Archivo

Archivo para marzo 28, 2008

Dos conceptos de periodismo se enfrentan en Caracas

Dos conceptos de periodismo se enfrentan en Caracas
Miguel Lozano

Caracas, 27 mar (PL) Dos conceptos de periodismo se enfrentan a partir de hoy en Caracas, donde la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) realizará una asamblea y delegados de 14 países abordarán el tema del terrorismo mediático.

La SIP agrupa a dueños de casi dos mil medios de información de Estados Unidos y Latinoamérica y centra su atención en la “libertad de prensa”, que dada la conformación de la agrupación es vista como la libertad de los dueños de imponer líneas editoriales.

Paralelamente periodistas de 14 países se centran en el debate de terrorismo mediático, entendido como el uso de los medios para enfrentar procesos populares que contradicen los intereses de los dueños y sectores económicos que representan.

Ambas reuniones tendrán sedes muy cercanas, pero los conceptos abordados están muy distantes y en opinión de expertos es asunto medular para países como Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Ecuador, entre otros.

El tema del terrorismo mediático, en opinión de participantes, es de gran actualidad, por cuanto recursos como la propaganda negra están siendo utilizado para intentar deformar procesos en marcha en la región contrarios a los intereses estadounidenses.

Los grandes medios, ha denunciado el presidente venezolano, Hugo Chávez, están empeñados en una campaña de acusaciones que incluye vínculos con el narcotráfico o terrorismo y la supuesta limitación de la libertad de prensa o de los derechos humanos.

Lo peligroso de esta orientación es la vinculación con conceptos como la guerra preventiva que con pretextos como lucha contra el terrorismo o el narcotráfico han servido para justificar acciones militares contra Afganistán, Iraq y Panamá, entre otras naciones.

El ministro venezolano de comunicación e Información, Andrés Izarra, llamó recientemente la atención sobre el empeño de algunos medios de difusión en tratar de establecer un vínculo entre guerrilleros colombianos y el terrorismo.

Esta proyección desemboca en la tendencia a relacionar la insurgencia colombiana con Venezuela y Ecuador, lo que equivaldría a relacionarlos con el terrorismo y convertirlos en objetivo de un golpe militar de Estados Unidos.

En opinión del director de la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN), Freddy Fernández, en la actualidad de lo que se trata es de frenar lo que considera punta de lanza de la estrategia de dominación de Estados Unidos sobre el continente.

El programa de la reunión sobre terrorismo mediático incluye los temas Venezuela bajo fuego mediático, a partir del fuerte enfrentamiento de importantes medios del país contra el gobierno del presidente Hugo Chávez, Un estudio del investigador Luis Britto indicó que sólo cuatro familias controlan 94 por ciento de las televisoras del sector privado venezolano.

En la historia venezolana hay casos resaltantes del control de los medios, que llegaron hasta vetar y hacer desaparecer de la vida pública al ex presidente Luis Herrera Campins, por llevar adelante una campaña contra el consumo excesivo de tabaco y alcohol.

Estos aspectos serán analizados en el encuentro contra el terrorismo mediático con temas agrupados en Amos de la prensa, Guerra Mediática en América Latina, Imperialismo versus Unidad Latinoamericana y Agencias frente a la guerra mediática.

Entre otros participan en los debates José Steinsleger (México), Carlos Aznárez (Argentina), Jean Guy-Allard (Canadá), Alberto Maldonado (Ecuador), Eleazar Díaz Rangel (Venezuela), Hernán Uribe (Chile), Tubal Páez (Cuba), Beto Almeida (Brasil) y Raúl Wiener (Perú).

CRIMINALES DE GUERRA MEDIATICA.

CRIMINALES DE GUERRA MEDIATICA.
¿Quién detiene a Globovisión?
Mario Forti

“Cuando el proyecto bolivariano demuestra que Hugo Chávez no llegó al poder para implementar un régimen sustitutivo, sino para llevar adelante un proceso revolucionario, es decir, una transformación de las estructuras económicas y políticas para impulsar el cambio social, se produce la reacción natural de quienes usufructuaban el poder en Venezuela. Sin embargo, como los políticos y sus partidos tradicionales habían entrado en una etapa de desgaste y descrédito, fueron los medios de comunicación social los que asumieron el rol de oposición, utilizando a los periodistas, comunicólogos, artistas y narradores de noticias como sustitutos de los políticos tradicionales en su papel de opositores.” Psicoterrorismo mediático.

Erick Rodríguez Miérez

SIP: SOCIEDAD INTERAMERICANA PERVERSA.

¿Qué tienen en común los periódicos El Universal, El Nacional, 2001, Meridiano, El Nuevo País, El Carabobeño, Notitarde, El impulso, El Informador, Panorama y La Verdad y las revistas Exceso, Producto, Variedades y otras revistas del Bloque De Armas? Simplemente que forman parte del “Capítulo Venezuela de la SIP”. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) es una verdadera federación de propietarios de medios de comunicación que responde a los intereses imperialistas. Se trata de un espacio desde donde cometen agresiones, intervenciones e injerencia sobre Venezuela. En este sentido es importante estudiar el informe titulado “Crónica de un ataque anunciado” recopilado por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información.

TERRORISMO MEDIATICO

Recordemos que dos meses después del ataque a las Torres Gemelas (Noviembre 2001) nuestro comandante máximo decretó las 49 leyes habilitantes. Casi de inmediato se profundizó el plan de Washington “Democracia y libertad” destinado a agredir, y desestabilizar al gobierno nacional, resaltando el personaje Gustavo Cisneros como líder del mismo en Venezuela. No estaba solo, sino que le acompañaron y le acompañan aún, en la tarea que tienen de destruir el proceso revolucionario bolivariano, los miembros de la plutocracia mediática, básicamente los autores intelectuales de la guerra de IV generación que tenemos.

El Grupo Cisneros (Venevisión).
Marcel Granier y Grupo Phelps (Grupo 1 BC).
Guillermo Zuloaga y Federico Ravell (Globovisión)
Omar Camero Zamora (Televen).
Umberto Petricca (CMT).
Armando De Armas (Meridiano TV).

Ellos controlan más de 65 agencias publicitarias, 180 emisoras en territorio nacional AM, 340 emisoras en territorio nacional FM,12 periódicos nacionales, 70 periódicos regionales, 55 canales de televisoras de las cuales 6 son nacionales. Junto a las televisoras regionales alcanzan y controlan 94% de la cobertura nacional televisiva, y tienen 85% de la potencia efectiva irradiada, contra 15% del sector público. Tienen un número superior a 150 repetidores, mientras el sector público alcanza más o menos unas 50 repetidoras).

PLUTOCRACIA TERRORISTA

De esta manera tenemos que desde que Chávez llegó al gobierno esta plutocracia mediática ha trabajado incansablemente con el plan de Washington (“Democracia y libertad”) para crear en Venezuela un fenómeno psicosocial, un elemento ideológico contrarrevolucionario y una arma ideológica destinada a producir la disociación psicótica utilizando a los medios privados como agentes inoculadores de una patología social que se manifestó colectivamente en el golpe de Estado del 2002, en el sabotaje petrolero 2002-2003, la guarimba del 2004 previa al referéndum del 2005, las operaciones golpistas de los últimos tres años (golpe suave, a gotas, etc) sin olvidar toda la campaña del año 2007 defendiendo a RCTV, y la lucha (internacionalizada) contra la reforma constitucional del pasado 2 de diciembre. Resumimos brevemente la sistemática agresión colectiva que el pueblo venezolano viene sufriendo por parte de los dueños de los medios privados de comunicación social.

INOCULACION PATOLOGICA: ENAJENACION MEDIATICA.

La disociación es un estado de conciencia, de memoria, de identidad o percepción del entorno escindido o de rompimiento o de ruptura y forma una trilogía con la psicosis y el trastorno de comportamiento perturbador.

“De esta manera, los medios transformaron la situación política en un concepto (peligro por la pérdida de la libertad y la democracia), y éste a su vez en una imagen (violencia), y el simbolismo lo transformaron en un fenómeno y luego en unas ideas (odio, miedo) de manipulación hacia y entre la población, generando mediante un proceso de motivaciones, rumores, manipulaciones, insinuaciones, persuasiones y sugestión, un ciclo de inoculación o transfusión que, por los componentes de la psicopatología, la trilogía (disociación, psicosis y trastornos del comportamiento perturbado), se le hizo una aproximación a su identificación denominando disociación psicótica o enajenación mediática.” Eric Rodríguez M.

Los trastornos disociativos que han llevado a la radical intolerancia, o a la intolerancia absoluta de la realidad política que vivimos, han generado en el sector de clase media venezolano:

Trastorno de despersonalización.
Trastorno de identidad disociativa o de personalidad múltiple.
Amnesia disociativa o amnesia psicógena.
Fuga disociativa o fuga psicógena.
Trastornos disociativos no especificados.

Y con este cuadro sociopático han construido el pasaje siniestro de la disociación psicótica a la enajenación mediática de un sector de venezolanos oprimidos por efecto de la manipulación, injerencia, agresión, lavado de cerebro y profundización de la intolerancia a niveles jamás visto en nuestro territorio tal que determina radicalmente una forma de ver el mundo a nuestro alrededor, en este caso específicamente derrotista, negativista, separado de la realidad, irreflexivamente crítico, intolerante de lo diverso y plural, y totalmente pasivo frente a la hegemonía imperialista: una visión que incorpora aspectos fragmentarios de la realidad política y social; contribuyendo a exacerbar la tensión y las pasiones a través del miedo y la violencia. Construyeron una ideología (conceptos, imágenes, simbolismo) cuya base fundamental es identificar a Chávez como el arquitecto de todas las desgracias de la burguesía criolla. Y por su puesto, asociarle a Chávez drogas, armas, guerra, muerte, ideologización comunista, etcétera. Todo lo cual genera en el adicto a estos canales un estado mental de fragmentación y división interior. Mientras más dividida está la persona interiormente más fácil es manipularla con los elementos que esta guerra mediática opera y que todo revolucionario debe conocer muy bien para poder RESISTIR heroicamente.

NUEVA COMPETENCIA PARA LA CPI

La Corte Penal Internacional con sede en La Haya tiene la competencia en torno a los crímenes de guerra, agresión, genocidio y lesa humanidad. La plutocracia mediática venezolana durante casi una década se ha caracterizado por delinquir a través de lo que anteriormente venimos exponiendo como una patología social (disociación psicótica) y deben ser catalogados como CRIMINALES DE GUERRA MEDIATICA y como tales deberán ser juzgados, sentenciados y condenados, y NUNCA OLVIDADOS impidiendo así la IMPUNIDAD frente a la violación de los derechos humanos de todos los venezolanos.

¡Patria Socialismo o Muerte!

¡Venceremos!

Mforti9@cantv.net

Imperio y Cultura

Imperio y Cultura
por Fernando Báez
Rebelión


“Particularmente a causa del imperio, todas las culturas están implicadas unas con otras; ninguna es simple y pura, todas son híbridas, heterogéneas, extraordinariamente diferenciadas, y no monoliticas”

Edward Said, Culture and imperialism

“Como hace siglos, en la actualidad los estados imperialistas saquean a sus víctimas, sus pertenencias, su cultura y su tierra. Actualmente el gobierno de los Estados Unidos destruye y trafica bienes culturales; y apoya políticas para debilitar a sus adversarios en los países invadidos y en los que hay gobernantes opositores a sus medidas imperialistas como es el caso de Venezuela y Bolivia”.

LA DEFINICIÓN DE UN IMPERIO

Es difícil definir lo que es un imperio; es imposible no reconocerlo. A lo largo de la historia premoderna, los primeros imperios (egipcios, sumerios, persas, asirios, griegos, romanos, chinos, islámicos) se distinguieron por consolidar proyectos de opresión basados en la utilización de los tributos para financiar las campañas de guerra, el culto religioso y una administración compleja; asimismo fueron eficaces en expandir el poder central a las periferias por medio de la invención de tecnologías e infraestructuras; apoyaron la noción de un grupo élite que subyugó a los pueblos invadidos mediante un sistema de ideas postuladas como universales capaces de disolver las particularidades (aunque se invitó a los líderes extranjeros a incorporarse tras aceptar la supremacía de los conquistadores). Los imperios se han dividido en centralizados o descentralizados y en brutales o benignos, marítimos o terrestres.

A partir de 1500, se amplía de modo espectacular la extensión territorial conocida con los descubrimientos geográficos del Nuevo Mundo y algunos países europeos que habían sido víctimas de conquistas en su propia historia, pasaron a ser imperios como sucedió con España, que había sufrido la invasión árabe. En el siglo XIX, los ingleses renovaron el proyecto europeo con lo que hoy se conoce como “neoimperialismo”: hacia 1876 se llegó a hablar de la reina Victoria como Emperatriz de Occidente.

Según Michael Doyle, “el imperio es una relación, formal o informal, en la cual un estado controla la efectiva soberanía política de otra sociedad política. Puede conseguirse por la fuerza, por la colaboración política, por la dependencia económica, social o cultural. El imperialismo es, sencillamente, el proceso o política de establecer o mantener un imperio.”1 Según Stephen Howe, imperio es “una unidad política extensa, compuesta, multiétnica o multinacional, usualmente creada por conquista, y dividida entre un centro dominante y otro subordinado, algunas veces lejano, periférico”2. Para constituir las colonias, se ha pensado que es necesaria la migración regulada en la cual los colonizadores mantengan lazos fuertes con su lugar de origen. A saber, imperio es palabra derivada del latín “imperium”, que se traducía como “dominio, orden, poder”. Entre los legisladores romanos, “imperium” se refería al poder del “emperador” de convocar a las tropas.

IMPERIO Y CULTURA

Las relaciones de un imperio son económicas, políticas, militares y culturales. En el proceso de unificación territorial y cultural, cada imperio ha aportado el formato de identidad genérico y ha exportado su memoria histórica para imponerla como valor hegemónico. El saqueo cultural de los pueblos colonizados, por tanto, nunca ha sido una práctica inocente o accidental.

Para entender cómo han actuado los imperios en la historia, es imprescindible una propuesta que analice profundamente las consecuencias culturales en la sociedad. De ahí que sea apropiado recuperar cuáles son los aspectos que involucra la cultura según Rogelio Díaz-Guerrero: “Vamos a percibir a una sociocultura como un sistema de premisas socioculturales interrelacionadas que norman o gobiernan los sentimientos, las ideas, la jerarquización de las relaciones interpersonales, la estipulación de los tipos de papeles sociales que hay que llenar, las reglas de la interacción de los individuos en tales papeles, los dónde, cuándo y con quién, y cómo desempeñados. Todo esto es válido para la interacción dentro de la familia, la familia colateral, los grupos, la sociedad, las superestructuras institucionales, educacionales, religiosas, gubernativas y, para tales problemas, como los desiderata principales de la vida, la manera de encararla, la forma de percibir a la humanidad, los problemas de la sexualidad, la masculinidad y la feminidad, la economía, la muerte, etc.”3.

Dado que la cultura actúa como un repertorio transmisible, no ha habido relación de dominio concebible sin control de la memoria, eje de la identidad. En su carta de 1782, para solicitar la retirada de los libros del inca Garcilaso de La Vega, el rey Carlos III manifestaba que su preocupación era la memoria de los indígenas, un lazo indisoluble en la gestación de la rebelión colectiva.

La cultura dominante se ha autoreferido como superior y centro de poder metropolitano totalitario, y ha encausado a la cultura dominada dentro de la parcialidad, la minusvalía, el salvajismo y la periferia tribal, patrimonial, feudal, fraccionada o distante. El objetivo principal de todo imperio ha consistido en la sustitución progresiva de los elementos de la cultura en desventaja “para que correspondan con los valores y estructuras del centro dominante del sistema o para hacerse su promotor”4. La dirección de un imperio ha fomentado el consuelo de la participación proactiva entre los líderes locales de las regiones dominadas y el diseño de programas educativos destinados a persuadir sobre la necesidad de la integración con el eje central. Para cumplir con esto, se han fortalecido los lazos afectivos por medio de nuevas penurias de acceso y se han establecido alianzas provisorias de organización capaces de saturar con la nueva cultura a los derrotados, convencer a los escépticos de la imposibilidad de alternativas de autonomía, y secuestrar toda esperanza que no esté signada por la conformidad. Los imperios europeos en América Latina, por ejemplo, fueron eficaces al comprender la importancia de los caciques de las tribus en el siglo XVI; en el siglo XVIII, los habían convertido en los aliados principales de la colonización. En las Leyes de Burgos de 1512, se pedía que se entregasen los niños descendientes de los caciques para ser formados por los franciscanos, y la orden cumplió este proyecto en los Conventos de Santo Domingo y Concepción de la Vega. La fundación de escuelas para los hijos de los líderes indígenas fue una prioridad para romper con sus vínculos culturales y establecer un inmemorialismo capaz de favorecer la adquisición de religión y cultura occidental y cristiana. Esta insistencia, por supuesto, derivaba de la máxima conocida de que no hay imperio que pueda imponerse sin la colaboración de un sector nativo: líderes políticos, religiosos, comerciantes e incluso escritores.

El escritor Rudyard Kipling, nacido en la India, defendió con coraje las avanzadas del ejército británico en su poema La carga del Hombre Blanco, editado en 1899. Cuando casi finalizaba el siglo expresó:

Llevad la carga del Hombre Blanco—
Enviad adelante a los mejores de entre vosotros—

Vamos, atad a vuestros hijos al exilio
Para servir a las necesidades de vuestros cautivos;
Para servir, con equipo de combate,
A naciones tumultuosas y salvajes—

Vuestros recién conquistados y descontentos pueblos,

Mitad demonios y mitad niños[…]5

Lord Lugard en The Dual Mandate in British Tropical Africa (1922) advertía que los europeos estaban en África no por causas filantrópicas, pero contribuían con los nativos para encaminarlos de una “cultura primitiva” a una cultura civilizada.

Las fases de instalación de la estructura cultural de un imperio, una vez analizados los casos de España, Inglaterra o Portugal, indican que se impuso un criterio bastante uniforme que estuvo vigente durante siglos : 1) Exterminio o deslegitimación de los símbolos culturales del adversario: o el etnocidio o la subordinación forzosa o consentida de la memoria colectiva del grupo sometido; 2) Colonización por medio de migraciones selectas que implantaron instituciones jurídicas y religiosas para contener la resistencia y extender el dominio; 3) Dualismo cultural pedagógico en el esquema civilización o barbarie: el bien y el mal han sido categorías técnicas de intimidación entre los sometidos; 4) Bipolarismo socio-cultural: la asimilación fue recompensada con creces. Exploración, detección, invasión, intervención e implantación: cinco signos que han apuntado a la transculturación progresiva y a la redefinición de la identidad del sometido. A fin de cuentas, y sin cortapisas, lo que se buscaba era una identidad receptiva y resignada, en el nivel más conveniente para lograr el acceso a la supremacía del poder. Incluso, se forjó una ideología en la que se propuso un proyecto cultural libertario y legal de sociedades abiertas que combatían el atraso contra sociedades cerradas, y se auspició el monopolio occidental de ideales modernos.

Edward Said, en Cultura e imperialismo, aparecido originalmente en 1993, descubrió que podían estudiarse los imperios occidentales de finales del siglo XIX y principios del XX a partir de formas culturales como la novela, y llegó a comprender con notable humildad cómo un género literario podía reforzar y reflejar el arrojo por la dominación económica. Para él, imperialismo era el conjunto de “prácticas, teorías y actitudes de un centro metropolitano de dominación que rige un territorio distante”6. Aunque ajeno a la totalización, Said advirtió que la novela europea que conocemos no hubiera existido sin el soporte ideológico que la sostuvo y ofreció una interpretación de los textos de Dickens, Forster, Conrad, Kipling, que cambió para siempre el modo ingenuo de leerlos. A Defoe, por ejemplo, le atribuyó ser padre de la novela en lengua inglesa con Robinson Crusoe, una obra en la que un occidental llega a una isla y pretende fundar un nuevo mundo cristiano e inglés.

Después de Said, se ha explorado la integridad cultural de los principales imperios y la retórica de la “misión civilizadora”, acaso expuesta en El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad: “Toda Europa participó en la educación de Kurtz. Poco a poco me fui enterando de que, muy acertadamente, la Sociedad para la Eliminación de las Costumbres Salvajes le había confiado la misión de hacer un informe que le sirviera en el futuro como guía. Y lo había escrito […] aquel informe era una magnífica pieza literaria. El párrafo inicial sin embargo, a la luz de una información posterior, podría calificarse de ominoso. Empezaba desarrollando la teoría de que nosotros, los blancos, desde el punto de evolución a que hemos llegado “debemos por fuerza parecerles a ellos (los salvajes) seres sobrenaturales […] Su argumentación era magnífica, aunque difícil de recordar. Me dio la noción de una inmensidad exótica gobernada por una benevolencia augusta. Me hizo estremecer de entusiasmo. Las palabras se desencadenaban allí con el poder de la elocuencia…Eran palabras nobles y ardientes. No había ninguna alusión práctica que interrumpiera la mágica corriente de las frases, salvo que una especie de nota, al pie de la última página, escrita evidentemente mucho más tarde con mano temblorosa, pudiera ser considerada como la exposición de un método. Era muy simple, y, al final de aquella apelación patética a todos los sentimientos altruistas, llegaba a deslumbrar, luminosa y terrible, como un relámpago en un cielo sereno: “¡Exterminad a estos bárbaros!”"7.

Desde el siglo XVI, la expansión de los imperios europeos fue al mismo tiempo la consolidación del capitalismo como sistema, y fue desarrollada la penetración de mercados en tierras vírgenes que poseían recursos abundantes, y los pobladores autóctonos que resistieron el despojo fueron calificados paradójicamente como salvajes. El capitalismo, entendido como “un sistema económico cultural, organizado económicamente alrededor de la institución de la propiedad y la producción de comodidades y basado culturalmente en el intercambio de relaciones, en la compra y venta, que ha permeado a la mayoría de la sociedad”8, no hubiera podido jamás crear su infraestructura internacional sin procesos como el esclavismo, la transculturación y el etnocidio.

A comienzos del siglo XIX, un 35% de las tierras del mundo estaba en manos de imperios occidentales; en 1914, la cifra había ascendido al 84%. El imperio británico contaba con cuatrocientos millones de personas y casi treinta y tres millones de kilómetros cuadrados en los primeros años del siglo XX, pero el período de guerras mundiales favoreció la vigorización de potencias nuevas como Estados Unidos y la Unión Soviética, que mantuvieron una tensión internacional por el control ideológico de las antiguas colonias europeas hasta 1989, año en el que la caída del muro de Berlín y el desplome soviético convirtió a Estados Unidos en una superpotencia global y a partir de entonces, se insistió con frecuencia en que Estados Unidos había pasado a ser un verdadero imperio, que cometía incluso errores arcaicos, y pretendía imponerse como un proyecto de pensamiento único en el mundo. Desmoronados por la historia, desplazados, los imperios europeos y asiáticos se vieron obligados a marchar a la retaguardia mundial, pero hoy participan en la disputa por aprovechar la globalización (un término que emergió en 1983 de la mano del especialista en mercadotecnia Theodore Levito el cosmopolitismo de las masas para establecer una red efectiva entre cultura y comercio.

En 1969, la publicación de La era del imperialismo de Magdoff recuperó una crítica poderosa en la que ya denunciaba la política económica intervencionista de Estados Unidos. El desmedido afán de lucro comercial y la competencia con otras naciones industrializadas condujo a controlar las mayores fuentes de materia de prima y derribar gobiernos hostiles a su exploración de nuevos mercados. Entre los nuevos rasgos de lo que consideró como imperialismo9, Magdoff describió el nuevo esquema: “1)el cambio del énfasis central de la rivalidad en el modelado del mundo a la lucha por impedir la contracción del sistema imperialista; 2) el nuevo rol de los Estados Unidos como organizador y líder del sistema imperialista mundial; y 3) el surgimiento de una tecnología cuyo carácter es internacional”10.

Ya se advertían los conflictos interminables en todas aquellas zonas abastecedoras de materias primas y energías, pues fueron delimitadas como zonas de seguridad a las que se impidió tener sistemas políticos autónomos o adversos a los intereses de las transnacionales. Los bancos estadounidenses penetraron los mercados extranjeros con sucursales o participación obligada en bancos capaces de incidir en la formación de las economías más importantes. En 1918, había treinta y una sucursales de bancos estadounidenses en América Latina; en 1967, había ciento treinta y cuatro. A nivel mundial, se estableció el dólar como divisa referencial en la Conferencia de Naciones Unidas de julio de 1944 celebrada en el Hotel Bretton Woods. El nuevo orden económico creó instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, destinadas a proteger un sistema de cambio del oro a treinta y cinco dólares la onza (que debían adoptar todos los países de la Conferencia).

Carlos Rangel, acaso el más conocido teórico del liberalismo en América Latina, se opuso con candidez a la tesis del imperialismo y sostuvo que la desigualdad económica de las naciones no podía ser explicada culpando a las potencias desarrolladas del expolio económico de los países pobres. En El Tercermundismo (1982), texto de cabecera de diversos institutos, Rangel admitió que el imperialismo ha existido siempre: “En todo tiempo los grupos humanos poderosos han sometido a los grupos humanos inermes y han perpetrado contra ellos atropellos, exacciones y humillaciones”11. No obstante, discrepó de quienes creen que esas potencias hubieran obtenido su poder y riqueza del vandalismo. Sin datos científicos comprobables, Rangel argumentó que el colonialismo fue un mal negocio, incluso para España, que quedó empobrecida –a su juicio- tras siglos de explotación de América Latina. En el prólogo de la obra, Jean Francois Revel insistió en defender la idea de que el saqueo no basta para el desarrollo: “Los bárbaros invadieron y saquearon el imperio romano, pero lejos de desarrollarse gracias a ese botín, lo que hicieron fue extender, junto con su dominio, el atraso, revirtiendo Europa Occidental al estadio protohistórico”. Por supuesto, que Revel llamó bárbaros, como lo hacían griegos, a todos los pueblos que no fueron romanos, y por supuesto que, pese a su ilusión, desconoció la historia de Europa entre los siglos IV y X: es obvio que las naciones emergentes reprodujeron el mismo esquema de dominación del imperio Romano, casi una copia, y con los siglos utilizaron las riquezas obtenidas por el pillaje para su desarrollo militar y civil.

Toni Negri y Michael Hardt publicaron su libro Imperio en 2000 para anunciar que el nuevo imperio, contrario a lo que se pensaba, no tenía territorio: “[…]El mercado mundial se unifica políticamente en torno a lo que, desde siempre, se conoce como signos de soberanía: los poderes militares, monetarios, comunicacionales, culturales y lingüísticos. El poder militar por el hecho de que una sola autoridad posee toda la panoplia del armamento, incluido el nuclear; el poder monetario por la existencia de una moneda hegemónica a la que está completamente subordinado el mundo diversificado de las finanzas; el poder comunicacional se traduce en el triunfo de un único modelo cultural, incluso al final de una única lengua universal. Este dispositivo es supranacional, mundial, total: nosotros lo llamamos “Imperio”. Pero todavía hay que distinguir esta forma imperial de gobierno de lo que se ha llamado durante siglos el “imperialismo”. Por ese término entendemos la expansión del Estado-nación más allá de sus fronteras; la creación de relaciones coloniales (a menudo camufladas tras el señuelo de la modernización) a expensas de pueblos hasta entonces ajenos al proceso eurocéntrico de la civilización capitalista; pero también la agresividad estatal, militar y económica, cultural, incluso racista, de naciones fuertes respecto a naciones pobres”.12

Según Negri y Hardt, Estados Unidos no es imperio sino parte de un imperio que realmente correspondería al capitalismo como sistema global. Sin embargo, su teoría no ha logrado convencer. En 1927, el periodista Walter Lippman había señalado que “hoy todo el mundo piensa en Estados Unidos como un imperio, excepto los norteamericanos. Nos estremecemos con la palabra imperio e insistimos que no se debe usar para describir el dominio que ejercemos desde Alaska hasta Filipinas, desde Cuba y Panamá y más allá […]controlamos las relaciones exteriores de todos los países del Caribe; ninguno de ellos puede entrar en una seria relación externa sin nuestro consentimiento; controlamos sus relaciones entre ellos […], ejercemos el poder de la vida o la muerte sobre sus gobiernos y ningún gobierno puede sobrevivir si rehusamos reconocerlo. Ayudamos a muchos de estos países a decidir sobre lo que ellos llaman elecciones y no vacilamos, como lo hicimos recientemente con México, en decirles qué clase de constitución deben tener […] De cualquiera manera que escojamos llamarlo, esto es lo que el mundo entero llama un imperio, o al menos un imperio en creación. Admitiendo que la palabra tiene connotaciones desagradables parece, sin embargo, que llegó el momento de no seguir engañándonos”13. Setenta años más tarde, en 1997, el pensador neoconservador Irving Kristol escribió: “[…] Uno de estos días el pueblo americano se va a dar cuenta de que nos hemos convertido en una nación imperial [...] Sucedió porque el mundo quería que sucediese”.14

Con setecientas treinta y siete bases, tres mil setecientas treinta y una instalaciones militares en cuarenta países, con unas tropas activas consistentes en un millón quinientos mil soldados, con la expoliación de millones de kilómetros cuadrados de territorio a distintos países, con un historial oscuro de mil quinientas intervenciones y ocupaciones políticas y militares, con la participación directa en el financiamiento de asesinatos de miles de políticos considerados peligrosos por disentir de su modelo económico, con una invasión sin aval jurídico de Afganistán e Irak, con el control del 75% de las empresas multinacionales del mundo, con el desconocimiento de tribunales penales internacionales, con el amparo de millones de bienes culturales saqueados y destruidos, con el monopolio del 83% de los ingresos de las industrias tecnológicas y culturales, con todo esto que describo, es poco creíble imaginar que Estados Unidos no tenga la política exterior de lo que podríamos calificar como un imperio, acaso con nuevas características, más dinámico, más operativo, más omnipresente y con nuevas herramientas de expansión como Internet o los medios de comunicación televisivos y radiales, que están al servicio de guerras culturales globales por homogeneizar los deseos y costumbres y vectorizar la ruptura de la diversidad cultural. Dentro de la defensa de la libertad cultural, el imperio estadounidense presenta una oferta con un paquete de mercadeo exclusivo que incluye la libertad de cultura de empresa y consumo cultural para asegurar una posición de liderazgo único planetario.

En la historia del saqueo cultural de América Latina, por ejemplo, Estados Unidos ha cumplido con los principios de cualquier imperio: 1)Durante al menos un siglo ha legitimado el tráfico ilícito de bienes culturales latinoamericanos que poseen sus instituciones públicas, privadas y grupos de coleccionistas. 2) Ha destruido decenas de obras en intervenciones e invasiones como las de Cuba, Haití o Panamá. 3) Utilizó la guerra ideológica anti-comunista para estimular la persecución y destrucción de todo elemento cultural adverso. 4) Durante décadas ha utilizado todos los componentes a su alcance para debilitar todas las concepciones culturales latinoamericanas de resistencia a su modelo de concepción del mundo.5) Ha contribuido al etnocidio de comunidades indígenas para controlar reservas energéticas.

Notas

Empires, 1986, Cornell University, p. 19.
Empire. A very short introduction. Oxford, 2002, p. 30.
Díaz-Guerrero, R. “Sociocultural premises, attitudes and cross-cultural research”, International Journal of Psychology 2, 1967, p. 81.
Schiller, Herbert I. Communications and Cultural Domination. White Plains, NY: International Arts and Sciences Press. 1976, p. 32: “the sum of the processes by which a society is brought into the modern world system and how its dominating stratum is attracted, pressured, forced and sometimes bribed into shaping social institutions to correspond to or even promote, the values and structures of the dominating center of the system”.
Cfr. Kipling, Rudyard. “The White Man’s Burden.”, McClure’s Magazine 12, feb., 1899.
Culture and imperialism. Vintage, New York, 1994, p. 9.
Conrad, Joseph. El corazón de las tinieblas. Orbis, Barcelona, 1986, pp. 89-90.
Bell, Daniel. The cultural contradiction of capitalism. London, Heinemann Educational, 1979, p. 14.
El término imperialismo, hoy asociado al marxismo, se ha utilizado para referirse a la imposición de un imperio. Se atribuye a John Atkinson Hobson (1858-1940) haber creado una tradición con la publicación de su volumen Imperialismo, un estudio, aparecido en 1902; su aporte tiene el mérito de haber reinterpretado la idea de imperio en el marco del excedente de consumo y la existencia de grandes capitales para la inversión. Rudolf Hilferding, en Das Finanzkapital (1910), sostenía que los bancos se habían transformado en las instituciones monopolizadoras del capital para su época, y en el proceso de concentración de los capitales, fue imprescindible que la expansión del capitalismo requiriera del apoyo militar y político del Estado para garantizar la penetración de mercados exteriores, sin los cuales las potencias económicas fracasarían en su intento de mantener altas tasas de beneficios. Karl Kautsky, en Der Imperialismus (1914), advirtió que las naciones industrializadas intentaban anexarse nuevos territorios agrarios como forma de evitar que la acumulación de capitales se redujese y provocase un colapso. Lenin, por ejemplo, en su obra El imperialismo, fase superior del capitalismo de 1916, fue heredero de estas ideas, aunque enemigo declarado del kautskismo. Para Lenin el imperio era económico y la naturaleza del imperialismo consistía en la propagación de un capitalismo bien desarrollado, monopólico, donde las grandes ganancias del capital justificaban el reparto territorial del mundo por medio de carteles internacionales.
La era del imperialismo. Editorial Actual, México, 1969, p. 48.
Op. Cit., Monte Ávila Editores, 1982, p. 145.
Negri, Toni. “El Imperio después del imperialismo”, Le Monde Diplomatique, Enero 2001, pg 13
Robert Leiken-Barry Rubin. Central American Crisis Reader. Summit Books. Nueva York, 1987, p. 82.
Irving Kristol, “The Emerging American Imperium”, Wall Street Journal, 18 de agosto de 1997, p. A-14.

Octavo mandamiento: Mentirás

Octavo mandamiento: Mentirás
Por Eduardo Galeano

Una mentira

Hasta hace un rato nomás, los grandes medios nos regalaban, cada día, cifras alegres sobre la lucha internacional contra la pobreza. La pobreza se estaba batiendo en retirada, aunque los pobres, mal informados, no se enteraban de la buena noticia. Los burócratas mejor pagados del planeta están confesando, ahora, que los mal informados eran ellos.

El Banco Mundial ha dado a conocer la actualización de su International Comparison Program. En el trabajo participaron, junto al Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y otras instituciones filantrópicas.

Ahí los expertos corrigen algunos errorcitos de los informes anteriores.

Entre otras cosas, nos enteramos ahora de que los pobres más pobres del mundo, los llamados “indigentes”, suman quinientos millones más que los que aparecían en las estadísticas.

Además, nos desayunamos de que los países pobres son bastante más pobres de lo que los numeritos decían, y que su desgracia ha empeorado mientras el Banco Mundial les vendía la píldora de la felicidad del mercado libre.

Y por si todo eso fuera poco, resulta que la desigualdad universal entre pobres y ricos había sido mal medida, y en escala planetaria el abismo es todavía más hondo que el de Brasil, país injusto si los hay.

Otra mentira

Al mismo tiempo, un ex vicepresidente del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, en un trabajo conjunto con Linda Bilmes, investigó los costos de la guerra de Irak.

El presidente George W. Bush había anunciado que la guerra podría costar, como mucho, 50 mil millones de dólares, lo que a primera vista no parecía demasiado caro tratándose de la conquista de un país tan rico en petróleo. Eran números redondos, o más bien cuadrados. La carnicería de Irak lleva más de cinco años, y en este período los Estados Unidos han gastado un millón de millones de dólares matando civiles inocentes. Desde las nubes, las bombas matan sin saber a quién. Bajo la mortaja de humo, los muertos mueren sin saber por qué. Aquella cifra de Bush alcanza para financiar apenas un trimestre de crímenes y discursos. La cifra mentía, al servicio de esta guerra, nacida de una mentira, que mintiendo sigue.

Y otra mentira más

Cuando ya todo el mundo sabía que en Irak no había más armas de destrucción masiva que las que usaban sus invasores, la guerra continuó, aunque había olvidado sus pretextos.

Entonces, el 14 de diciembre del año 2005, los periodistas preguntaron cuántos iraquíes habían muerto en los dos primeros años de guerra.

Y el presidente Bush habló del tema por primera vez. Contestó:

–Unos treinta mil, más o menos.

Y a continuación hizo un chiste, confirmando su siempre oportuno sentido del humor, y los periodistas se rieron.

Al año siguiente, reiteró la cifra.

No aclaró que los treinta mil se referían a los civiles iraquíes cuya muerte había aparecido en los diarios. La cifra real era mucho mayor, como él bien sabía, porque la mayoría de las muertes no se publica, y bien sabía también que entre las víctimas había muchos viejos y niños.

Esa fue la única información proporcionada por el gobierno de los Estados Unidos sobre la práctica del tiro al blanco contra los civiles iraquíes. El país invasor sólo lleva la cuenta, detallada, de sus soldados caídos. Los demás son enemigos, o daños colaterales, que no merecen ser contados. Y, en todo caso, contarlos resultaría peligroso: esa montaña de cadáveres podría causar mala impresión.

Y una verdad
Bush vivía sus primeros tiempos en la presidencia cuando el 27 de julio del año 2001 preguntó a sus compatriotas:

–¿Pueden ustedes imaginar un país que no fuera capaz de cultivar alimentos suficientes para alimentar a su población? Sería una nación expuesta a presiones internacionales. Sería una nación vulnerable. Y por eso, cuando hablamos de la agricultura americana, en realidad hablamos de una cuestión de seguridad nacional.

Esa vez, el presidente no mintió. El estaba defendiendo los fabulosos subsidios que protegen el campo de su país. “Agricultura americana” significaba, y significa nada más que “Agricultura de los Estados Unidos”.

Sin embargo, es México, otro país americano, el que mejor ilustra sus acertados conceptos. Desde que firmó el tratado de libre comercio con Estados Unidos, México no cultiva alimentos suficientes para las necesidades de su población, es una nación expuesta a presiones internacionales y es una nación vulnerable, cuya seguridad nacional corre grave peligro:

- actualmente, México compra a los Estados Unidos 10 mil millones de dólares de alimentos que podría producir;

- los subsidios proteccionistas hacen imposible la competencia;

- al paso que vamos, de aquí a poco las tortillas mexicanas seguirán siguen siendo mexicanas por las bocas que las comen, pero no por el maíz que las hace, importado, subsidiado y transgénico;

- el tratado había prometido prosperidad comercial, pero la carne humana, campesinos arruinados que emigran, es el principal producto mexicano de exportación.

Hay países que saben defenderse. Son pocos. Por eso son ricos. Hay otros países entrenados para trabajar por su propia perdición. Son casi todos los demás.

Transcurridos cuarenta años, los rusos todavía desconocen la verdad sobre la muerte de Yuri Gagarin

Transcurridos cuarenta años, los rusos todavía desconocen la verdad sobre la muerte de Yuri Gagarin

Moscú, RIA Novosti. Al cumplirse hoy el cuadragésimo aniversario de la muerte del primer cosmonauta de la Historia, Yuri Gagarin, Rusia y el mundo todavía desconocen las causas del fatídico accidente que segó la vida del hombre que abrió las puertas de la era espacial.

Según varias fuentes, delegaciones de entidades públicas y sociales depositaron hoy ofrendas florales en la tumba de Gagarin, que se encuentra en el Panteón de personas ilustres en las murallas del Kremlin.

Actos conmemorativos a Gagarin también se celebraron en la Ciudad de las Estrellas, a 25 kilómetros al noreste de Moscú, allí donde se encuentra el Centro de Adiestramiento de Cosmonautas “Yuri Gagarin” de Rusia.

Pasados cuarenta años, Gagarin sigue siendo uno de los héroes más entrañables en Rusia, porque protagonizó acontecimientos cruciales para toda la humanidad que cubrieron de gloria y orgullo la época soviética.

En ocasión del aniversario, la prensa rusa dedicó amplios reportajes para recordar la proeza de Gagarin y comentarios editoriales que subrayaron que el pueblo ruso todavía desconoce la verdad sobre su muerte.

El 27 de marzo de 1968, una escueta noticia de la agencia oficial TASS conmocionó a toda la Unión Soviética.

Durante un vuelo de entrenamiento, el coronel de aviación Yuri Gagarin y el instructor Vladímir Serioguin perecieron trágicamente al caer el avión MiG-15 en el área de Novosiólovo, (región de Vladímir, parte céntrica de Rusia).

“Cuando se difundió la noticia, la gente salió a las calles, muchas mujeres e incluso hombres no pudieron contener las lágrimas”, recuerda Lidia Grigórieva, maestra en una escuela de Ciudad Gagarin, antes Gzhatsk (región de Smolensk), patria chica de Gagarin.

En un reportaje difundido por la televisión rusa, Grigórieva narró sobre los solemnes funerales celebrados en Moscú, y la aflicción que embargó a la población, porque el Gobierno no explicó cómo murió el compatriota más famoso de la historia.

El accidente en que pereció Gagarin fue investigado por una comisión gubernamental a partir de conclusiones y muchísimos peritajes y, no obstante, los resultados de esa investigación nunca fueron publicados.

Como destacó el diario Komsomolskaya Pravda, el único comentario oficial sobre la muerte de Gagarin fue una declaración del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS).

“… como resultado de una catástrofe ocurrida durante un vuelo de entrenamiento”, subrayó la nota necrológica publicada en ese entonces.

Según las versiones más difundidas, el vuelo del MiG-15 se desarrolló normalmente, Gagarin reportó su regreso a la base y menos de un minuto después, el aparato se estrelló contra la Tierra.

Para expertos y la población el accidente fue un misterio, porque

Gagarin y su compañero de vuelo eran pilotos de aviones de combate con mucha experiencia, durante el vuelo el aparato funcionó adecuadamente y las condiciones del tiempo no eran desfavorables.

La comisión investigó las condiciones y la organización del vuelo, el estado físico y mental de los pilotos, los restos del avión y hasta el servicio de seguridad soviético (KGB) indagó la posibilidad de un sabotaje, atentado y otras causas.

Pero tanto el trabajo de la comisión como las conclusiones sobre las causas del accidente, fueron clasificados como “secreto de Estado”.

“Cuando a Leonid Brézhnev le informaron sobre las conclusiones de la comisión, el líder soviético dijo: – Parece que el pueblo ya está tranquilo. ¿Para qué lo vamos a intranquilizar? Y el material no se publicó”, dijo a la televisión Stepán Mikoyán, miembro de la mencionada comisión.

Y como ocurre en estos casos, la falta de información auténtica sobre la muerte de Gagarin condujo a la aparición de varias conjeturas, serias, curiosas y hasta inverosímiles.

Entre estas últimas, un crimen ordenado por el propio Secretario General del PCUS, Leonid Brézhnev, para desplazar a Gagarin, más popular y querido entre la población que el mandatario soviético.

A favor del complot jugó la información de que las correas de los paracaídas de Gagarin y Serioguin habían sido cortadas con cuchillo.

Posteriormente, se supo que el KGB encontró los paracaídas en casa de campesinos de la región, que sin saber la identidad de los pilotos muertos, sustrajeron la tela y otros objetos del aparato antes de que las brigadas de rescate llegaran al lugar del accidente.

También circula la versión de que el accidente ocurrió porque los pilotos estaban ebrios, a partir de filtraciones que aseguran que dos días antes del vuelo, Gagarin y Serioguin asistieron al cumpleaños de uno de sus compañeros en una unidad militar.

Muchos expertos suponen que Gagarin perdió el control del MiG-15 que pilotaba, porque su aparato fue arrastrado por una corriente turbulenta ocasionada por otro avión que volaba cerca.

Otros suponen que el MiG-15 chocó con una sonda meteorológica a partir de fragmentos de este tipo de artefactos hallados en la zona donde murieron Gagarin y su compañero.

A juicio de especialistas, la probabilidad de una colisión con una sonda y otra información valiosa sobre el accidente podría obtenerse si se autoriza una nueva investigación a partir de los fragmentos del MiG-15 (al menos un 70 %) que todavía se conservan en un Instituto de Investigaciones de la Fuerza Aérea de Rusia.

Según Komsomolskaya Pravda, en 2005, un grupo de expertos y periodistas enviaron una carta al presidente ruso, Vladimir Putin, solicitando una segunda investigación para esclarecer las causas del accidente en que murió Gagarin, pero funcionarios del Kremlin calificaron la propuesta de “inadecuada”.

A juzgar por encuestas de opinión, la mayoría de los rusos estiman que el Gobierno debe desclasificar los materiales de la comisión gubernamental y publicar sus conclusiones.

“Historia de la CIA”: Párrafos marcados sobre la intervención en Chile

“Historia de la CIA”: Párrafos marcados sobre la intervención en Chile
Por Carlos Monge Arístegui, escritor y periodista
cma2004@vtr.net
Gentileza: Política Cono Sur

Estoy leyendo, como ya comenté antes, “Legacy of Ashes: The History of the CIA” (Doubleday 2007), del periodista estadounidense y ganador del premio Pulitzer Tim Weiner, un libro que considero imprescindible.

Al llegar al capítulo 29, referido a la desestabilización previa y el golpe de estado contra Salvador Allende en Chile, no me puedo privar de traducir algunos párrafos notables. Creo que hacerlo es una especie de servicio público que ayuda a entender mejor nuestra historia.

Acá van, entonces, los textos marcados por su relevancia. Los agregados entre paréntesis, con información de contexto, pertenecen al autor de esta columna:

Desde John Kennedy
“La CIA había batido a Allende una vez antes (de 1970). El Presidente Kennedy primero aprobó un programa de guerra política contra él más de dos años antes de las elecciones chilenas de septiembre de 1964. La agencia puso en la cañería y bombeó aproximadamente tres millones de dólares en los aparatos políticos de Chile. Puso alrededor de un dólar por voto para el democratacristiano pro-estadounidense Eduardo Frei (Montalva). Lyndon Johnson, quien aprobó la continuidad de la operación, gastó mucho menos por votante cuando él ganó la Presidencia de Estados Unidos en 1964 (…) El secretario de Estado (Dean) Rusk le contó al Presidente Johnson que la victoria de Frei fue ‘un triunfo para la democracia’ logrado ‘parcialmente como resultado de un buen trabajo de la CIA’”.

“Kissinger estaba preocupado. Él tenía una guerra real en el sudeste de Asia en sus manos. Él famosamente llamó a Chile una daga apuntada al corazón de la Antártica. Pero en marzo de 1970, aprobó un programa de US$ 135.000 para voltear a Allende. El 27 de junio, al agregar otros US$ 165.000, observó: ‘No veo por qué nosotros tenemos que dejar a un país marchar hacia el marxismo sólo porque su pueblo es irresponsable’ (…) La meta fue aterrorizar al electorado ‘para mostrar que una victoria de Allende arriesgaba la destrucción de la democracia chilena’ dijo (Richard) Helms (ex director de la CIA)”.

Los idiotas de la campaña del terror
“El embajador (Edgard) Korry (representante de Washington en Chile) encontró que el trabajo de la CIA era poco profesional. ‘Yo nunca había visto tan terrible propaganda en una campaña en ningún lugar del mundo’, dijo años más tarde. Yo dije que los idiotas en la CIA que habían ayudado a crear la ‘campaña del terror’ -y le dije esto a la CIA-, deberían haber sido despedidos inmediatamente por no entender a Chile ni a los chilenos”.

“Kissinger instruyó a Helms para sopesar las chances para un golpe. Ellas eran pocas: Chile había sido una democracia desde 1932 y los militares no habían buscado el poder político desde entonces. Helms envió al jefe de estación (de la CIA en Santiago) Henry Hecksher un cable ordenándole establecer contactos directos con los oficiales chilenos que podrían tener recelo de Allende. Hecksher no tenía tales conexiones. Pero él conocía a Agustín Edwards, uno de los más poderosos hombres en Chile”.

Edwards en acción
“Edwards era dueño de la mayoría de las minas de cobre del país (error, a mi juicio, de Weiner, uno de los pocos que he detectado hasta ahora en el texto); su principal diario, El Mercurio, y la planta embotelladora de Pepsi Cola. Una semana después de la elección, Edwards voló al norte a ver a su viejo amigo Donald Kendall, el más alto ejecutivo de Pepsi y uno de los principales apoyos financieros del Presidente (Richard) Nixon”.

“El 14 de septiembre, Edwards y Kendall tomaron un café con Kissinger. Entonces ‘Kendall fue a ver a Nixon para pedirle alguna ayuda con el fin de mantener a Allende fuera del poder’, recordó Helms (Kendall después negó ese rol; Helms se mofó de su desaprobación)”.

“Helms se reunió con Edwards al mediodía en el Washington Hilton. Ellos discutieron los tiempos para un golpe militar contra Allende. Esa tarde, Kissinger aprobó US$ 250.000 más para la guerra política en Chile. En total, la CIA entregó un total de US$ 1,95 millones directamente a Edwards, El Mercurio y su campaña contra Allende”.

“Diez millones de dólares disponibles…”
“Esa misma mañana, Helms le había pedido a Tom Polgar, ahora jefe de estación (de la CIA) en Buenos Aires que tomara el próximo avión a Washington y trajera con él al jefe de la junta militar argentina, general Alejandro Lanusse (…) Polgar y Lanusse se sentaron en la suite del director en el cuartel central de la CIA, esperando que Helms retornara de su reunión con Nixon y Kissinger”.

“‘Helms estaba muy nervioso cuando regresó’, recordó Polgar , y con buenas razones: Nixon le había ordenado montar un golpe militar sin contarle al secretario de Estado, al secretario de Defensa, al embajador americano o al jefe de estación (de la CIA en Chile). Helms había garrapateado las instrucciones del Presidente en una libreta de notas: ‘Una en diez oportunidades quizás, pero salvar a Chile… Diez millones de dólares disponibles… Los mejores hombres que tengamos… Hacer chillar la economía…’”

“Helms tenía cuarenta y ocho horas para dar a Kissinger un plan de acción y 49 días para parar a Allende. Tom Polgar había conocido a Richard Helms durante veinticinco años. Ellos habían comenzado a trabajar juntos en la base de Berlín, en 1945. Polgar miró a su viejo amigo a los ojos y vio en ellos un parpadeo de desesperación. Helms se volvió hacia el general Lanusse y le preguntó qué podría hacer su junta para ayudar a derrocar a Allende. El general argentino miró fijamente al jefe de la inteligencia estadounidense. ‘Señor Helms’, le dijo, ‘usted ya tiene su Vietnam. No me haga a mí tener el mío’…”

Quitarse El Sombrero

Quitarse El Sombrero
Douglas Bolivar

Empiezo a sospecharme tedioso en esto de estar reportando espontánea y desinteresadamente los acontecimientos públicos y escondidos de la política guariqueña. Así que haré esta casi última incursión para luego dedicarme a mejores o nobles empresas, como por ejemplo seguir contrabandeando caraotas negras y queso rayado de Valle de La Pascua a Caracas.

Y no es bueno gastar este casi último cartucho sin dejar de mencionar algunos datos sobre los resultados de Guárico para la Dirección Nacional del PSUV. Por ejemplo, el que más votos obtuvo fue Adán Chávez, a quien el día de la elección la gente de Manuitt le dedicó un aviso de página completa en Últimas Noticias y El Nacional para hacerle saber que él podía contar con esos votos para hacerlo llegar a la Dirección Nacional, pero que a cambio de estas simpatías invaluables, qué tal si el ministro Adán accedía a cambiarles a la directora regional de educación. Qué bárbaro. Los llaneros de sutilezas sabemos un coño.

William Lara quedó en el puesto 16 en el estado Guárico. En El Socorro, de donde es hijo pródigo, llegó pegando brincos en la posición ¡¡¡20!!!

Dicho sea de paso y vaya la denuncia: si bien hace haber cogido línea presidencial y ya no aparece en los diarios diciendo que es el enviado presidencial para la Gobernación, y mucho menos le levanta la mano a candidatos a alcaldes, Lara ha seguido en su empeño por practicar una ética revolucionaria ejemplar.

Por ejemplo, el sábado pasado congregó a un grupo de gente del PSUV en un club de El Sombrero (lugar por excelencia de las reuniones del otrora MVR regional). Lo acompañaba su esposa Gisela Toro, viceministra de Educación. No viene al caso abordar los detalles (ya en poder de Eduardo Manuitt), pero sí hacerse unas preguntas: ¿qué autoridad invoca Lara para hacer reuniones del PSUV? ¿la de suplente en la Dirección Nacional del PSUV? Como saben, la Dirección Nacional del PSUV nombró a Lara enlace del partido ante el CNE, por lo que se infiere que maneja datos e informaciones sensibles para todos los dolientes de las venideras elecciones. Digamos, Lara tiene en sus manos todos los resultados de la elección de la Dirección Nacional, que le fueran entregados por Tibisay Lucena cuando acompañó a Müller Rojas a retirarlos en el CNE. Lara, en su condición de suplente de la Dirección Nacional, no sólo debe ser honesto, sino que debe agotarse en los propósitos de también parecerlo.

Con todo, Eustaquio Contreras ha desplazado a William del liderato de la sinrazón. Desacatando el llamado a abstenerse a realizar campaña adelantada, todos los días se paga avisos de prensa exhibiéndose como la opción gubernamental. Con el detallazo de que está inscrito en el PSUV pero es el secretario general del MEP, status que ha reivindicado luego de que, apenas el presidente Chávez hizo el llamado a la unificación de organizaciones políticas afines a la Revolución Bolivariana, decretara la disolución del partido de Prieto Figueroa con el falaz argumento de que ingresar al partido unido era una decisión histórica que no requería de la convocatoria de una asamblea de la militancia para decidir tamaño asunto. Como el tiempo terminó justificando la existencia de PTT y PCV, pues Eustaquio se fue veloz al CNE a actualizar la vida del MEP y a hacer declaraciones exigiendo condiciones claras para proceder a la habilitación del Polo Democrático. Ni William ni él han dicho que tienen un proyecto de gobierno. Pero alguna gente sospecha que sí lo tienen.

A todas estas, Manuitt ha hecho unos movimientos en el tablero con los cuales cree que ha fortificado su monarquía. Lanzó decididamente como precandidata a su hija
Lenny Manuitt, flamante presidenta de la Asamblea Legislativa. Sí, Manuitt piensa que no está mal que la cosa sea hereditaria. Con ella inscrita en el PSUV, va a la búsqueda de la tarjeta socialista. Si la logra, Manuitt ha pensado que así asegura su continuidad haciéndola polarizar el cantautor Reinaldo Armas, empeñado en hablar de una tercera vía (un discursito muy Podemos, línea de la que por cierto Manuitt no está tan descarrilado).

Así que si por un lado compite la señorita Manuitt y por el otro el legendario Reinaldo, la continuidad de gestión está garantizada. ¿Y qué tal que la joven Lenny pierda el fuelle y la tarjeta del PSUV en el método de selección de las candidaturas? Ni crean: en la fase de negociación, Manuitt estima que el respaldo puede lograrse a través de José Albornoz, sectario general del PTT, organización política de que la Manuitt es el líder, financista y vocero en Guárico.

Por cierto, la sede que toda la vida usara el MRV en Valle de La Pascua en calidad de comodato, fue solicitada por su propietario, el empresario y contratista David Moisés, quien la cedió para el comando de campaña de Albornoz y Jaime Velásquez, un personaje lamentable de la vida local al que los azules piensan llevar a la alcaldía vallepascuense.

La guerra con Venezuela

La guerra con Venezuela
Por: Ovidio Cardona, El turbion

Es absolutamente evidente que los ánimos se están caldeando en Colombia y ya en muchos círculos se está hablando de una guerra con Venezuela. Hay quienes atizan y la gran mayoría se deja arrastrar por intereses foráneos que desde las sombras han venido fraguando toda clase de artimañas para derrocar al presidente Hugo Chávez y, además, robarle el petróleo. Los gringos y los europeos saben que, con petróleo a 100 dólares, sus días están contados y que, de acuerdo a los analistas económicos, podría llegar a los 150 dólares por barril. Cuando invadieron a Irak, dijeron que iban por las armas de destrucción masiva, pero luego se supo que tanto Estados Unidos como Europa se unieron para irle a robar el petróleo a Saddam y llenaron a la opinión pública de mentiras, lo cual les queda muy fácil. En estos momentos, deben estar todos los servicios de inteligencia de Europa y Estados Unidos haciendo frente común para ir por el petróleo de Venezuela.

Los encontrones entre los gobiernos de derecha de Colombia y de izquierda de Venezuela se están volviendo muy frecuentes y pueden constituirse en un factor de guerra. El imperio debe estar feliz porque, por fin, va poder asestar un golpe militar al hermano país y ya se inventará la excusa adecuada para que todo aparente ser legal y justo. Pueden acudir a la bendición de la ONU, la cual conseguirían fácilmente como cuando obtuvieron la patente de corso y el Consejo de Seguridad preparó los embargos necesarios para debilitar la economía de Irak y diezmar a sus fuerzas armadas. En la CIA hay expertos en inventar excusas para invadir o asesinar líderes. Si la excusa necesita cierta fundamentación teórica, entonces, acuden a las universidades, que viven pendientes de contratos del ministerio de guerra.

Hay cálculos y cuentas alegres: dicen, por ejemplo, que nuestro ejército tiene una larga tradición de guerra y una excelente infantería; que los venezolanos son flojos y nunca han peleado, etc. Y mil sandeces más, y lo más grave es que se les oyen a militares que uno cree que saben de lo que están hablando. Se les olvida que nuestro país no dispone de una defensa antiaérea y que los venezolanos tienen aviones que pueden volar a gran altura o que pueden batir objetivos como Barrancabermeja o Cartagena sin entrar en nuestro espacio aéreo. No sabemos si tienen misileria de alcance medio, pero sí amigos que pueden haberle vendido. Hugo Chávez es coronel de ejército y conoce de sobra nuestras debilidades y no hay que recordárselas. No quiero imaginarme lo que pasaría en Colombia con una semana sin gasolina. Tampoco quiero pensar en dos frentes de guerra, uno interno y otro externo. No tenemos cómo evaluar el papel de Brasil que es aliado de Chávez.

El país no puede embarcarse en una aventura guerrerista de la cual no sabemos cómo va a salir librado. Yo soy civil y, por lo tanto, ajeno a todos los asuntos de estrategia militar, pero la simple prudencia enseña que no se puede dar una batalla sin la plena certeza que se vaya a ganar. Lo que sí me resulta claro es el enorme interés de robarle el petróleo a Venezuela y la excusa perfecta es una guerra contra el hermano país.

Una guerra no beneficiaría a Venezuela ni a Colombia, pero yo lo que veo es que le están haciendo un mandado a los Estados Unidos.

Coqueteando con el fascismo

Coqueteando con el fascismo
Fuente: Periodico el Turbion
Editorial
En el país se vive un ambiente de tensión en varios sectores políticos de oposición y esto no ocurre, precisamente, por la veracidad de la tenencia de los computadores de las FARC y el ELN, sino por los documentos que se pueden fabricar en éstos. Después de una marcha capitalizada en contra de las FARC –y promovida por los empresarios–, la muerte de Raúl Reyes, el conflicto con Ecuador y Venezuela, la forma en la que murió Iván Ríos, además de la colecta de firmas para permitir a Uribe ser reelegido, la opinión pública sólo sabe ver por los ojos de un presidente de carácter guerrero y mesiánico. Pero las cosas en Colombia están lejos de ser una embarcación con vientos a favor: el patriotismo hecho espectáculo público no permite ver el asesinato de 7 dirigentes sociales y las amenazas a 28 personas y organizaciones más, después de la marcha del seis de marzo; el robo y apropiación de tierras por parte de grandes empresarios, como en el caso de Carimagua; un congreso en el que hay una importante representación de la cuota parapolítica, además de un presidente que tiene relaciones muy cercanas con el narcotráfico y el paramilitarismo. El problema, sin embargo, no es la perpetuación de Uribe en el poder, sino la aceptación y apropiación de un discurso supuestamente nacionalista que ha cambiado la apatía por un reconocimiento de una paz armamentista y en la cual la sociedad civil valida la pena de muerte.

Seis años lleva el presidente Uribe en el poder, lo que constituye uno de los grandes logros de empresarios y narcotraficantes que se lucran de la guerra, la explotación laboral y la tenencia de tierra a través del desplazamiento. Su primer periodo presidencial se fundamentó en una guerra a la subversión, pero los resultados no fueron muchos, a excepción de las caravanas militarizadas que ofrecieron la ilusión de viajar por los territorios antes vedados. Mientras tanto, los paramilitares tomaban zonas a sangre y fuego y operaban libremente por el país, en acciones conjuntas con militares. Para la primera reelección, el presidente usó como bandera la reinserción de los paramilitares para emular el ejemplo de Pastrana con las FARC y, con el apoyo irrestricto de su bancada parlamentaria y de los gobiernos locales a su servicio –muchos de ellos implicados en este momento en los procesos de la parapolítica–, logró mantenerse en el poder. Ahora que la situación económica del país es más crítica, revive su postura inicial, la guerra al secuestro y a las FARC, capitalizada desde la muerte de Raúl Reyes y el conflicto con Ecuador y Venezuela.

Es claro que el lanzamiento de la campaña de la segunda reelección fue el 4 de febrero. La movilización realizada esa fecha fue un evento que preparó a las personas para el ataque militar que violó la soberanía nacional del Ecuador, en el que se traspasaron 18 kilómetros de frontera y no dos, como circularon algunos medios. Además, Chávez aumentó la popularidad del gobierno de Uribe al interior del país, gracias a sus permanentes intervenciones y respuestas a cualquier pronunciamiento de éste. Lejos estaba la postura de Correa, quien supo manejar la situación y presionar diplomáticamente para frenar cualquier intención de generar una guerra regional.

De esta manera, Uribe, a mitad de su segundo periodo presidencial, está en su mejor momento, gozando de una popularidad que lo revindica como la solución a los problemas de la nación, ya que ha sabido ubicar como chivo expiatorio de los males de Colombia a la subversión, a otros países y a toda postura de izquierda, distrayendo a la opinión pública y propiciando ideas intolerantes, enemigos creados y un nacionalismo simplón, pero efectivo. De esta manera, asegura la segunda reelección con una estrategia similar a la usada para su segundo mandato: acercar inicialmente el tema al manifestar no estar interesado en una reelección por el bien de la democracia, para luego presentar un acto fabuloso que demuestra que él es necesario, primero con la reinserción, ahora con el golpe a las FARC y el conflicto con Ecuador y Venezuela.

Sin embargo, el ataque en Ecuador responde a intereses que van más allá de fines electoreros o tácticos en contra de la guerrilla. Para Estados Unidos, gran amigo del presidente, es importante controlar el comercio con China en la cuenca del pacífico, lo que compromete a cuatro países andinos: Ecuador, Colombia, Perú y Chile, además de seguir controlando un país que es vital políticamente en Latinoamérica, debido a la avanzada de izquierda que se manifiesta en estas latitudes. Muestra de esto son los aproximadamente 4.000 asesores militares norteamericanos que, según fuentes consultadas por el Periódico El Turbión, habrían ingresado unos 10 días antes del ataque en suelo ecuatoriano a la base de Larandia en Caquetá, emplazamiento que empieza a servir como reemplazo a la base aérea de Manta en Ecuador, y los numerosos efectivos militares colombianos que, de igual manera, se desplazaron a los cascos urbanos más cercanos a las zonas de frontera en departamentos como La Guajira, Nariño y Putumayo. Desestabilizar una región para lograr el control que se necesita sobre ésta es una vieja táctica estadounidense, que convierte fácilmente a amigos en enemigos con el fin de afianzar el control militar y económico.

El espectáculo que enmascara la realidad del país está ocultando la miseria que se vive en el campo y en las calles, por culpa de la guerra y el desplazamiento forzado. El show mediático que se ha originado después del ataque en Ecuador y la marcha del 4 de febrero mantiene a la gente en una euforia patriótica que propicia el creer en la paz armada, en la falsa desmovilización de los paramilitares y obnubila, consagrando la imagen de una suerte de Mesías, grande, fuerte y noble, mientras desaparece las discusiones sobre la tasa de desempleo, la caída de la bolsa colombiana, la crisis del dólar, la acumulación de tierras por parte de unos pocos y los asesinatos selectivos. La opinión pública, desinformada y maravillada con resultados espectacularizados, junto con el vértigo noticioso de más hallazgos en los computadores y de las supuestas capturas y asesinatos de comandantes de las FARC por parte de sus subalternos, se acerca a una aceptación taimada del asesinato. La captura o validación de información pasan a segundo plano y la obscena observación frente a un asesinato pasa del ‘por algo sería’ a la perversa aseveración del ‘se lo merecía’.

De esta manera, se está consolidando la aceptación del fascismo por parte del pueblo colombiano, con el fin de sostener un gobierno que, al igual que en los años de dictadura en Chile, permita y encabece el abuso y el asesinato. Una de las características de una administración de este estilo es concentrar el poder en el Ejecutivo mientras la gente apoya sus consignas llenas de patriotismo, distracción útil que le conviene a las grandes multinacionales y a los empresarios monopolistas locales, que acumulan más poder a medida que el grueso de la población se reduce a mano de obra barata desinformada. El resultado es nula participación democrática y una dictadura comprada por el mismo pueblo. De seguir en rumbos de paz con sinónimos de arrasamiento, como la pax romana que propone Uribe, Colombia seguirá andando en círculos de violencia y comprando distracciones: lejos de una paz conciliada que proponga formas de reconocimiento y de responsabilidades políticas que le den salidas viables al desempleo, a la repartición de la tierra, al reconocimiento debido a indígenas, afrocolombianos y campesinos, y al empoderamiento de la sociedad en las decisiones de la política interna y externa del país. Es decir, de seguir en un rumbo guerrerista, las decisiones seguirán siendo tomadas por parte de tecnócratas que no entienden las realidades concretas de miseria que se viven en el país y se profundizará la venta de recursos naturales, las políticas neoliberales, la expropiación de las tierras y el sometimiento a no pensar diferente, a obedecer un gobierno milagroso que defiende al país de enemigos internos y externos, aunque éstos sean fabricados en las oficinas de propaganda de Palacio o de los grandes medios de comunicación.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 39 seguidores