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Archivo para mayo 10, 2008

Socialismo venezolano: entre elecciones y combate a plan secesionista

Socialismo venezolano: entre elecciones y combate a plan secesionista

Caracas, 10 may (PL) El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) decidió esta semana el método para elegir desde la base a sus candidatos a gobernadores, alcaldes y legisladores estatales en unas internas el próximo 1 de junio.

Después de analizar durante varios días los procedimientos y someterlos a consideración de delegados de circunscripciones, la directiva partidista anunció que los militantes podían realizar sus postulaciones del 12 al 14 de mayo.

El presidente Hugo Chávez instruyó la víspera a las bases del PSUV sobre la importancia de los venideros comicios, pues éstos tendrán lugar en medio de acciones de grupos opositores para dividir el país.

De hecho, Chávez denunció a inicios de semana algo que sectores contrarios a su gestión se encargaron de corroborar cuando pretendieron introducir en el Consejo Legislativo de Zulia el debate de un estatuto autonómico.

El intento fracasó por el momento pero, según el mandatario, evidenció la receptividad de algunos grupos a un plan mayor orquestado por Estados Unidos para debilitar el proceso de integración latinoamericana mediante el resquebrajamiento de las naciones.

La oposición se va a afincar en lo que llamamos la Media Luna Venezolana, compuesta por las entidades Zulia, Mérida, Táchira, Trujillo y Barinas, precisó el mandatario antes de advertir que sólo una guerra podría dividir el país.

En ese sentido, el jefe de Estado invitó a la tolda socialista a “incorporarse de lleno a la tarea histórica de formar la Unión de Naciones Suramericanas” como garantía para alcanzar la libertad y el desarrollo del continente.

Dicha integración tuvo en la primera reunión del Consejo Energético Suramericano, realizada en Caracas, un paso de avance, pues el cónclave permitió consolidar estrategias concretas de trabajo como la creación de una empresa grannacional.

A raíz del debate, los ministros de Energía del área decidieron darle una mayor atención a los aspectos ambientales vinculados a la industria extractiva y procesadora de crudo, el ahorro de combustible y la utilización de fuentes renovables.

Además, reiteraron el respaldo de sus respectivos gobiernos a la unidad territorial boliviana y la gestión del mandatario Evo Morales, frente al referendo ilegal convocado por la oligarquía del departamento de Santa Cruz para discutir la autonomí

Por su parte, Chávez resaltó la importancia de consolidar un Tratado de Seguridad Energética por el bien de la “patria grande”, porque generaría tanta fuerza que puede derivar en iniciativas para atacar los problemas sociales, políticos y económicos.

Sin embargo, el país también priorizó dentro de la diversificación de socios, los nexos con China, nación con la cual firmó nuevos acuerdos en el campo energético, agrícola, la transferencia de tecnologías y el combate a la pobreza.

lma/iep

Chávez anuncia Metodología de Elección de Candidatos del PSUV


Para las próximas comicios regionales
Chávez anuncia Metodología de Elección de Candidatos del PSUV

Desde el Hotel Alba Caracas, el presidente Hugo Chávez, realizó este viernes una asamblea entre la directiva y los delegados del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Informó que por Unanimidad y según artículo 67 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que establece: “Los ciudadanos y ciudadanas, por iniciativa propia, y las asociaciones con fines políticos, tienen derecho a concurrir a los procesos electorales postulando candidatos y candidatas”, se acordó la metodología de Elección de Candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Recordó que en las próximas Elecciones Regionales de noviembre 2008 está en juego el plan revolucionario de gobierno. “No se trata sólo de la Alcaldía, se trata de la revolución y su permanencia e impulso”, señaló.

Anunció que el método consta de 4 fases:
1 Fase. Organización.
- El próximo Lunes 12, 13 y 14 de mayo se realizará la reinscripción de los aspirantes a militantes del PSUV.
- Inscripción de postulados será a la conciencia personal de cada quien, es decir, personal y voluntariamente, por dos formas:
a) Automatizada vía internet
b) A través de los puntos Rojos debidamente identificados en< las Plazas Bolívar de cada ciudad capital de los estados del país.
- La dirección Nacional revisará todos los requisitos de los postulados.
- Se presentará la lista definitiva de aspirantes a candidatos y candidatas.

2 Fase: Difusión de los precandidatos desde el 18 de mayo hasta 30 de mayo. William Lara, Vennesa Davies y Jorge Rodríguez presentarán un Cronograma de Actividades Difusión (Charlas, discusiones, foros). Destacó que “no se permitirán campañas publicitarias en ningún medio de comunicación en esta etapa”. Igualmente, “no se permitirán campañas que busquen mancillar la reputación de ningún militante. Debemos tener mucha conciencia, dejar las rencillas y trabajar con mucho amor”, dijo.

3 Fase: Elecciones de Base. 1 de Junio – En las elecciones que serán automatizadas, participarán los más de 5 millones de aspirantes aunque no hayan asistido a las asambleas de Batallones Socialistas – Se deberá seleccionar un solo candidato o candidata correspondiente a su parroquia, municipio, estado, etc.

4 Fase: 1 y 2 de junio. Anuncio de los Candidatos del PSUV

Será candidato quien obtenga una votación de 50% + 1 de los votos de los militantes, ó aquel que sin obtener esa mayoría simple obtenga una ventaja con respecto al segundo de 15% de los votos. De no cumplirse lo anterior, pasará a la Dirección Nacional para decidir entre los precandidatos quien asumirá la candidatura. Hizo un llamado a la reflexión y dijo que “el que tenga ambiciones personales no se meta en esto”. Igualmente “aquellos que no estén inscritos o personas que tengan expedientes abiertos por investigación” mejor que no se postulen porque al ser verificados no cumplirán los requisitos. Al finalizar, señaló que en caso de situaciones críticas la Dirección le solicitó su intervención para solventar y ayudar a la solución.

En esta selección participarán todos los ciudadanos que militan en esta tolda política. Para este 1 de junio se contarán con la asistencia técnica del Consejo Nacional Electoral (CNE), para automatizar el proceso de votación de primero de junio y al finalizar la jornada se darán a conocer los candidatos del PSUV a las 23 gobernaciones y 365 alcaldías.

Fecha: 10/05/2008

Venezuela y China suscriben nuevos acuerdos en cuatro áreas estratégicas

Cubriendo sectores finanzas, social, agrícola y energético
Venezuela y China suscriben nuevos acuerdos en cuatro áreas estratégicas

Los gobiernos de la República Popular China y la República Bolivariana de Venezuela suscribieron este viernes seis nuevos proyectos en el área de las finanzas, social, agrícola y energética, desde el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores, sede del gobierno bolivariano.

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías y el Vice Primer Ministro del Consejo de Estado de la República Popular China, Hui Liangyu, encabezaron esta actividad, que forma parte de la visita oficial del representante chino al país.

El primer documento suscrito fue el Fondo de Financiamiento Conjunto, denominado Fondo Conjunto Chino-Venezolano, que se llevará a cabo con recursos conformados por un préstamo que otorgará el Banco de Desarrollo de China al Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes).

Esta alianza favorecerá áreas como la infraestructura, tecnología, asistencia técnica, entre otras, informó la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN).

Se rubricó el Memorandum de Entendimiento para la Cooperación en el Campo de la Reducción de la Pobreza, cuya finalidad es promover la cooperación entre ambos países para reducir la pobreza en ambos Estados.

La vía para materializar dicho texto será la realización de reuniones y consultas sobre estrategias y políticas, capacitación y seminarios sobre teorías y prácticas para la reducción de la pobreza.

También se selló el Memorando de Entendimiento entre el Ministerio del Poder Popular Para la Agricultura y Tierras (MPPAT) de la República Bolivariana de Venezuela y el Ministerio de Agricultura de la República Popular China.

Este tiene como finalidad la formulación, evaluación, ejecución y seguimiento conjunto de programas o proyectos, atendiendo las prioridades establecidas en los planes estratégicos y políticos de desarrollo económico y social de las partes, a los fines de facilitar e impulsar el desarrollo de las actividades de cooperación agrícola.

Asimismo, busca impulsar el desarrollo en el área rural y forestal de manera integral.

Seguidamente se concretó la firma del Acuerdo de intención entre la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y CNPC, para la creación de una empresa mixta para la explotación del Bloque Junín 4 (ÁREA 678 KM2).

De igual manera, ambas delegaciones firmaron un Acuerdo Marco entre Petróleos de Venezuela y Petro China, para el Proyecto de Refinería de Zhuhai en la provincia de Guandong.

Este tiene por finalidad constituir una empresa mixta para importar crudo que será procesado, a los fines de que sus productos derivados puedan ser distribuidos y comercializados.

El Memorando de Entendimiento entre PDVSA Agrícola S.A y.Helongjiang Xinliang Grains & Oil Group Co; Ltd, para el mejoramiento y aprovechamiento de tierras ubicadas en la República Bolivariana de Venezuela específicamente en la Faja Petrolífera del Orinoco, fue otro de los documentos que se selló en la noche de este viernes.

El mismo busca desarrollar un conjunto de acuerdos de cooperación estratégica, así como evaluar la factibilidad de proyectos en áreas de comercio internacional y la agricultura.

Fecha: 10/05/2008

http://www.rnv.gov.ve

Bolivia: Grave fractura

Bolivia: Grave fractura
Rodrigo Montoya Rojas


ALAI AMLATINA, 09/05/2008, Lima.- ¿Sabían ustedes lectoras y lectores que la primera constitución de Bolivia (1825) fue redactada por Bolívar y sus amigos en Lima, antes de haber puesto un pie en el territorio de lo que entonces se llamaba “Alto Perú”? Prácticamente en todos los países de América Latina, quienes hicieron las constituciones fueron los criollos descendientes de españoles y portugueses. En países como Ecuador, Bolivia y Perú, no fueron invitados al banquete los llamados indios que representaban cuatro quintas o tres cuartas partes de la población. Por esta exclusión de principio nacieron los estados naciones con un estado, una nación, una lengua, una religión, ignorando por completo a los habitantes originarios. Tampoco los pueblos indígenas estuvieron en condiciones de exigir una invitación ni de presentarse al banquete republicano porque a la derrota de la primera revolución nacional indígena dirigida por Túpac Amaru y Túpaq Katari, en 1781, le siguió el exterminio de cada uno de los miembros de las familias de ambos líderes y la liquidación de todos los indígenas que habían aprendido a leer y a escribir y que podrían haber seguido su ejemplo.

Cuando Evo Morales fue candidato a la presidencia de Bolivia, los pueblos indígenas y la multitud urbana organizada le dijeron, desde El Alto: si el Movimiento al Socialismo, MAS, no nacionaliza los hidrocarburos y si no convoca a una Asamblea Constituyente te retiraremos el apoyo y exigiremos en las calles que abandones la presidencia como lo hicimos antes con los presidentes González de Lozada y Meza. Una vez elegido presidente, Evo Morales cumplió su compromiso. Logró que el Estado boliviano reciba el 82% de lo producido por las grandes empresas y que éstas se conformen con el 18 % restante. Invirtió las proporciones porque antes de su gobierno las empresas multinacionales se llevaban el 82 % y al Estado le quedaba solo el 18 %. Por esa osadía política los neoliberales que controlan gran parte de los medios de comunicación en el continente anunciaron la inminente catástrofe y desaparición de Bolivia. Por su lado, los dueños de Santa Cruz y el oriente boliviano amenazaron con dividir el país. Luego de la nacionalización de los hidrocarburos, las empresas multinacionales no se fueron del país, se quedaron porque con el simple 18 % sus negocios siguen siendo rentables.

El segundo compromiso del gobierno fue convocar a una nueva Constituyente para que por primera vez en la historia republicana de Bolivia la carta nacional sea aprobada con la participación de los pueblos indígenas y exprese plenamente sus derechos. Si desde 1825 hasta hoy la constitución sólo representa a una de las naciones bolivianas, el momento había llegado para que Bolivia sea definida como un Estado Multinacional en el que todas las naciones del país -aimara, quechua, guaraní y otras de la Amazonía- sean tomadas en cuenta y se respete sus derechos colectivos. En otras palabras, con una constitución nueva de ese tipo, terminaría el omnímodo poder de los “q’aras” (españoles y criollos) o calatos de la derecha boliviana que siempre tuvieron el poder.

Por estas dos grandes decisiones políticas la derecha boliviana quiere que el “indio” Evo Morales, ese “indio maldito” como lo llaman en Santa Cruz y en Tarija, pague su atrevimiento, sea echado de la presidencia y “se muera” si las circunstancias lo permiten. Hasta ese punto de fractura llegan el viejo racismo colonial y la política reaccionaria de la derecha sin medias tintas ni hipocresías.

Conviene recordar que a diferencia de todos los presidentes de América Latina en ejercicio de sus cargos Evo Morales ganó en primera vuelta con el 54 % de los votos. Esa es una mayoría sin atenuantes. Al convocar a la Constituyente, el MAS cometió el error de sobre valorar sus fuerzas y establecer que la nueva constitución sería aprobada por un 80 % % de los votos de la Asamblea y, luego, confirmada por un referéndum en todo el país. Nunca antes en la historia de Bolivia, alguna de sus 18 constituciones tuvo una participación indígena y una aprobación superior a 50 %. Hubiera sido suficiente que la regla fuese 50 % más uno de los votos para que sea la constitución más representativa de toda su historia. Ese pequeño gran error ha sido la tabla de salvación para que la derecha boliviana reflote tratando de bloquear la aprobación formal de la nueva Constitución y forzando una consulta popular para afirmar la “autonomía” de Santa Cruz.

Obligada por el éxito político de los pueblos indígenas, la derecha boliviana dejó atrás su viejo argumento de “una Bolivia” -la parte q’ara, blanca, o europea del país, su Bolivia- para hablar de la nación camba, en oposición a la nación aymara, admitiendo en los hechos que en Bolivia hay varias naciones y no sólo una. La revolución de 1952, destruyó el latifundismo en las tierras altas, acabando con los hacendados coloniales y con los siervos de hacienda, pero, al mismo tiempo, creó un nuevo latifundismo en el oriente al entregar grandes extensiones de tierras a los colonos que hoy son dueños de Santa Cruz y dicen pertenecer a una “nación camba”. Camba es el nombre de los colonos y habitantes de Santa Cruz, en el oriente, en oposición al Kolla o habitante andino[1]. Hace veinte años no se oía hablar de una “nación camba”; en otras palabras, la lógica parece haber sido la siguiente: “¿si los aimaras tienen una nación, por qué nosotros los cambas no tendríamos la nuestra?”. En Santa Cruz están los pozos de petróleo y en Tarija los pozos de gas, que son los recursos más importantes del país. Antes, la “rosca”, viejo nombre de la derecha boliviana, disfrutó de la plata, el estaño y otros minerales y las grandes haciendas. Cuando la mina maravillosa de Potosí agotó sus reservas después de más de cuatro siglos de explotación continua, los Andes ya no cuentan, sólo importan la Amazonía y Tarija para seguir disfrutando de la riqueza y del poder. Esos llamados “indios malditos” fueron importantes como obreros mineros, y ahora ya no los quieren y preferirían que se queden solos con sus lenguas, sus culturas, sus pobrezas y su capital, La Paz, que está a 3,600 metros de altura.

Un acontecimiento político que precipitó el repentino interés de la derecha de Santa Cruz por su autonomía y o división fue una nueva reforma agraria decretada por el gobierno de Evo Morales para expropiar las tierras sin uso de los latifundios en la Amazonía boliviana. Una vez más, se trata de defender sus intereses.

El concepto de autonomía está en el centro del debate político. Se puede tener autonomía dentro de un mismo Estado multinacional, tal como lo establece la nueva constitución boliviana y se puede reclamar autonomía como pretexto para dividir un Estado y crear otro, tal como quieren los cruceños que ya no se sienten bolivianos. Por ese camino, el concepto de autonomía sería sinónimo de división y si así fuera se trata de un contrasentido conceptual. Rubén Costas, el prefecto de Santa Cruz, dijo en la celebración de de la victoria, el domingo 4 de mayo:

“Hoy iniciamos el camino hacia una nueva República, hacia un moderno Estado que en principio se formará con los cuatro departamentos autónomos hasta convertir a Bolivia en el Estado unitario más representativo de toda América Latina…Con el voto se ha consolidado el inicio de la reforma estructural de mayor trascendencia en nuestra patria. Las urnas han dado su veredicto; los emisarios del mal no pudieron imponer su rencor y su odio. Hoy hemos logrado una página gloriosa en la memoria nacional para construir una patria nueva con responsabilidad, con unidad. Debemos felicitarnos por haber reafirmado nuestro compromiso con la democracia”, Citado por el periodista boliviano Alex Contreras en su artículo “Bolivia dividida” (ALAI, América Latina en Movimiento,05-05-2008).

Con el lenguaje de Bush este prefecto cree que Evo Morales y su gobierno son parte del “eje del mal”. Los ángeles del bien serían los rebeldes de Santa Cruz que anuncian una nueva república, guardando para sí el nombre de Bolivia, su Bolivia, y esperando que los pueblos andinos busquen otro nombre o se llamen algo así como Bolivia 2 o Bolivia kolla. Hace tres años, oí en Santa Cruz y en La Paz las primeras versiones sobre una posible división del país: los extremistas cambas decían que Brasil podría anexar Santa Cruz y Argentina recuperaría Tarija. No me parece políticamente serio creer que los gobiernos de Brasil y Argentina estén dispuestos a tal despropósito Tal vez, el objetivo mayor de la derecha boliviana sea sacar a Evo Morales de la presidencia antes que dividir el país. Hay, por su puesto, fracciones de derecha en La Paz, Cochabamba o Sucre que están en el centro del conflicto, del mismo modo que hay un pueblo en la media luna amazónica con firmes lazos de parentesco con los Kollas de las tierras altas. Ya sabemos que las fronteras y los territorios de los países no son definitivas, que se provoca guerras para cambiar los mapas y se asesina presidentes para despejar el camino de quienes se niegan a perder el poder que tienen o de quienes tratan de recuperar el poder que perdieron.

Este es el conflicto profundo que vive Bolivia: de un lado, una derecha -reaccionaria y racista hasta la médula- que quiere seguir disponiendo de la riqueza y del poder sin aceptar que los pueblos indígenas existen y tienen derechos que defender; del otro, un pueblo indígena y no indígena que reclama sus derechos y exige que Bolivia sea también su país. El germen de la división, sembrado desde la invasión española, se expande y multiplica. ¿Qué voluntad de diálogo puede haber si se afirma que los otros son parte del eje del mal? La unidad y el entendimiento dependen del respeto de los otros. En tiempos de graves fracturas sociales el respeto no tiene por donde aparecer.

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[1] Hay una doble lectura sobre la orientación de los brazos de la enorme estatua de Cristo que los católicos pusieron en Santa Cruz: “Collas, no tienen sitio aquí”, y, “Collas, pasen, bienvenidos”. El domingo pasado el arzobispo de la Paz votó por “la autonomía”.

- Rodrigo Montoya Rojas es antropólogo y profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Lima. Perú.

Entrevista al intelectual estadounidense Clifton Ross

Entrevista al intelectual estadounidense Clifton Ross
Latinoamérica siempre ha representado la tierra de lucha y, por eso, de esperanza

Marcelo Colussi
Especial para Argenpress

Clifton Ross es uno de esos estadounidenses que en Latinoamérica no estamos acostumbrados a ver: militante de izquierda, comprometido con las causas populares, sencillo, auténtico. Rehúye al consumismo banal y es un crítico sistemático de la cultura militarista y depredadora de su país. Es poeta, cuentista y cineasta. Igualmente se dedica a la traducción del español al inglés. Ha vivido y trabajado en la Nicaragua de la Revolución Sandinista, durante la década del 80, y en la República Bolivariana de Venezuela. Actualmente es catedrático en Universidad de Berkeley City College, donde trabaja enseñando inglés a población hispanoblante.
Argenpress dialogó con él, en español, por medio de su corresponsal Marcelo Colussi.

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Argenpress: ¿Cuál es la percepción de un ciudadano medio de Estados Unidos (el Homero Simpson que vemos por televisión) respecto a Latinoamérica? ¿Y cuál es la percepción desde una posición de izquierda?

Clifton Ross: Creo que la gran mayoría de los norteamericanos no piensan en Latinoamérica o, cuando piensan en ello, sólo tienen en sus mentes imágenes de sirvientes con ojos negros, pelo negro, piel color de café, gente sumisa que no habla inglés. Eso y nada más. El sector progresista, digamos, revolucionario (y distingo entre los llamados “liberales” y neoliberales por un lado, los que quieren “reformar” el sistema capitalista para hacerlo más “humanista”, o sea, para hacer un “capitalismo con cara humana”, y por el otro lado, nosotros que rechazamos el sistema completo) representa una minoría muy pequeña de la población. Para nosotros, Latinoamérica siempre ha representado la tierra de lucha, de posibilidades y, por eso, de esperanza. Los experimentos, las revoluciones que no hemos logrado hacer en Estados Unidos, vemos que sí han sucedido en Latinoamérica: Cuba, Chile, Nicaragua, y ahora, Venezuela. Además, la tradición de lucha armada, de miles de personas comprometidas a entregar sus vidas por sus convicciones tampoco la hemos visto en los Estados Unidos del siglo XX. Aunque sí tenemos héroes pacifistas, aún militantes como Malcom X, Martin Luther King Jr., Dorothy Day del Movimiento Católico Obrero y otros. O las Panteras Negras, el “Weather Underground” y otros grupos que sí había en los 60 y los 70, como el Ejército de Liberación Negro (Black Liberation Army), y las Células Armadas Clandestinas de los 80. Por supuesto, todos estos grupos existían, pero representaron nada más que a unos cientos, o mejor dicho, a unas docenas de personas, y este movimiento llegó a su apogeo en el Partido de las Panteras Negras en los fin de los años 60, muchos de ellos perseguidos hasta hoy. Entonces nuestra situación es distinta, viviendo adentro del imperio donde no hemos experimentado, hasta los años recientes, el dolor agudo de necesidades como la mayoría en Latinoamérica.

Argenpress: ¿Qué es la izquierda estadounidense? ¿Existe? ¿Qué plantea? Desde fuera del país casi no se conoce nada al respecto. La idea –transmitida hasta el hartazgo por los medios de comunicación– presenta sólo un estereotipado bipartidismo: demócratas y republicanos. ¿Cómo entender propuestas de izquierda en esa sociedad?

Clifton Ross: Es una buena pregunta, una pregunta que también yo tengo: ¿existe una izquierda en los Estados Unidos? Porque sí, efectivamente hay mucha gente de izquierda, pero no estamos organizados todavía en un movimiento. Existimos como personas, pero todavía no como movimiento. Aquí, en el área de la Bahía de San Francisco, hay miles y miles de nosotros. Por ejemplo, el 85% de nosotros votamos en contra de Bush en las últimas (robadas) elecciones. Pero Chomsky tiene razón: una dictadura mantiene control con el terror mientras una “democracia” mantiene control con la propaganda. Eso es. Dado que no estamos organizados en un movimiento, no planteamos nada; no tenemos un plan para el futuro porque, realmente, no podemos imaginar nada más que el mundo en que estamos. De hecho, la mayoría de la izquierda ha “comprado”, o sea, acepta, las premisas filosóficas del sistema capitalista, aún si fuera inconscientemente. Las premisas se presentan como las fronteras más allá de las cual no se puede ir. Por ejemplo, según ese modelo del mundo, vivimos en un mundo de “dog eat dog” o “perro come perro”; si no se aprovecha de uno, otros van aprovecharse de ti. Además, la humanidad es mala (esto viene del “Santo” Agustín), y está caracterizada por el pecado original; por eso no se puede confiar en nadie. Otra premisa es que nadie va a cuidarte si no te cuidas a ti mismo, entonces tienes que ahorrar cosas y dinero para evitar o poder afrontar cualquier problema. Y el sistema inculca el sentimiento de miedo como sentimiento dominante y, por eso, tú nunca te sientes cómodo o seguro y tienes que trabajar y trabajar. La ironía de todo esto es que en el campo de los Estados Unidos, donde estas ideas tienen más aceptación, te vas a encontrar una solidaridad a nivel de comunidad que contradice todos estos dogmas del sistema: la gente no se aprovecha de sus vecinos, al contrario, les ayudan. La gente no es mala sino buena, honesta, culta, digna. Cuidan a sus vecinos. Y saben que, si pierden todo, sus vecinos les ayudarían a establecerse otra vez. Como sucede en el campo entre campesinos en todo el mundo. Por otro lado, en las ciudades, entre los intelectuales, artistas, gente de la contracultura en donde se encuentra más una perspectiva progresista, no se ve esta solidaridad; el sentido de comunidad es débil y los necesitados se encuentran sin recursos y con poca ayuda para resolver sus problemas. Ambos hechos dicen muchísimo de la capacidad humana, casi infinita, de mantener ideas que contradicen la realidad. Entonces, las propuestas de la izquierda tratan de problemas individuales: la guerra, la pobreza, la agroecología y problemas ambientales, la inequidad racial o económica, etc. Todavía no vemos un movimiento socialista de base que desafíe el sistema como totalidad. Sí existen partidos de mil o dos mil, o posiblemente cinco mil personas, que desafían al sistema, pero grupos de cinco mil personas no constituyen todavía un movimiento de base. Y en todo esto soy muy pesimista para el corto plazo: el anticomunismo del país todavía es tan fuerte que aún la mayoría no puede usar la palabra “socialista”. Esa palabra, aún en círculos progresistas, va a causar risa burlona, porque la premisa más importante y peligrosa del sistema es que no hay otra posibilidad, la TINA de Margaret Thatcher que quiere decir “There Is No Alternative” (No hay alternativa). Es por eso que los progresistas en los Estados Unidos trabajan en sus problemitas, tratando de resolver una cosa u otra y no atacar al sistema en su totalidad porque, creo yo, inconscientemente de verdad creen que no hay alternativas a ese sistema.

Sin embargo hay semillas de un movimiento en la tradición anarquista en que se encuentra artistas e intelectuales como Chomsky, Murray Bookchin, Sam Dolgoff y muchos otros y, ahora, muchos de la tendencia “libertarios” como Ron Paul y sus seguidores. Estos, con excepción de Chomsky, no tienen amplia aceptación entre los “izquierdistas” pero en verdad tienen raíces muy profundas en la cultura norteamericana. Hay un libro que leí hace años que se llama “Americano como Anarquista: Reflexiones sobre el radicalismo indígena” de David De León en que muestra que, dado nuestras condiciones (yo diría como país protestante con todo lo que implica eso) que nosotros tenemos un fuerte tendencia hacia el anarquismo pero rechazamos el socialismo por naturaleza. Yo creo que la izquierda norteamericana del futuro como ya se ve en su forma de semilla, va a tener rasgos de ese anarquismo y socialismo libertario, regionalista, feminista y ecologista. Y el gobierno está conciente de esto y ya está preparando atacar este movimiento –y más aún, ya ha encarcelado varios anarquistas jóvenes en Oregon y Washington por “terrorismo” y la ley de seguridad nacional “H.R. 1955: Violent Radicalization and Homegrown Terrorism Prevention Act of 2007” tiene como blanco no los socialistas sino los anarquistas, porque ya saben que los socialistas no representan mucha gente y no constituyen ninguna amenaza al sistema capitalista, pero sí los anarquistas, que representan un sector enorme de la juventud estadounidense (los “punks”, ecologistas, etc.).

Argenpress: Tú conoces muy bien Latinoamérica porque has vivido y trabajado en varios países de la región, y de hecho, sigues ligado a todo ello. ¿Cómo ves su situación en estos momentos? ¿Para dónde va?

Clifton Ross: Mucho más fácil hablar de la “situación en estos momentos” que “para dónde va”. La presencia de Chávez como presidente de Venezuela, actuando con una libertad que los otros presidentes –con sus vínculos y sus lazos, o más bien: cadenas, respecto al capital internacional– sólo pueden imaginar, esto ha cambiado completamente la situación en América Latina. El hecho de lo que esta está pasando en los últimos años con la hegemonía imperial anglo-estadounidense abre posibilidades regionales que no han existido antes. Además, hay un despertar en los pueblos, me parece. La sabiduría, la claridad, el conocimiento subversivo que hasta ahora ha tenido que vivir en clandestinidad, ya puede salir a la luz del día. En la mayoría de los países se puede ya hablar abiertamente del socialismo en las plazas de las ciudades y nadie va a molestarte como antes en los años 70 u 80 bajo el “Plan Cóndor” de Pinochet. Ya, de hecho, hay “socialistas” en el poder en varios países, aunque muchos de estos son “socialistas neoliberales”, o sea: no socialistas ni izquierdistas, o socialistas sólo de nombre. No tengo ni espacio ni competencia para hablar de los países individuales con todas sus contradicciones individuales, pero mirando a América Latina en su conjunto se puede hablar de algunos problemas que van a saltar de la situación continental y mundial. Primero, la unidad latinoamericana va a ser muy difícil de forjar. Por ejemplo, Chávez habla de unidad militar latinoamericana, una alianza como la OTAN. Soy escéptico, no porque no lo quiera o porque piense que sea malo, sino porque los intereses de los países son tan distintos y diversos, especialmente los intereses de los militares, que sería muy difícil unirles en tal alianza. Puede ser, pero los problemas que hay que superar para lograrlo, según algunos analistas, son muchos y grandes. Igual con las alianzas económicas, aunque esto parece un poco menos complicado. Mira al MERCOSUR, nacido en Uruguay y ya, hace poco, Uruguay mismo estaba debatiendo si iba a salir del acuerdo porque quisieron firmar un TLC con los Estados Unidos. Creo que todavía los neoliberales son muy fuertes en la política latinoamericana, pero las crisis que trae el capitalismo internacional llevan también una gran esperanza para América Latina. Los países latinoamericanos tienen que destetar del veneno capitalista que han chupado durante ya casi dos siglos si quieren crecer a su estatura, merecida como países en el mundo. Es claro y obvio, y analistas y académicos han mostrado con números y estadísticas, que el imperialismo y el capitalismo no ayuda al crecimiento nacional sino que lo evita: un país no puede crecer con una postura sumisa al pillaje capitalista, y esto tienen que aprenderlo Tabaré Vásquez y Michel Bachelet. Ya han aprendido esta dura lección Argentina, Venezuela y Bolivia, y la mayoría de sus pueblos.

Argenpress: ¿Cómo valoras el Plan Colombia? ¿Qué perspectivas trae eso a mediano y largo plazo para las relaciones de Washington con la región?

Clifton Ross: De esto no me siento competente para hablar porque no he estudiado en profundidad el Plan. Lo que podría decir es que sí, me parece que el Plan es la manera que los Estados Unidos utiliza para mantener su presencia en la región y con lo cual pretende mantener su hegemonía regional. Es decir: la manifestación moderna de la “Doctrina Monroe”.

Argenpress: Entre las proyecciones a largo plazo que hace el gobierno de Estados Unidos para su política geoestratégica continental, los movimientos indígenas aparecen como “peligrosos”. ¿Por qué es eso?

Clifton Ross: Ay, ¡otra vez los peligrosos “indios”! ¿Y qué peligro representan los llamados “indios”? Primero, no nos permiten olvidar. Esto es lo más importante. No nos permiten olvidar que toda esta riqueza viene de un genocidio, por lo cual todavía no hemos tomado la debida responsabilidad. Nos hacen recordar un genocidio que aún Hitler, o Stalin o Pol Pot no habían contemplado, pero con una crueldad igual al de ellos. Segundo, los movimientos indígenas hablan de independencia; y no sólo hablan, sino que actúan independientemente, como en Bolivia. No se puede controlar ni comprarles, como se puede comprar muchos otros movimientos no-indígenas. No es decir que no se puedan corromper los líderes: mira a Pachakutic. Hace unos meses hice una entrevista con uno de sus fundadores, Napoleón Saltos, y me contó qué pasó con los líderes y cómo cambiaron cuando lograron ganar poder y se mudaron de sus chozas y cabañas, dejando atrás sus mulas y comunidades por apartamentos y carros en la ciudad. Me dijo que se pudo demostrar con claridad la idea de Marx respecto a que las condiciones materiales determinan la conciencia. Pero por eso, justamente, perdieron el apoyo de su base. ¿Y qué pasó con su base? Sigue en las mismas condiciones, con la misma conciencia como antes, con las mismas creencias y valores. Finalmente, es eso también: la conciencia, las creencias y los valores de los indígenas que mantienen en sus rituales y sus vidas del día a día, eso es lo que da miedo a los imperialistas: pensamiento independiente que no conforme al “pensamiento” consumista. Y esto no es romantizar los “buenos indígenas” sino reconocer que por necesidad, en su pobreza, han tenido que acercarse a sus ideas primordiales para sobrevivir todas las fases de la conquista hasta ahora. Y nosotros, como movimiento, para cambiar este mundo tenemos que empezar a escuchar sus voces.

Argenpress: ¿Qué pasa con el empantanamiento de la economía estadounidense? ¿Cómo es procesado eso por la población dentro del país? ¿Y qué escenarios nuevos abre a mediano y largo plazo, tanto para Latinoamérica como para todo el planeta?

Clifton Ross: ¿Cómo es posible que un papel que no representa nada más que la palabra mentirosa de un emperador puede engañar el mundo? Desde 1971, cuando desvincularon el dólar del oro, nada ha respaldado al dólar más que la palabra del presidente de los Estados Unidos. ¿Cuántos dólares están pasando por el mundo? ¿Y cuánto valen? Tienen el valor de la palabra mentirosa de la Casa Blanca. Y el mundo ha comprado las mentiras completamente, por eso la crisis es ya global. Adentro del país se nota que los precios están subiendo y los trabajadores están sufriendo ya tremendamente. El precio de petróleo está a casi 4 dólares el galón; la comida también está subiendo, y muchos ya no pueden comer o tienen que escoger entre comer o comprar el petróleo para ir a trabajar. Y en todo esto, como pasa siempre, los “errores” de los ricos (que realmente, para ellos, no son errores sino saqueos) tienen que pagarlos los pobres. Espero que pronto los países del mundo empiecen a utilizar el Euro para comprar y vender petróleo. Además espero que dejen de prestar dinero a los Estados Unidos (como lo hace Europa, Japón, China y otros países) para financiar sus guerras criminales, porque realmente Estados Unidos no puede hacer la guerra sin la ayuda del mundo. Esto nos deja ver, finalmente, el papel de una “policía del mundo”; pero esto quiere decir que los Estados Unidos sirve a la clase capitalista internacional como policía, y también como ladrón armado. Mantengo que es sumamente importante dejar de apoyar a las empresas, al gobierno estadounidense y a sus lacayos y empezar a crear nuevas instituciones independientes. Incluso, hasta nuevos símbolos de intercambio, o sea, un nuevo dinero internacional. Se presenta esta crisis como una nueva oportunidad en América Latina para ganar su independencia definitiva. El grado en que una economía dada está ligada a la de los Estados Unidos es el grado en que va a sufrir esa economía. Espero que los líderes de los países de Latinoamérica lo entiendan y empiecen a escuchar las propuestas de Fidel Castro y de Hugo Chávez, porque ellos sin dudas sí lo entienden y han desarrollado buenas alternativas.

Argenpress: ¿Qué pasa con las futuras elecciones? ¿Para dónde van las cosas? ¿Habrá fraude nuevamente?

Clifton Ross: ¿De las elecciones? Bueno, nadie puede pronosticar qué pasará, pero sí es casi seguro que habrá fraude otra vez, porque no han hecho nada los políticos para arreglar el sistema, ni los neo-conservadores ni los neo-liberales. Ambos quieren aprovecharse del sistema electoral fraudulento. Nadie, ni Clinton ni Obama, ni mucho menos McCain, propone nada diferente que lo mismo. Todos quieren mantener el sistema en sí. Por un lado, Clinton y Obama tienen posturas neo-liberales y quieren mantener el sistema de los negocios, mientras que McCain me parece seguirá en el camino militarista de los neo-conservadores. Habiendo dicho esto, espero que Obama gane, porque creo que es un poco más susceptible y sensible a la presión del pueblo. Todavía no sabemos su plataforma porque habla en términos abstractos, pero sí ya sabemos lo que propone Clinton (neoliberalismo tradicional) y McCain (neoconservadurismo con un toque de locura). Con Obama podríamos esperar, en el peor de los casos, otro neoliberal. A lo mejor puede llegar a ser un presidente como Hugo Chávez, aunque no lo creo. Pero por supuesto tenemos el derecho a esperarlo, ¿verdad?

¡CONCIENCIA Y COHERENCIA RADICAL!
Nuestras primeras necesidades.
¡VENCEREMOS!

Categorías:Entrevistas

La independencia del Tíbet es un proyecto teocrático, autoritario, racista y peligroso para la paz

La independencia del Tíbet es un proyecto teocrático, autoritario, racista y peligroso para la paz
Jean-Luc Mélenchon

www.jean-luc-melenchon.fr

Traducido por Caty R.

Aquí tienen una nota más sobre la cuestión del Tíbet y China. Muchos otros asuntos reclaman mi atención y se me podría reprochar que a éste le concedo una importancia exclusiva y definitivamente exagerada. Es el momento de recordar que este blog no es el «diario oficial» de Jean-Luc Mélenchon destinado a expresar pretenciosamente mi opinión sobre todos los temas de la actualidad, ni incluso sobre los que de alguna manera me atañen.

Un buen debate es empezar aquí con un asunto que no es secundario. Se trata del orden del mundo, la evolución de la política, el choque de civilizaciones y la manipulación de la opinión pública para incluirla en las lógicas de agresión contra los países, incluso las potencias más pacíficas, que plantean problemas al imperio de los Estados Unidos de América.

Ese es el caso del Tíbet, que tiene la vocación de convertirse en el Kosovo de los chinos en la mente de los estrategas neoconservadores. Este debate es un buen ejemplo. Un caso muy didáctico. Precisamente porque no es simple y no es totalmente blanco ni totalmente negro, hay que reflexionar y buscar el camino entre un revoltijo de hechos y, actualmente, bajo un diluvio de injurias.

Es fascinante observar que cuando aparece una oposición laica poniendo en evidencia el carácter ridículo del entusiasmo por un religioso, inmediatamente se ataca en el terreno personal. Así, si el concejal de Cultura del Ayuntamiento de París se pronuncia contra los aspavientos dedicados al Dalai Lama, no es porque tiene una opinión y no le gustan los gurús oscurantistas, sino porque trabaja en LVMH y esta empresa tiene muchos negocios en China. Naturalmente, este tipo de cuestionamiento personal es radicalmente de dirección única. Por ejemplo, nadie pregunta al Sr. Ribbes, que me insulta regularmente aquí y en los platós de televisión, cómo ha pasado de sus certezas de ex miembro del PCMLF (partido comunista marxista leninista de Francia), es decir, del culto delirante de los maoístas franceses del 68 por la persona de Mao, a su actual culto por el Dalai Lama. Y nadie le pregunta si su compromiso tiene algo que ver con sus funciones en la Universidad Tibetana Europea que subvenciona la UE… Y así sucesivamente.

Después de la emisión de ayer por la noche en France trois, los amigos me han pedido que publique mis argumentos sobre dos puntos: lo que digo con respecto a la confusión de la religión y la política en la causa del Dalai Lama y lo que afirmo sobre el carácter peligroso y destructivo de su reivindicación independentista.
El proyecto político del Dalai Lama es teocrático y autoritario.

En las numerosas reiteraciones de los debates en los que he participado, mis antagonistas esgrimieron el argumento de la existencia de una «Constitución Tibetana» cuya lectura bastaría para demostrar la vocación democrática del proyecto del Dalai Lama. El propio Dalai lo afirma en su discurso fundador ante el congreso de Estados Unidos en 1987: «…los tibetanos en el exilio ejercen plenamente sus derechos democráticos gracias a una Constitución promulgada por mí en 1963…» Hay mucho más de lo que dijo a este respecto. Esta Constitución sería, incluso, «laica». Es lo que declaró frente a mí el representante de la Oficina del Tíbet en París en el plató de Paul Amar, como cualquiera puede verificar revisando en la web la emisión de «Revue et corrigée».

Dicha Constitución, denominada «Carta de los tibetanos en el exilio», se puede consultar en el sitio oficial del gobierno tibetano en el exilio . Esta lectura es imprescindible. Permite hacerse una idea bastante precisa del valor de las declaraciones, con la mano en el corazón, de quienes recitan en los platós de televisión que el Dalai Lama es un perfecto demócrata, laico, y así sucesivamente; y también permite verificar si mi rechazo del carácter teocrático de los objetivos de los independentistas tibetanos es una pura suspicacia sin fundamento por mi parte, falseado por mis propios prejuicios filosóficos y políticos. Y cada uno podrá preguntarse si no es preferible, teniendo en cuenta las lecciones de la historia en la materia después de Afganistán e Irán, rechazar siempre y cualquiera que sea la religión, el embrollo de la política y la religión. La lectura de este documento, como mínimo, permite verificar que los que hablan de Constitución «democrática» y «laica» mienten a sabiendas para manipular a las audiencias y esperan que los crean únicamente con su palabra sin que se compruebe lo que dicen. Por el contrario, yo espero firmemente que todos vayan a comprobar si las citas que señalo son exactas o no.

Artículo 3. Naturaleza de la política tibetana: «El futuro político tibetano debe respetar el principio de la no violencia y se esforzará por ser un Estado libre de su protector y con su política guiada por el Dharma»

Los que protestan contra la introducción de la Sharia, ley religiosa en las constituciones islamistas, ¿no dicen nada cuando se trata del Dharma? ¿O bien la oposición a la introducción de una ley religiosa -cualquiera que sea- en una constitución debe ser una ley universal?

Esta visión religiosa del poder no es una referencia aislada en ese texto «constitucional» que prevé, en particular, que el juramento prestado por los ministros se haga «en nombre de las ‘Tres Joyas’ (Buda, Dharma y Sangha)».
La Carta termina con una «Resolución especial», votada en 1991, de la que el siguiente extracto dice mucho sobre el culto feudal evidente que el Dalai Lama exige a sus rebaños:

«Su santidad el Dalai Lama, jefe supremo del pueblo tibetano, concede los ideales de la democracia al pueblo tibetano, incluso aunque éste no experimentó la necesidad de dichos ideales. Todos los tibetanos, en el Tíbet y en el exilio están, y seguirán estando, profundamente agradecidos a su santidad el Dalai Lama y renuevan el compromiso de asentar nuestra fe y nuestra lealtad en la dirección de su santidad el Dalai Lama, y de rezar fervorosamente para que permanezca siempre entre nosotros como nuestro jefe supremo espiritual y terrenal»

Ese es el carácter «laico» de la Constitución tibetana que afirmaba el representante de la Oficina del Tíbet en París. Ahora veamos en qué consiste la «democracia» tibetana organizada por esa Constitución.

Artículo 36. El poder legislativo: «Todo el poder legislativo y la autoridad residen en la Asamblea tibetana. Las decisiones de ésta requieren la aprobación de su santidad el Dalai Lama para convertirse en leyes»

Han leído bien. Después de una fórmula categórica: «todo el poder para la Asamblea» viene encadenada una continuación de un cinismo absoluto: para que una «decisión» del Parlamento tibetano se convierta en ley, es necesario que su santidad esté de acuerdo. ¿Es éste el ideal democrático y los valores universales que se supone que tenemos que defender cuando defendemos al Dalai Lama y el Tíbet de los monjes?
Y después de eso queda por preguntarse si el ideal democrático que se reclama al protestar contra el actual estatuto del poder en la provincia autónoma del Tíbet recoge una alternativa a la concentración monárquica del poder prevista en esa Constitución.

Artículo 19. El poder ejecutivo: «El poder ejecutivo de la administración tibetana corresponde a su santidad el Dalai Lama y debe ser ejercido por él, bien directamente o a través de los funcionarios que le están subordinados, conforme con las disposiciones de la presente Carta. En particular, su santidad el Dalai Lama, está facultado para ejecutar los siguiente poderes en calidad de jefe de la dirección del pueblo tibetano:

a) Aprobar y promulgar los proyectos de ley y los reglamentos prescritos por la Asamblea tibetana.
b) Promulgar las leyes y resoluciones con fuerza de ley.
c) Conceder los honores y condecoraciones.
d) Convocar, suspender, prorrogar y prolongar la Asamblea tibetana.
e) Expedir los mensajes y directrices de la Asamblea tibetana siempre que sea necesario.
f) Suspender o disolver la Asamblea tibetana.
g) Disolver el kashag (gobierno) o destituir a un kalon (ministro).
h) Decretar la urgencia y convocar reuniones especiales de gran importancia.
j) Autorizar los referéndum en los casos que implican grandes cuestiones pendientes conforme a la presente Carta»

El vocabulario del Dalai Lama es inaceptable
Para asegurarse la simpatía de las opiniones occidentales, el Dalai Lama utiliza un vocabulario que pretende establecer un paralelismo inaceptable con la Shoa. ¿Quién le dirá que en Europa consideramos que la Shoa es un episodio radicalmente singular, en tanto que crimen contra la humanidad, y no podemos aceptar que se disuelva su sentido con usos verbales que acabarían diluyendo su significado, puesto que eso equivaldría a minimizarlo y a relativizar la responsabilidad de los autores ideológicos que lo hicieron posible?

La referencia permanente a los «seis millones de tibetanos», cifra oportunamente redondeada para sugerir el paralelismo; una referencia repugnante a una decisión de las autoridades chinas de «imponer una ‘solución final’» (esta expresión, con las comillas, está en el texto inicial del discurso ante el congreso estadounidense); el uso inaceptable del concepto de «genocidio cultural» que lo aproxima al del «holocausto» que sufrió nuestro pueblo en el siglo pasado; todo eso forma parte de un conjunto que no puede haber aparecido por casualidad. Me revuelvo al ver esas palabras emplazadas de esa manera en los textos de los discursos. Y mi conmoción creció leyendo las notas biográficas dedicadas a la personalidad de su mentor de juventud, Heinrich Harrer, además de la amistad que conservaron hasta su muerte.
El proyecto del Dalai Lama es una independencia racista.

Otra «perla» de las discusiones es la afirmación, con los ojos brillantes de conmiseración hacia la miserable ignorancia de su interlocutor: «pero el Dalai Lama no quiere la independencia, en absoluto, lo que quiere exactamente es la autonomía». Para comprobarlo nos remitimos a su declaración al respecto en el Parlamento de Estrasburgo en 1998. De esta forma ya no nos queda más que decir que lo que está exactamente en el discurso es lo de los «resistentes kosovares» del tipo del célebre «bueno y pacifista» Ibrahim Rugova que se paseaba en su época por los platós de televisión con su aire lastimoso de perro apaleado, su enternecedora bufanda alrededor del cuello, incluso en pleno verano, y ya sabemos cómo ha terminado el asunto. Entonces nos acusan de hacer juicios de intención. Por lo tanto es necesario remitirse a los discursos del Dalai Lama. No sólo a la letra de lo que dicen, sino al espíritu que demuestran.

El texto al que me refiero está en el sitio: Tibet-info.net. Data de 1987. Pero el sitio oficial de los tibetanos ofrece interesantes precisiones para su presentación:
«Traducida por primera vez al francés, la alocución del Dalai Lama en el Congreso de Estados Unidos en Washington el 21 de septiembre de 1987, permanece siempre de actualidad, como lo demuestran los ensayos nucleares en la India y las recientes inundaciones en China. La alocución señala, todavía más que la propuesta de Estrasburgo del 15 de junio de 1988, la voluntad de diálogo y la posición del jefe espiritual y terrenal de los tibetanos».

Por lo tanto, el texto de 1987 «sigue siendo actual», e incluso «todavía más que la declaración de Estrasburgo» de 1996. Ya estamos avisados. Leamos:
«Mientras continúa la ocupación militar del Tíbet por China, el mundo debe tener presente en su mente que, aunque los tibetanos hayan perdido su libertad, desde el punto de vista del derecho internacional el Tíbet sigue siendo actualmente un estado independiente sometido a una ocupación ilegal». «Liberado de la ocupación china, el Tíbet seguiría cumpliendo su papel natural de ‘Estado-tampón’, preservando y favoreciendo la paz en Asia».

Este análisis va mucho más lejos que una simple alusión. La idea fundamental es que el Tíbet, desde el punto de vista legal, es un Estado independiente cualquiera que sea su situación actual.
Es significativo que en este documento, como en todos los demás, el Tíbet que está en cuestión es el que se denomina «Tíbet histórico» que, en total, abarca ¡la cuarta parte del territorio actual de China!

«Mi deseo más ferviente, así como el del pueblo tibetano, es devolver al Tíbet su valioso papel, transformando de nuevo todo el país, es decir, el conjunto de las tres provincias de U-Tsang, Kham y Amdo, en una zona donde reinarían la estabilidad, la paz y la armonía».

La enormidad de esta pretensión territorial y su increíble agresividad nunca se tienen en cuenta en ningún comentario. Más allá de su carácter absolutamente explosivo en el plano geopolítico, incide de la misma forma en el plano humano. Y es el propio Dalai Lama quien la estableció cuando denunció la composición étnica actual de las regiones concernidas.

«En las regiones orientales de nuestro país, el número de chinos supera ampliamente el de tibetanos. Por ejemplo, en la provincia de Amdo donde nací, se cuentan según las estadísticas chinas 25 millones de chinos frente a sólo 750.000 tibetanos. Lo mismo que en el caso de la llamada «Región autónoma del Tíbet», es decir, el Tíbet central y occidental, donde las fuentes gubernamentales chinas confirman que actualmente los chinos son más numerosos que los tibetanos (…) En la actualidad, en el conjunto del territorio tibetano, 7,5 millones de colonos chinos ya han sobrepasado a una población tibetana de 6 millones. En el Tíbet central y occidental, lo que los chinos llaman actualmente «Región autónoma del Tíbet», las fuentes chinas reconocen que los 1,9 millones de tibetanos constituyen en la actualidad una minoría de la población.

Además, estas cifras no tienen en cuenta la ocupación militar estimada entre 300.000 y 500.000 personas, de ellas 250.000 en dicha Región autónoma del Tíbet. Para que los tibetanos puedan sobrevivir como pueblo, es imperativo que cesen las transferencias de población y que los colonos chinos regresen a China».

Creo que esa última línea debe ser leída cuidadosamente. Se trata, ni más ni menos, que una depuración étnica. Esta concepción de la definición de los pueblos no por la igualdad de sus derechos, sino por su etnia, es propia de todos los planteamiento étnicos y el origen de todos los racismos. Pero el Dalai Lama no limita esa definición únicamente al caso del Tíbet; aparece como un alborotador que promueve la guerra en China al incluir en su pretensión étnica otras provincias chinas y otras minorías nacionales en el mismo discurso:

«La política china de transferencia de población no es nueva. Ya ha sido aplicada sistemáticamente en otras regiones. A principios de este siglo, los manchúes formaban una raza distinta, con una cultura y tradiciones propias. En la actualidad, ya no permanecen más que 2 ó 3 millones de manchúes en Manchuria, frente a 75 millones de chinos que se han establecido. En el Turkistán oriental, rebautizado como Sinkiang por los chinos, la población china pasó de 200.000 en 1949 a 7 millones, o sea, más de la mitad de una población total de 13 millones. Tras la colonización china de la Mongolia interior, se cuentan 8,5 millones de chinos en esta región frente a 2,5 millones de mongoles».

Aplicando este razonamiento, ¿el Dalai Lama exige a China y a 91 millones de «colonos chinos» que «vuelvan a su casa»?, es decir, ¿que evacuen Manchuria, Sinkiang y Mongolia? ¿Eso es lo que piden los portadores de banderas tibetanas en las calles de París? ¿Es lo que reclaman Bertrand Delanoe y los demás entusiastas afanosos de este increíble racista religioso? No, por supuesto. Ni siquiera conocen lo que está en los textos. No leen, no se informan. Para ellos, puesto que por definición los chinos son culpables, todos los que se oponen a ellos tienen razón. En nombre de los derechos humanos se encuentran defendiendo la teocracia, el poder absoluto y la limpieza étnica. Y lo peor es que no lo saben. Ninguna lección del pasado afgano, iraní u otros les ha enseñado nada.

Después de eso y para terminar con la referencia del discurso del Dalai Lama en el parlamento de Estrasburgo , en el que renunciaba a la independencia, voy a limitarme a citar el pasaje de dicho discurso que se refiere a este aspecto de la cuestión. Leo que simplemente recupera la constante afirmación de que el Tíbet es un estado independiente, como en toda la exposición. El Dalai Lama recuerda que es la reivindicación «irresistible» del pueblo tibetano. Después declara que acepta la negociación sobre una base que incluya esta pretensión. Lo que no es, en absoluto, una renuncia. Veamos el texto. En primer lugar recuerda la dimensión central del hecho étnico, lo que equivale a decir, por lo tanto, que el problema de los derechos humanos no es una cuestión que afecta a los individuos, sino al pueblo como entidad: «Para que haya progreso en cuanto a la cuestión de los derechos humanos en el Tíbet, es necesario que la cuestión del Tíbet sea tratada como un problema en sí». Después de eso, ¿quién, de buena fe, puede decir que las frases que siguen son una renuncia al carácter étnico e independentista de la posición del Dalai Lama?

Lean:

«Históricamente y según el derecho internacional, el Tíbet es un Estado independiente sometido a la ocupación ilegal china. Sin embargo, durante los últimos diecisiete años, desde que establecimos un contacto directo con las autoridades de Pekín en 1979, he adoptado un enfoque moderado de reconciliación y compromiso. Aunque conseguir la independencia nacional sea el deseo irresistible de los tibetanos, he declarado públicamente en varias ocasiones que aceptaría entrar en negociaciones sobre bases que excluían la independencia. La larga ocupación del Tíbet representa una amenaza cada vez mayor para la existencia misma de la particular identidad tibetana, nacional y cultural. En consecuencia, considero que mi primera responsabilidad es adoptar todas las medidas necesarias para salvar de la destrucción total a mi pueblo y su patrimonio cultural único».

En la misma medida en que yo argumento, pienso que las personas que se interesen por este debate podrán intervenir a su vez para justificar sus opiniones. Naturalmente me siento muy satisfecho cuando me entero de que mis textos rebasan sus fronteras o que mis lectores los hacen circular por sus propias listas. Si no, ¿cómo podría sobrevivir una opinión distinta? La matraca mediática y la homogeneidad blindada, armada con la «buena conciencia» inculcada, no nos deja otros medios de actuación. Pero tenemos este medio.

Original en francés: http://www.jean-luc-melenchon.fr/?p=589&wpcf7=json
Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.

Intervención de Esteban Lazo Hernández (Cuba)

Estamos ante un drama humanitario de incalculables consecuencias

Intervención de Esteban Lazo Hernández, vicepresidente del Consejo de Estado de la República de Cuba en la Cumbre Presidencial Soberanía y Seguridad Alimentaria, Alimentos para la vida, realizada el miércoles 7 de mayo del 2008, en Managua, Nicaragua

Estimado Comandante Daniel Ortega, presidente de Nicaragua.
Distinguidos presidentes y altos representantes:


Los datos son harto elocuentes. En el año 2005, pagábamos para importar una tonelada de arroz 250 dólares; ahora pagamos 1 050 dólares, cuatro veces más. Por una tonelada de trigo pagábamos 132 dólares; ahora pagamos 330 dólares, dos veces y media más. Por una tonelada de maíz pagábamos 82 dólares; ahora pagamos 230 dólares, casi tres veces más. Por una tonelada de leche en polvo pagábamos 2 200 dólares; ahora 4 800 dólares. Es una situación perversa e insostenible.

Esta realidad impacta en los mercados internos de la mayoría de los países de nuestra región y del mundo, afectando directamente a la población, en particular a los más pobres, y llevando a la indigencia a millones de personas. Hay países que hace solo unas décadas se autoabastecían de arroz y maíz. Pero las recetas neoliberales del FMI los llevaron a liberalizar el mercado e importar cereales subsidiados de EE.UU. y Europa, con lo cual fue erradicada la producción nacional. Con el aumento de los precios a los ritmos señalados, un número creciente de personas ya no puede comer estos alimentos básicos. No es sorprendente entonces que acudan a la protesta, que salgan a las calles a buscar cualquier modo de dar de comer a sus hijos.

Como alertara Fidel desde 1996, en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: “El hambre, inseparable compañera de los pobres, es hija de la desigual distribución de las riquezas y de las injusticias de este mundo. Los ricos no conocen el hambre”. “Por luchar contra el hambre y la injusticia han muerto en el mundo millones de personas”.

La crisis alimentaria que hoy nos convoca, es agravada por los altos precios del petróleo y por el impacto sobre ellos de la aventura bélica en Iraq; por el efecto de estos precios en la producción y el transporte de los alimentos; por los cambios climáticos; por el creciente destino de importantes cantidades de granos y cereales de EE.UU. y la Unión Europea para la producción de biocombustibles, y por las prácticas especulativas del gran capital internacional, que apuesta a los inventarios de alimentos a costa del hambre de los pobres.

Pero la esencia de la crisis no radica en estos fenómenos recientes, sino en la desigual e injusta distribución de la riqueza a nivel global y en el insostenible modelo económico neoliberal impuesto con irresponsabilidad y fanatismo en los últimos 20 años.

Los países pobres que dependen de la importación de alimentos, no están en condiciones de resistir el golpe. Sus poblaciones no tienen protección alguna y el mercado, por supuesto, no tiene la capacidad ni el sentido de la responsabilidad de brindársela. No estamos ante un problema de carácter económico, sino ante un drama humanitario de consecuencias incalculables que, incluso, pone en riesgo la Seguridad Nacional de nuestros países.

Adjudicar la crisis a un consumo progresivo de importantes sectores de la población de determinados países en desarrollo con crecimiento económico acelerado, como China y la India, además de ser un planteamiento insuficientemente fundamentado, entraña un mensaje racista y discriminatorio, que ve como un problema que millones de seres humanos tengan acceso, por primera vez, a una alimentación digna y saludable.
El problema, como se expresa en nuestra región, está esencialmente ligado a la situación precaria de los pequeños agricultores y de la población rural de los países subdesarrollados, así como al papel oligopólico de las grandes empresas transnacionales de la industria agroalimentaria.

Estas controlan los precios, las tecnologías, las normas, las certificaciones, los canales de distribución y las fuentes de financiamiento de la producción alimentaria mundial. Controlan también el transporte, la investigación científica, los fondos genéticos, la industria de fertilizantes y los plaguicidas. Sus gobiernos, en Europa, Norteamérica y otras partes, imponen las reglas internacionales con que se comercian los alimentos y las tecnologías e insumos para producirlos.

Los subsidios a la agricultura en los EE.UU. y la Unión Europea no solo encarecen los alimentos que estos venden, sino también imponen un obstáculo fundamental para el acceso a sus mercados de las producciones de los países en desarrollo, lo que incide directamente sobre la situación de la agricultura y de los productores del Sur.

Se trata de un problema estructural del orden económico internacional vigente y no de una crisis coyuntural que pueda resolverse con paliativos o medidas de emergencia. Promesas recientes del Banco Mundial de destinar 500 millones de dólares devaluados para aliviar la emergencia, además de ridículas, parecen una burla.
Para atacar el dilema en su esencia y sus causas, se requiere someter a examen y transformación las reglas escritas y no escritas, las acordadas y las impuestas, que hoy gobiernan el orden económico internacional; y la creación y distribución de riquezas, particularmente en el sector de la producción y distribución de alimentos.
Lo decisivo realmente hoy es plantearse un cambio profundo y estructural del actual orden económico y político internacional, antidemocrático, injusto, excluyente e insostenible. Un orden depredador, responsable de que —como dijera Fidel 12 años atrás— “Las aguas se contaminan, la atmósfera se envenena, la naturaleza se destruye. No es solo la escasez de inversiones, la falta de educación y tecnologías, el crecimiento acelerado de la población; es que el medio ambiente se deteriora y el futuro se compromete cada día más”.

Al mismo tiempo, coincidimos en que la cooperación internacional para enfrentar este momento de crisis, es impostergable. Se requieren medidas de emergencia para aliviar con celeridad la situación de aquellos países donde ya se producen disturbios sociales. Se necesita también lograr un impulso en el mediano plazo para estimular planes de cooperación e intercambio, con inversiones conjuntas que aceleren en nuestra región la producción agrícola y la distribución de alimentos, con un firme compromiso y una fuerte participación del Estado. Cuba está dispuesta a contribuir modestamente en un esfuerzo de esa naturaleza.

El Programa que hoy nos propone el compañero Daniel, en un empeño por aunar el esfuerzo, la voluntad y los recursos de los miembros del ALBA y los países de Centroamérica y el Caribe, merece nuestro respaldo. Presupone el claro entendimiento de que la actual situación alimentaria mundial no es una oportunidad como piensan algunos, sino una crisis muy peligrosa. Entraña un reconocimiento expreso a que nuestro esfuerzo debe dirigirse a defender el derecho a la alimentación para todos y a una vida digna para los millones de familias campesinas hasta hoy expoliadas, no a aprovechar la ocasión para intereses corporativos o mezquinas oportunidades comerciales.

Hemos discutido con amplitud sobre el tema. Ahora lo que corresponde es actuar unidos, con audacia, solidaridad y espíritu práctico.

Si ese es el objetivo común, se puede contar con Cuba.

Concluyo recordando las previsoras palabras expresadas por Fidel en 1996, que todavía resuenan por su actualidad y hondura: “Las campanas que doblan hoy por los que mueren de hambre cada día, doblarán mañana por la humanidad entera si no quiso, no supo o no pudo ser suficientemente sabia para salvarse a sí misma.”

Muchas gracias.

Latinoamérica, ¿el nuevo campo de los mercenarios de Estados Unidos?

La contratista de paramilitares que hizo fortunas en Iraq mira al sur
Latinoamérica, ¿el nuevo campo de los mercenarios de Estados Unidos?

Blackwater, la empresa privada de Estados Unidos que ha hecho fortuna prestando servicios paramilitares en Irak, tiene la vista puesta en Latinoamérica como mercado de futuro, según sostiene el periodista estadounidense Jeremy Scahill, autor de un libro sobre “el ejército mercenario más poderoso del mundo”.

Scahill presentó ayer en España esta historia no autorizada sobre el imparable ascenso de Blackwater desde los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos y sobre su conversión en uno de los poderes fácticos más influyentes del complejo militar-industrial estadounidense.

En declaraciones a EFE, este periodista de 32 años que escribe en el semanario The Nation, comenta que Blackwater consiguió beneficios récord en los últimos dos trimestres, pero que su objetivo es diversificar el negocio para adaptarse a nuevas realidades y que eso pasa por América latina.

“Blackwater podría terminar en América latina”, dice Scahill, quien destaca que el Pentágono instó a la compañía que preside Erik Prince, un ex militar rico y muy conservador, a optar por un plan contra la droga, para México y Colombia, con un presupuesto de 15 mil millones de dólares.

Es a través de estas “empresas privadas” como Washington quiere garantizar su presencia en la región “sin dejar una huella militar”, explica el periodista, quien sostiene que los miles de millones de dólares que Estados Unidos ha invertido en los últimos 15 años en la lucha antidroga en la región han sido para “la lucha contrainsurgente”.

Según el autor de Blackwater. El auge del ejército mercenario más poderoso del mundo, un ejemplo es Colombia, que recibe de Estados Unidos 630 millones de dólares anuales, de los cuales Bogotá destina buena parte a pagar los servicios de empresas de las mismas características que Blackwater, como DynCorp.

“El futuro pasa por el entrenamiento y la preparación de militares latinoamericanos, con el objetivo de tener pequeños equipos paramilitares trabajando para estas compañías en América latina. Veremos un incremento de la presencia de estas empresas que deciden radicarse en la región”, pronostica Scahill.

La lógica es la del negocio y la del mercado libre, la misma que llevó a Blackwater y otras empresas que contratan mercenarios a fijarse en la “mano de obra barata” que ofrecían países como Chile, Honduras, El Salvador, Perú y Bolivia.

Frente a los 10 mil dólares al mes que puede cobrar un mercenario estadounidense o de otro país del Primer Mundo por prestar sus servicios en Irak, los latinoamericanos aceptan el mismo riesgo, ofreciendo la misma preparación, por sueldos de mil dólares.

Se trata de militares que se formaron en las décadas de los ´80 y los ´90, en el marco de las “guerras sucias” instigadas por Washington, y que ya han tenido experiencia en técnicas de contrainsurgencia, tiro de precisión, guerra de comandos, espionaje e interrogatorio.

Cerca de mil chilenos fueron enviados a Irak por gestión de José Miguel Pizarro Ovalle, a quien el autor describe como “un admirador de Pinochet, que trabajó como traductor para el ejército estadounidense antes de convertirse en enlace entre más de 12 gobiernos latinoamericanos y fabricantes de armas de Estados Unidos”.

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