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Archivo para marzo 10, 2008

Nacido el PSUV, a echarle GANAS.

Nacido el PSUV, a echarle GANAS.
(Por ahora, borrón y cuenta nueva)

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Siempre cuesta arriba

Siempre cuesta arriba
Fidel Castro Ruz


Los estudiantes de la Enseñanza Media se reunieron: tenía lugar su XI Congreso. Al escucharlos, experimenté un sano orgullo y una explicable envidia. ¡Qué privilegio a su fecunda edad! Si hoy es masivo el estudio universitario, también es masiva una actividad más importante: la batalla de ideas antes de ingresar en las universidades.

Pareciera que la naturaleza determinó la evolución de los seres humanos para ser capaces, desde muy temprana edad, de hacer que la conciencia prevalezca sobre los instintos. Queridos compañeros de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, esa será la batalla de ustedes.

Hoy, el mayor esfuerzo del decadente e insostenible imperio es privarnos del derecho a conocer y pensar. Medítese un minuto en el mezquino esfuerzo del cabecilla de ese imperio para impedir a nuestro pueblo el acceso a Internet que Rosa Miriam, periodista joven y profunda, denuncia en un comentario, añadiendo datos que el New York Times, en un artículo crítico del hecho, no menciona: ” ¼ la OFAC (Oficina de Control de Activos del Departamento del Tesoro Norteamericano) reseña que 557 empresas ‘malditas’ de todo el orbe y 3 719 dominios.com han sido bloqueados en la Red sin la más mínima notificación previa a sus dueños… Estados Unidos ha bloqueado casi tres veces más sitios que todos los que tiene registrados la Isla bajo el genérico de nuestro país¼ “

“Esta es una nueva prueba de que Estados Unidos controla no solo el acceso de sus ciudadanos en el ciberespacio, sino el de todos los usuarios de la Internet global”.

Ella se refiere a la política seguida por Bush durante su mandato. Aunque su artículo fue publicado por Juventud Rebelde, valía la pena reiterar los datos señalados.

¡Qué respuesta en las palabras pronunciadas por los estudiantes de la Enseñanza Media! ¿Existe algo parecido en la sociedad consumista de Estados Unidos? De allí, desgraciadamente, llegan noticias dolorosas de adolescentes y jóvenes escolares en contacto con mortíferas armas de fuego, que se ofertan libremente en una sociedad donde el dinero y el mercado trazan el camino. El Gobierno de Estados Unidos se apoya en la Asociación del Rifle y el miedo a la cultura, pero no podrá impedir la de Cuba.

¡Adelante, jóvenes estudiantes cubanos! Luchemos contra el egoísmo, la vanidad y la estéril ambición de gloria, que son víboras devoradoras de almas humanas; llevemos las ideas y la conciencia, siempre cuesta arriba, junto a nuestros gloriosos antecesores.

Fidel Castro Ruz
Marzo 9 de 2008
6 y 19 p.m.

LAS UNIVERSIDADES AUTÓNOMAS: ¿UN ESTADO DENTRO DEL ESTADO?

LAS UNIVERSIDADES AUTÓNOMAS: ¿UN ESTADO DENTRO DEL ESTADO?
¡HAY QUE ENFRENTAR EL DESAFÍO!
Por, Martín Guédez


Las declaraciones del rector de la Universidad Simón Bolívar (USB), Benjamín Scharifker y del exrector de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Giussepe Gianneto, emitidas por estos dos personajes a través del medio de difusión del imperio en Venezuela, Globovisión, dejan las cosas bien claras respecto a la posición del capitalismo sobre el sistema de educación superior y la educación en general: la educación como instrumento de generación del recurso humano necesario para la hegemonía del sistema capitalista de producción y consumo.

Scharifker, reivindica –por enésima vez- el derecho a recibir formación universitaria exclusivo para los “mejor preparados en el sistema de educación media y diversificada”; en cuanto a Gianneto, con desmedida pasión y “angustia” proclama “el derecho constitucional de la universidad autónoma a darse sus propios mecanismo de ingreso y su propio gobierno”. Deberíamos pasearnos por lo que históricamente –al menos en la historia reciente- han significado ambos conceptos.

En cuanto a la afirmación de que “a la USB sólo deben tener acceso los mejores”, tal afirmación desprovista del contexto apenas asoma el criterio filosófico fundamental del capitalismo: el principio darvinista de la selección natural y no debería sorprender a nadie, sin embargo, cuando se puede demostrar que esa “selección natural” es trampeada, manipulada y manejada a su antojo por el sistema, las cosas adquieren un intolerable cariz inmoral.

A partir del momento en que se impuso la Prueba de Aptitud Académica (PAA), y con ella las Pruebas de Admisión por Universidades (PAU), se condenó a los hijos del pueblo; a aquellos alumnos cuya procedencia fuera de la Educación Oficial, a competir en igualdad de condiciones con los alumnos provenientes del sector privado. Hasta aquí no habría razones para una alarma contundente. Igualdad de condiciones para unos y para otros. Lo grotesco, lo inmoral del procedimiento salta a la vista cuando al tiempo que se creaba el sistema de pruebas, se sometía –por vía del abandono y el corte de recursos económicos- al Sistema de Educación Media y Diversificada –por tanto a sus alumnos- a años escolares con la mitad de días trabajados que los de la Educación Privada; piratería activa y militante en la conformación del personal docente; materias agrupadas por identidad de contenidos, etc., etc., etc.

Añádase a esto el ambiente socio-cultural en el cual se desenvuelve un hijo del pueblo en relación con el mismo ambiente en el caso del estudiante de educación privada costosa: atención personal, ambiente familiar, entorno, acceso al plantel, alimentación, comodidades, recursos para el estudio, etc., etc., etc. Al incluir en el análisis este necesario contexto, ¿Qué posibilidades reales tiene el estudiante humilde, pobre, de barrio o zona rural, de vencer en “igualdad de condiciones” al proveniente de la clase media?, ¿no serán las mismas que tiene un enclenque desnutrido de vencer en “igualdad de condiciones” a Mike Tyson en un combate?

Por el mecanismo macabro de la PAU, los hijos, familiares y amigos de los profesores universitarios se reservaron para sus nenes –de la misma formación ideológica que ellos- más de la mitad de los cupos, dejando para los provenientes de la PAA, apenas un pequeño segmento, amén de convertir la PAU en un pingüe negocio al imponer un pago para inscripción conscientes de que nunca tendrían acceso. Vendían cuatro o cinco mil “planillas de solicitud de ingresos” para doscientos cupos. ¡Mercenarios!, no obstante este es apenas el menudo chichero, la “vacuna” la “mordidita” para satisfacer a los perros, lo grueso está en otra parte.

¿Es inocente el sistema que excluye al pueblo de las universidades autónomas –las que más cuestan al Estado- o responde a un mecanismo bien planificado de exclusión popular y garantía de formación de la clase gerencial que el capitalismo necesita para su continuidad hegemónica?

En los últimos treinta años –al menos- el proceso de “transfusión de sangre” operado en las universidades autónomas ha rendido sus frutos para el capitalismo. La “sangre” clase media ha copado toda la escena. La “sangre” popular fue menguando al punto de no tener hoy día casi presencia. Unas universidades que habrían de significar para la nación no sólo el mejor medio para responder a las necesidades de desarrollo y progreso sino el más eficaz de los métodos para romper el círculo maligno de la reproducción de la pobreza, capacitando a sus hijos más desvalidos, deviene así en un sistema que forma para las urgencias de un sistema económico cuya característica fundamental es la producción de bienes y servicios para satisfacer deseos artificiales y no necesidades sociales, pero además, sosteniendo el círculo maligno reproductor de la pobreza e impidiendo –cortando el camino- al círculo virtuoso del progreso de todos.

La opinión “angustiada” del exrector Gianneto, se inscribe en la costosa realidad por la cual transita la Revolución Bolivariana desde sus inicios y que no se ha logrado revertir: el Estado como instrumento al servicio de la clase dominante. Es el Estado burgués resistiendo cualquier acción de justicia socialista. Es el terrible desafío que enfrenta el proceso revolucionario en Venezuela. El 11 de abril de 2002, ese Estado burgués fue el que dio el golpe; PDVSA, FEDECAMARAS, FUERZA ARMADA NACIONAL, UNIVERSIDADES AUTÓNOMAS, GREMIOS PROFESIONALES, MEDIOS DE DIFUSIÓN PRIVADOS, CLASE MEDIA, etc., etc. Luego del sabotaje petrolero, PDVSA y la FUERZA ARMADA, pudieron ser perneadas para el socialismo, no así el resto, hoy el combate contra el socialismo sigue disponiendo del resto de los sectores mencionados los cuales conspiran abiertamente.

Por allí vendrán “los tiros” de los próximos días. El sistema capitalista lo sabe bien y movilizará sus “querubines manitas blancas”; los gremios, medios y demás aliados para convertir en conflicto abierto la eliminación de las pruebas de ingresos a las universidades autónomas. El gobierno tiene que plantarse firme frente a este nuevo desafío. En Venezuela hay un Estado y las universidades no pueden ser un estado dentro del Estado. El movimiento estudiantil popular, a todos los niveles, tiene que dejar sentir su opinión con movilizaciones masivas. La dirigencia estudiantil bolivariana tiene que mostrar ese liderazgo en los liceos y universidades, no es suficiente con un liderazgo reducido a apariciones en los medios. El liderazgo se ejerce en el campo de batalla donde se presentan los desafíos. ¡Vacilar es perdernos!, ¡Llamarse jefe para no serlo es la peor de las desgracias! (Simón Bolívar).

Las dos Cubas

LA ILIMITADA ARROGANCIA IMPERIAL
Las dos Cubas
Ricardo Alarcón de Quesada (*)
A la memoria de C. Wright Mills
quien dio su vida por la verdad.

En 1960 cuando la Administración Eisenhower desplegaba su hostilidad contra la Revolución cubana, C. Wright Mills publicó un texto que alcanzó envidiable difusión, Listen Yankee. El gran sociólogo norteamericano escribió entonces que había dos Cubas: la nuestra, la real, la de los cubanos y aquella que otros fabrican con prejuicios alimentados por el engaño y la distorsión de los medios de comunicación.

El recuerdo de Mills me acompaña tercamente hace varias semanas. Desde que se produjo un pintoresco alboroto, a la vez divertido y triste, cuando varios medios internacionales difundieron un video de poco más de cuatro minutos, habilidosamente editado, acerca de la reunión de dos horas, seis minutos y treinta segundos que sostuve en enero con los estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI). Divertido, porque en esa reunión participaron unos 10 mil estudiantes que saben la verdad y aprendieron además una lección de inestimable valor: ahora saben igualmente para que sirven ciertos conglomerados de la información. Triste, porque de la manipulación se hicieron eco también otros que se consideran periodistas serios, ninguno de los cuales se tomó el trabajo de acudir a la fuente original. Todos, sin excepción, silenciaron más de dos horas de discusión y repitieron con idéntica obediencia, como loros bien entrenados, el libreto dictado por la BBC y la CNN. Por cierto, reuniones como la de la UCI serán novedad para ellos, pero no para mí que sólo en ese mes tuve otros tres encuentros semejantes con universitarios cubanos, de los cuales, como supondrá el avisado lector, hay incontables testigos. Encuentros en los que, sin excepción, incluyendo el de la UCI, se habló libremente, con franqueza natural a la que estamos habituados en la Cuba real y en la que los jóvenes reafirmaron su adhesión al socialismo.

Pensé en Mills cuando el domingo 24 de febrero al concluir la sesión del Parlamento cubano una periodista europea me expresó su sorpresa pues, según ella, las decisiones que acabábamos de tomar no correspondían con lo que se suponía debía ocurrir. No entendía que “un desconocido” como Machado Ventura pudiera ser elegido Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros y tampoco comprendía que yo hubiese sido reelecto Presidente de la Asamblea contradiciendo ciertas especulaciones mediáticas. Con la mayor dulzura posible le respondí que los medios pueden manipular la realidad pero no son capaces de crearla.

Lo que sucedió en La Habana ese día fue la culminación de un ejercicio democrático que había empezado en el verano del año pasado y que hemos realizado, dicho sea de paso, cada treinta meses desde 1976.

El primer paso fue la colocación en todos los barrios, en los lugares más visibles, para que todos pudieran verlas, las listas provisionales de electores. Ahí permanecieron varias semanas, sometidas al escrutinio público, al control popular. Así se podía corregir cualquier error, agregar o suprimir según el caso, para luego, volver a colocar, en los mismos sitios de fácil y cotidiano acceso, la lista casi definitiva. Casi, porque en vísperas de la elección alguien puede fallecer, o arribar a la edad electoral -16 años- o haber cambiado su lugar de residencia (obviamente son pocos pero también son tomados en cuenta). Porque en Cuba los derechos civiles y políticos se adquieren por nacimiento como algo natural, gratuito y universal, al igual que los cubanos nacen y viven toda la vida con el derecho a la salud y a la educación, sin pago ni requisito especial alguno.

El segundo paso fueron decenas de miles de reuniones públicas y abiertas en todo el país en las que esos mismos ciudadanos postularon y eligieron a quien les pareció mejor para que fuera su candidato o candidata para que los representase en la respectiva Asamblea Municipal. Ninguno de esos candidatos había sido promovido por un aparato electoral, ninguno hizo campaña para ganar el favor de los electores, no corrió el dinero ni la demagogia, simplemente la gente decidió entre los que ella misma había propuesto directamente. Ninguno tampoco recibe sueldo o beneficio alguno por el desempeño de su función.

El 21 de octubre se realizaron los comicios para elegir los 15 236 delegados municipales. El siguiente domingo hubo una segunda vuelta en aquellas circunscripciones donde ningún candidato había alcanzado la mayoría absoluta. El voto es, por supuesto, secreto. Pero el conteo de las boletas siempre tiene que ser abierto al público incluyendo a periodistas o visitantes extranjeros. Los resultados completos del escrutinio son ubicados en lugares visibles, para general conocimiento, en cada uno de los más de 30 mil centros de votación en todo el país.

Este último dato no carece de importancia. En Cuba el voto no es obligatorio pero es un derecho que cada ciudadano adquiere automáticamente y si desea ejercerlo puede hacerlo con gran facilidad muy cerca de donde resida.

Una vez constituidas las Asambleas Municipales se dieron a la tarea de seleccionar a quienes habrían de ser sus candidatos a las Asambleas Provinciales y a la Asamblea Nacional. Los precandidatos habían sido postulados por los delegados que acababan de ser elegidos del modo antes descrito y por las organizaciones sociales (sindicatos obreros, organizaciones estudiantiles, campesinas, de mujeres, de vecinos, que integran las comisiones de candidaturas). Cada Asamblea Municipal discutió y aprobó, uno a uno, los candidatos que sometería al voto popular.

Después de sostener miles de encuentros y reuniones con los electores (como los que mencioné más arriba) efectuamos las elecciones nacionales el pasado 20 de enero en las que se aplicaron procedimientos semejantes a los comicios anteriores incluyendo la publicación detallada de todos sus resultados.

Desde esa fecha, otra vez, miles de consultas y discusiones, con todos los diputados recién electos, desembocaron en las candidaturas presentadas a la sesión del pasado 24 de febrero. Para nosotros no hubo sorpresas porque todos participamos en la conformación de las propuestas que reflejaron el más amplio consenso como se demostraría en la votación.

Tampoco nos sorprendió el desconcierto de algunos autotitulados analistas y expertos en Cuba. Su especialidad se contrae a fabricar una Cuba imaginaria y a imponérsela a audiencias cautivas de los grandes consorcios manipuladores de la información. Es comprensible que a fuerza de inventar mentiras y tonterías y de repetirlas sin pausa, lleguen a creérselas.

Una nueva etapa.

El 24 de febrero triunfó la unidad de los patriotas, de las varias generaciones actualmente activas en la sociedad cubana. Lo hicimos desafiando además la insólita amenaza de George W. Bush, irresponsable y belicoso personaje, quien había proclamado que no aceptaría un gobierno presidido por Raúl Castro y que actuaría “ágil y decisivamente” para impedir su instalación.

La arrogancia imperial no tiene límites. Desde 1996 se concreta en un engendro antijurídico conocido como Ley Helms-Burton plenamente en vigor, que regula al detalle el régimen que imperaría en la Isla después que Washington consiguiera realizar sus propósitos. Cuba dejaría de existir como nación independiente y su pueblo sería aplastado bajo una servidumbre insoportable. Está escrito con todas las letras: el bloqueo económico, comercial y financiero, que dura ya casi medio siglo, no cesaría ni siquiera después que dejase de existir el Gobierno revolucionario, continuaría hasta que les fuesen devueltas a los antiguos dueños las propiedades nacionalizadas por la Revolución y entregadas al pueblo, incluyendo sus viviendas.

Los cubanos conocen perfectamente la Helms-Burton pues su texto íntegro, sin cambiarle ni una coma, ha sido publicado aquí en sucesivas ediciones y ha sido objeto de análisis en numerosas reuniones públicas. Del mismo modo hemos procedido con los dos planes que el señor Bush ha aprobado para intensificar la guerra económica y para precisar puntillosamente como se propone llevar a la práctica los siniestros designios de dicha Ley. Saben que la derrota de la Revolución significaría el fin de la independencia nacional, la pérdida absoluta de todos los logros alcanzados en educación, salud, cultura y seguridad social y el regreso del hambre, la miseria, los desalojos campesinos, los desahucios y la indigencia.

No se trata de retórica. Lo acaba de recordar desde Miami, el pasado 22 de febrero, el señor Nicolás Gutiérrez, uno de los redactores de la Helms-Burton, principal dirigente de la Asociación de antiguos terratenientes en el exilio y organizador de centenares de ex propietarios que se alistan para tomar por asalto la sociedad cubana y apoderarse de todo con el auxilio de las bayonetas del ejército norteamericano que, en sus sueños delirantes, volvería a ocupar este país.

Según el señor Gutiérrez su labor ha recibido un gran estímulo desde que Fidel delegó sus responsabilidades en julio de 2006 y hoy maneja un total de reclamaciones cuyo valor calcula en 200 000 millones de dólares. Esta cifra es el doble de la estimación del propio Departamento de Estado cuando antes de su aprobación por Clinton, expresó objeciones a la Ley precisamente porque consideraba la mitad del actual monto una enormidad que provocaría un conflicto eterno.

La amenaza que pesa sobre Cuba es muy grave. El pueblo cubano enfrenta el genocidio más prolongado de la historia y que nadie tiene derecho a ignorar. Informes oficiales norteamericanos, recientemente desclasificados, revelan que desde 1959 la política norteamericana consistía en “causar hambre y sufrimiento” al pueblo cubano como único medio para doblegarlo y castigarlo por “apoyar a Castro”: contra él se practica el genocidio desde hace medio siglo para despojarlo de sus derechos democráticos.

En el exterior los monopolios de la desinformación engañan a muchos y se afanan, con la mentira y la falsificación de los hechos, por debilitar la solidaridad que el pueblo cubano necesita y merece. Al infame juego se prestan algunos gobiernos y políticos carentes de entereza, sumisos a la voz de mando del gran genocida.

Pero no engañan a los cubanos. Imaginaban que podrían dividirnos con su sarta de especulaciones baratas, que serían capaces de separarnos entre veteranos y jóvenes, entre “conservadores” y “reformistas”. Les demostramos que todos somos uno.

Elegimos Presidente a Raúl Castro quien se había ganado esa autoridad luchando desde la adolescencia hasta convertirse en el Segundo Jefe de la Revolución desde los días de la guerrilla antibatistiana. Dimos nuestro voto como Primer Vicepresidente a José Ramón machado Ventura un revolucionario de toda la vida cuyo sentido del humor le permite disfrutar de la etiqueta de “conservador” que le endilgan ciertos medios.

Acordamos proceder en el curso de este año a una reestructuración integral de la Administración Central del Estado con vistas a erradicar trabas burocráticas, simplificarla y hacerla más eficiente.

Aprobamos la solicitud de Raúl de seguir consultándole a Fidel sobre las principales cuestiones del país como fue el caso, por cierto, con las decisiones de esta sesión de la Asamblea.

Una Asamblea la mayoría de cuyos miembros no habían nacido o eran niños cuando triunfó la Revolución, en la que está representada el conjunto de la sociedad cubana incluyendo personalidades cristianas y seguidores de la religión yoruba. Unidos en la voluntad común de preservar la independencia de una Patria en la que florezca la igualdad y la solidaridad.

Habíamos ofrecido una pista que descifraba cualquier duda cuando anunciamos que la sesión de la Asamblea tendría lugar el 24 de febrero.

Ese día marca la fecha de 1895 cuando iniciamos la última etapa en la larga guerra por la independencia frente a España. La convocó José Martí llamando a la unión entre los viejos combatientes que habían peleado por varias décadas y los jóvenes recién salidos de las aulas.

Otra vez nos levantamos juntos, “los pinos viejos y los pinos nuevos” según la metáfora martiana, para asegurar la continuidad de la Revolución, para renovar y fortalecer su institucionalidad, para cambiar todo lo que haya que cambiar, siempre sobre la base del consenso más amplio y firme, para salvar la Patria y perfeccionar el socialismo.

Revista Punto Final
Marzo 1º de 2008

(*) Ricardo Alarcón es el presidente del parlamento cubano

(*) Ricardo Alarcón es el presidente del parlamento cubano

(*) Ricardo Alarcón es el presidente del parlamento cubano

(*) Ricardo Alarcón es el presidente del parlamento cubano

Presidente Chávez las bases no…

Presidente Chávez las bases no…
PSUV: Presidente Chávez las bases no aceptamos las trampas de la Burocracia para apoderarse de la dirección del Partido.

Cientos de delegados enviaron carta a Chávez con observaciones sobre las postulaciones para la dirección del PSUV

Por: Aporrea.org
Fecha de publicación: 08/03/08

(08 de marzo de 2008) De acuerdo con información proporcionada por delegados del PSUV, un “conjunto significativo” de éstos habría elaborado una carta dirigida al Presidente del Partido y de la República, Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, para expresarle (según el texto recibido por esta redacción) “la necesidad de efectuar una revisión profunda de los procesos internos que durante el desarrollo del congreso fundacional se han estado realizando y que sentimos vulneran la participación democrática, la transparencia, la unidad interna, la confianza de la militancia, la imagen del partido…”.

La carta, que según trascendió fue firmada por varios centenares de delegados (entre un tercio y un 40 %) expresa que a pesar de que el Congreso Fundacional del PSUV se ha venido desarrollando en una coyuntura que acortó sus tiempos (proximidad de las elecciones a alcaldes y gobernadores), la premura no debe implicar la vulneración de derechos de los delegados, así como de los militantes de los batallones del partido, acallar su voz, afectar el derecho a la defensa, al debido proceso, a la participación y al protagonismo.

Concretamente, se queja de que las postulaciones para los candidatos a ocupar la Dirección Nacional Provisional del Partido, efectuada en la sesión de Anzoátegui, no habría contado con reglas claras, y se habría efectuado bajo “condiciones poco transparentes”, sobre la base de la confianza plena y sin oportunidad para la consulta debida a las bases.

Los que suscriben la carta afirman que no se les informó la cantidad de veces que los camaradas fueron postulados, por lo tanto “no sabemos los resultados reales de este proceso”. Aseguran que no hubo una comisión electoral, no hubo testigos que velaran por el conteo de las postulaciones y todo quedó a expensas de la “confianza” en un grupo de personas que mantuvo en su poder las urnas electorales, sobre la premisa de que las papeletas escrutadas sólo iban a ser revisadas por el presidente. Cuestionan que la respuesta de un sector de delegados en las plenarias sea gritar la consigna “lo que diga Chávez”, porque creen que con esta frase “se acalla la voz de los delegados y se sofoca el debate”.

Los delegados firmantes manifiestan que hubo “exclusión de unos camaradas emblemáticos de este proceso revolucionario”, a pesar de que sus cuentas les decían que debieron haber entrado holgadamente en la lista de postulados para las elecciones de Dirección Nacional que se realizarán este fin de semana.

También consideran que “fue equivocado elegir una Dirección Nacional Provisional sin tener el marco principista y estatutario aprobado”, cosa que dicen haber manifestado con sus observaciones respecto a la metodología del Congreso.

Por todo ello solicitaron la revisión de las papeletas utilizadas para las postulaciones, la base de datos con la estadística de la frecuencia de postulaciones por candidato y las respectivas actas, cosa que evidentemente ya no hay tiempo de realizar, de cara a las votaciones ya convocadas para el día 9 de marzo.

Proponen que haya una comisión de delegados que sea la garante de la transparencia de los próximos comicios y que sea quien anuncie los resultados. Piensan que el método más democrático sería que eso se haga en plenaria y que de la misma manera se verifiquen los resultados de la elección de la Dirección Nacional Provisional.

Apelan al Comandante Chávez, “como líder y presidente del partido, confiando en su sentido de la unidad, que sólo puede estar basada en el respeto y en la democracia… así como en la preservación del mejor clima posible para el nacimiento de nuestra organización revolucionaria”.

Se sabe que la carta fue entregada en Miraflores, pero no se conoce qué repercusión haya podido tener.

¿Paz en Latinoamérica?

¿Paz en Latinoamérica?
Marcelo Colussi


Terminó la Cumbre de Río entre abrazos y apretones de manos. ¡Se selló la paz! Suena lindo decirlo así, ¿verdad? Pero quizá la situación real no es tan así. No hubo guerra entre países latinoamericanos (Colombia, Ecuador, Venezuela, Nicaragua). Probablemente, incluso, dado el escenario actual, nunca iba a haberla. Pero más allá de las declaraciones diplomáticas de este tipo de encuentros –más rimbombantes que efectivas, siempre con algo de ambigüedad– el mapa político no ha tenido una gran alteración.

Toda esta recién pasada semana fue álgida, caliente, inusualmente movida. Se llegó a hablar casi temerariamente de conflicto bélico entre países de la región, hubo movimiento de tropas, escaladas mediáticas, rompimientos de relaciones diplomáticas. Amén de un operativo antiguerrillero de las fuerzas regulares de Colombia –uno más de tantos, como hay casi a diario– pero con el agravante de las circunstancias en que se hizo: en territorio ecuatoriano y en el medio del inicio de un proceso de negociación con uno de los movimientos insurgentes que operan en el país. Y, según lo denunciado por varias fuentes, con el apoyo tecnológico directo del gobierno estadounidense. Operativo, justamente, que fue el que desencadenó toda la crisis, ahora diplomáticamente resuelta.

Se resolvió la crisis, y eso, por lo pronto, es importante. De esa manera se le cierra el camino a una opción militarista, a un proyecto de “calentamiento” regional y de exportación de la guerra interna de Colombia a toda una región con el estandarte de lucha “antiterrorista”. Si se pretendía hacer un Medio Oriente de Sudamérica con un Israel local protagonizado por el país neogranadino en este caso, la jugada no se cumplió. Pero queda una serie de interrogantes luego de esta maniobra.

Lamentablemente mucho de lo que sucede en la región tiene que ver, en forma directa o indirecta, con las perspectivas geoestratégicas de Washington, quien asume a Latinoamérica como su propiedad. Las reservas petroleras de la zona (las más grandes en Venezuela, pero no las únicas), el agua dulce de los grandes ríos del subcontinente y del acuífero Guaraní y la biodiversidad de la Amazonia son los motores básicos de la estrategia regional que el imperialismo estadounidense tiene puesto en marcha ya desde hace un buen tiempo, además del control político-social –y llegado el caso: militar– de todas estas sociedades, siempre con el beneplácito de las oligarquías locales. De ahí los planes guerreristas que desde hace ya una casi una década viene desarrollando, con Colombia como punta de lanza, e independientemente del partido gobernante de turno en Estados Unidos (el Plan Colombia comenzó con los demócratas bajo la presidencia de Bill Clinton amparado en el hipócrita discurso del combate al narcotráfico, y el actual Plan Patriota –su continuación– no variará un milímetro en su concepción, independientemente de quién quede en la Casa Blanca en las próximas elecciones presidenciales).

Con júbilo puede decirse que ahora no triunfó la guerra, que el entendimiento y el espíritu de convivencia se impusieron ayer en la Cumbre de Río. Pero se podría decir también que los planes trazados por el imperialismo no terminan, y esta victoria de la diplomacia es muy relativa. La declaración final, solución de compromiso que intenta dejar tranquilas a todas las partes pero siempre a partir de concesiones donde alguien pierde más que otro, condena la acción del gobierno colombiano, pero no con la fuerza que reclamaba Ecuador, al mismo tiempo que no utiliza el término “terroristas” para referirse a las FARC, lo cual sí puede ser un triunfo para las fuerzas más progresistas.

¿Por qué tuvo lugar esta crisis? ¿Realmente estuvimos al borde de una guerra regional –más allá del movimiento de tropas que hizo el gobierno venezolano, muy significativo y oportuno en términos políticos, sin dudas– y del cruce de ríspidas acusaciones de algunos mandatarios? ¿En cierta forma se le fue de las manos la situación a Alvaro Uribe, o esto fue un globo de ensayo?

Todo lo sucedido esta semana tiene una lógica que, obviamente, va más allá de lo azaroso. El presidente colombiano, siguiendo un guión que le traza Washington, golpeó de modo fuerte en el corazón mismo de las FARC. El mensaje que explotó con las bombas que mataron al comandante guerrillero Raúl Reyes y a una veintena de guerrilleros más en suelo ecuatoriano y en clara violación al derecho internacional, tenía varios destinatarios: esa es la respuesta al plan de paz que pareciera querer nacer en Colombia con la intermediación del presidente venezolano Hugo Chávez, es una amenaza al gobierno ecuatoriano que no renovó el permiso para la base militar estadounidense de Manta y está marchando “demasiado” a la izquierda, es una amenaza para los países que conforman el ALBA. Las posteriores acusaciones de autoridades colombianas a partir del montaje organizado con las risibles pruebas de “narcoterrorismo” halladas en unas computadoras sobrevivientes al ataque, más allá de poder provocar hilaridad no dejan de ser preocupantes: esa puede ser una matriz de intervención para el futuro inmediato con el Plan Patriota, tanto de instancias colombianas como estadounidenses, quizá a través de organismos multilaterales. El combate al “terrorismo” es infinito, da para todo (léase: guerras preventivas). Y si en la región se une al combate contra el narcotráfico, la cruzada podría ser infinitamente más justificada.

Probablemente no estaba contemplada la respuesta enérgica de la comunidad de países latinoamericanos cerrando filas a la expansión de la guerra por la región, y en ese sentido puede decirse que al no triunfar plenamente la estrategia de Uribe y del imperio, hay razones para festejar desde el campo popular. Pero el plan Patriota sigue estando allí, con su capacidad militar intacta y con un gobierno nacional como la actual administración de Colombia siempre listo para efectivizarlo. De hecho Uribe va por un nuevo mandato presidencial, no olvidarlo. De ningún modo se ha dicho que estos mecanismos de control fueran a terminarse. Pese a la militarización absoluta del territorio colombiano, el narcotráfico sigue creciendo, aunque eso es harina de otro costal: el Plan Patriota obviamente apunta a otra cosa. Su verdadero objetivo no ha cambiado, y la paz ayer cantada en Santo Domingo sigue amenazada: los ataques a la integración latinoamericana que va arrancando con el proyecto ALBA arrecian, y si bien ahora no hubo “denuncias” por terrorismo en la Corte Penal Internacional, el sólo hecho de haberlo planteado intenta sentar un precedente.

No hubo guerra, felizmente. Pero la crisis nos recuerda que lejos, muy lejos estamos de la distensión. Y que la espada de Damocles sigue pesando sobre todos los latinoamericanos. Hoy por hoy, sólo la unidad latinoamericana con miras a la justicia social puede impedir más violencia. Lo cual nos recuerda trágicamente, pero con realismo, que, aunque no lo deseemos, como decían los romanos: “si queremos la paz, debemos estar preparados para la guerra”.

mmcolussi@gmail.com

OBJETIVO UNASUR

OBJETIVO UNASUR
Ricardo Rosa-Brussin


A raíz de la vil masacre perpetrada por las fuerzas armadas colombo-estadounidenses en territorio ecuatoriano, luego la escalada diplomática que condujo a los gobiernos de Ecuador, Nicaragua y Venezuela a romper relaciones con el de Colombia y por último el esfuerzo de los países miembros del grupo de Rio de acercarnos nuevamente queda develado que más allá del torpedeo al proceso de paz que se estaba adelantando, de manera unilateral, mediante la liberación de retenidos y la colaboración de varios gobiernos, en donde el presidente Chavez estaría indudablemente jugando un rol importante, una acción tan desmesurada y en el momento menos imaginado como la acontecida tenía como objetivo colocarle una estaca al proceso de gestación de la UNASUR, cuyo próximo paso concreto debía darse en Cartagena.

¿Quién ha sido sin duda alguna el motor de este mecanismo de integración? No cabe duda que el presidente Chavez y en definitivamente fue su visión de fondo la que le permitió ver que esa mordida de anzuelo, en la que dijo que no asistiría a la próxima cita de la UNASUR en Cartagena, debía echarla para atrás cuanto antes pues ese, acompañado de el hecho de enfrentarnos y por ende dividirnos es el gran objetivo regional que tiene el imperio, incluso por encima de establecer cuantos TLCs pueda dentro de nuestra región.

Muy acertadamente y con la paciencia y el aplomo de los Aimaras el presidente Evo lo señaló en su intervención en Santo Domingo: “Existen factores externos interesados en impedir la unión de Suramérica”. ¿ Por que?, en este momento razones le sobran al imperio para impedir a toda costa que el proyecto de una Comunidad de Naciones Suramericanas siga dando pasos por más pequeños que estos sean.

La primera es que ya se conformó el Banco del Sur al cual comprensiblemente los cipayos de Uribe y Alan García no se adhirieron y el supuesto gobierno socialista de Chile tampoco. Pero sin embargo es un paso importante dentro del proceso de integración, lo cual abre la primera puerta hacia el establecimiento de una moneda regional, que si observamos la fortaleza del Euro, es otro granito para que el dólar entre en barrena, cuestión que trae como primera consecuencia visible el incremento de los precios del petróleo.

La segunda es que la firma de TLCs con los Estados Unidos ya alcanzaron su cifra tope, con las naciones que ya todo el mundo conoce, y que el avance de la UNASUR podría afectar dichos tratados en países cuyas democracias están en entredicho como Perú y Colombia. Además dicho proceso indudablemente servirá de ejemplo para que las naciones centroamericanas, a pesar de que las condiciones son mucho más adversas para sus pueblos, sigan la senda de la integración al margen de los TLCs que los Estados Unidos atesoran en esta región, incluida la bomba de tiempo que hoy alberga la sociedad de Méjico.

En pocos años en Latinoamérica se han dado pasos agigantados, políticamente hablando, y muestra de ello es que la OEA ya no es ni la sombra de lo que era hace diez años. Y si a esto le sumamos que nuestra región tiene el mayor potencial de crecimiento en el mundo, debido a su moderada población y sus cuantiosos recursos energéticos, agua, biodiversidad, lengua común, etc., es obvio que los alcones de Washington entren en desespero y cometen actos de barbarie como el reciente bombardeo al Ecuador.

Menos mal que nuestro objetivo esta claro y que, luego de tratar de justificar lo injustificable y verse acorralado, el cipayo de Bush tuvo que saltar como un colibrí a estrecharle la mano a todo el que pudo en la capital de la paz.

En alerta

En alerta
Freddy J. Melo


La puesta en alerta de la institución armada y el pueblo, que ha ordenado el presidente Chávez en uso de sus facultades constitucionales y ejercicio de su liderazgo previsor, ha sido una medida necesaria para preservar la paz en la región y nuestra seguridad. La fórmula, de origen romano, del aprestamiento bélico como escudo disuasivo (condensada en la famosa sentencia “si vis pacem, para bellum”), aunque no siempre “simpática”, es indispensable cuando se enfrenta a un posible agresor artero y descontrolado. Y no es alarmismo ni precipitación. Todos los signos que se han venido viendo y denunciando concurren en la dirección de un ataque de acción prolongada próximo a producir un estallido.

La acometida mediática interna y exterior, las declaraciones en tono de triunfalismo vacuo, los retos engallados, la concentración de odio que exacerba la mentira y abruma las palabras del fundamentalismo de oposición, los intentos de producir descontento inducido mediante desabastecimiento, desorganización y otras perversidades, la arremetida imperial contra PDVSA, todo cuanto proviene de esas canteras, trae la marca de la conspiración y la cerrilidad destructiva. Y ahora la penetración invasiva del desgobierno de las oligarquías colombiana e imperialista al Ecuador, con tanta carga de perfidia e inhumanidad lanzada contra personas, aunque fuesen enemigas, y la pretensión de engañar al gobierno del país hermano, es, para quienquiera que tenga sangre y amor venezolanos en las venas, una campanada que no puede permitirse desoír y una terminante obligación de solidaridad.

Washington anuda su estrategia, afincada en el ahora llamado “Plan Patriota”, con miras a estrangular la vía de la unidad latinoamericana, su inamovible política desde cuando logró frustrar con la complicidad de Santander el Congreso Anfictiónico convocado por Bolívar. Esa vía pasa por la paz en Colombia, por lo cual nada que apunte en esa dirección es tolerable para el Norte, que cuenta para ello con otro neogranadino tan entreguista como el primero, pero sin los lampos de gloria que éste amasó en campos de batalla, un minisantander corrompido hasta los tuétanos. Y es de nuevo Venezuela, con un gobierno bolivariano, la que replantea la unidad tremolando las banderas del caraqueño inmortal. Por eso el odio del imperio contra el proceso revolucionario dirigido por Hugo Chávez Frías se ha tornado obsesivo y a muerte.

El ajetreo bélico es el ambiente natural del imperialismo yanqui, porque su economía obedece al complejo militar-financiero-petrolero-industrial-comunicacional, y porque constituye su expediente favorito para asaltar países, en rapiña de recursos –especialmente energéticos– y en función de asentar su autodesignado rol de policía del mundo. Por ello siembra, disemina y revuelve conflictos y ha perpetrado la “doctrina” Bush de la “guerra preventiva”. Por ello torpedea la paz en Colombia, véase cómo Uribe apartó a Chávez cuando se veía venir el primer éxito en la gestión humanitaria, cómo tuvo que tascar el freno cuando nuestro Presidente, tenaz e indoblegable, logró de todos modos el triunfo, y cómo, ante el avance que lucía imparable con el segundo éxito y la propuesta del grupo de países amigos, lanzó bajo la mano del Pentágono la agresión contra el Ecuador, tratando de hacer trizas esa posibilidad.

El espíritu guerrerista se atiza en todas las oligarquías, especialmente cuando los pueblos alzan resueltos su voz. La de aquí, por ejemplo, ha hecho y sigue haciendo todo lo posible por romper el carácter democrático y pacífico de la revolución, intentando encender la guerra civil para abrirle cancha a los marines. Los golpes y guarimbas, la importación de paramilitares, la automática colocación al lado de cualquier enemigo de Venezuela, demuestran ese carácter, belicista y apátrida. Pero nuestro pueblo defenderá la paz con su unidad, organización y conciencia, el patriotismo de su Fuerza Armada y la firme conducción de su líder. La paz verdadera, fundada en la justicia, es la mayor victoria contra el imperialismo y sus mandaderos y la mejor expresión de amor hacia los pueblos hermanos.

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