Las fuerzas mágicas versus el reino de Satanás.
Las fuerzas mágicas versus el reino de Satanás.
Ricardo Abud
El compañero presidente, Comandante Hugo Chávez, es un pedagogo contemporáneo, un hombre con una gran sensibilidad social y riqueza espiritual, soñador (utópico, como todos), pero sumamente pragmático.
Es aleccionadora cada intervención pública en la cual hace gala de esa inmensa capacidad pedagogía para explicar lo que concibe como el proyecto de todos los venezolanos, hoy, más allá de nuestras fronteras: el Socialismo como convicción de vida y como un modelo de sociedad extremadamente humanista. Una carga reflexiva de amor hacia un pueblo que, en su mayoría, no unifica el pensamiento con el líder, parece no entenderlo en su totalidad.
Entendemos la concepción de una sociedad socialista en teoría, de manera autodidacta, (estamos aprendiendo a ser más humanos y solidarios), pero no la comprendemos en su aplicación práctica. No asumimos la revolución del espíritu, ni queremos interiorizarla para asumir con responsabilidad los designios de esas fuerzas mágicas que nos han elegido para construir y consolidar un proyecto más que material, humanista, apegado a concepciones universales que abarquen lo más granado del pensamiento. El amor, como fuerza divina, es una de las variantes de esas fuerzas mágicas. Venezuela ha comenzado una tarea fundamental en el cambio de paradigmas. Hoy es, por defecto, espejo del mundo que lucha por su libertad. Hacia adentro, no lo hemos materializado en pensamiento. Sólo conjuramos y validamos una esperanza, pero no la asociamos al todo. Sólo la hemos particularizado de manera efímera, con poco sentido de pertenencia. La falta de compromiso es una limitante.
El compañero Fidel Castro, a través de sus reflexiones, nos está legando las premisas de esas nuevas concepciones que hacia lo espiritual y lo humano han de desarrollarse. A nuestro comandante Chávez le ha tocado la nada fácil tarea de su interpretación, desarrollo y aplicación. Conceptualizando al mundo como un todo, alcanzar la mayor suma de felicidad de TODOS. Hoy somos muy solidarios en al campo cuantitativo, pero cualitativamente no expresamos sentimientos claros del lenguaje indisoluble del nuevo pensamiento y precepto filosófico que queremos adoptar: Humanismo y espiritualidad.
No podemos concebir al mundo, a nuestra sociedad en pleno proceso de conformación, como un modelo que nos permita la acumulación de bienes materiales, ni medir nuestra independencia, libertad y felicidad por lo que hemos acumulado bajo el imperio de Satanás (Capitalismo). Mantenemos una dependencia de cuerpo y alma con el pasado que no nos permite avanzar, estamos ligados hasta la médula a esos valores sembrados en nuestro subconsciente, somos esclavos de nuestra propia ignorancia ancestral.
Hablamos de revolución sin sentirla, sin practicarla, sólo la asociamos a nuestros intereses particulares, aceptamos los logros de la Revolución como si de una deuda se tratara (es una deuda social), con derechos. No difundimos nuestros logros, no los discutimos, sólo convalidamos. Tiene el líder que ilustrarnos en los logros, tiene el líder que hablarnos de las tropas élites que representan nuestros cien compañeros que participarán en las Olimpiadas, nadie, nadie lo magnifica. Es sólo un hecho más.
Sin pensarlo, asumimos esa dosificación insensata de la derecha mediática que no reconoce LOGROS, para ellos Venezuela sigue estática, no ha avanzado, se quedó en el tiempo de la cuarta república. No queremos mirar más allá de nuestros propios intereses, el egoísmo nos inunda de perversidad y nos relega al campo de la intrascendencia. Ellos siguen haciendo su trabajo.
Por otro lado, algunos vemos con preocupación que no se canaliza la sensatez, la trascendencia, el amor, la espiritualidad y el humanismo. No termina de despertar del letargo que mediaticamente nos imponen aquellos que han querido vender nuestra Patria y que no descansan en su planes por desvanecer los designios de esas fuerzas mágicas, estamos inmersos en una lucha entre el bien y el mal.
Debemos hacer consciencia, nuestra Revolución es necesario interiorizarla, y entender lo que en ella va implícito, nos jugamos el futuro de la humanidad, a riesgo de que me llamen demente, fanático. Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, entre otros países, representamos el eje del bien y Venezuela, por designio, el motor en la construcción y consolidación del socialismo humanista y espiritual que ha de garantizarnos la paz y el desarrollo armónico y en equilibrio RACIONAL de nuestras vidas.
NO HAY NADA MÁS EXCLUYENTE QUE SER POBRE.
Patria, Socialismo o Muerte…
Venceremos.
http://chamosaurio.com/
http://www.chamosaurio.org/
Chamosaurio@gmail.com
Ricardo@chamosaurio.org


