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Archivo para marzo 30, 2008

SUICIDIO DE LAS UNIVERSIDADES.

SUICIDIO DE LAS UNIVERSIDADES.
Américo Gollo Chávez.

Al ministro Luís Acuña y a Cecilia García, rectora inminente de la UCV

Este año habrá elecciones en las universidades autónomas. En medio de la bullaranga semanal del presidente sobre el imperialismo, la oligarquía, el lacayo Uribe, los rotundos éxitos de PDVSA, Barrio Adentro, la autoalimentación, la paz y su silencio sobre la “materia universitaria” y la preocupación única de la oposición, y otros más, por la cosa electoral para alcaldías, gobernaciones, se consume la historia, se rumia el devenir, se despilfarra el tiempo y, otro hecho que debiera ser trascendental para la vida del país, pasa inadvertido, a saber, los mecanismos para la ratificación o elección de decanos, o de su ascenso a autoridades o de éstas, su marcha en el “escalafón”, que comenzó hace largos años su inagotable carrera para alcanzar ser secretario, vice-rectores, rector (a). Una descripción univoca de este “evento” puede formalizarse así: con las excepciones que francamente hay, que seguro hay, esos ilustres universitarios para accesar a esos cargos han tenido que ofertar todo, bueno casi todo, y de ese modo se les puedan aperturar las posibilidades de triunfo, el que le es propio y peldaño para garantizar y continuar su brillante carrera al socio del proceso. El uso de las negritas para esto verbos responde a un respetuoso tratamiento a la autoridad, pues cómo dudar de sus conquistas, parte de las cuales estuvo en sus aportes a la ciencia, al arte, a la lengua, su gramática, su sintaxis, y, en algunos casos los seguimos de cerca, tiempo ha, y de muchos de ellos sus enjundiosos análisis donde suele destacarse que estábanos en serias dificultades presupuestarias, pero que íbanos por buenos caminos gracias a que habemos universitarios, la mayoría por cierto, que pensaban de que la verdad siempre triunfa sobre las tinieblas.

Si ciertamente excelentes son en el manejo de su habla, en el dominio de la lengua y su alta disposición para ser actores de la postmodernidad, sublimes han sido en el dominio del poder y con tal fuerza que, por siempre, están en la plenitud de su ejercicio y en el excelso goce de sus beneficios. Ellos son los responsables y ejecutores de haber convertido la comunidad universitaria en una sociedad de accionistas cómplices. Como comunidad “La Universidad es fundamentalmente una comunidad de intereses espirituales que reúne a profesores y estudiantes en la tarea de buscar la verdad y afianzar los valores trascendentales del Hombre” (Art. 1º de la LU). Como sociedad de intereses de grupos “societarios”, personalistas, gremiales, partidistas, mercaderes, mafias…, cuyas armas políticas son el democratismo y el pedagogicismo tras el poder.

El democratismo es la manipulación de la democracia como mera formalidad para el arribo, conservación y mantenimiento del poder y en el poder de tales “elementos” de tan monstruoso “conjunto”, y el pedagogicismo es la sustitución de la cualidad y pertinencia de la ciencia, del arte, de su criticidad intrínseca, por un pseudo-discurso pedagógico, por tanto, acrítico, anticientífico e inético, que convierte la “pedagogía” en dueña y señora de “conciencia” universitaria. Resumí esta tragedia (porque inevitablemente lleva a la universidad a su muerte) en esta sentencia: …en la universidad un voto vale más que un teorema y un poema carece de valor”. Si comparásemos la actitud y deseos de Chávez para la perpetuación en el poder, un niño de pecho resulta ante la conducta y conquista de los dueños de la universidad, que para dar un límite, puede pensarse que su feudo se legalizó con la intervención de Caldera con el allanamiento a la UCV y el asalto a la razón y a la ética con la reforma universitaria, 1970, que permitió, primero, la sustitución de la comunidad académica por la sociedad de partidos, de gremios, en identidad, y sumisión al universo político nacional y, segundo, la constitución gradual en el seno de la universidad de grupos de poder por el poder, vacíos de la más elemental información teórica, pero preñados de y por la lujuria, la avaricia, la Realpolitik.

El “fundamento” que formalmente los sustenta: la defensa de la autonomía y el presupuesto justo. La reforma curricular, en los mas avanzados, talleres electorales sobre la universidad que queremos y…
Todos estos “elementos”, personalidades, grupos, mercaderes, etc., condenaron por riesgosa, inmoral antibolivariana, – y razón tenían – la reelección de Chávez. Pero, en entre ellos hay decanos reelectos n veces (casi a perpetuidad) y cuando, luego suben, según sus habilidades, capacidad de negocios, a autoridades y de allí… a recorrer ese espacio sacro hasta alcanzar el rectorado. No exagero al recordar que se inician como secretarios docentes, (un invento burocrático más!), director de escuela, decano, secretario, vices… rector… O se ha ido su “academia” la vía gremial… todo lo demás es notorio. Concursos amañados, licitaciones negociadas, ingresos privilegiados, tráficos de influencia… titulaciones doctorales conquistados en universidades privadas, o, y esto si que es maravilloso, dentro de su propia universidad. No se agotan ni son los “mejores” actos virtuosos de estos grupos, personalidades (así se les dice!), pero el mayor, el consubstancial a ese modo de ser y de existir, de medrar, es el silencio absoluto, negación del cumplimento de sus obligaciones, las más importantes de las cuales están claramente establecida en los artículos 2º y 3º de la Ley de Universidades. En esos diez años no se ha producido institucionalmente ni un texto medianamente trascendente para orientar al país y ese silencio es la mejor manera de avalar, justificar las acciones negativas o positivas del gobierno de ese HRCHF a quien amablemente se detesta, dientes afuera!
Esta conducta de complicidad desde el 70 hasta la llegada de HRCHF era natural, dado que constituía parte de la forma y razón de ser de las hegemonías políticas nacionales, del gobierno de turno. Identidad entre la ideología y formas del poder nacional, en todas sus manifestaciones. La Universidad, afirmaron sus ideólogos es un vivo reflejo del país. El más vil de todos los discursos justificadores de la perversión interna y externa. Pero, ah!, ahora se quieren distinguir y reducen la necesaria contradicción entre la fuerza y la razón, entre el poder y la autonomía, que son los opuestos correlativos y perennes, eternos, entre el estado y la universidad. El más democrático de los estados requiere para su existencia de la violencia y la acriticidad, son su alma, lo cual no niega las conquistas sociales e históricas que lo limitan, como son estado de derecho, democrático, etc., Mientras la vida de la universidad está en la constante búsqueda de la verdad, la creación, y ella requiere el ejercicio crítico de la libertad, la orientación ética de su existencia.

No tengo tiempo para ahondar en esta larga historia entre las relaciones del poder y la libertad, del estado y la universidad. Pero, sí es inevitable que se piense en este hecho. Se creía que este gobierno tendría la capacidad, cuando muy menos, de buscar las formas de limitar la perversidad que se ha aposentado y adueñado de las universidades, especialmente las autónomas. Pero, lejos, por el contrario, ha dado pan y sal, plata y aguardiente, a estas instituciones para que se terminen de emborrachar en su concupiscencia. Hay razones para ello. Este gobierno al permitir la ilegalidad, la ilegitimidad, la perversión de la universidad, tiene en sus manos la más poderosa de las armas para silenciar (chantajear incluso) a estas “instituciones”. Veamos casos concretos. La Ley de Universidades, mediante su reglamentación, potestad exclusiva del Poder Ejecutivo, pudo, cuando menos, devolver la moral a la universidad. Limitar las garras del poder. Impedir, por ejemplo, la reelección y la “promoción” inmediata de decanos, autoridades universitarias…etc. Pudo limitar el poder de negocios de las autoridades, mediante la institucionalización del concurso de oposición para las direcciones de libre nombramiento del rector, (Cultura, deportes…)…pudo elevar la condición académica que se requiere para el desempeño de cargos, como decano, autoridades centrales, para ilustrar: dominio de una lengua extranjera, obra editada de reconocido valor nacional, cuando menos. Pudo haber resuelto definitivamente lo de las titulaciones de doctor, tanto por la exigencia de su reconocimiento o acreditación de la universidad que lo concede y las del propio doctorado, cuanto la determinación de la especialidad. ¿Títulos en qué? ¿Cuál la especialidad? Pudo establecer la obligatoriedad de líneas de investigación y la reestructuración departamental de la academia… y más. Pero, de haberlo hecho, le habría sido imposible que un tío cualquiera fuese rector, vice, secretario, etc., en las universidades experimentales. Digo de otro modo, de haberlo hecho tendría rectores y no comisarios en las universidades experimentales y tecnológicos. Santos Luzardo y no Mujiquitas, para, piadosamente, decirlo con Gallegos.

Me queda una duda. Teniendo como efectivamente conoce, sabe, el Ejecutivo de esta verdad de las universidades, ¿cuáles son sus fines al imponer el ingreso “libre” de estudiantes a las universidades y no atacar los problemas de fondo? ¿Cómo explicar la conducta del Ejecutivo cuando para legalizar las titulaciones doctorales privadas, no hay el mínimo control cualitativo y su validez legal depende de la firma de ministro del ramo, artículo 182 de la LU? ¿Qué persigue esta complicidad?. No hay respuestas fáciles. De momento, ambos sectores se convierten en una cofradía de cómplices. La universidad no cumple sus funciones, su misión, no orienta, y el gobierno hace cuanto le sale de su real saber y entender, sin una observación cuidadosamente sustentada. Baste ver el macabro silencio como exuberante complicidad con el currículo bolivariano, un instrumento político que se mueve entre el fundamentalismo y los anacronismos pedagógicos y una grotesca teoría de “valores” que ignoran la axiología, la historia…y reitero, viola la Constitución, tanto en sus fundamentos cuanto en la particular disposición sobre la educación.

No más preguntas. Solo que a quienes aspiran ganar estas elecciones, sin una sola palabra científica con orientación ética, sin una idea sobre el hecho artístico y la pertinencia de la universidad, sin programa alguno, al menos para satisfacer la demagogia, este esfuerzo si lo hicieren, sería un alcance importante en sus vidas, y en cuanto a mi, les informo que en la guía telefónica está mi teléfono, que me llamen, tal vez podemos negociar y puedan ellos según lo que me oferten, aperturar mi alma para accesar al poder. Y cuando la universidad concluya en su suicido podamos reiterar que ibanos juntos tras la autonomía y el presupuesto justo, pero que en ese viaje nos devoramos hasta la sombra de la Universidad.

El Consumismo, como arma del terrorismo mediático

El Consumismo, como arma del terrorismo mediático
Por: Darella Osío K
El consumismo, visto como el efecto de igualar la felicidad personal, a la compra de bienes y servicios, es una de las plagas, que nos ha sido impuesta, a tal punto, que pienso que los más afectados por el mal, terminan pidiéndole a Dios, que les permita seguir disfrutando de esa “felicidad,” cuidado y entre las súplicas, no se les escape a unos cuantos, implorar “Que los ponga donde hay”.

Este flagelo es reforzado a diario como sabemos, por los medios de comunicación audio visuales, radio, prensa etc. etc. Algunos sacerdotes, también ponen su parte, en su afán de contradecir y atemorizar a sus creyentes, contra todo lo que atente contra el capitalismo, de cuyo sistema se han enriquecido muchos.

El afán de consumir, rebasa toda lógica, cuando vemos que los más fanáticos religiosos, son los primeros en gastar dinero en cosas superfluas, por el simple hecho de sentirse mal, si no están a la última moda que les dicta la mediática, olvidándose de la predica de la humildad, austeridad etc., en que dicen creer.

Hay un dicho que reza “No se ve la mano que roba..Se ve la mano que gasta” donde no te queda otra, que echarle coco a la imaginación, pensando, o son unos expertos en administración o aquí hay gato encerrado, con solo analizar un poco, el cargo que desempeñan o sus ingresos y comprobar que tienen para todo, o mejor dicho para todo lo inútil, las cuentas no cuadran… te topas con casos, como por ej. De madres que recorren Caracas, buscándole a sus hijos, todos los accesorios cuando van a comenzar un año escolar,( donde si la etiqueta no dice, “Made in, si es Usa, muchísimo mejor, pero se resignan con tal no diga Venezuela,) lo ultimo en morrales, cartucheras, lápices con luces, etc. Pero a la hora de comprarle los textos, ponen el grito en el cielo, por lo costosos que ha puesto todo, este gobierno, y terminan conformándose con los que hayan desechados los hijos de sus amistades, así estén en el ultimo estado, paginas rotas, rayadas, hasta sin portada, aludiendo “El que quiere estudiar, lo hace con lo que sea”

El consumismo los conduce a darle prioridad a tanta fatuidad, que uno no sale de su asombro, como lo realmente importante les pasa desapercibido.

En este terrorismo mediático, el consumismo forma parte de la manipulación a que son sometidos los usuarios de los medios privados, logrando que se inviertan las prioridades, donde es mas importante la medicina estética, que la curativa, de allí vemos como ofrecen planes para financiar el agrandamiento de senos, pero jamás veras que lo hagan, para un simple parto o cualquier acto quirúrgico realmente necesario.

Imponen valores, acondicionan mentes sumisas, donde hasta el patrón de salud es prefabricado.

Considero que todos los venezolanos debemos mejorar para bien, no se trata de que por ser socialistas tengamos que vivir privados de las comodidades que nos permita nuestros ingresos, pero cuando el Presidente habla de que ser rico es malo, no se refiere al hecho de poseer dinero,y disfrutar de comodidades, sino a que por lo general detrás de las grandes fortunas, siempre hay una cantidad de explotados que las hicieron posibles.

En esta guerra de cuarta generación, donde los misiles, las bombas, son la desinformación, los antivalores, la transculturización, el terrorismo psicológico y el consumismo, es vital, una política comunicacional, por parte del Gobierno, donde los medios alternativos, jueguen papel preponderante y ser apoyados tanto por el estado como por el pueblo en general, en la batalla contra la agresión imperial y el Terrorismo Mediático.

Patria, socialismo o muerte.. Seguiremos venciendo

Darellaosio@hotmail.com

¿PARA DÓNDE VA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA?

Algunos escenarios posibles
¿PARA DÓNDE VA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA?
Marcelo Colussi


Luego de la derrota electoral de la Revolución Bolivariana el pasado 2 de diciembre, todo el proceso político que se vive en el país entró en un período de redefiniciones.

Lo que estaba en juego en ese momento era algo muy importante, sin dudas: una reforma de la carta magna no es cosa de todos los días. De todos modos, la relevancia de esa elección no estuvo tanto en lo que la población elegía ese domingo en concreto. Si alguien pensó que la aprobación de la reforma sometida a escrutinio popular conducía al socialismo, se equivocó; el socialismo es un proceso infinitamente más complejo que un texto constitucional, es algo que no se decreta en un papel o en una sala parlamentaria. Por tanto, que hubiera ganado la propuesta del SÍ no nos llevaba en forma automática a cambios revolucionarios en la estructura socioeconómica de la sociedad ni en la conciencia de la población. Quizá ayudara, pero eso no es el socialismo. La profundización de la revolución podría hacerse, incluso, en los marcos de la actual constitución de 1999 vigente. Lo que define un cambio revolucionario en una sociedad son las relaciones de fuerza entre las clases, cosa que no se decreta por ley. La importancia tan grande de lo que sucedió ese 2 de diciembre estuvo dado en que la Revolución perdió esa batalla y en el significado político posterior de ese hecho.

Fue la primera derrota electoral de todo el proceso encabezado por Hugo Chávez en nueve años, luego de diez triunfos consecutivos en distintas instancias: elecciones presidenciales, legislativas, de gobernadores, de alcaldes, referéndum revocatorio; pero esa única derrota tuvo un impacto enorme.

La Revolución Bolivariana prosigue más allá de este hecho: no se perdió el control político del Estado. Pero fue una prueba de fuego –seguramente inesperada– de cómo están las correlaciones de fuerza en Venezuela. Y ello abrió la necesidad de replanteamientos urgentes desde el discurso del gobierno. El resultado del referéndum mostró que, en alguna medida, había un triunfalismo excesivo en el campo del bolivarianismo, había algo de “castillo de naipes” en la construcción del proceso revolucionario. Mostró también que la población siempre está divorciada del Estado en una sociedad de clases, que los “políticos profesionales” tienen una lógica distinta –enfrentada incluso– a las masas. Y mostró una vez más, de forma inequívoca, que la lucha de clases está al rojo vivo en este momento de la historia del país, porque cada vez que se pretende avanzar en reivindicaciones populares, las fuerzas conservadoras (oligarquía nacional o imperialismo de Estados Unidos –a lo que se podría agregar: ¿también “nuevos ricos” bolivarianos?–) reaccionan de modo feroz. Eso se vio en la campaña monumental que se hizo para contrarrestar la reforma (que se suponía abría caminos hacia el socialismo), pero más aún, se vio en lo que pasó a partir del 3 de diciembre: habiendo ganado este round (sólo una de once elecciones, muy poco porcetualmente si se quiere, pero muy importante en otro sentido), la derecha se sintió retomar la iniciativa política, y el ataque durante los meses inmediatamente siguientes al referéndum arreció, mostrando que, sin dudas, seguirá arreciando durante todo el 2008, por cierto año con decisivas elecciones en alcaldías y gobernaciones en el próximo diciembre.

De alguna manera esa elección del 2 de diciembre ha quedado como una divisoria de aguas: marcó el momento hasta donde llegó el mayor avance del movimiento bolivariano y el experimento de “revolución bonita” del presidente Chávez –revolución, o mejor aún: proceso político multiclasista con un horizonte socialista– y un punto crucial de inflexión: desde el punto al que se llegó o se avanza realmente hacia el socialismo, o se comienzan a perder los avances logrados estos años.

Mucho se ha dicho ya sobre las causas de estos resultados en el referéndum. Sin ánimo de repetir eso, partiendo sólo de la base que lo sucedido se debe a una sumatoria compleja de factores (guerra mediática sin par de la derecha, ataque de la contrarrevolución por medio de mecanismos como el sabotaje económico con desabastecimiento e inflación, ideología capitalista hondamente arraigada aún en la población, burocratización en las estructuras del Estado que dan como resultado un pobre rendimiento en la gestión de gobierno al que las bases le pasaron factura, falta de vanguardia revolucionaria, más allá del líder carismático, y ausencia de partido político con clara ideología de cambio –el PSUV no lo es, y como van las cosas muy probablemente nunca lo sea–, proceso político basado sólo en una persona sin participación real de las masas en la toma de decisiones, etc. etc.), todo ello abre varios posibles escenarios a partir de ahora.

Como mínimo, podrían delinearse estos tres: 1) el proceso se radicaliza y se construye un verdadero poder popular con un Estado revolucionario que comienza a emprender tareas socialistas pendientes hasta ahora, con la figura del líder histórico encabezando esa radicalización; 2) el proceso se estanca, se burocratiza más aún y la llamada “derecha endógena” (empresarios bolivarianos) pasan a controlar tanto el aparato de Estado (con el manejo del petróleo) como el PSUV. Hugo Chávez es parte de esa involución también; 3) la Revolución Bolivariana es desplazada del poder y la derecha tradicional, apoyada por Washington, retoma su protagonismo político. Ello podría ocurrir en las próximas elecciones presidenciales en el 2012, pero todo indicaría que la estrategia del imperio es volver a manejar lo más rápidamente posible estas reservas petroleras y cortar de raíz las iniciativas integracionistas que se están dando con el ALBA y con una Venezuela “molesta”, por lo que buscarían terminar antes el actual proceso sin esperar esos futuros comicios. Descartando en principio una intervención militar directa de Estados Unidos, o incluso un golpe de Estado cruento por sectores de las fuerzas armadas no-chavistas, la estrategia podría ser jugar al desgaste y a la implosión de la Revolución Bolivariana. Instrumentos para lograrlo no le faltan, y de hecho esa estrategia ya está funcionando a toda máquina.

Escenarios posibles

1) EL PUEBLO AL PODER: ¿SOCIALISMO DEL SIGLO XXI?

La primera reacción de una buena parte de la población chavista en el mismo momento de conocerse los resultados del referéndum fue pedir “limpieza”. Limpieza de tantos cuadros en la dirección del aparato de Estado disfrazados de revolucionarios, de tantos burócratas que frenan los cambios, de tantos oportunistas que vienen obstruyendo el verdadero avance de la revolución, causantes –para el sentir popular– de esa derrota. Ese sentir popular espontáneo –que sin dudas no se equivocaba– fue buscar promover una transformación de raíz en una maquinaria que se descubre ineficiente por todos lados, cada vez más, con un tufillo a corrupción que ya no se hace posible ocultar. La reacción del presidente Chávez fue reconocer que “por ahora” no se había podido triunfar con la reforma, pero que la lucha revolucionaria seguía. Como parte de la misma, rápidamente entonces apareció la necesidad de revisar, de evaluar críticamente lo hecho hasta ahora para reorientar el proceso en marcha. De ahí surge su propuesta de las 3R (revisión, rectificación y reimpulso). Pero junto a ello también vino el llamado a detener un poco la velocidad en la marcha de los cambios, en el entendido que se estaba yendo demasiado rápido. Congruentemente con ello vino también su llamado a buscar alianzas con otros sectores sociales y su invitación a la “burguesía nacional” a sumarse a este proceso. En ese marco “reconciliatorio” apareció su no muy oportuna ley de amnistía para muchos de los golpistas del 2002 y la liberación de los precios de muchos productos de la cesta básica. Dado su gigantesco peso moral en la población, si bien en algunos pueden haber causado escozor estas declaraciones y medidas concretas, su figura no se empañó por ello y la amplia mayoría popular no dejó de tenerlo como su líder intocable.

Podría pensarse que esas maniobras hayan sido parte de una movida que Chávez se permitió teniendo en cuenta su enorme olfato –que hasta ahora, sin ser marxista declarado como él mismo lo dice, lo llevó siempre a tomar las medidas más acertadas desde el punto de vista del campo popular–, con lo que podría dársele el beneficio de la duda ante ellas y pensar que la fuerza revolucionaria del pueblo sigue aún fresca, viva, y apoyándose en él, puede efectivamente reorientarse esta revolución hacia un rumbo socialista.

Como escenario, no hay dudas que esto sería posible. Hay diversos indicios que muestran que eso no es lo más cercano, que la revolución no está marchando a toda vela hacia la izquierda, pero por supuesto que la posibilidad existe. Hay diversos sectores de base en el pueblo chavista que siguen pidiendo la “limpieza” de toda la burocracia y la profundización del proceso hacia posiciones francamente de cambio. Hay sectores populares organizados –en los barrios de las principales ciudades, en el ámbito sindical, en el movimiento campesino, entre los estudiantes, en los medios de comunicación alternativos– que siguen trabajando por un horizonte socialista. Y muchos de esos sectores son, hoy por hoy, aspirantes a militantes en el PSUV. Desde la base, desde la discusión en el seno de sus batallones, todo ese potencial revolucionario no ha bajado ninguna

Buscando medios para el equilibrio comunicacional en Venezuela

Buscando medios para el equilibrio comunicacional en Venezuela
Reggie Escobar
Rebelión


En la última década los medios de comunicación venezolanos, públicos y privados se han convertido, en núcleos generadores de desinformación, perjudicando a una importante porción de la población, que ante la realidad que vive Venezuela, con el surgimiento del “Socialismo del Siglo XXI”, tiene que ser la sociedad, y no el Estado, que tome la iniciativa para cambiar el orden comunicacional imperante en el país y alcanzar la plena democracia en los medios de comunicación.

Venezuela, está viviendo diversos cambios, y la sociedad que los está impulsando, ha sido víctima en los últimos años, de una constante desinformación creada por los medios de comunicación.

Las desigualdades comunicacionales en Venezuela, propician la oportunidad, no para informar, sino para utilizar el poder comunicacional con el fin de manipular las informaciones, que estén en contracorriente a la línea editorial impuesta en el medio de comunicación, esto representa el gradual desmoronamiento comunicacional, provocado no solamente por medios privados, sino también por los públicos que se encuentran en crecimiento.

Los medios de comunicación del país, mantienen una profunda y peligrosa ceguera, porque se sienten con la responsabilidad de criticar las acciones de los medios que tienen una ideología diferente a la que manejan como política comunicacional, pero olvidando que al hacerlo, reproducen el modelo descalificador y arrogante de los sectores mediáticos que tradicionalmente se tomaron el derecho de decir y hacer lo que deseaban.

La historia de la comunicación, indudablemente, tiene sus antecedentes desde la antigüedad, y esta nos dice que ella y sus medios cambian al mismo ritmo que lo hace la sociedad. Este cambio, la población tiene que utilizarlo para erradicar la alienación y la desinformación monótona que transmiten los medios de comunicación a la ciudadanía.

En un informe sobre los medios de comunicación presentado por la UNESCO en 1999, se expresa que los medios de comunicación siempre han actuado enfrentado al poder político y se identifican con el resto de los poderes, en especial el económico, porque sin éste, no podrían subsistir en el transcurrir del tiempo, por lo que se ven obligados a sustituir el lenguaje informativo por el de la publicidad y la propaganda, creándose una situación de excesiva dependencia.

Por esto, se necesita una verdadera revolución comunicacional en los medios privados y los que pertenecen al Estado, para ofrecerle la libertad plena a los medios de comunicación y romper el silencio mediático en el cual se encuentra inmerso.

Para lograr esto, habría que definir las bases para la creación de un nuevo orden comunicacional, que conllevaría a la democratización de los medios para ponerlos al alcance de las mayorías.

Es inconcebible que se impulsen cambios importantes en la sociedad, si primero no se transforman las viejas estructuras y poderes, ya que de no hacerlo, estos terminarán repeliéndose entre sí, como dos polos opuestos. Igual pasa con los medios de comunicación venezolanos, que defienden abiertamente al proyecto ideológico burgués para conservar sus antiguas cuotas de poder, haciendo a un lado los cambios políticos y sociales que ocurren de manera acelerada en Venezuela.

Los primeros pasos para una revolución comunicacional, han sido la aprobación y aplicación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, además de las regularizaciones en las concesiones de radio y televisión, pero esto no basta para comenzar la revolución.

Tampoco se quiere proponer un linchamiento mediático, sino una verdadera democratización de los medios de comunicación, debido a que un alto porcentaje están bajo el dominio de un reducido grupo de familias, lo que hace que en estos medios se pregone la libertad de expresión, pero lo que verdaderamente defienden es la libertad de empresa.

Medios públicos y privados

Con la llegada a la presidencia de Hugo Chávez en 1998, fue frenada la paulatina privatización de los medios públicos y se empezó a trabajar en un proceso de reestructuración, que comenzó con el rescate de Venezolana de Televisión (VTV), que recibió una importante inversión en 2003, para expandir y mejorar su señal.

Ese proceso de reestructuración dio pie a un sistema de medios públicos que ha crecido en los últimos 10 años, y en donde se puede observar un relanzamiento tecnológico de Venezolana de Televisión, la naciente de Telesur, medio con visión internacional y en mayo de 2007, salió al aire por primera vez la Televisora Venezolana Social (Tves), pasando a ocupar el espacio electromagnético dejado por Radio Caracas Televisión (RCTV), luego que el Estado no le renovara la concesión que poseía desde hace más de 50 años. A esta lista se añaden los canales Ávila TV, en Caracas, y el canal Asamblea Nacional Televisión (ANTV).

En la radio estatal ocurrió una situación semejante, ya que, Radio Nacional de Venezuela (RNV) empezó a enviar su señal a casi todo el país, ampliando su radio de acción, porque en 1998, sólo era una canal para la capital del país.

En otro orden de ideas, Luis Britto García, en su libro “Investigación de unos medios por encima de toda sospecha”, editado en 2006, expone que algunas familias como los Cisneros, Camero Zamora, Bottome y Granier controlan las televisoras del sector privado con 94% de la cobertura nacional, incluyendo las televisoras regionales, mientras que los medios públicos, con todos sus esfuerzos realizados en los últimos años por el Estado, sólo llega a 15% en el territorio nacional.

La realidad que vive el medio televisivo, se repite en la radio y la prensa escrita, razón por la que existe en la actualidad un preocupante desequilibrio informativo, en donde ciertos medios privados difunden mensajes alienantes con la intención de imponer un pensamiento único por capricho de un puñado de dueños de medios de comunicación.

Para 2003, funcionaban 180 emisoras AM y 340 FM, y los mismos grupos económicos dueños de televisoras en Venezuela, son los mismos que poseen las emisoras más importantes del país. Paralelamente manejan radios, agencias de asesoría de imagen, de publicidad y relaciones públicas, íntimamente relacionadas con los diarios más relevantes de Venezuela, donde todas las semanas circulan dos centenares de revistas, en doce periódicos de circulación nacional y cerca de setenta diarios regionales.

Si vemos con detenimiento la esencia de estos medios, se podría afirmar que no hay comunicación, porque explotan un espectro electromagnético, o las páginas de un diario o revista para traficar con las informaciones y venderlas al mejor postor.

Lo anterior, explica el porqué los medios de comunicación se convirtieron en los voceros del capital, al jerarquizar la publicidad y la propaganda por encima de la libertad de expresión y del legítimo derecho a la información, obedeciendo de manera fiel a los grandes monopolios asociados con el poder político.

Esto deja bien claro que los medios de comunicación en Venezuela no se han preocupado por cumplir sus funciones básicas que son informar, educar, entretener y orientar, ni mucho menos han sido democráticos ni equilibrados, además se han enclaustrado en sus frías paredes resistiéndose a los cambios sociales y políticos que experimenta el país.

Para lograr la concreción de un nuevo orden comunicacional en Venezuela, no hace falta las expropiaciones de los medios, como sucedió en Perú, a mediados de la década del 70, sino la implementación de verdaderas políticas de equilibrio comunicacional tanto en los medios públicos como en los privados.

McBride 30 años después

El Informe McBride, sacado a la luz pública en 1980, tenía como propósito fundamental: orientar a los medios de comunicación hacia un nuevo rol que debían de desempeñar para el desarrollo de las sociedades menos favorecidas. Pero se debía luchar contra la peligrosa concentración de medios que de pequeñas familias empezaron a formar parte de las transnacionales de la comunicación.

El mencionado informe exhortaba a una utilización responsable de la libertad de expresión –sin distorsionar la información- para beneficiar a las sociedades y con un alto sentido de la ética que debería de mover a los medios masivos.

Mucho antes de la salida del Informe McBride, ya se hablaba abiertamente sobre la necesidad de crear un nuevo orden comunicacional, como lo fue la Conferencia Intergubernamental sobre Políticas de Comunicación en América Latina y el Caribe, organizada por la UNESCO, celebrada en julio de 1976 en San José de Costa Rica.

En esa conferencia se habló sobre la necesidad de la democratización de los medios y de la transformación del status quo del flujo en las informaciones que circulaban para ese entonces, pero la propuesta consiguió un gran rechazo en los grupos hegemónicos de las transnacionales y los grandes organismos como la infame Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y de la Asociación Interamericana de Radiodifusión (AIR).

Los sectores de los medios de comunicación más reaccionarios y las organizaciones patronales expresaron que las propuestas realizadas serían imposiciones de los gobiernos para controlar la prensa y evitar el flujo equilibrado de las informaciones y opiniones.

Para 1979, el presidente de Venezuela, era Luis Herrera Campíns, y en su visita a la UNESCO, dijo que “Ese nuevo orden debe crearse para garantizar y preservar la libertad de información y comunicación, sobre la base de adaptar tecnologías (…) ponerlas al servicio de la ciencia, la tecnología, la educación y la cultura, mediante el flujo libre y equilibrado de las informaciones”.

Las declaraciones de Campíns, fueron como una bofetada a los todos poderosos medios venezolanos, que de inmediato arremetieron contra el ex presidente, descalificando su propuesta, igual como hicieron con el proyecto RATELVE presentado por Antonio Pasquali a principios de los 70´.

Fue tan intensa la campaña mediática, que al ex presidente Herrera Campíns, no se le escuchó ni una sola palabra más, referente a ese asunto, para no ser masacrado por los medios de comunicación.

Democratización mediática

Con la paulatina transformación política y social de la nación desde hace 10 años y la puesta en marcha de la revitalización de los medios del Estado, paralelamente a estos acontecimientos, se empezaba a impulsar algunas leyes como la de Telecomunicaciones y la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión para dar los primeros pasos hacia una democratización en los medios, donde participen Estado y sociedad conjuntamente.

Pero igual como le pasó a los impulsadores del Informe McBride y al mismo ex presidente Luis Herrera Campíns, los organismos tarifados por la hegemonía mediática como la SIP y la AIR empezaron a “preocuparse” por el grave peligro de la libertad de expresión, pero extrañamente no se pronunciaron cuando los anteriores gobiernos venezolanos cerraban arbitrariamente un medio hasta por referirse a los ministros en tono jocoso.

En mayo de 2003, Human Rights Watch emitió un fantasioso comunicado en New York donde decía que “El desarrollo de una política inspirada en el totalitarismo castro-comunista que caracteriza al gobierno del teniente coronel Hugo Chávez, encuentra en los medios de comunicación un responsable y serio escollo para sus acciones de desmantelamiento y dominio de todas las instituciones democráticas de la Patria”.

Para evitar manipulaciones de asociaciones u organismos externos, se necesita que la sociedad propicie el terreno para el ansiado equilibrio comunicacional y para lograrlo, se necesita; en primer lugar, que los medios públicos empiecen a ser menos político-partidistas, y; en segundo lugar, que los privados cumplan sus verdaderas funciones con respeto hacia el público y sin fungir como vasallos desestabilizadores al servicio de los partidos políticos.

Es mucho el terreno que se tiene que abonar para avanzar con paso firme hacia la configuración de ese nuevo orden, que democratice realmente los medios que requiere el país, en este momento histórico por el cual se está atravesando.

El nuevo orden comunicacional que debe de surgir en Venezuela, tiene que ser aquel que permita un acceso plural a la información, así como la restricción de los monopolios comunicacionales y estimular la formación de medios independientes, se debe garantizar la contraloría social en ciertos contenidos que difunden los medios e incentivar la producción de contenido de corte cultural dándole prioridad a las producciones venezolanas y latinoamericanas.

Estas son algunas de las características que debe poseer ese modelo de comunicación, para hacer posible conseguir medios equilibrados y con gran sentido de responsabilidad social, y no como sucede en la actualidad, en donde los medios para defender su libertad de empresa, aplican la tesis hitleriana, en la que “una mentira dicha mil veces se convierte en verdad”. Recientemente, Eduardo Galeano, refiriéndose a este tipo de medios manipuladores dijo: “Nos mean y los medios dicen llueve”.

El nuevo orden debe de estar adaptado a la realidad de Venezuela, porque la tecnología ha avanzado, la globalización se encuentra disfrutando de su vigorosa juventud y la escuela de Frankfurt ha quedado en el pasado junto a la Unión Soviética, por lo que este es el momento de romper con los antiguos estigmas y paradigmas comunicacionales para cambiar el modelo comunicacional existente en el país, por uno mucho más democrático y en donde las corrientes de la información sean pluridireccionales.

SIN COARTADAS

SIN COARTADAS
Freddy J. Melo


El imperialismo, identificado con exactitud como etapa superior del capitalismo, ha traspasado los linderos de su marcha expansiva y entrado en los predios de la inferioridad histórica. Superconcentrado en un solo poder hegemónico, ya no le queda sino la fuerza bruta, no puede moverse sin destruir y asolar, sus dólares crecientemente inorgánicos y sus inquietantes banderas son compañeros inseparables del latrocinio, el dolor y la muerte. Cesó el tiempo de las coartadas que se denominaban democracia, libertad, derechos humanos, civilización o progreso, y apenas si quedan aquí y allá personas con rezagos que deliran por el famoso “american way of life”, ese señuelo o tierra de promisión carente de humanidad profunda y por tanto de vocación y capacidad para ser referente universal.

Si bien los imperios nunca dejaron de asentarse en la fuerza y proclamaron sus propósitos con la sin igual desfachatez de los villanos, siempre se arrogaron la tutoría de la civilización y el progreso, y sintiéndose así “autolegitimados” oprimieron pueblos y naciones, depredaron sus riquezas y mataron. En la medida en que las luchas sociales fueron estructurando derechos y principios, y correlativamente incrementándose la violencia de la explotación, se hizo necesario o conveniente cubrir mucho más las apariencias. El imperialismo que sucede a los imperios del pasado nace de la concentración de capital, el predominio de los monopolios, la primacía del capital financiero, la exportación de capitales y el reparto del mundo en mercados propios o esferas de influencia. Su labor avasalladora penetra todos los espacios, subordina recursos y clases dominantes domésticas, maneja los cañones cuando hace falta y crea un gigantesco aparato de organización de la mentira para ser entonces el campeón de la democracia, la libertad y los derechos humanos. Esto, sobre todo, cuando alcanza su clímax fundiéndose en un imperio único –simbolizado en un águila, un viejo barbudo de mirada rapaz, una casa blanca y otra pentagonal–, rodeado de subimperios obsecuentes (está empezando a surgir una nueva contradicción interimperialista).

La vocación imperial del poder estadounidense –que reside hoy en no más de seis o siete decenas de familias prepotentes– surge desde su cuna, como “destino manifiesto”. Nada menos que su segundo presidente, John Adams, comienzos del siglo XIX, lo dejó dicho: “La gente de Kentucky está llena de ansias de empresa, y aunque no es pobre, siente la misma avidez de saqueo que dominó a los romanos en sus mejores tiempos. México centellea ante nuestros ojos. Lo único que esperamos es ser dueños del mundo” (¡pobrecito México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!). Luego: “América para los americanos” (con el despojo también del gentilicio continental), “no veo con mucho entusiasmo la idea de la emancipación de los pueblos hispanoamericanos”, “el peligroso loco del Sur”, “nuestro patio trasero”, “los EE.UU. no tienen amigos, sino intereses”, “donde haya un dólar americano estará la bandera de las barras y las estrellas”, “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, “lo que es bueno para la General Motors es bueno para los Estados Unidos”, “lo que es bueno para los Estados Unidos es bueno para el mundo”, etc. Y hasta Clinton, que luce simpaticazo al lado de Bush, se sincera: “Claramente, EE.UU. debe seguir dirigiendo el mundo (…) actuaremos con diplomacia pacífica siempre que sea posible, y con fuerza cuando sea necesario”. Todos los pueblos latinoamericanos y muchos otros de la tierra conocen esa fuerza.

¡Pero con Bush! Como se decía en el pueblo de mi niñez, aquí se acabó el carburo. Es igual al fotógrafo ese que anda desnudando gentes por ahí: ha desnudado al imperio. Ya nadie cree en la faz buena tan farisaicamente trabajada, ya nadie da una locha (parece que resucita el nombre de la simpática moneda) por la democracia, la libertad y los derechos humanos de estirpe gringa. La mentira organizada se ha derrumbado. No hay coartadas. El criminal está convicto.

Tibet, Dalai Lama, Hollywood…

Tibet, Dalai Lama, Hollywood…
Jon Odriozola
Gara


Con el Tibet y el Dalai Lama de plena actualidad, Jon Odriozola hace un somero repaso de la historia reciente del aquel país a través de Heinrich Harrer, desvelando aspectos que el alpinista austriaco omitió en su libro autobiográfico, en el cual se basó la más conocida película «7 años en el Tibet». Concluye que nos encontramos ante una excusa para atacar a China en plena preparación de los Juegos Olímpicos.

El 9 de enero de 2006, a los 93 años de edad, falleció el alpinista austríaco Heinrich Harrer. Su nombre no diría nada de no ser por el estreno en 1997 de la película «7 años en el Tibet», protagonizada por el hiperbóreo metrosexual -y buen actor- Brad Pitt, basada en el libro autobiográfico de Harrer. Pero ni en el libro, publicado en 1953, ni en el film, casi medio siglo más tarde, la expedición de Harrer al Himalaya se relaciona con los nazis y la II Guerra Mundial. Cuando la revista «Stern» desveló el pasado nazi de Harrer, éste lo negó rotundamente: lo suyo era sólo deporte.

Harrer nació en Austria en 1912, en los Alpes de Carintia. Estudió geografía y Educación Física. Tras la llegada de Hitler al poder en 1933, Harrer se afilió a las juventudes hitlerianas. Fue miembro de las SA y más tarde de las SS, pero no en Alemania, sino en Austria, donde el partido nazi era ilegal -o sea, un traidor a su propio país- hasta que Austria fue anexionada cinco años después por Alemania en el Anschluss.

En 1936 Harrer participó en los Juegos Olímpicos de Berlín (los de Jesse Owens bajo la biliosa mirada de Hitler) en el equipo de esquí austríaco. Dos años después fue pionero en escalar la cara norte del Eiger (cima suiza de los Alpes berneses), hazaña por la que fue llamado por Hitler, que lo recibió en persona. Tras la anexión de Austria, Harrer se convirtió en entrenador del equipo alemán de esquí femenino de descenso y eslalon. Al año siguiente, Harrer viaja al Himalaya no por razones deportivas, sino estratégicas, enviado por la Alemania nazi para preparar el ataque al Imperio británico en sus posesiones coloniales de la India. Himmler en persona había invitado a Harrer a participar en una expedición de reconocimiento del Nanga Parbat (en la actual Pakistán). Varios años antes, Himmler ya había enviado a Lhasa, capital del Tibet, un equipo de reconocimiento. Uno de los hombres de aquella primera expedición, Bruno Beger, era un nazi que, luego, siendo oficial de las SS, destacó como sayón en Auschwitz. Beger permaneció varios meses en Lhasa, donde logró hacerse con el apoyo de Tsarong, el mismo tibetano que luego ayudaría a Harrer a entrar en la ciudad prohibida. Tsarong era uno de los caciques más ricos de Lhasa.

Los nazis se proponían aliarse con los tibetanos, a quienes Himmler consideraba descendientes de los arios, para destruir las fuerzas británicas desplegadas en la India. En 1939 comienza la expedición al Nanga Parbat, pero la coartada alpinista de Harrer no engañó a los ingleses, que lo internaron en un campo de prisioneros en India, donde aprendió tibetano e hindi. En 1944 consiguió escapar y llegar a Lhasa, donde conoció a Tsarong que, a su vez, le presentó al Dalai Lama, de quien llegó a ser «maestro personal», así como asesor de ministros y funcionarios en la gestión de un Estado teocrático y esclavista muy lejos del país idílico que acostumbran a presentarnos los imperialistas.

Las cosas se complican en 1949. Los comunistas chinos liberan el país (para un lamaísta sería «invadir», claro) de la clerigalla que vivía del comercio y la explotación salvaje de los siervos que trabajaban las tierras de los monasterios y templos como en la época feudal. El nazi Harrer está en la primera línea de defensa de Lhasa frente al Ejército Popular de Liberación. Los monjes no oponen precisamente rezos ni plegarias a las tropas revolucionarias y la lucha es muy larga en el Tibet. Finalmente, la derrota le obliga a Harrer a huir del Tibet en 1951. Dos años después escribe su libro sobre el Tibet, presentado como una aventura personal y casi mística. El nazi se convierte en el mayor defensor del independentismo tibetano (como hoy EEUU de Kosovo) frente a la invasión de los «bárbaros» comunistas chinos que habían quemado los templos y santuarios lamaístas. A pesar de la derrota,la amistad con el Dalai Lama no se interrumpe: Harrer fue condecorado por el gobierno tibetano en el exilio con la Luz de la Verdad por su apoyo al Tibet «independiente».

El 14 de agosto de 1999 el Dalai Lama, líder espiritual del budismo tibetano, se presentó en el Central Park de Nueva York para dar unas charlas. La gente rica llegó a pagar hasta 1.000 dólares para oír hablar a este vendedor de crecepelos como los feriantes del far west.Fue promocionado por todas las cadenas de televisión gringas. Pero nadie dijo nada acerca de cómo es eso de pedir la independencia del Tibet y no decir ni pío sobre la colonia yanqui que se llama Puerto Rico, por ejemplo. ¿Sería hacer demagogia o, quizá, mal gusto con el anfitrión? Bandas de rock, estrellas de cine y otros ejemplares de lo más granado de la fauna intelectual que nos indican el camino (el tao) honran al Dalai Lama mientras agarran ronquera gritando «Euskal Herria askatu», digo «Tibet libre». Una figura de culto,un «santo» (para Disney y TriStar).

Tibet y el budismo tibetano serían de poco interés para el imperialismo norteamericano si no hubiera sido por la gran revolución china que barrió la vieja sociedad feudal. El Tibet prerrevolucionario era una región completamente subdesarrollada. Era una teocracia feudal agrícola basada en la servidumbre y la esclavitud. Más del 90% de la población eran siervos sin tierra. Sus hijos eran registrados en los libros de propiedad del terrateniente de turno. No había escuelas (si no había industria, ¿para qué?), aparte de los monasterios donde un puñado de jóvenes estudiaban… cantos. ¿Sanidad, hospitales, carreteras, educación de las mujeres? Qué risa. El Dalai Lama vivía en el Palacio Potala de mil habitaciones y catorce pisos. Se le escogía, eso sí, fuera de los círculos gobernantes para que fuera un peón bajo el control de los consejeros de la nobleza (al actual Dalai Lama la CIA le puso un sueldo a comienzos de los años 60). Hogaño el Tibet no es el de antaño de los, como diría Galdós, «curánganos», holgazanes y parásitos. También hay que decir que los comunistas chinos se opusieron a las ancestrales costumbres del Tibet y/o no las respetaron (por eso hoy se habla de «genocidio cultural»).

No hace mucho fue Myanmar (Birmania) y ahora China con el pretexto del Tibet y usando la estética emotivo-política monjil como si de bonzos vietnamitas se tratara y todo fuera igual y la historia no sirviera para nada. En medio los Juegos Olímpicos, otro alibi para atacar a China. Y no lo entiendo, porque si China se pone a vender dólares, la economía USA se va al garete mañana mismo. ¿Quiere el imperio morir matando?

Aviso a los capciosos que quien esto escribe no tiene a China por un país comunista, desgraciadamente.

En la intimidad con Chávez

En la intimidad con Chávez

Soy una joven de 57 años, que no quiso terminar sus estudios, con todas las excusas que cualquier humano le pudiera presentar y parecían válidas, pero hoy, entre nos, le confieso que fue por desidia, no entendí del porqué, ni del para qué debía prepararme.

Por supuesto que mi madre me recalcaba todos los días “Carmen, estudia no te quedes como yo, mírate en mi espejo, que por no estudiar y dármela de viva terminé limpiando “mierda”. Ella fue una enfermera auxiliar y eso era lo que le tocaba hacer, ya que las graduadas, con sus excepciones, no bajaban a ese nivel y evitaban ese contacto directo que hay entre enfermera y paciente.

También buscó el método, no muy pedagógico y ni así logró que terminara el bachillerato. Pero dejo muy claro, que esa mujer luchadora y adelantada para su tiempo, lo intentó. En mis partes traseras, quedaron vestigios de su desición para que yo fuera alguien en esta vida.

Ahora aparece usted, con esas misiones educativas. Al principio, me inscribí con el solo fin de terminar el bachillerato y listo, pero ahora, el gusanito del conocimiento está en mi cuerpo y espero con ansias el día de clases, para alimentarme de la sabiduría de mis facilitadores.

Usted me ha hecho entender el porqué y el para qué tenemos que prepararnos. Me doy cuenta, que así como a mí, a nuestro pueblo lo mantuvieron en la oscuridad, para poder cometer atropellos, que a través de los años habían venido perpetrando, ya que un pueblo ignorante es el mejor cultivo, para las triquiñuelas de los apátridas de nuestro País y es manejado al antojo de cualquier sátrapa que piense en desplumar al venezolano de sus derechos y riquezas, pero sobre todo de su Dignidad como venezolano.

Hoy, luego de asimilar esas palabras que siempre nos repiten hasta el cansancio: “Un pueblo sin estudio, es un ser incompleto” entiendo la angustia de mi madre para que me preparara. Si viviera estoy segura, que estaría entre nuestras filas revolucionarias, luchando contra el imperialismo y contra cualquier persona(s) que quisieran acometer contra nuestra Constitución.

No será bajo el Samán de Güere, pero hoy 29 de marzo de 2008, en dirección a Valencia, “Juro que me prepararé para darle a mi Patria, el apoyo que necesite, en cualquier ámbito y hasta que mi cuerpo aguante”.
¡Comandante, ordene!
¡PATRIA SOCIALISMO O MUERTE!
¡¡VENCEREMOS!!
Carmen Pacheco (30 de Marzo de 2008)
carbeatriz@hotmail.com

EL COMBATE MEDIÁTICO

EL COMBATE MEDIÁTICO: El Terrorismo Mediático, las Operaciones
Psicológicas, la SIP y la Necesidad de un Movimiento Internacional de
Comunicación Revolucionaria
Por Eva Golinger


Noam Chomsky ha dicho que, “la propaganda es para la democracia lo que es el fusil para un estado totalitario.” La “democracia” promovida e impuesta por los Estados Unidos de Norteamérica emplea la comunicación y las medidas de información – los medios de comunicación – como su arma principal para reprimir y controlar los pueblos. En ese modelo de “democracia”, el pueblo esta excluido del poder y su acceso al conocimiento y a la información está rigidamente limitado por una minoría elitesca que mantiene acaparado el poder económico, mediático y político. La industria de relaciones públicas, creada por los Estados de Norteamérica Unidos al principio del siglo XX, tuvo como propósito principal la “fabricación de un consensus” junto con el compromiso de “controlar el cebrero del público.” Esa industria de propaganda tenía un objetivo muy específico: justificar guerras y agresiones contra otros pueblos para asegurar el poder imperial de Estados Unidos.

Ese objetivo principal no ha cambiado mucho durante los casi cien años de existencia de la propaganda y las mal nombradas “relaciones públicas”. La tarea puntual de los medios de comunicación masivos sigue siendo la fabricación de la mentira más grande de la historia: el American Dream. Busca por donde sea – en cualquier medio de comunicación privada, corporativa, masiva – y encontrarás esa mentira. La industria de Hollywood, las fantasías de Walt Disney, las fantásticas telenovelas, las revistas “mainstream” (Life, Time, Newsweek, etc) y las noticias – todos martillando día tras día el sueño americano. Y el American Dream es nada más que el cuento fictício, propagandística, del capitalismo-consumismo-oportunismo. Es la obtención de la riqueza material, a costo de valores y vidas humanas. Es la antítesis de la civilización y es el pillar principal del poder imperial.

Hoy, la propaganda ha usurpado la información y los medios de comunicación corporativos han suprimido al periodismo y a la comunicación social. El ámbito comunicacional se ha vuelto un campo de batalla en donde las fuerzas imperiales han convertido los televisores, las radios, la prensa y los espacios cibernéticos en laboratorios de operaciones psicológicas. Realizan campañas coordinadas desde el Pentágono, el Departamento de Estado y la CIA para promover mentiras sobre gobiernos revolucionarios y antiimperialistas en Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, generando matrices de opinión falsas y negativas, reciclando mensajes fabricados en la gran prensa internacional y proyectando montajes mediáticas para justificar agresiones, intervenciones, invasiones y guerra contra nuestros pueblos.

OPERACIONES PSICOLÓGICAS

Operaciones Psicológicas forman parte de una doctrina oficial de guerra del Departamento de Defensa de Estados Unidos de Norteamérica. Definidas como “operaciones planificadas para transmitir información e indicadores seleccionadas a públicos extranjeros con el fin de influir en las emociones, motivos, razonamiento objetivo, y finalmente, en la conducta de gobiernos, organizaciones, grupos e individuos extranjeros,” el Pentágono afirma que “las PSYOP(operaciones psicológicas) forman parte esencial de la amplia gama de actividades diplomáticas, informativas, militares y económicas de los Estados Unidos.” (Doctrina de Operaciones Psicológicas Conjuntas del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, 2003).

Como es evidente, esta arma de guerra de Estados Unidos es altamente peligrosa. Su objetivo de influir en las emociones y el razonamiento objetivo – y la conducta – de gobiernos y otras entidades y personas fuera de Estados Unidos, podría significar – y justificar – el uso de cualquier mecanismo o medida de comunicación e información para lograr su fin. Un ejemplo de esto es la creación de organizaciones que supuestamente “defienden” los intereses de la libertad de expresión cuando en la actualidad, estas entidades, como la Sociedad Interamericana de Prensa, promueven una realidad fabricada, en donde los países más libres son los represores, los más controlados son los democráticos y la prensa no es la voz del pueblo sino un arma imperial que distorciona, manipula y masacra la memoria colectiva.

LA SIP, ET AL

A traves de una red imperial – una telaraña de inmensas proporciones – Estados Unidos utiliza las operaciones psicológicas y la subversión para alterar el pensamiento y la conducta de los pueblos en países que rechazan la dominación del norte. Múltiples organismos, como la Agencia de Información de Estados Unidos (USIA), la Voz de América, la Oficina de Diplomacia Pública del Departamento de Estado (creada en el 2005), la USAID, la National Endowment for Democracy (NED), el Instituto de Paz, el Instituto Republicano Internacional (IRI), el Instituto Demócrato Nacional (NDI), la CIA, el Comando de Operaciones Especiales del Departamento de Estado, la Oficina de Influencia Estratégica (OSI) del Pentágono (creada en el 2001), entre otros, trabajan con presupuestos multi-millonarios cada año para ejecutar la guerra psicológica. Estos organismos oficiales filtran fondos y armamentos psicológicos y propagandísticos a través de entidades “cuasi-privadas”, como Freedom House, la Sociedad Interamericana de Prensa, Reporteros sin Fronteras, Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) e Intercambio Internacional por la Libertad de Expresión (IFEX), que luego pretenden no formar parte de ninguna agenda estatal cuando lanzan sus bien-coordinados ataques contra los mismos adversarios de las fuerzas imperiales.

Esta gran red imperial también financia e influencia medios de comunicación regionales y locales, en algunos casos directamente comprando las medidas de producción de información, como el caso de El Mercurio en Chile o la Prensa en Nicaragua, o en otros casos, facilitando y controlando los equipos de producción (en Kyrgyzstan, el Departamento de Estado “prestó” equipos para montar una imprenta bajo la supervisión del Instituto Republicano Internacional –liderado por
John McCain – y Freedom House que luego sacó varios periódicos y publicaciones de la oposición en ese país fronterizo con Rusia que logró derrotar un gobierno socialista en la llamada “revolución rosada” o “Tulip Revolution” en 2005). En muchos casos, financian y se “relacionan” directamente con los periodistas a traves de programas como el de “vistantes internacionales” del Departamento de Estado, que otorga becas a periodistas de “influencia” para viajar a Estados
Unidos, aprender del modelo “American Dream” y luego promover esa propaganda por las pantallas y páginas de su medio. Documentos desclasificados de las agencias estadounidenses han comprobado que en el caso de Venezuela, la mayoría de los medios y periodistas financiados y escogidos por la red imperial pertenecen a las empresas de comunicación que más emplean operaciones psicológicas: Globovisión, RCTV y el Nacional.

TERRORISMO MEDIÁTICO

El crimen del terrorismo aún no tiene una definición oficial y acordada por la comunidad internacional. Sin embargo, las Nacionas Unidas lo han clasificado como “cualquier acto cometido con la intención de causar la muerte o el daño corporal a civiles con el propósito de intimidar a una población o forzar un gobierno o una organización internacional de hacer o no hacer algo.” El terrorismo mediático es un concepto bajo debate hoy en día en América Latina y el mundo, y especialmente en Venezuela, donde hemos realizado y primer Encuentro Latinoamericano contra el Terrorismo Mediático en respuesta a la reunión semestral de la Sociedad Interamericana de Prensa, que tomó lugar en Caracas del 28 al 30 de marzo.

El primer caso que legalmente y formalmente implicó a los medios de comunicación en actos de genocidio y violencia contra la sociedad fue en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, en donde el dueño de una emisora de radio fue declarado culpable por haber incitado la violencia, contribuyendo al genocidio de más de 800 mil personas de los tribus Tutsis y Hutus en el año 1994. La sentencia del Tribunal Internacional fue dada en el 2006 y ha abierto la posibilidad de
considerar a los medios de comunicación ya no como “observadores” e “informantes” de la sociedad, sino miembros activos y poderosos que deben ser responsables por su acciones.

Cuando se trata de un acción diseñada y cometida con la intención de alterar conductos para generar paranoia, agresión y violencia en una sociedad; tergiversar hechos positivos para crear un ambiente hostil y negativo hacia un gobierno; construir realidades perversas y aberrantes para demonizar una persona o una entidad política – como un gobierno – y esa acción esta siendo coordinado por un gobierno y unos intereses extranjeros que tienen como objetivo la desestabilización y últimamente el derrocamiento de ese gobierno y esa persona, y se realiza de manera sistemática, se pudiera clasificar como una clase de “terrorismo mediático”.

HACIA UN MOVIMIENTO INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN REVOLUCIONARIA

Durante el Encuentro Latínoamericano contra el Terrorismo Mediático realizada esta semana en Caracas, ha habido varias recomendaciones de alta calidad para combatir el creciente poder de los trasnacionales comunicacionales y el uso del terrorismo mediático para controlar y atentar contra los pueblos. Estas ideas apuntan hacia la necesidad de construir una corriente o un movimiento integracionista, latínoamericano, internacionalista, anti-imperialista y socialista de comunicación revolucionaria. Sin la unidad y las herramientas de combate, no podemos vencer al poderoso adversario imperial.

Algunas de las armas solicitadas en el Encuentran incluyen:

1. La Integración Comunicación – lograr la integración de las televisoras públicas y comunitarias con Telesur, para ampliar su cobertura y audiencia internacional;
2. La Creación de una red de corresponsales contra hegemonía y terrorismo mediático;
3. La construcción de una Corriente Internacional de la Comunicación hacia el Socialismo para tomar la dirección de los medios de comunicación sin intermediarismo;
4. La construcción de un nuevo modelo de prensa – con ética y objetividad;
5. La creación de un “gran diario bolivariano”;
6. La recuperación de los espacios mediáticos para los voceros del pueblo;
7. La creación de una Red de Combate Mediático – que incluye una página web, un periódico y una emisora de radio en por lo menos tres idiomas (inglés, español, portugués), para asegurar el alcance de la información veraz y oportuna;
8. El establecimiento de Centros de investigación Regionales capaces de profundizar el estudio de temas como manipulación y terrorismo mediática, operaciones psicológicas, tácticas y estratégias de injerencia, y otros temas relacionados con la defensa de la revolución.

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