualquier país, haya o no guerra. El hecho de que se produjera en tierra probadamente ecuatoriana es un agravante.

No somos enemigos de Colombia. Las anteriores reflexiones e intercambios demuestran cuánto nos hemos esforzado, tanto el actual Presidente del Consejo de Estado de Cuba como yo, de atenernos a una política declarada de principios y de paz, proclamada desde hace años en nuestras relaciones con los demás Estados de América Latina.

Hoy que todo está en riesgo, no nos convierte en beligerantes. Somos decididos partidarios de la unidad entre los pueblos de lo que Martí llamó Nuestra América.

Guardar silencio nos haría cómplices. Hoy a nuestro amigo, el economista y presidente del Ecuador Rafael Correa, quieren sentarlo en el banquillo de los acusados, algo que no podíamos siquiera concebir aquella madrugada del 9 de febrero de 2006. Parecía entonces que mi imaginación era capaz de abarcar sueños y riesgos de todo tipo, menos algo parecido a lo que ocurrió la madrugada del sábado 1º de marzo de 2008.

Correa tiene en sus manos los pocos sobrevivientes y el resto de los cadáveres. Los dos que faltan demuestran que el territorio de Ecuador fue ocupado por tropas que cruzaron la frontera. Puede exclamar ahora como Emilio Zola: ¡Yo acuso!

Fidel Castro Ruz
Marzo 3 de 2008
8 y 36 p.m.

William Brownfield asesino de Raúl Reyes.

William Brownfield asesino de Raúl Reyes.
Mario Forti

El imperio acaba de dar muestras en varios frentes mundiales de que no está dispuesto a ceder ante la presión de las fuerzas mayoritarias clamando paz, humanidad, justicia, libertad, dignidad. Ya lo hemos dicho antes, el Pentágono se prepara para administrar más de 800.000 millones de $ como presupuesto bélico del año 2009. Esto significa un incremento del terror especialmente en Latinoamérica en donde las multitudes rechazan las políticas neocoloniales del imperio emanadas a través del Plan Colombia II.

Acabamos de conocer el atentado contra las FARC cuando el campamento estaba durmiendo y fue atacado por tropas colombianas, por aviones que bombardearon el lugar, y por helicópteros que mandaron a su tropa hacia abajo para rematar a los heridos. El saldo fue la muerte de Raúl Reyes, el segundo de las FARC, y 17 compañeros más de este que estaban en territorio ecuatoriano. Todo esto cuando celebrábamos la liberación unilateral de 4 congresistas colombianos por el grupo insurgente entregados a la Cruz Roja y a Hugo Chávez.

Uribe está apoyado por la Unión Europea y por los EEUU e Israel en una campaña globalizando el terror sólo para obtener el control geopolítico del continente. A Uribe lo apoya también por multinacionales de los medios (Planeta y Prisa) que coordinan a Repsol, YPF, Telefónica Endesa, Banco Santander, BBV (Cepsa, Sanitas, Prosegur, MAPFRE, Aguas de Barcelona, grupo FENOSA etcétera). Esto significa dinero de la Unión Europea (o lo que es lo mismo de sus transnacionales) apoyando el régimen asesino de la narcopolítica en Colombia. Aznar y González (PPT y PSOE respectivamente) son el Pacto de Punto Fijo español, un bipartidismo que obedece a ciegas las ordenes del Pentágono. La Francia de Sarkozy no se queda atrás, ¿porqué no hace algo por la familia de Ingrid Betancourt y reconoce la beligerancia de las FARC? En vez de ello se jacta de anunciar un aventurado viaje a las selvas amazónicas.

Ya lo dije hace dos semanas atrás en el artículo “Geopolítica del caos” http//www.aporrea.org/tiburón/a51157.html en un subtítulo “Colombia Israel de Sudamérica” que Bush desde 1999 a través del Plan Colombia ejecuta la recolonización de Latinoamérica generando la más siniestra crisis continental. Colombia es el tercer país receptor de ayuda norteamericana después de Israel y Egipto. El gobierno colombiano lleva más de 120 mil muertos por la confrontación entre paramilitares, militares, narcotraficantes y guerrillas. 4 millones de desplazados lo ponen en primer lugar en todo el continente americano en esta materia, y segundo después de Sudán en el planeta. No dudamos que desde la base de Tres Esquinas y Manta se planificó y ejecutó la trágica maniobra imperialista contra la insurgencia colombiana de las FARC.

Bush, Uribe y la Unión Europea están manipulando a la opinión pública en contra de Chávez, Correa, Evo Morales, Fidel, Ortega y cualquiera que se manifieste en contra de los intereses del imperio, azotado por la crisis económica en el seno de la meca del capitalismo mundial. Es fácil matar cuando están durmiendo, y rematar cuando ya se ha asesinado a combatientes con la mayor impunidad. Es más fácil mentir con elementos (computadoras de las FARC) que sirven para más confusión y caos, y sobre todo cuando se trata de emboscar a Chávez. Mientras tanto los medios evitan las imágenes de la franja de Gaza donde Israel acaba de masacrar a cien combatientes sin que nadie diga nada. ¿Quién se ha opuesto a las maniobras imperialistas en Kosovo? Aceleran la tendencia separatista en Bolivia, para balcanizar al continente, y todo lo hacen con especial interés en crear un gran precedente: destruir la revolución bolivariana para mandar un mensaje continental y mundial de que otro mundo no es posible. El actual embajador de EEUU en Colombia fracasó el 2 de Abril del 2002 en matar a Chávez como venganza mató a Raúl Reyes, canciller de las FARC.

¡Todos el 6 de Marzo a las calles contra Uribe!

¡Patria Socialismo o Muerte!

¡Venceremos!

Mforti9@cantv.net

A casi diez años de andadura revolucionaria: El discernimiento

A casi diez años de andadura revolucionaria: El discernimiento
Martin Guedez


Una reflexión a mi paso por las Comunidades Andinas

Además de no renunciar a la imaginación, nos será necesario no perder de vista la paciencia, forma revolucionaria de lograr que las dificultades no determinen las formas de nuestro compromiso y nuestra vocación.
Decir que hace casi diez años el verdadero espíritu revolucionario socialista estaba en aquella aventura que emprendimos de la mano del Comandante Chávez, no significa que ese mismo espíritu revolucionario estuviera también en todos y cada uno de los que emprendimos esa marcha.

De hecho, el tiempo en su molienda inmisericorde, fue demostrando que no siempre fue ese espíritu revolucionario el que empujaba la decisión de marchar, sino más bien otras motivaciones, en muchos casos inconscientes y ocultas incluso para los propios interesados. A riesgo de simplificar un panorama humanamente tan complejo nos atrevemos a establecer la siguiente tipología:

a) Se dio la marcha de los enmascarados, es decir, de aquellos que quizás inconscientemente, ambientalmente, camuflaban sus verdaderos problemas sociales, económicos, de personalidad o vocacionales en este caminar junto a un proceso que exige compromisos radicales.

Aquellos que encontraron en la marcha, desde satisfacciones en sus relaciones interpersonales hasta una respuesta a sus frustraciones y resentimientos pero que encontraron en la “camaradería” un remedio mágico a sus insatisfacciones, sus problemas de comunicación y también a sus miedos.

b) Se dio la marcha de los voluntaristas, los que en el grupo, en los colectivos y hasta en las reuniones encontraron un “lugar” en el que eran “alguien”. Algo así como estar en “algo” de primera línea.

Una decisión que los convertía en algo así como luchadores o guerrilleros románticos. Una decisión que muchos tomaron más por una generosidad voluntarista que por una experiencia consciente.

Pero el voluntarismo por sí sólo cansa, agota, quema, no funciona porque está apoyado en la voluntad y los deseos y estos siempre estarán sometidos al desgaste de la rutina. Sobre todo, el voluntarismo cansa y agota en cuanto los resultados que se esperan no son brillantes.

Son quienes tienen objetivos personales mimetizados en el colectivo. Son quienes buscan hacerse valer por sí mismos y por sus “obras” siempre –en su propio concepto- magníficas, todo para descubrir más temprano que tarde que ni uno ni las otras tienen el brillo ni la consistencia soñada. Es el momento en que o bien se reconvierten las motivaciones o se produce la “quema”, que conduce inexorablemente al salto de talanquera.

c) También se dio la marcha de los llamados por la conciencia revolucionaria, o de aquellos que –de herida en herida- asumieron la experiencia con todas sus consecuencias. De ella nacen el gozo, la movilización y la resistencia que mantienen a la Revolución en el lugar que le corresponde para que sea verdadera.

¿Cuál ha sido en todo este panorama el papel desempeñado por los colectivos populares? Lo que puede afirmarse con mayor claridad es que su postura ha ido evolucionando hacia mayor y más clara conciencia con el paso del tiempo.

En un primer momento no puede hablarse de ni de un camino claro ni mucho menos de una conciencia revolucionaria iluminadora. Lo impedían la inmadurez de la inmensa mayoría de estos colectivos deformados por la cultura capitalista y sólo revestidos de la emoción que proporciona el camino.

Hoy, bajo muchos puntos de vista, las cosas han cambiado sustancialmente. Mucho de lo que esos colectivos se planteaban como sueños ha ido deviniendo en realidad. Podría decirse que el modo de vivir el compromiso es mucho menos pavoneado y mucho más discernido. De todas formas creemos que es interesante fijarse en algunos rasgos muy serios de nuestro presente.

Nos referimos en primer lugar a la dureza material que muchas veces presenta la fidelidad a la Revolución, dada la condición de colectivos sin abierto acceso al poder constituido que habría de tornarse –como lo señala el Comandante- en poder constituyente, y en segundo lugar a las dificultades de tipo comunitario que aparecen cuando las “conquistas” tienen a ser fragmentadas o individualizadas.

a) Es lógico que la actividad de todos los días presente un frente de desgaste y arroje sobre nuestro pueblo la penosa impresión de impotencia e ineficacia en la que muchos de nuestros compatriotas viven en este momento. Además de no renunciar a la imaginación, nos será necesario no perder de vista la paciencia, forma revolucionaria de lograr que las dificultades no determinen las formas de nuestro compromiso y nuestra vocación.

Paciencia equivale aquí a “resistencia revolucionaria”, a fortaleza mezclada con confianza en los objetivos: la que tuvo Simón Bolívar en las dificultades; los guerrilleros del Gramma cuando apenas quedaron doce de ellos o Jesús de Nazareth la noche de los resultados desastrosos.

b) El paso del tiempo va produciendo un cierto agotamiento. Nos conocemos más íntimamente, vamos viendo las deserciones y eso también agota. Este es un cansacio que viene de adentro y al que debemos percibir y dominar con una fuerza especial.

La vida comunitaria tiene sus propios demonios domésticos, demonios cuyos nombres más comunes suelen ser los “problemas de comunicación”, las “tensiones y problemas personales”, los “problemas económicos”, los “malos ejemplos de vida de compañeros”, y tantos otros. Que se experimenten de forma intensa no tiene nada de anormal, por dos razones.

La primera porque van siendo muchos los años de vida en común y saltan a la vista las incoherencias; y la segunda, por las condiciones de trabajo en que convivimos, las tensiones reales y por la poca atención que hemos puesto a la formación teórica. Tenemos la impresión de que a este respecto, la generosidad emocional ha ido muy por delante de la lucidez, el deseo muy por delante de las condiciones reales.

¿Qué soluciones tiene esto? Hacer de la condición de revolucionario-socialista una experiencia llena de vida y conciencia. Para las comunidades todo tiene que ser anuncio profético de una utopía que se va haciendo realidad, absolutamente todo: personas, cosas, acontecimientos, trabajos, estudios. Todas experiencias de conquista.

De la inserción comunal, por lo tanto, debe hacerse una experiencia comunitaria de generosidad, de amor, de imperativo ético y gozo. Esto acontece cuando la conciencia emerge como escudo ante esas situaciones de cansancio, de agotamiento y confusión, y es la esperanza, la alegría y la fe profunda la que domina.

Cuando eso es así la pertenencia deja de vivirse como el fruto de nuestras decisiones y de nuestra voluntad y empieza a percibirse el fenómeno de la tarea colectiva.

Más tarde vendrá la acción, el coraje, el análisis dialéctico, la reflexión, la internalización positiva, sin los cuales poco podremos hacer verdaderamente eficaz por la Revolución; pero más al fondo de todo esto, y sin negarlo, uno percibirá que el “ser ahí” y no “estar ahí” es fruto de un irrenunciable mandato de la conciencia revolucionaria, es decir, de ese algo que desde el fondo de la historia nos llama a derrotar el egoísmo, la injusticia y la desigualdad.

Antes que ser acción, ser revolucionario es tener conciencia de clase en medio de una batalla tan larga como la humanidad misma: la lucha de clases. Es saberse agente de cambio, protagonista de un éxodo hacia la libertad para reivindicar la sangre, la muerte y la injusticia padecida por nuestros antepasados.

Hay que hacer de cada uno de nuestros espacios comunales un lugar de construcción y conversión para hacerlos verdaderos. Una experiencia diaria que alcance a nuestra cabeza, nuestro corazón y nuestras manos, eso que en lenguaje técnico llaman: ortodoxia, ortopraxis y ortofrenia.

Así evitaremos que la experiencia de inserción solidaria se convierta en dominio o reproducción de los viejos vicios heredados de la cultura explotadora, hoy capitalista.

¡Hay tantos valores naturales en nuestras comunas! ¡¡¡Tantos!!!, tantos y tan abiertos a la vida que lo lograremos.

¡PATRIA Y SOCIALISMO…O MUERTE!
¡¡¡VENCEREMOS!!!
¡¡¡A DESALAMBRAR!!!
¡CON CHÁVEZ TODO, SIN CHÁVEZ NADA!
¡La lucha es larga, la victoria es nuestra!
¡VENCEREMOS!

Martín Guédez

YA BASTA DE ATACAR EL PROCESO REVOLUCIONARIO

YA BASTA DE ATACAR EL PROCESO REVOLUCIONARIO
RAFAEL FEBLES

El objeto del presente artículo no es el de llover sobre mojado, sencillamente hacer un llamado de atención y reflexión profunda sobre nuestros puntos de vista, concepción de los hechos y el como enfrentar la actual avalancha de opiniones en el seno del chavismo generalmente militante, simpatizante y allegado.

Leo con frecuencia y con mucha preocupación el contenido de artículos referidos a lo que ocurre en el seno del PSUV o por la disputa entre Cabello y Tazcón; por la amnistía, la impunidad, la inflación, la inseguridad, el desabastecimiento, la corrupción, la ineficiencia en organismos públicos y otras cosas más. En todo ello, hay verdades y medias verdades, apasionamiento, desesperanza, desilusión manifiesta, rabia y/o arrechera, impotencia, deslumbramiento, desorganización, anarquía, imprecisiones y sobretodo mucha incertidumbre.

Sin animo de suspender la crítica siempre y cuando provenga de buena fe, les quiero decir que mucho más daño que todas las cosas citadas en el párrafo anterior, está produciendo por inducción o simple simbiosis mental la cantidad de comentarios y opiniones vertidas en algunos medios y fundamentalmente Internet, por la gente que apoya el proceso, veo en ello, una buena dosis de desesperación y foquismo, males radicales de la izquierda histórica venezolana. No quisiera endilgar otros calificativos aunque me viene de pronto a la memoria lo que ocurrió en un principio con la denominada organización “defensores del bolívar”, quienes se identificaron como del proceso en un curso de engaño temerario que afortunadamente dio al traste por sus propias actuaciones.

Estoy tratando y ojala no se desvirtúe el objetivo de este, de infundir un parao a quienes de manera honesta califican o descalifican muchas actuaciones o cosas que están pasando en el seno del chavismo, fundamentalmente porque se le está haciendo un flaco servicio al presidente que todos los días, seguro estoy, espera de todos la sindéresis necesaria en esta hora crucial para la revolución bolivariana y a quien le pedimos mantenerse alejado hasta lo posible de estas circunstancias.

Siempre he afirmado que no hay nada tan cerca de la derecha que el extremismo de izquierda y la crítica aviesa y a veces no solidaria; es distinto exigirle a un militante que a un simpatizante o allegado, el derecho está concebido, pero les pido que reflexionen y canalicen las inquietudes en el seno de grupos de discusión, los que están en PSUV que asistan a las reuniones y descarguen todas las baterías para que sirva de catarsis.

Estamos en una hora crucial y bajo amenazas latentes del imperio y sus lacayos nacionales, lo que impone si en verdad queremos que esto no se caiga, la defensa a ultranzas de la revolución, aunque a algunos compatriotas no les parezca, si hay revolución en Venezuela, sino el imperio estuviese tranquilo y medrando en lugar de auspiciar la desestabilización, sus intereses cada vez más son vulnerados en el circuito económico y como lo señala el norteamericano James Petras “El nuevo orden criminal” del capitalismo, está acusando el fracaso del capital y el debilitamiento del orden comercial internacional, cada vez, en rodada cuesta abajo, la democracia electoral ha fracasado, la política del imperio ha fracasado generando más pobreza en los países que domina.

Mientras esto ocurre, no nos podemos dar el lujo, salvo que no exista la buena fe, de estar ofreciendo gratuitamente elementos perturbadores al enemigo externo e interno, arreglemos las cosas en casa, como debe ser, ahora bien, quienes estén convencidos que esto fracasó que brinquen de una vez la talanquera hacia la ultraizquierda o hacia la derecha, pero por favor denle un parao ya a tanta insolencia en contra del proceso, bajemos el tono del individualismo divisor, aprendamos del che la humildad revolucionaria, seamos críticos y autocríticos con nosotros mismos, no sucumbir ante los errores debe ser una orden personal, aportemos para construir y tan solo no nos quedemos en la comodidad de una computadora, escribiendo cuanto se nos ocurra según la percepción personal que cada uno tenga.

La vida se nos debe ir defendiendo este proceso que tanto ha costado y sobre el cual nadie ha dicho que sería fácil y sin tortuosismo, toda revolución más aún la pacifica como la bolivariana, debe pretender caminar la ruta de las transformaciones haciendo de cada decisión un compromiso para avanzar, aunque en momentos pareciera que se detiene, son cosas del devenir político y de las circunstancias reales y objetivas, indudablemente que se han producido y continuarán produciendo decantaciones y contradicciones, recordemos, en todo proceso social interviene el ser humano con sus imperfecciones y errores, con los avances y retrocesos inherentes a su calidad y cualidad.

En cuanto a lo que ocurre en los interines del partido de la revolución, hay que ser cautos y no irnos a la primera de las impresiones, tampoco es fácil su construcción, sencillamente porque se desnuda lo que somos y en ello, se produce, lo que podríamos llamar “el síndrome de la improvisación”, que no es otra cosa que parte de lo inédito en la construcción de un partido revolucionario que llamaríamos de nuevo cuño y alcances para avanzar en la ruta del socialismo que a la vez se construye a partir de nuestras ideas y aportes; siempre y cuando se conserve la orientación política antiimperialista y cambio de las estructuras y pensamientos burgueses que tanto daño han hecho a mentes y pueblos a lo largo de la historia, en este orden de ideas, la construcción socialista de la sociedad nueva debe comenzar por manifestar que el capitalismo ha demostrado hasta la saciedad que no puede ser humanista, condición primigenia de la sociedad socialista que debemos construir.

Por último, dediquemos nuestro esfuerzo hasta donde la conciencia nos lo permita, en hacer de esta revolución nuestra pertenencia, si en verdad estamos convencidos de su necesidad histórica, hagámoslo de manera ejemplar, por encima de las diferencias circunstanciales y a veces apremiantes sobre el entender de las cosas que están pasando, un proceso de constricción y sacrificio ante los eventos y sucesos, nos impone el devenir procesal, la marcha hacia un mundo mejor, la creación del hombre y mujer nuevos, en nuestro empeño por abonar el ser y descartar el tener como efecto alienante del materialismo capitalista, individual y egoísta, desterremos de nuestro accionar diario los daños intrínsecos que sin querer afloramos en nuestra conducta revolucionaria, seamos seres sociables, participativos, responsables, humildes y desinteresados, recordemos además que debemos ser humanistas, justos, solidarios y ante todo revolucionarios; promovamos la unidad en la diversidad; no seamos autoritarios e intolerantes, estemos en perenne proceso de formación, no seamos consumistas impulsivos, individualistas, tomemos conciencia de clase, en fin principios de los rasgos distintivos del ser socialistas.

Toda la verdad sobre la muerte de Raúl Reyes

Toda la verdad sobre la muerte de Raúl Reyes
Decio Machado
Rebelión


Las investigaciones desarrolladas por las autoridades ecuatorianas van arrojando luz sobre lo que realmente sucedió en la madrugada del pasado 1 de marzo, donde fuerzas armadas colombianas abatieron entre 20 y 22 guerrilleros en territorio ecuatoriano. Emboscada en la que fue abatido, el comandante Raúl Reyes, número 2 en la estructura de mando de las FARC.

Las imágenes, los testimonios de los colonos de la zona, las declaraciones de tres guerrilleras que se encontraron aun con vida, los informes de balística e inteligencia militar ecuatoriana, vienen a demostrar el montón de mentiras declaradas por el presidente colombiano, Álvaro Uribe, tanto al presidente Rafael Correa, del Ecuador, como al conjunto de la comunidad internacional y los medios de comunicación.

La versión colombiana.
Según la versión colombiana, se venía persiguiendo al frente 48 de las FARC, en base a una información que indicaba que el líder guerrillero, Raúl Reyes, haría presencia en un poblado denominado Granada, cerca de los límites fronterizos con Ecuador, pero aun en territorio colombiano.

El ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, indicó que durante dicha operación, las fuerzas armadas colombianas habían sido atacadas desde un campamento de las FARC situado a 1.800 metros de la frontera, en el interior del territorio ecuatoriano.

Se indica que entonces la fuerza aérea colombiana procedió a localizar y atacar el campamento guerrillero, teniendo siempre en cuenta la orden de no violar el espacio aéreo ecuatoriano; indicando que luego entró la fuerza armada colombiana para asegurar la zona y dejando a la Policía colombiana a cargo del campamento atacado, hasta la llegada del ejército ecuatoriano.

La verdad de los hechos.
Las investigaciones que se están desarrollando por parte de las autoridades ecuatorianas demuestran que nunca hubo combate por parte del comando atacado de las FARC. Con excepción de tres de ellos que cumplían funciones de vigilancia, los 18 fallecidos estaban durmiendo en ropa interior, ninguno del comando guerrillero tuvo ocasión de entrar en combate o rendirse.

El armamento existente en el campamento estaba apilado, no tuvieron la ocasión ni siquiera de acceder a sus fusiles y granadas, fueron masacrados mientras dormían.

Los testimonios de los colonos de la zona, así como los socavones desarrollados sobre el piso de tierra del campamento demuestran que se dispararon cuatro bombas desde aviones colombianos que incursionaron sobre territorio ecuatoriano. Según las investigaciones de inteligencia militar, estas se dispararon desde el sur del campamento, lo que quiere decir que los aviones habían incursionado a más de 10 kilómetros al interior del territorio ecuatoriano cuando se procedió al ataque.

Tras el lanzamiento de bombas desde estos aviones, incursionaron varios helicópteros “Supertucanes”, pertenecientes a la fuerza aérea colombiana. Desde ellos se continúo atacando el campamento de las FARC en territorio ecuatoriano. De dichos helicópteros descendieron comandos especiales que remataron a los guerrilleros que quedaron heridos en el campamento, según se demuestra por las balas que tienen en sus cuerpos gran parte de los cadáveres de los guerrilleros, muchos de ellos apilados en una zona determinada del campamento y asesinados por la espalda. Incluso las fotografías enseñadas por el gobierno colombiano del cadáver del comandante Raúl Reyes, muestra como este tiene un disparo en la parte izquierda de su cara.

Las informaciones que provienen de inteligencia militar ecuatoriana, indican que el espacio aéreo del Ecuador no solo se violó en la madrugada del 1 de marzo, si no que en la madrugada del 2, hay una nueva penetración de helicópteros con visores nocturnos para sacar a miembros de las fuerzas armadas y policía colombiana que aún se mantenían sobre territorio ecuatoriano.

La posición de los árboles derribados en el bombardeo, los múltiples orificios de disparos en los árboles, así como la posición de los cadáveres, viene a demostrar que mientras las FARC vigilaban el campamento en su posición norte, la que mira hacía la frontera con Colombia, la incursión aérea sobrevino del sur, lo que indica que la fuerza aérea colombiana invadió sin permiso, sin notificar y contraviniendo todo tipo de normativa internacional el espacio aéreo ecuatoriano.
Los testimonios de los moradores de la zona, indican que el ataque se prolongó desde aproximadamente pasada la media noche hasta las seis de la mañana del 1 de marzo.

La precisión del ataque demuestra también la utilización de una importante tecnología militar que también pone sobre la mesa, la posibilidad de la participación de los Estados Unidos en la masacre, al menos en tareas de información y localización del comando guerrillero.

Los testimonios de los pobladores hablan de la posibilidad de que los helicópteros colombianos se hayan llevado cuatro cadáveres y no dos, los correspondientes a Raúl Reyes y Julián Conrado, como indican las autoridades del país agresor.
Por su parte el ejército ecuatoriano no descarta la posibilidad de localizar algún cadáver más en la frondosa zona selvática donde se dio la matanza.

La reacción del presidente Correa.
En un acto de soberanía y dignidad, el gobierno de la República del Ecuador ha retirado a su embajador en Bogotá, ha expulsado al embajador de Colombia en Quito, y movilizado a las tropas hacia la frontera, a la vez que ha solicitado la reunión extraordinaria de la Asamblea General de la OEA, la CAN y el MERCOSUR.

Rafael Correa llamó mentiroso al presidente Uribe, denunciando que había sido notificado por parte de este sobre las 8,30 horas y engañado por su homólogo colombiano, el cual justificó la incursión en territorio ecuatoriano por el calor del combate.

Acusaciones desde Colombia.
Que las FARC operan en Ecuador, es una denuncia que ha sido permanente desde la cancillería y la presidencia de Colombia, versión que se vio agravada tras la liberación el 27 de febrero de cuatro ex congresistas colombianos por parte de las FARC. Uno de ellos, Luis Eladio Pérez, declaró a Radio Caracol que al comienzo de su cautiverio estuvo retenido en territorio ecuatoriano, añadiendo que las FARC se suministran de productos provenientes de Ecuador, Brasil y Venezuela. “Yo dormí en el Ecuador: con eso digo todo. Usábamos botas de marca ecuatoriana, desodorantes, drogas brasileñas y jabones venezolanos”, declara al día siguiente de su liberación Luís Eladio Pérez.

Por su parte el ejército ecuatoriano en el transcurso del año pasado descubrió varios campamentos de avituallamiento y descanso de las FARC en territorio del Ecuador, siempre cercanos a la frontera, y en un territorio muy difícil de controlar debido a lo frondoso y extenso que es esta zona selvática que abarca ambos países.

Antecedentes en las relaciones entre Ecuador y Colombia.
Las relaciones entre Ecuador y Colombia se habían caracterizado hasta ahora, por un bajo nivel de conflictividad desde el ascenso a la presidencia de Ecuador del economista Rafael Correa Delgado, el 15 de enero del año pasado.

Esta realidad no fue siempre así, habiendo habido situaciones muy tensas durante gobiernos anteriores al de Correa. Así, en el año 2005 se dieron un conjunto de situaciones que cuestionaron la soberanía del Ecuador. En julio de ese año durante el mandato de Alfredo Palacios, Parra Gil, entonces canciller del Ecuador, luego de una reunión con Carolina Barco, entonces canciller de Colombia, cuestionó las fumigaciones de las plantaciones de coca ordenadas desde Bogotá en la línea fronteriza común. A pesar de dicho cuestionamiento y sin tener respuesta positiva por parte de Colombia, Ecuador votó a favor del colombiano Luís Moreno como presidente del BID a solicitud del gobierno colombiano y de los Estados Unidos. Precisamente Luís Moreno había sido embajador de Bogotá en Washington y fue cuestionado por participar en la gestación del Plan Colombia.

Otro hecho que ha evidenciado una postura de ambigüedad en la relación histórica del Ecuador con respecto a Colombia, sucede cuando el 31 de julio del 2005, un reportero ecuatoriano denuncia que “…el ejército de Ecuador se unió a la operación contra los frentes 21, 13 y 48 de las FARC, que estarían escoltando al guerrillero Raúl Reyes y que tienen bloqueado en el departamento del Putumayo”. Esta información fue confirmada por el Mayor General ecuatoriano Reinaldo Castellanos Trujillos.

Pero la violación más grave realizada por el anterior gobierno de Alfredo Palacios, con respecto a la histórica neutralidad del Ecuador ante el conflicto armado en el país hermano se dio cuando ese mismo año, un operativo coordinado de inteligencia de las policías de Ecuador y Colombia ubican y capturan en Quito a presuntos guerrilleros de las FARC que estaban internados en una clínica. Esa coordinación existe, y el hecho más significativo de esta realidad se dio cuando durante la presidencia del Lucio Gutiérrez, en el año 2004, una operación conjunta entre fuerzas del orden colombianas, ecuatorianas y estadounidenses, permitió la captura en Quito de Ricardo Palmero, más conocido por Simón Trinidad, ahora procesado y preso, con una condena de 60 años, en Estados Unidos por la extradición que facilitó el gobierno de Uribe.

Crisis regional.
La pretensión del Álvaro Uribe de aplicar en la lucha contra lo que él define como “terrorismo”, la misma estrategia que utiliza Israel en su combate contra el mundo árabe, puede tener repercusiones impredecibles en el continente latinoamericano.

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, el comandante Hugo Chávez, ante la posibilidad de que el gobierno de Colombia incursione y viole la soberanía de Venezuela, tal y como lo hizo con Ecuador, ha ordenado el cierre definitivo de su embajada en Bogotá, así como el reforzamiento militar de toda la zona fronteriza con Colombia. Se espera en las próximas horas la expulsión del embajador colombiano en Caracas.

“Señor ministro de Defensa muévame 10 batallones hacia la frontera con Colombia de inmediato. Batallones de tanques. La aviación militar que se despliegue. Nosotros no queremos guerra pero no le vamos a permitir al imperio norteamericano, que es el amo, y a su cachorro el presidente Uribe y la oligarquía colombiana que nos vengan a dividir, que nos vengan a debilitar, no lo vamos a permitir”, ordenó el mandatario venezolano.

Chávez ofreció todo el respaldo necesario, en su conflicto diplomático con Colombia, a Ecuador, indicando: “Pongo a Venezuela en alerta y apoyaremos a Ecuador en cualquier circunstancia”.

Por su parte, el presidente Correa se ha puesto en contacto durante el domingo 2 de marzo con una decena de países con el fin de recabar su apoyo y hacerles partícipes de la gravedad de los hechos ocurridos en la incursión y masacre colombiana en territorio del Ecuador.

La respuesta del ejecutivo colombiano no se ha hecho esperar, y en la misma noche del 2 de marzo, el director de la Policía, general Óscar Naranjo, reveló documentos preliminares por los cuales se pretende demostrar que Raúl Reyes tenía contactos con el Ministro Coordinador de Defensa Interna y Externa del Ecuador, Gustavo Larrea. Estos documentos, fueron supuestamente hallados en tres ordenadores incautados por el ejército colombiano en el campamento donde fue asesinado Reyes.

Los objetivos de Uribe.
A pesar de que las FARC han hecho público un comunicado por el cual indican que el asesinato de Raúl Reyes no afectará a las negociaciones por el intercambio humanitario, lo cierto es que los objetivos del presidente Uribe son claros: bloquear el proceso de entrega de rehenes de tal manera que quede bloqueada la posibilidad de devolución por parte de las FARC de Ingrid Betancourt.

Si bien la voluntad del ejecutivo colombiano de que Betancourt no regrese viva es una realidad difícilmente cuestionable, lo cierto es que tras las declaraciones de los cuatro ex congresistas liberados el pasado 27 de febrero, donde se indicaba la voluntad de la secuestrada de presentarse a las elecciones presidenciales de Colombia con un programa de paz para este país, ha puesto muy nervioso a Uribe.

Paralelamente a esto, la intervención colombiana en el Ecuador, pretende claramente convertir al país vecino, en una suerte de Camboya, con respecto al conflicto militar colombiano.

La finalización del acuerdo suscrito por 10 años entre los gobiernos de Ecuador y Estados Unidos, para la utilización por parte de las fuerzas armadas norteamericanas de la base de Manta, el cual expirará a finales del presente año, y sobre el cual ya se ha posicionado el presidente Correa, con respecto a su voluntad de no renovarlo, también es un elemento a tener en cuenta en la escalada de la crisis diplomática en el área andina.

La base de Manta es una herramienta fundamental dentro de la estructura y estrategia del Plan Colombia, y aunque el gobierno norteamericano no ha hecho declaraciones en firme sobre su salida de la base a finales del 2008, es evidente que forma parte de su agenda de preocupaciones con respecto a la nueva política desarrollada en el Ecuador a partir de la llegada al poder de la llamada “Revolución Ciudadana”.

Palestina: La muerte a la vuelta de la esquina

Palestina: La muerte a la vuelta de la esquina
Tamer tenía nueve años. No era un niño soldado ni vivía donde se lanzan misiles contra territorio israelí. El día en que lo mataron estaba a por lo menos dos kilómetros del lugar por el que las tropas de Israel habían ingresado a la franja de Gaza, enfrentando a la resistencia palestina.
Su tragedia fue vivir cerca de la localidad de Deir al-Balah, en el medio de la franja, cerca del área donde los israelíes establecieron su base de Kissufim.

“Estábamos todos dentro de la casa cuando comenzó el tiroteo”, relató a IPS Etaf, la tía de Tamer. “Fue justo después de que los miembros de la resistencia palestina dejaron de disparar a los soldados israelíes”, dijo, señalando hacia la escena de esos enfrentamientos, a un par de kilómetros de allí. Pero los israelíes ingresaron en esta área también.

Los miembros de la familia decidieron arrastrarse hacia fuera, en medio de la lluvia, luego de que una bala impactó en un cilindro de gas, explicó Etaf. “Pero los soldados israelíes continuaron disparando sobre nosotros desde un tanque y un jeep militar Hummer”, agregó.

Luego de algún tiempo, viendo que el cilindro de gas no había explotado, Etaf regresó a la casa arrastrándose. Tamer la siguió, pero nunca lo logró. “Vi a Tamer cuando le dispararon, con una bala en su cabeza”, dijo Etaf. “Él quería ser médico cuando creciera”, recordó su madre, Sabah Abu Shaar.

Como Tamer, otros niños mueren, y los sueños de sus madres con ellos. Un bebé de seis meses llamado Mohammed al-Bourai fue asesinado cuando un misil israelí impactó en su casa el miércoles. La casa se encontraba cerca de las oficinas del Ministerio del Interior de Gaza, y del hogar del ex primer ministro palestino y líder del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), Ismail Hanyieh.

Ese mismo día, otros tres niños palestinos murieron en un ataque aéreo. Al día siguiente, cuatro más, de entre siete y 14 años, fueron asesinados cerca del campamento de refugiados de Jabaliya, en el norte de la franja, cuando jugaban fútbol. Dos de ellos eran de la misma familia. El cadáver de uno fue hallado en la parte oriental de Gaza. Se trataba de una víctima del bombardeo israelí.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios dijo en un informe sobre Gaza que, en enero, 80 palestinos fueron asesinados y 82 heridos, entre ellos cuatro niños y cinco mujeres. En el mismo periodo, seis israelíes fueron heridos por misiles de fabricación casera.

En las incursiones israelíes de este sábado murieron por lo menos 40 palestinos, lo que eleva a unos 60 la cantidad de víctimas fatales desde el miércoles, en una ola de violencia que también mató a dos israelíes.

Tras las plegarias musulmanas del viernes, decenas de miles de habitantes de Gaza salieron a las calles para protestar contra los ataques aéreos israelíes.

El viceministro de Defensa de Israel, Matan Vilnai, amenazó a Gaza un “holocausto” si no deja de lanzar misiles. Solo este sábado, al menos 40 de estos fueron disparados contra el sur de Israel.

Mientras, la atención médica de emergencia en Gaza está amenazada. El jefe del departamento de ambulancias del hospital Shifa dijo que apenas quedan 20 litros de combustible de reserva para estos vehículos. Cuando se termine, poca ayuda estará disponible para las víctimas.

Los ataques israelíes ahora son tan continuos que en Deir al-Balah muchos dicen no dormir. “No podemos sentirnos seguros aquí”, dijo Tashaeel, una de las hermanas mayores de Tamer.

“Si nos hubiéramos ido con Tamer, sus balas nos habrían matado a todos”, agregó.

“Las balas nos persiguen día y noche. No podemos salir y no tenemos otro lugar a dónde ir. No tenemos dinero para mudarnos a un lugar más seguro donde salvar a mis hijos”, explicó su madre, Sabah.

“La semana pasada, soldados israelíes atacaron nuestra casa y nos ordenaron a mí, a mis siete hijas y dos hijos que saliéramos en medio de la lluvia, con sus peligrosos perros espantándonos. Luego revolvieron nuestra casa durante varias horas, dejándola en un caos total antes de que nos permitieran volver a entrar”, dijo.

Esas redadas son comunes, añadió.

Tamer fue muerto en la siguiente. Ahora su familia está sin agua, luego de que las balas perforaran el tanque. Las paredes de la casa están repletas de marcas de balas. Todo el tiempo temen la llegada de las aplanadoras israelíes.

Mientras los palestinos de Gaza esperan más ataques israelíes, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, expresó su fuerte preocupación.

“Estos acontecimientos subrayan la urgente necesidad de calmar la violencia, y no debe permitirse que disuadan la continuación del proceso político”, dijo.

Pero esas declaraciones tienen poco significado en la vida diaria de los palestinos, y los habitantes de Gaza no ven ninguna acción internacional que detenga a Israel.

“Hoy Gaza afronta una guerra real, una guerra loca”, dijo Haniyeh durante las plegarias del viernes cerca del campamento de refugiados de Shati. También criticó a Estados Unidos por aceptar los reclamos israelíes de “autodefensa legítima”.

Pese a los mejores intentos de Israel por aislar a Haniyeh, su popularidad parece haber aumentado.

Mohammed Omer

El Israel Latinoamericano

El Israel Latinoamericano
Marcos Chinchilla


Fuera y dentro de Colombia, desde hace unos ocho meses se hizo evidente que la imagen del presidente Uribe venía en picada; se hizo claro, que la opción no es la paz, sino la imposición de la opción militar, privilegiando así los estrechos intereses que tiene con Washington. Ahí la primera afinidad que se ha hecho histórica entre el soberano del norte e Israel. El gobierno de Nariño asume una posición política y militar afín a la que tiene Israel en medio oriente.

Incluso, hasta con los reportes de la CNN, se evidencia que a figuras como Piedad Córdoba o el mismo Hugo Chávez, se les percibe no solo como facilitadores del proceso de paz y canje de rehenes, sino que sus acciones han tenido mayor significado que los impulsados por el gobierno. A Uribe no le ha quedado otra más que reconocer y agradecer de forma escueta y fría, esos esfuerzos humanitarios que el año pasado había torpedeado. Es un problema de protagonismo, y en política, el protagonismo tiene mucho peso; es algo así como la autoestima, y sin autoestima no soy nadie ante la casta militar, empresarial y política, menos ante Washington.

La segunda entrega de rehenes realizada días atrás, fue un nuevo golpe para la política de canje de rehenes, y para el decaído protagonismo de Uribe en Colombia. En ese marco ubico la muerte del guerrillero Raúl Reyes, era necesario un golpe “contundente” y ejemplarizante para las FARC, un golpe maestro que inclusive impactara en la opinión pública colombiana y que relanzara a Uribe entre sus conciudadanos. Las declaraciones triunfantes del Ministro de Defensa, y las grandes sonrisas de los militares que lo acompañaban, parecía que daban cuenta que más bien acababan de ganarse la lotería o que pronto recibirían la recompensa que tenían por la vida de Reyes. Poco importaba que el asalto del ejército hubiese dejando 16 nuevos colombianos muertos. Ahí la segunda afinidad: el exterminio selectivo, como tantos que son asesinados en la Franja de Gaza a manos de Israel (el presidente ecuatoriano denunció en forma consternada, que la intervención militar había sido una masacre, “Los cadáveres estaban en paños menores, en pijamas, es decir, no hubo persecución; los rebeldes fueron bombardeados y masacrados mientras dormían” www.jornada.unam.mx).

Destaca una situación espeluznante: Colombia se da el derecho de invadir y matar más allá de su territorio. Nos recuerda tanto a Israel como a los mismos Estados Unidos de América en la actualidad, a los asesinos del Plan Cóndor jefeado por los dictadores de la década de los 70, quienes trasegaban prisioneros políticos por todo el cono sur.

La tercera afinidad es tremendamente grave, y muy común del gobierno israelí: la violación de la soberanía de sus países vecinos, sea con excusas, mentiras o simplemente por que si, por que era necesario. La acción militar en que fue asesinado Raúl Reyes y el resto del grupo guerrillero, implicó mancillar, intervenir y atacador el territorio ecuatoriano por parte del gobierno colombiano. Es como si Ecuador no existiera, como si no hubiera un pueblo que respetar, apreciar, cuidar. Es como si no fuéramos latinoamericanos. El fin justifica los medios dirán los mandos militares. Si la paz no tiene sentido, menos la soberanía, cuenta solo mi soberanía. Se justifican los ataques preventivos.

En pocas horas, el escenario diplomático y militar de la región andina se ha visto sacudido. Ecuador no solo protestó ante la diplomacia de Bogotá, incluso llamó a consultas a su embajador, exige disculpas, moviliza tropas y anuncia que evalúa acudir a instancias internacionales para garantizar la seguridad de sus ciudadanos y la integridad de su territorio. El gobierno de Venezuela amenazó con una respuesta militar si Colombia procede de igual forma con su territorio, movilizó contingentes militares para prevenir cualquier provocación, cierra embajadas y usa calificativos muy duros contra el presidente Uribe. Desde el enfrentamiento militar entre Ecuador y Perú, no teníamos una confrontación tan seria. Ni el mismo golpe de Estado sufrido por Chávez ha puesto a la región en una situación tan tensa.

Usando una expresión muy colombiana, Uribe y los mandos militares la embarraron. Violaron la soberanía ecuatoriana, acudieron a mentiras, contradicciones, enmarañan a la opinión pública colombiana, y están levantando un polvorín de insospechadas consecuencias. Golpeo, invado, luego me disculpo y la sigo embarrando. Qué sentido tiene agredirse entre hermanos si juntos experimentamos la invasión española, si juntos nos independizamos, si históricamente hemos intentando recorrer caminos de integración. Parece que las malas compañías y los malos consejos del imperio, terminan por enfermarnos.

La paz se nos viene al suelo. La guerra le conviene a muchos, particularmente a quienes viven de la guerra, comercian con la guerra y a quines les protege la guerra. La historia nos deja muy en claro que con la muerte y la violencia es poco lo que se gana. El Che está más vivo que nunca, Jesucristo mueve a millones, Martir Luter King sigue inspirando a otros tantos, Olympia de Gouges -asesinada en la guillotina- motiva a millones de mujeres para alcanzar la igualdad femenina.

¿Qué pasará con la paz en Colombia? Mientras no se toquen las causas estructurales que generaron y mantienen la guerra, más colombianos seguirán muriendo en este conflicto que la desangra, divide e incrementa la diáspora colombiana por todo el planeta.

Es urgente convocar un Consejo de Seguridad, aceitar la maquinaria de la Organización de Estados Americanos, alcanzar un pronunciamiento que condene esta vergonzosa acción de la Casa de Nariño, y evitar que Colombia se nos convierta en un Israel en América Latina.

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