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Archivo para abril 2, 2008

EE.UU: una economía entre trucos y mentiras

EE.UU: una economía entre trucos y mentiras
Rafael Contreras

La Habana, PL, para RIA Novosti. Falsas esperanzas, engaños y trucos de números son algunos de los elementos utilizados por el gobierno de Estados Unidos para ocultar la grave situación económica que atraviesa esa nación, afectada por una crisis crediticia e inmobiliaria.

Desconociendo que los conceptos económicos son categorías que no se pueden modificar, el presidente George W. Bush trató nuevamente esta semana de restar importancia al empeoramiento de varios indicadores fundamentales para medir la salud de la economía nacional.

Poco después de un encuentro con su secretario del Tesoro, Henry Paulson, Bush expresó que “es cierto que la situación económica pasa por momentos pesados, pero no es para que perdamos el sueño”.

“Mucha incertidumbre”, dijo también la semana pasada, al intentar sintetizar la situación. “Existe un camino tempestuoso, pero la economía de la nación sigue fuerte”, afirmó a medida que la crisis se profundiza.

Su estrategia por bajar el perfil a lo que algunos en Wall Street ven como la peor amenaza al sistema financiero mundial desde la Gran Depresión, ha generado nuevamente preguntas sobre su capacidad para ejercer liderazgo durante una gran crisis.

Algunos de sus críticos lo han acusado de estar en un estado de negación sobre la gravedad del problema, que comenzó hace unos ocho meses con la desaceleración del mercado inmobiliario y que rápidamente se extendió al renglón de los créditos y en conjunto a la economía nacional.

“No hay, ni habrá recesión, porque la economía de Estados Unidos es fuerte y saludable”, enfatizó Bush.

Sin embargo, el ex presidente del Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos Alan Greenspan, considerado por los expertos un gurú de la economía norteamericana, aseguró que el país está al borde de la recesión, si es que ya no lo está.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con sede en Paris, informó al cierre de esta semana en un boletín, que pronosticó un crecimiento para Estados Unidos del 0,1 y un cero por ciento para el primero y segundo trimestres de este año, respectivamente.

Subrayó que “la economía estadounidense se estanca cada semana”.

Técnicamente, la recesión queda determinada por dos trimestres consecutivos con un crecimiento negativo del Producto Interno Bruto. Ello significa que, oficialmente, la recesión sólo se comprueba al menos seis meses después de que comience.

Para una mayoría de los ciudadanos, la recesión ya está en las calles de muchas ciudades norteamericanas. En una encuesta hecha pública por la televisora CNN el lunes, el 74 por ciento de los estadounidenses así lo afirmaron.

También lo cree el 70 por ciento de los 55 expertos en economía consultados la semana pasada por el diario The Wall Street Journal.

Las cifras son claras: la economía creció solo un 0,6 por ciento en el último trimestre de 2007, la inflación está en el cuatro por ciento y solo entre enero y febrero de este año se perdieron mas de 95 mil puestos de trabajo.

De igual manera, en febrero los desahucios crecieron un 60 por ciento en relación con igual periodo de 2007.

El Departamento de Comercio señaló que solo en los dos primeros meses de este año se construyeron en Estados Unidos un cinco por ciento menos de viviendas respecto a la misma fecha del año pasado.

“Estamos ante el problema económico más serio que tuvimos en mucho tiempo, mucho peor que en 2001. Esta ya es la recesión de Bush”, afirmó el senador demócrata Chuck Schumer.

El caso de la guerra en Irak

Modelación y metamorfosis de la opinión pública
El caso de la guerra en Irak
José Arturo Salcedo Mena

Rebelión

La opinión pública es uno de los efectos principales que pueden producir los medios de comunicación, es un sujeto receptor que sufre la presión de los mensajes de los medios de comunicación.[2]

Lo anterior confiere a los medios una realidad que es determinante como ejercicio del poder. Los medios de comunicación poseen la virtud de tener efectos sobre las opiniones, actitudes y conducta de la gente; y en ocasiones se orientan hacia la producción y la transformación de los significados acerca de los acontecimientos. De aquí la necesidad de una actitud crítica que pueda desentrañar esos procesos de la producción, transformación y difusión de los significados.

El objetivo de este trabajo es exhibir la manera en que los medios de comunicación –principalmente estadounidenses– produjeron y transformaron el sentido de la guerra en Irak y la manera en que influyeron en la opinión pública. Para tal efecto, se realizó un estudio del contenido de los mensajes emitidos por los medios de comunicación durante los años 2003 y 2004 –años en que da comienzo y fin la guerra de Irak–, así como el efecto de éstos sobre el receptor.[3] Se evidencia el contraste entre una prensa demasiado crítica que surgió al fin de la guerra y su docilidad antes de ella, tendencia preocupante de los medios de comunicación estadounidenses (de mentalidad sesgada, en el sentido de que editores y reporteros no divergen demasiado de lo que todos los demás están escribiendo).

En un principio, los medios de comunicación se mostraron a favor de la guerra; incluso había un moderado consenso por parte de los liberales. Dos de los más fuertes partidarios de la participación de Estados Unidos fueron el Washington Post y el New York Times. Desde septiembre de 2002, ambos diarios comenzaron una campaña de histeria que aseguraba que el régimen de Saddam Hussein era una amenaza para la paz mundial, pues poseía armas de destrucción masiva y tenía vínculos con la red terrorista Al Qaeda. El 7 de marzo de 2003, el Post publicó en primera plana las declaraciones del Presidente Bush en cuanto a que no “dejará al pueblo estadounidense a merced del dictador iraquí y sus armas”.[4] El mismo día, el New York Times sostuvo que “Bush se ha decidido a ordenar el ataque tras recibir los últimos informes de inteligencia que comprueban que Irak posee armas de destrucción masiva, esperando decapitar el liderazgo del país al comienzo de la guerra”.[5] Un sondeo publicado por el diario estadounidense The Washington Post y ABC News sostuvo que casi tres de cada cuatro estadounidenses (74%) apoyaban en ese momento la guerra en Irak.[6]

Para mediados de 2003, los mismos periódicos mantuvieron una cobertura subordinada a la Casa Blanca, los medios de comunicación estadounidenses “… se convirtieron no sólo en fuentes del argumento oficial a favor de la guerra sino que la legitimaron”.[7]

Finalmente, el Times abandonaría a Bush a finales de 2003, cuando varios periodistas, como Jayson Blair, aceptaron que falsearon sus reportajes en lo que toca a la guerra de Irak.[8] El Post lo haría el 12 de agosto de 2004, cuando aceptó que su cobertura, previa a la guerra, se centró más en difundir la versión oficial sobre la presencia de armas de destrucción masiva en Irak y los lazos del régimen de Saddam Hussein con la red terrorista Al Qaeda, que en cuestionar y verificar los argumentos del gobierno.[9] Al mismo tiempo, las cadenas de televisión se volvieron primero neutrales y luego cada vez más hostiles.

Junto con la postura de los medios de comunicación en torno a la guerra, cambió la opinión pública –no hay que olvidar que la opinión pública se puede crear, controlar y modificar desde la perspectiva de los medios y sus mensajes.[10] Hay tres razones por las que primero los medios de comunicación y después la opinión pública se volvieron en contra de la guerra. La primera es que los costos de la guerra ascendieron estrepitosamente, superando los cálculos que se habían previsto. El Congreso Estadounidense calculó que el conflicto y sus secuelas costarán 75 mil millones de dólares, de los cuales la mitad es insumida por los gastos de transporte de tropas y armamentos.[11] Adicionalmente, 62.5 mil millones de dólares aproximadamente es lo que costará la reconstrucción de Irak. Los estadounidenses, al conocer el costo económico de la cruzada americana en Medio Oriente, pidieron que los millones de dólares que se gastan en la guerra y ocupación fueran utilizados para algo que los beneficiara de manera directa como educación, vivienda, salud y empleos.[12]

La segunda razón fue el incremento de tropas en Irak; para enero de 2004, el número de soldados norteamericanos era de 2,500. El 15 de abril de este año, derrocado ya el régimen de Saddam Hussein, el Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos anunció que “… aumentará el número de tropas que combaten en Irak para hacer frente a desafíos presentados en materia de seguridad”.[13] A medida que se elevaba el número de norteamericanos involucrados en la defensa del terreno y en los combates, aumentaba el número de los que eran heridos o muertos. Para julio de 2004, 904 soldados habían muerto.[14]

La tercera razón por la que Estados Unidos se puso en contra de la guerra no fue tanto la crítica de los editoriales de los periódicos, como la presentación amarillista y algunas veces tendenciosa de noticias. Los medios norteamericanos se tornaron muy parciales en algunos casos; con más frecuencia, fueron engañados, deliberada y hábilmente, o se engañaron a sí mismos. Ya no se habla de la insistencia de los medios sobre la existencia de un supuesto programa nuclear iraquí -que fue desmantelado por los inspectores de la Unscom antes de la guerra-, de que había armas de programas biológicos en Irak -que también fueron destruidas por la Unscom después de la primera guerra del Golfo-, de que aún existían armas químicas “de destrucción masiva” en territorio iraquí –que eran en realidad armas de campo de batalla cuyo alcance y potencial eran limitados-, y de las relaciones del régimen de Hussein con Al Qaeda y otras organizaciones terroristas -que fueron solamente especulaciones[15]-, sino del video difundido impertinentemente de la decapitación de un rehén estadounidense en Irak que resultó ser falso.[16]

Por otra parte, las fotografías difundidas de niños incinerados por los bombardeos estadounidenses dio la impresión de que muchos miles de niños iraquíes habían muerto. A lo anterior se deben sumar las declaraciones del Comité Internacional de la Cruz Roja que describían la intervención como una “catástrofe humana”.[17] Además, los medios de comunicación estadounidense llegaron a un punto tal que informaron sobre los ataques llevados a cabo por soldados estadounidenses sobre Faluja, “… a pesar de la suspensión de las hostilidades… por el administrador civil estadounidense en Irak, Paul Bremen”.[18]

Otros hechos que perjudicaron mucho la imagen de Estados Unidos durante y después de la guerra y que indignó sobremanera a la comunidad periodística norteamericana y por consiguiente a la población, fueron los ataques al Hotel Palestine en Bagdad (donde se alojaba la prensa internacional) el 17 de agosto de 2003, cuando soldados norteamericanos confundieron una cámara de video con un lanzamisiles. Además, días antes soldados norteamericanos abrieron fuego en Khaldiya (a unos 80 km. de Bagdad) sobre un vehículo de prensa marcado AP y habían disparado contra un camarógrafo de la agencia Reuters mientras grababa en el exterior de la cárcel de Abu Ghraib.[19] Murieron tres reporteros durante estos eventos, sin embargo la magnitud de estas muertes fueron multiplicadas por tres por los medios de comunicación norteamericanos.

El deslindamiento de los medios de comunicación y la Casa Blanca llegó a un pico decisivo cuando se informó sobre los abusos contra prisioneros iraquíes. Las fotos publicadas muchas veces y sin censura de soldados estadounidenses que vejaron “por diversión” a prisioneros iraquíes en la cárcel Abu Ghraib, causó la convicción de que era habitual que se diera ese trato a los soldados prisioneros capturados por Estados Unidos. Como lo advirtió John Warner, Presidente de la Comisión de Fuerzas Armadas en el Senado, estas acciones “indignantes y totalmente inaceptables de la conducción militar”, socavaron “buena parte del trabajo… de nuestras fuerzas contra el terrorismo”[20].

Finalmente, la crisis del gobierno, en cuanto a la legitimación que le dieron en su momento los medios de comunicación, estaría por demás evidente cuando publicaron el hecho de que altos funcionarios de la administración de Bush abogaban por la invasión a Irak aun antes de que éste asumiera la presidencia. Los hechos del 11 de septiembre de 2001 resultó ser “una oportunidad” para invadir Irak; incluso, el día 12 del mismo mes Paul Wolfowicz, Subsecretario de Defensa, ya hablaba de atacar Irak. A pesar de no existir razones suficientes para vincular el 11-S con el régimen iraquí, los neoconservadores iniciaron una campaña de mentiras que convenció al pueblo estadounidense de que Saddam Hussein estaba atrás de la tragedia.[21]

A pesar de que en su momento los medios de comunicación fueron el brazo propagandístico de Bush para legitimar la guerra y de haber sido el instrumento para convencer al pueblo estadounidense de que apoyaran la guerra, aceptarían definitivamente que no ejercieron su papel de cuestionar y criticar la línea oficial del gobierno. The New York Times, CNN, The Washington Post y The Columbia Journalism Review, entre otros, aceptarían oficialmente su subordinación a la opinión oficial además de haber jugado un papel importante en la legitimación de la misma.[22]

La cobertura televisiva no sólo nacional sino también internacional se hizo desde un principio cotidiana e intensa. Reporteros y editorialistas, a mitad del conflicto, actuarían contra los intereses norteamericanos. Incluso, se llegó a generar la idea de que Estados Unidos estaba combatiendo una guerra injusta y sin esperanza.

Todos estos acontecimientos reportados por los medios de comunicación estadounidenses provocaron que la sociedad norteamericana analizara y criticara fuertemente la guerra en Irak. El 23 de junio de 2004, una encuesta realizada por la cadena de televisión CNN y el diario USA Today reveló que los estadounidenses habían llegado al convencimiento mayoritario de que la intervención militar en Irak había sido un error; el sondeo indicó que el 54 por ciento de los estadounidenses pensaba que el Gobierno del presidente George W. Bush había cometido un error al invadir Irak.[23]

La población estadounidense comenzó a presionar al gobierno para que diera por culminada su intervención; vidas humanas perdidas, aunadas a la frustración de padres de familia al observar que sus hijos son enviados a la muerte, ha causado la oposición a la ocupación estadounidense. El 20 de marzo de 2004 miles de personas se manifestaron en Nueva York para pedir el retorno de tropas y el fin de la ocupación en Irak además de pedir el rechazo del gobierno de Bush en las urnas.[24]

Se puede prever que en breve habrá un desmoronamiento del liderazgo norteamericano, si es que no lo estamos presenciando ya, que se acelerará dada la reacción mediática respecto a la ocupación de Irak. Más congresistas se sumarán en contra de la ocupación y se opondrán a enviar más refuerzos. Es probable que George Bush II pierda definitivamente la batalla de la propaganda –tanto en su país como en el extranjero– porque los medios de comunicación están enseñando a odiar al jefe del poder ejecutivo de la nación más poderosa.

Si bien es cierto que los medios reflejan la opinión pública, también es cierto que muchas veces los medios son los que dan forma a las percepciones públicas e incluso la opinión pública es modelada por los medios de acuerdo con intereses que no son perceptibles en primera instancia –como en el caso que trata este escrito.

Una dramatización artificial de los acontecimientos en público es el primer paso a una percepción pública negativa del proceso. Esto es exactamente lo que ocurrió en torno a la guerra de Irak. Los medios de comunicación, como se corroboró en este ensayo, pueden modificar y controlar la percepción y la experiencia del lector-espectador sobre los temas de ámbito político. Los medios de comunicación condicionan cada vez más las decisiones políticas mediante la selección de lo que muestran. En Estados Unidos eso se llama foreign policy by NBC, es decir, que los medios de comunicación determinan la política exterior de este país.

Los lectores-espectadores, como lo señala Sheldon Rampton[25], deben pensar seriamente en la era de la información en que viven, y las maneras en que los medios de comunicación pueden funcionar como instrumentos de propaganda; es necesario que el lector-espectador, antes de dejarse bombardear de información por los medios, debe educarse a sí mismo, volverse pensador crítico-analítico, para evitar que instituciones, gobiernos y corporaciones le digan qué pensar.

Fuentes consultadas:

AFP / DPA /Télam, “Bush afirmó que se avanza ante una feroz resistencia. Cada día estamos más cerca de Bagdad, dijo”, Río Negro Online (www.rionegro.com.ar), Argentina, 1 de abril de 2003.

AP, “Sigue Pentágono cinco líneas sobre abuso a prisioneros en Irak”, esmas.com, México, 4 de mayo de 2004.

AP / EFE, “Regresa a Irak 3ª División de Infantería de Estados Unidos”, en esmas.com, México, 26 de julio de 2004.

Cason, Jim y David Brooks, “Los medios desprestigiados por su papel atizador de la guerra contra Irak”, Centro de Medios Independientes de Colombia (colombia.indymedia.org/news/), Colombia, 14 de marzo de 2004

CNN, “La violencia de las tropas norteamericanas provoca caos en Faluja”, en www.cnn.com , 12 de abril de 2004.

Dwyer, Bernie, “El empleo de la propaganda en la guerra de Bush contra Irak”, en Soberanía (www.soberania.org), España, 5 de septiembre de 2003

EFE, “Admite el Post haber favorecido a la Casa Blanca”, en esmas.com, México, 13 de agosto de 2004.

EFE, “El periodista del New York Times que falseaba sus reportajes reconoce sus engaños”, en elmundo.es , España, 22 de mayo de 2003.

EFE, “Ven estadounidenses como error guerra en Irak”, en esmas.com, México, 25 de junio de 2004.

Europa Press, “Irak.- El vídeo de la decapitación del rehén estadounidense es falso, informa Sky News”, en es.news.yahoo.com, España, 7 de agosto de 2004.

Monzón, Cándido, Opinión Pública, comunicación y política, Tecnos, Madrid, 1996.

Noticieros Televisa, “Marchan miles en EU contra ocupación en Irak”, esmas.com, México, 5 de septiembre de 2004.

Notimex, “Aumentará EU tropas en Irak”, en esmas.com, México, 16 de abril de 2004.

Pedraza, José Ángel, “La prensa del jueves. Estados Unidos ataca Irak”, en www.terra.es, España, 20 de marzo de 2003.

Reporteros sin Fronteras, “Reporteros sin Fronteras indignada por los simulacros de investigación del Pentágono”, en Reporters sans frontiérs (http://www.rsf.fr), Francia, 23 de septiembre de 2003.

Stauber, John y Sheldon Rampton, “The Uses of Propaganda in Bush´s War on Iraq”, The Washington Post, United States of America, 9 de septiembre de 2003

Winkler, Herbert, “Bush capitula en combate por fondos”, en Listín Diario (listin.com.do), República Dominicana, 26 de marzo de 2003.

Yehya, Naief, Guerra y propaganda. Medios masivos y el mito bélico en Estados Unidos, Paidós, México, 2003.

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[1] JOSÉ ARTURO SALCEDO MENA es profesor de las asignaturas de Política Mundial I y Política Mundial II y del Seminario de Política Exterior de México en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán – Universidad Nacional Autónoma de México. Estudió la Licenciatura en Relaciones Internacionales en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, y la Maestría en Ingeniería en Imagen Pública en el Colegio de Consultores en Imagen Pública. Tiene además el título de Consultor en Imagen Pública.

[2] Cfr. Monzón, Cándido, Opinión Pública, comunicación y política, Tecnos, Madrid, 1996, p. 162

[3] Esta técnica de investigación para el análisis de opinión pública se conoce como análisis de contenido (cfr. Monzón Cándido, ibídem, p. 158).

[4] Pedraza, José Ángel, “La prensa del jueves. Estados Unidos ataca Irak”, en www.terra.es, España, 20 de marzo de 2003.

[5] Idem.

[6] AFP / DPA /Télam, “Bush afirmó que se avanza ante una feroz resistencia. Cada día estamos más cerca de Bagdad, dijo”, Río Negro Online (www.rionegro.com.ar), Argentina, 1 de abril de 2003.

[7] Cason, Jim y David Brooks, “Los medios desprestigiados por su papel atizador de la guerra contra Irak”, Centro de Medios Independientes de Colombia (colombia.indymedia.org/news/), Colombia, 14 de marzo de 2004

[8] Cfr. EFE, “El periodista del New York Times que falseaba sus reportajes reconoce sus engaños”, en elmundo.es , España, 22 de mayo de 2003.

[9] Cfr. EFE, “Admite el Post haber favorecido a la Casa Blanca”, en esmas.com, México, 13 de agosto de 2004.

[10] Cfr. Monzón, Cándido, ibídem, p. 165.

[11] Cfr. Winkler, Herbert, “Bush capitula en combate por fondos”, en Listín Diario (listin.com.do), República Dominicana, 26 de marzo de 2003.

[12] Estas peticiones se hicieron a manera de manifestaciones contra la guerra. Una de ellas fue la del 20 de marzo de 2004 que se llevó a cabo en varios estados de la Unión Americana.

[13] Cfr. Notimex, “Aumentará EU tropas en Irak”, en esmas.com, México, 16 de abril de 2004.

[14] Cfr. AP / EFE, “Regresa a Irak 3ª División de Infantería de Estados Unidos”, en esmas.com, México, 26 de julio de 2004.

[15] Naief Yehya, en su libro Guerra y propaganda. Medios masivos y el mito bélico en Estados Unidos (México, Paidós, 2003) trata de manera amplia algunos –sino es que todos– los mitos que se crearon en torno a la Segunda Guerra del Golfo y la campaña de histeria que desataron los medios de comunicación para legitimar, junto con el Gobierno estadounidense, la intervención en Irak.

[16] Cfr. Europa Press, “Irak.- El vídeo de la decapitación del rehén estadounidense es falso, informa Sky News”, en es.news.yahoo.com, España, 7 de agosto de 2004.

[17] CNN, “La violencia de las tropas norteamericanas provoca caos en Faluja”, en www.cnn.com , 12 de abril de 2004.

[18] Idem.

[19] Cfr. Reporteros sin Fronteras, “Reporteros sin Fronteras indignada por los simulacros de investigación del Pentágono”, en Reporters sans frontiérs (http://www.rsf.fr), Francia, 23 de septiembre de 2003.

[20] AP, “Sigue Pentágono cinco líneas sobre abuso a prisioneros en Irak”, esmas.com, México, 4 de mayo de 2004.

[21] Stauber, John y Sheldon Rampton, “The Uses of Propaganda in Bush´s War on Iraq”, The Washington Post, United States of America, 9 de septiembre de 2003

[22] Es posible consultar los “mea culpa” en las páginas web de los medios de comunicación.

[23] Cfr. EFE, “Ven estadounidenses como error guerra en Irak”, en esmas.com, México, 25 de junio de 2004.

[24] Noticieros Televisa, “Marchan miles en EU contra ocupación en Irak”, esmas.com, México, 5 de septiembre de 2004.

[25] Citada por: Dwyer, Bernie, “El empleo de la propaganda en la guerra de Bush contra Irak”, en Soberanía (www.soberania.org), España, 5 de septiembre de 2003

El “tenebroso terrorista”

El “tenebroso terrorista”
Iván Márquez
Rebelión


¡Aquí hay uno vivo! –gritaban en la oscuridad. ¡Denle bala! –respondían. Y luego los disparos… Así actuaban las tropas de Uribe Vélez, el tenebroso terrorista internacional pelele de los Estados Unidos, al consolidar la toma del campamento de Raúl Reyes. Varios de los heridos fueron rematados con tiros de gracia.

A las 00:25 de ese primero de marzo un misil impacta con estruendo el corazón del campamento dormido. No se escucharon aviones ni helicópteros. El misil había sido disparado por los gringos desde la base aérea de Tres Esquinas, en el Caquetá. De sur a norte entraron las tropas terrestres que fueron avistadas en el área desde el 26 de febrero. Ya no habría encuentro con la delegación francesa para explorar la liberación de Ingrid. Habían muerto Raúl Reyes, algunos de sus guerrilleros y unos estudiantes mexicanos de visita en el lugar. Como dijo el comandante Manuel: “mataron a Raúl, e hirieron gravemente el canje de prisioneros y la paz”.

El “Israel” de Suramérica –Colombia-, el país receptor de la mayor ayuda militar y de millones y millones de dólares del gobierno de Washington en la región, había actuado sobre seguro, con el consentimiento de su amo, con los satélites y la tecnología militar de punta proporcionada por el gobierno de los Estados Unidos.

La indignante mentira de la persecución en caliente no podía resistir el embate de la verdad. Se derrumbó ante el primer análisis dejando al desnudo la más infame violación al territorio, a la soberanía y la dignidad de un país hermano. Y como ya habían soltado su perfidia, intentaron y siguen intentando convertir a la nación victimizada en victimaria. Por eso como perros de presa ladran la doctrina de la soberanía limitada, inaceptable sofisma y pretexto de la Casa Blanca para agredir y expoliar pueblos, argucia precaria que no servirá para encubrir la transgresión a la ley internacional en Nuestra América. La respuesta del Presidente del Ecuador, Rafael Correa, al señor Uribe fue altiva y contundente: “su insolencia hace más daño que sus bombas asesinas. ¡Déjese de falacias!

El mundo no podrá olvidar aquella tarde de Santo Domingo en que un enloquecido Álvaro Uribe cubría de improperios a Raúl Reyes ya muerto, llamándolo cobarde y tenebroso terrorista, calificativos que más bien pueden endilgarse al terrorista con banda presidencial, que a nombre del narco paramilitarismo que sucedió a los carteles de Cali y Medellín, se tomó el Palacio de Nariño.

A la muerte de Raúl y al asesinato posterior de Iván Ríos le siguió la más irracional euforia triunfalista de las oligarquías de Colombia. El fascismo histérico –el mismo que incita a lapidar a mujeres extraordinarias como Piedad Córdoba- estremeció al país comandado por los Santos, gossaínes y arismendys. Vomitaron todo su odio y llenaron el espacio electromagnético de informaciones manipuladas, manos cercenadas, recompensas y sapos, aquelarres de victoria y de incitaciones a “fumigar” a la insurgencia. Se destaparon y se lanzaron con todo creyendo que estaban sellando la victoria de la batalla final. Sus más terribles anatemas profanaron los cadáveres de los caídos con el mismo ensañamiento de los paramilitares con sus víctimas. Les pasará lo que al mariscal Monet, que creyendo asegurada la victoria en los campos de Ayacucho, con desmedido optimismo se lanzó con todas sus fuerzas a exterminar a los invencibles de Sucre y de Bolívar.

A través de un micrófono el Fiscal General Mario Iguarán exteriorizaba su escalofriante dilema: catalogar o no como homicida al asesino del comandante Iván Ríos y su compañera. Y por otro lado el general Mora Rangel se ufanaba de los 400 mil efectivos de las Fuerzas Armadas oficiales comparados con los 50 mil del Ecuador y los 70 mil de Venezuela. La experiencia de los soldados colombianos es mayor, -decía. “les llevamos años luz y no sólo a Venezuela, pues nuestros pilotos están acostumbrados a combatir de noche”. Y tal vez tenga razón, pero el problema de su ligero análisis es que no tiene en cuenta ni a las FARC ni a los pueblos de la Gran Colombia. Unas FARC libres para avanzar no es asunto despreciable, y mucho menos si lo hacen rodeadas de pueblo insurreccionado, resuelto a salir de la horrible noche de la opresión.

Se les está olvidando que Colombia entera es un polvorín social a punto de estallar. Uribe desterró para siempre de sus discursos, los programas sociales. Sólo habla de guerra y odio y lo hace desde las guarniciones militares, y desde la escuela de policía General Santander. Convirtió sus Consejos Comunales en la tribuna de la demagogia y el engaño descarado a la población. Anuncia que va a solucionar las necesidades más sentidas de la gente, pero de ahí no pasa. Ya son más de 30 millones los colombianos que viven en la pobreza. El alto costo de la vida y el desempleo están matando de hambre a las mayorías. No hay techo, no hay salud ni educación para ellas. Las tierras despojadas no han sido devueltas a los campesinos, y más de 4 millones de desplazados continúan engrosando la miseria. Sólo hay ganancias para los grandes inversionistas, objeto fundamental de la “sacrosanta” política de la Seguridad Democrática impuesta por los gringos, como prolongación renovada de la nefasta Doctrina de la Seguridad Nacional.

La violación a la soberanía del Ecuador fue otra de las tantas cortinas de humo para intentar tapar todas las podredumbres y vergüenzas reunidas de un régimen que ha vuelto sus armas represivas contra el pueblo. Buscan encubrir los inobjetables vínculos del señor Uribe con la narco-para-política que deshonra el nombre de Colombia. Que nadie cuestione cómo puede seguir siendo presidente un hombre cuyos principales alfiles están tras las rejas por sus escandalosos nexos con la narco-para-política. El 90% de los congresistas acusados, es uribista. El Vicepresidente y el Ministro de defensa, los señores Santos, no pueden ocultar su frondoso rabo de paja narco-paramilitar. Los mismos capos paramilitares han denunciado que financiaron con maletas repletas de dólares las campañas presidenciales de Uribe. No puede ocultar el señor Uribe su trayectoria delictiva en el narcotráfico. Está metido ahí hasta los tuétanos desde que se desempeñó como director de la Aeronáutica Civil , cargo que aprovechó para autorizar a Pablo Escobar Gaviria la operación de centenares de pistas clandestinas en la selva, desde donde el capo surtió de cocaína las ciudades estadounidenses.

¿Es a éste a quien Bush y Rice llaman a apoyar como Presidente democrático y paladín de la justicia social? ¿Será que ya se les olvidó que llegó a la presidencia, además, cabalgando en un gigantesco fraude electoral montado por los paramilitares y el director del DAS? Que diga ese “presidente democrático” dónde están los 11 prisioneros que sacó del campamento de Raúl Reyes, hoy desaparecidos. Que responda por las masacres y las miles de fosas comunes sobre las que erigió su gobierno, por los más de 150 mil ciudadanos encarcelados tras sus redadas fascistas. Que responda por el asesinato de dirigentes sindicales y populares, por la extradición a los Estados Unidos de más de 600 nacionales, renunciando a la soberanía jurídica del país en el más abrumador arrodillamiento a una potencia extranjera. No puede ser un gobernante democrático quien envía sus hordas paramilitares a Venezuela a asesinar a un Presidente, o quien no se inmuta ante el asesinato de varios de los organizadores de la gran marcha del 6 de marzo contra el terrorismo de Estado. En realidad, Uribe es un “tenebroso terrorista”. El terrorismo de Estado es su práctica cotidiana.

Las convulsiones de la Colombia de hoy son el signo de que estamos en los umbrales de una nueva era. América está pariendo la era de Bolívar. Es la hora de la lucha de los pueblos y la solidaridad. Nos aproximamos a un hito histórico portentoso en que los pueblos serán los protagonistas del cambio luego de 500 años de opresión y expolio. No se puede vacilar en este momento. Esa cuerda de bandidos santanderistas, neoliberales y pro-yanquis no va a desactivar la resistencia popular con su subjetiva y alegre arrogancia triunfalista.

Los pueblos de la Gran Colombia deben marchar contra el pelele fascista de Washington, contra los halcones histéricos que chillan amenazantes su doctrina fascista sobre los pueblos de Nuestra América, azuzados por el Comando Sur.

Colombia requiere de un levantamiento popular por la patria, por la solución política del conflicto, contra el hambre, contra la guerra, por la paz, por un nuevo gobierno, por democracia popular y soberanía del pueblo. Queremos la patria que quería Bolívar, no la que truncaron Santander y el entonces Secretario de Estado Henry Clay, un nuevo gobierno que aborde la búsqueda urgente de la paz con justicia social que le dé a nuestro pueblo la mayor suma de estabilidad política y felicidad; que empuñe la bandera bolivariana de construir en este hemisferio una gran nación de repúblicas, que sea “escudo de nuestro destino” y garantía inmovible de respeto y dignidad.

Montañas de Colombia, marzo 20 de 2008

Iván Márquez es integrante del Secretariado de las FARC-EP/Colombia

Señor Presidente: Ningún capitalista jamás puede ser patriota

Un hecho histórico emblemático
Señor Presidente: Ningún capitalista jamás puede ser patriota
José Sant Roz


En el último “Alo Presidente”, el Comandante dijo que Arturo Uslar Pietri, AUP, pese a ser un artistócrata, se conservó como un patriota. Ya he demostrado suficientemente en mis escritos que AUP nunca pudo haber sido un patriota. No podía serlo, fue representante de las compañías petroleras y las defendió contra los intereses venezolanos, siendo senador de la República. Voy a demostrar con hechos, tomados de la historia, de las situaciones reales de la condición humana, por qué realmente un capitalista está inhabiltado para ser patriota.

Comencemos con la atmósfera general que dejó en Venezuela la “Revolución Libertadora”, que debió producir en la juventud de Rómulo Betancourt (marxista y comunista para la época) hondas contradicciones morales. Él no supo o no tenía las convicciones necesarias, como tampoco la audacia personal ni el conocimiento profundo, con los cuales abrir un nuevo cauce de valores morales para su pueblo.

No encontró de toda aquella generación de soldados, de líderes e intelectuales, uno solo que hubiese medio abierto una salida realmente propia a la pertinaz guerra fratricida. Había llegado Gómez para acabarlas, pero como un tapón brutal, a costa de llenar las cárceles y los camposantos, de entregar todos nuestros recursos a Estados Unidos, a cambio de su protección y apoyo. Es decir, de convertirnos otra vez en una colonia mil veces peor que la padecida bajo el mando español. Participó en esta “Revolución Libertadora”, un personaje importante, el “patriota” (muy parecido a AUP), don Julio Calcaño Herrera. Una historia que le dejó a Rómulo un residuo indisoluble, al no dejarle un cauce y un contexto sobre el cual fundamentar una teoría y programa para la refundación de la república; esta honda contradicción le hizo sentir que él era todo un accidente en esta tierra, y que por lo tanto debía actuar y pensar como un ser que iba a cumplir una solución meramente pasajera a un drama y a un conflicto insolubles.

He aquí los hechos que cayeron sobre Betancourt como ácido sulfúrico y que le produjeron esa resignación filósofica según la cual, nosotros en el sistema en el que nos desenvolvemos no tenemos cómo salir de nuestras horribles contradicciones. La única salida para él, era volverse un cipayo, un vende-patria, como lo hizo y como lo está haciendo toda la generación de politiqueros que se alimentaron en sus entrañas.

Para 1901, a Cipriano Castro ya no lo engañaba nadie. Él también había creído durante mucho tiempo que el progreso de un país se fundamentaba en lo que hicieran por su propia prosperidad los hacendados, los banqueros, los grandes propietarios de comercios. Porque de esta prosperidad acababa beneficiándose el pueblo. Estos eran los hombres que producían y que le daban empleo y de qué comer a la gente. Entonces se creó la idea de que éstos debían ser los más preciados, a los que el Estado les debía todo y por lo tanto merecían ser ayudados y protegidos. Pero Castro no tenía un programa alternativo ante esta grave realidad, y he ahí su horrible tragedia, que Betancourt en un principio trató de resolver mediante el estudio del marxismo.

Realmente, el país nunca iba a salir de abajo con invasiones desde afuera, con guerras intestinas; el asunto no era el conseguir o no un parque, dinero, pelotones de soldados arreados desde las haciendas y pueblos. No, la solución se encontraba en un nuevo pensamiento, en un nuevo programa político y humano que naciera de nosotros mismos. ¿Pero dónde estaba ese pensador que una vez tuvimos con Bolívar? ¿Dónde?

Que las leyes trataran de enjuiciar a un ganadero, a un rico propietario, era casi como atentar contra los valores sagrados del Estado. Esta gente además siempre era “generosa”. Era la que prestaba dinero y hombres, comida y ganado, bestias y armas a todas las insurrecciones que con frecuencia se encendían contra cualquiera de los que estuviesen mandando. Le daba igual que fuesen liberales o conservadores, verdes o amarillos, azules o blancos. Si perdían cobraban, si ganaban también eran resarcidas con harta largueza sus “pérdidas”, lo que habían “apostado”. Estos oligarcas además tenían muy buena prensa; eran los seres más generosos, más humanos, más cordiales y sacrificados en todos los pueblos y regiones.

Un rico tenía mucho más poder que un militar, que un obispo, que el Presidente de la República; él estaba en su casa tranquilo y hasta allá iban los poderosos a pedirle consejos, cargos, a ofrecerle negocios con grandes diferencias a su favor. Un rico no tenía por qué mover un dedo para seguir engrosando sus fortunas.

En lo más íntimo de sí, estos ricos miraban a las gentes de su propio país con el mayor desprecio; consideraban que sus obras no eran apreciadas por ellos y que la nación no se merecía sus sacrificios, sus desvelos por hacer dinero y por producir para ellos. Las fuentes de sus riquezas estaban en Nueva York, en París, Berlín, Londres o en Roma.

Desgraciadamente cuando los intereses de un rico eran tocados se disparaban todas las alarmas: se molestaba la Iglesia, se molestaba la prensa, los intelectuales; se perturbaban las universidades con sus investigadores y académicos; se irritaban los diplomáticos y por así decirlo se alteraba la armonía y el equilibrio todo de la nación. Había que pensarselo muy bien, pues.

Muchos jóvenes patriotas y talentosos se fueron a la guerra detrás del general Manuel Antonio Matos, porque para ellos este hombre representaba la esencia de las columnas del saber, las sagradas virtudes del trabajo; lo más sublime del progreso y los valores inmarcesibles de la patria. Esto fue, por ejemplo, lo que movió al ingeniero Julio Calcaño Herrera, a unirse a más de setenta generales que se habían rebelado contra Cipriano Castro, y que estaban bajo las órdenes del potentado Manuel Antonio Matos. Julio, que vivía en Caracas, se despidió de su madre con un beso en la frente. Iba a La Guaira y de allí partiría a Trinidad. Su progenitor lo acompañó hasta la Estación de trenes en Catia; allí se abrazaron como si no se fuesen a ver más, lloraron y finalmente el padre le dio la bendición. Ya Julio, acomodado en su asiento echó a vagar su imaginación, soñando en lo que le depararía el porvenir: la instauración de un gobierno democrático y fuerte, dirigido por hombres probos y capaces; con una prensa libre y totalmente independiente, responsable y mesurada; progreso y desarrollo por doquier, en las industrias, en la agricultura, obras de riego y plantas hidroeléctricas y proliferación de vías de comunicación a lo largo y ancho de todo el país. Claro, Julio es lo que nosotros llamamos un hombre “culto” y “estudiado”. Don Julio se había formado en Europa y en Estados Unidos, y para él la única manera de salir de abajo era copiar los modelos de estos prósperos países y apoyar en todo, lo que dispusiesen hombres como Manuel Antonio Matos.

Julio, convertido en uno de los edecanes de Matos, participó en la invasión a su país, en la llamada “Revolución Libertadora”. Cuando estaba en plena batalla cerca de La Victoria, Julio miró con mucha pena a su jefe.

El pobre Matos se colocaba en la línea de fuego, subía a uno de los cerros de la Curia, y como hombre fino y de mundo, con su traje impecable, abría su parasol para no quemarse con el implacabe sol caribeño. Aquel inmenso parasol, por supuesto era un bello blanco para las fuerzas de Castro, por lo que Matos con frecuencia debía estar moviéndose. Con sus finos catalejos de oro, Matos buscaba al enemigo y trataba de calibrar la calidad de las armas que tenían. Todo esto le provocaba un inmenso dolor a Julio, quien consideraba que a Matos lo debían dejar gobernar sin muchos miramientos. Lo merecía, él era realmente el hombre indispensable. Julió escribió: “Matos es un hombre social, culto, de relevantes méritos personales y reconocido financista; estaba mejor preparado para dirigir la República ya encarrilada en el camino de la paz desarrollando un movimiento de verdadero progreso, más que todo por sus variadas residencias en las grandes ciudades europeas y su espíritu asimilador. Pero como jefe de una Revolución armada carecía de arrebatos heroicos y geniales, tan necesarios en los conductores de multitudes que luchan por grandes ideales. Le faltan esos golpes maestros que transforman una derrota en un triunfo y que hacen que un hombre sólo con su cabeza y su constancia, sea la máxima representación de todo un ejército.[1]”

Matos ya tenía más de treinta años en estos trajines de los grandes negocios y de la política. Desde la época de Antonio Guzmán Blanco. Había sido ministro muchas veces; asesor infaltable de todas las guerras. Prestamista de los alzados de cualquier bando y gran progresista, lástima que el país nunca pudo avanzar en nada. Nadie jamás podía acusarlo de nada, porque todo lo que hacía era por el bien de la patria. Derrotado, dejó a sus fuerzas y huyó a Estados Unidos. Julio siguió batallando hasta que lo cogieron y lo metieron en la cárcel. Luego se hizo furibundo gomecista y vivió próspero, muy rico y afortunado bajo esta larga dictadura: Secretario General de Gobierno de Nueva Esparta; formó parte del Comité Venezolano de “la Sociedad Panamericana” que presidía Rudolph Dolge. Míster Rudolf era representante del gobierno de EE UU, y defensor de los intereses de la Orinoco Corporation, la cual tenía enormes deudas pendientes con la justicia venezolana. Finalmente don Julio fue presidente del exclusivo Club para millonarios, Paraíso. Es decir, Julio Calcaño con la dictadura de Gómez había logrado el sueño que anhelaba para su país.

[1] “Bosquejo histórico de la Revolución Libertadora. 1902-1903”, Julio Calcaño Herrera, Litografía Comercio, Caracas, 1944, pág. 54.

jsantroz@yahoo.es

Guatemala: Poderes paralelos

Guatemala: Poderes paralelos
Ileana Alamilla


ALAI AMLATINA, 01/04/2008, Guatemala.- Los hechos recientes en el oriente del país son una alerta roja para el Gobierno que, en lugar de hacer el ridículo diciendo que ya expulsó a los narcos de Izabal, debería revisar, en su Plan de los Cien Días, si la estrategia de seguridad y de combate a estos criminales es la adecuada para la descomunal presencia que tienen en todo el país.

El territorio guatemalteco está afectado por el narco. Desde el Petén, con su intrincada selva favorable para el contrabando, el aterrizaje clandestino, la siembra y trasiego de drogas; pasando por el sur, con mares y corredores propicios para los mismos propósitos; llegando al oriente, con numerosa presencia de capos y base social que los apoya; hasta el occidente, con amplias fronteras que ofrecen condiciones para actividades ilícitas y población que también los protege.

La matanza de Zacapa (1) nos recuerda lo que ha estado sucediendo en varios estados del norte de México y confirma lo que hemos venido alertando: las fronteras se han borrado para la narcoactividad y el crimen organizado. La debilidad del Estado y la ausencia de instituciones efectivas y de autoridades confiables han beneficiado esta penetración repugnante que nos depara desgracias mayores si no se impulsan, con inteligencia, estrategias efectivas para frenar el impulso acelerado que llevan.

La corrupción derivada del ejercicio del poder político se ha convertido en un cáncer visto con naturalidad y generalmente aceptado, lo que favorece sustancialmente la acción del crimen organizado. La conformidad es tal que se argumenta que para eso trabajaron en las campañas, que tanta inversión debe ser recuperada. Lo vemos en el Legislativo y en el Ejecutivo, en el Judicial y hasta en la universidad. ¡No es posible que salarios de Q10 ó Q15 mil mensuales ameriten gastos millonarios en campañas proselitistas!

Los corruptos actúan con descaro en las instancias públicas, fijan cuotas y tarifas para realizar las labores que les corresponde hacer por ley, exigen porcentajes por asignar obras, establecen exacciones para realizar su trabajo, obvian procedimientos a quienes pagan para no pasar por las diligencias de rigor, exigen plazas y beneficios, aceptan pagos por sentencias o trámites rutinarios, ¡algunos dan hasta números de cuentas bancarias para que les hagan los depósitos!

También hay otras formas criminales de actuación: las bandas de secuestradores, de robacarros, de traficantes de personas, de madera, de combustibles, etc. Todos actúan gozando de privilegios, traficando influencias y disfrutando de impunidad.
Estos poderes paralelos están presentes en diversas esferas, con tentáculos tanto en lo público como en lo privado. Los distintos gobiernos, vulnerables en extremo y algunos comprometidos con ellos, los han cobijado con su incapacidad manifiesta, con su negligencia y tolerancia.
La narcoactividad es un fenómeno creciente en nuestro continente, con modalidades y estructuras eficaces, desafían hasta al país más poderoso del mundo. Pareciera que ya nos conformamos con que así ha sido y será, pero ¿es esta una actitud responsable y ética? ¿Acaso la indiferencia no implica complicidad?

Nota

(1) En un enfrentamiento entre narcotraficantes llevado a cabo el pasado 25 de marzo, en el balneario La Laguna, de la aldea Santa Cruz, del municipio de Río Hondo, Zacapa, murieron 11 personas. Cuatro mexicanos y dos guatemaltecos fueron detenidos para investigaciones. (NDLR)

- Ileana Alamilla, periodista guatemalteca, es Directora de la Agencia CERIGUA.

Colombia: Las FARC rechazan la propuesta de canje de rehenes de Uribe

Colombia: Las FARC rechazan la propuesta de canje de rehenes de Uribe



Agencia Pulsar/ Aporrea/ inSurGente.- La Agencia de Noticias Nueva Colombia (anncol.eu), que publica los comunicados de las FARC, caracterizó de “pura manipulación” la propuesta de intercambio de rehenes del Gobierno de Colombia. Argumenta que no se puede realizar el intercambio si no hay acuerdo sobre los nombres, o la modalidad y el lugar de las liberaciones. En ese sentido, recuerda que el Alto Comisionado para la Paz de Colombia, Luis Carlos Restrepo, dijo que no hace falta ningún tipo de diálogo ya que darán por entendido que el canje se concreta cuando las FARC liberen a los rehenes.

31 Mar. 2008 / A través de una nota editorial firmada por el periodista Miguel Suárez, director de Radio Café Stereo, se califica de “propuesta mafiosa” al “intercambio humanitario” decretado por Álvaro Uribe.

El artículo argumenta que “esta propuesta se da en momentos en que parecía tomar fuerza una propuesta del ex-senador Luis Eladio Pérez, que había logrado involucrar a diferentes gobiernos”.Explica que la intención de Uribe es “sabotear esta propuesta” con otra que sólo consigue “cerrar las posibilidades de un canje de prisioneros de guerra”.

Argumenta que no se puede realizar el intercambio si no hay acuerdo sobre los nombres, o la modalidad y el lugar de las liberaciones.

En ese sentido, recuerda que el Alto Comisionado para la Paz de Colombia, Luis Carlos Restrepo, dijo que no hace falta ningún tipo de diálogo ya que darán por entendido que el canje se concreta cuando las FARC liberen a los rehenes.

La nota editorial también sostiene que los posibles liberados por el Gobierno Colombiano deberían renunciar “a su militancia en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia”, con lo que se niega “el ejercicio de sus derechos políticos”.

Carta de una colaborante pacifista bombardeada en la frontera de Ecuador

Carta de una colaborante pacifista bombardeada en la frontera de Ecuador
Compañeras y compañeros:


Reciban un saludo sincero, bolivariano, desde una cama del Hospital Militar en Quito, Ecuador, en donde me recupero de las múltiples lesiones que sufrí a consecuencia del criminal bombardeo lanzado por el ejército colombiano a tierras del Ecuador el pasado 1 de marzo y por el cual murieron cuatro de mis mejores amigos. Me duelen muchas cosas, entre otras, que el gobierno mexicano intente con su silencio revertir la responsabilidad que, ante el mundo y la historia, tienen los autores de la masacre, para desviar la atención preguntándose qué estábamos haciendo allí, cuando además se sabe que llegamos al campamento unas pocas horas antes de la barbarie y lo hicimos en nuestra condición de civiles y estudiosos universitarios sin imaginar que íbamos a ser víctimas de una de las peores infamias cometida recientemente en América Latina, justo en un lugar al que se nos invitó para conocer las propuestas de paz.

Me duele que en un mundo lleno de comunicación, los medios y su poder tergiversen la realidad con absurdas y dolosas mentiras, y que con ellas busquen lastimar la dignidad de jóvenes que desde las vías pacíficas y legales queremos un cambio en la sociedad. Vean lo que les digo, ahora nos salen con la abominable pretensión, eso sí ampliamente difundida, “de que las autoridades colombianas nos van a interrogar”. En qué cabeza cabe pensar que nuestro verdugo sea al mismo tiempo el juez de estos hechos y que sean además los asesinos quienes sentencien a las víctimas. Cabe destacar que existe ya un culpable confeso, a Álvaro Uribe se le debe investigar y castigar y lo mismo debe hacerse con otros autores materiales e intelectuales, a todos aquellos que nos lanzaron bombas igualitas a las que arrojaron en guerra contra Irak, para después atacar por la espalda a los heridos.

Nosotros no cometimos ningún delito, ingresamos y transitamos legalmente en el Ecuador, participamos de actividades públicas y, en cambio arteramente se nos acribilló. Tan abrumadores son los hechos que el Fiscal General de esta nación me ha dicho que no hay nada en mi contra, que fui víctima y me deseaba una pronta recuperación.

Quiero decirles desde este hermoso pueblo ecuatoriano que me ha abierto sus brazos y su solidaridad, que sé que allá en México el coraje y la dignidad también están encontrando su lugar y que son muchos los actos y las formas mediante las que se exige que este crimen de Estado no quede impune. Gracias por estar con nosotros, con Juan, con Fernando, con Verónica, con Soren. Tengo la confianza que no estoy sola, que la gente de mi pueblo sabrá luchar y hacer justicia; que en la UNAM nuestras autoridades han condenado los crímenes y han estado a la altura de los acontecimientos para defender el derecho a pensar y actuar críticamente. Estoy segura que muy pronto mis compañeros tendrán una lápida digna, que su muerte no será en vano ya que su semilla cayó en suelo fértil por lo que junto a ellos nacerán flores y frutos hermosos. Su voz que pretendieron apagar de una manera muy ruin se multiplicará en el grito de muchos millones por todo el planeta.

Me despido desde esta mitad del mundo fracturada por ese bombardeo cobarde. Sigo confiada en que esa América, esa Patria Grande por la que lucharon y soñaron Bolívar y Martí, muy pronto llegará. Nuestras naciones después de un largo eclipse florecerán. No hay imperio que viva eternamente.

Fraternalmente. Lucía Andrea Morett Álvarez.

Quito, Ecuador.

Otra Colombia es posible

Otra Colombia es posible
Emir Sader
elturbion.modep.org

Recuerdo la preocupación de García Márquez cuando veía lo que estaba ocurriendo en Argentina, alrededor de 1977, porque Colombia no se transformase en otra Argentina. Él, que no había recibido todavía el Premio Nóbel que dio a su país un relieve mundial, había advertido el camino por el que se dirigía Colombia.

Tres décadas después, Colombia continúa siendo uno de los epicentros de la ‘guerra infinita’ del gobierno de George W. Bush. Álvaro Uribe es producto de esa política: el aliado más estrecho –uno de los pocos con que cuenta en América Latina– de la política belicista de Washington. Uribe fue electo con la promesa de la famosa ‘mano dura’, en la búsqueda, para Colombia, de una solución ‘iraquí’, ‘bushiana’, que consideraba que las tentativas de pacificación de los anteriores presidentes mediante negociaciones habían fracasado.

Un país cansado de la violencia vio como un presidente, en connivencia con los grupos paramilitares y, a través de ellos, con los cárteles del narcotráfico, concentraba recursos militares puestos a su disposición por el gobierno norteamericano en unas operaciones militares pretendidamente capaces de allanar el camino del triunfo de la democracia en el país. El aislamiento de las guerrillas favoreció la consolidación de Uribe, quien –como otros presidentes neoliberales del continente, como Fujimori o Cardoso– reformó la Constitución del país durante su mandato para poder optar a la reelección, y ahora intenta conseguir un tercer mandato.

Hizo una política interna ortodoxamente neoliberal, sin percatarse del agotamiento de la misma en todos los países del continente. Llevó a la práctica una política represiva que interfirió claramente en los derechos democráticos de la población, contando –como ocurre con todas las políticas antipopulares– con el apoyo de los grandes medios de comunicación oligárquicos. Asimismo, se aisló de los procesos de integración regional intentando firmar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, no cerrado hasta ahora sólo por las objeciones que el Partido Demócrata formuló contra las precarísimas condiciones de los Derechos Humanos en Colombia bajo su presidencia.

Uribe no quiere que se concrete el canje de prisioneros de las FARC por los prisioneros de su gobierno. Su apoyo interno depende de la demonización de las FARC, que le permite aparecer como el hombre del ‘orden’. Cuando su reelección, Uribe tuvo como principal oponente a Carlos Gaviria, candidato del Polo Democrático Alternativo, un partido de izquierda que desbancó a los partidos Liberal y Conservador, constituyéndose en la mayor amenaza para la continuidad de Uribe. […] Uribe nació de la violencia, y sabe que su supervivencia política depende de que la violencia no termine. Los diversos intentos de desbloquear la propuesta de las FARC de intercambio de presos de la guerrilla por presos del gobierno revela el papel de cada gobierno del continente, muestra quién busca soluciones pacíficas y democráticas para las crisis, y quién, en cambio, desea perpetuar la espiral de violencia en Colombia. La situación pudo ser desbloqueada gracias a la actuación del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Cuando el proceso estaba en curso, Uribe echó mano de un pretexto menor para excluir a Chávez de la negociación, a sabiendas de que la mediación de éste desde el comienzo ya había acumulado el crédito necesario para que el acuerdo prosperara. A favor de Chávez están la confianza de los familiares de los presos, el diálogo con las FARC, su capacidad de iniciativa y la declarada simpatía de los sectores políticos democráticos de Colombia y de muchos gobiernos de la región.

Para disgusto de Uribe, las FARC devolvieron al presidente venezolano a las negociaciones, disponiéndose a entregarle tres de los detenidos, a modo de desagravio ante la actitud arbitraria del presidente colombiano. Ese primer gesto, que despejaba el camino para que todos los presos pudieran ser canjeados, permitió que Chávez confirmase toda su capacidad de iniciativa política y de movilización de apoyos, revelando el papel de cada quien en la región.

Mientras el gobierno norteamericano, el colombiano y el conjunto de la gran prensa oligárquica hacían todo lo que podían para que las negociaciones fracasaran, los gobiernos de Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia, Cuba y Ecuador –con apoyo de los gobiernos europeos— participan activamente del proceso de pacificación y de liberación de los cautivos de ambos lados. […] El ex presidente argentino, Néstor Kirchner, y Marco Aurelio García, asesor del presidente brasileño Lula, representaron directamente a sus gobiernos, haciéndose merecedores del apoyo de la izquierda y de todos los sectores democráticos que hasta ahora asisten pasivamente a los acontecimientos. Mostrando su compromiso consecuente con la pacificación de Colombia, primer paso para que otra Colombia –sin violencia, sin narcotráfico, sin paramilitares, sin secuestros– sea posible, Hugo Chávez se dispone a dar cobertura al proceso, apelando incluso a operaciones clandestinas, con tal de conseguir la libertad de los prisioneros.

De la suerte de esas negociaciones depende el destino futuro de Colombia. Un futuro de pacificación, soluciones negociadas, democratización e integración continental, o al contrario, de perpetuo enquistamiento del clima de violencia y de guerra. A favor de la primera alternativa está la gran mayoría de los gobiernos de la región, que pueden contar con la simpatía de la mayoría del pueblo colombiano, identificado con los familiares de los cautivos. A favor de la segunda, los Estados Unidos y el gobierno colombiano. Una solución de liberación de todos los secuestrados apunta a otra Colombia posible y necesaria para su pueblo y para el continente todo.

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