Medicina Integral Comunitaria al servicio de los más necesitados


Medicina Integral Comunitaria al servicio de los más necesitados
Blanca Sevilla

May. ABN.- “Para defender a la patria no solamente se necesita un fusil, porque el enemigo no sólo está en el extranjero, sino que lo tenemos aquí y son las carencias y necesidades de nuestra gente”.


Esta aseveración la hizo Francisco Colina, un joven de 23 años que soñaba con ser militar y luego, a causa de un accidente, decidió estudiar Medicina Integral Comunitaria para trabajar al servicio de los más necesitados.

Con dos años y medio cursando estudios, Francisco refirió cómo se ha sensibilizado con la problemática que encuentra a diario en las visitas domiciliarias que realiza y los pacientes que recibe en el consultorio de Barrio Adentro, ubicado en el sector El Trigo de Los Teques.

“Nunca en mi vida había pensado estudiar medicina, porque quería entrar a la milicia, pero tuve un accidente y no pude. Después una tía me dijo que estaban abriendo el proceso de inscripción y mi novia, que tenía cuatro años presentando para ingresar en medicina de la Universidad Central de Venezuela, me motivó. Me vine desde Maracay para Los Teques a estudiar medicina y hoy no concibo hacer otra cosa, ahora la medicina para mí es algo sagrado”, relató el joven.

Francisco manifestó que su experiencia con la comunidad ha sido muy positiva: “Aquí nos atienden muy bien. Yo vivo aquí mismo en El Trigo y los vecinos ya me dicen doctor, yo tengo que decirles que soy estudiante. Ellos están muy orgullosos de que un estudiante de medicina sea de la zona, eso me hace sentir muy bien”.

“Muchas veces me ha tocado pelear con la gente que habla mal del programa y no lo conocen, yo los invito para que conozcan los sacrificios que hacemos y el compromiso que tenemos con nuestra carrera. Creo que no hay otra experiencia similar en el mundo, porque aquí tu tienes en las manos la vida de las personas, su salud, y eso es muy delicado”, dijo.

Sin tiempo para compartir pero enamorados de la carrera

De lunes a viernes, Francisco llega a las 08:00 de la mañana al consultorio de Barrio Adentro de El Trigo. Allí permanece hasta las 12:00 del mediodía. Apenas si logra almorzar.

A la 01:00 de la tarde comienza la clase docente en el núcleo 21, ubicado en la Clínica Municipal de El Paso, en la capital mirandina. A las 05:00 sale de clases y regresa a su casa a ducharse, cenar y continuar con los estudios.

Una vez a la semana tiene guardia en el Centro de Diagnóstico Integral, ubicado en la sede de la Corporación de Salud del estado Miranda. Los fines de semana también son para estudiar.

“En cada visita, detectamos las necesidades de cada grupo familiar. Cada historia, cada carencia te va ablandando el alma. Tratas de resolver algunos problemas, pero muchos escapan de nuestras manos y en otros, no nos alcanza el tiempo”, compartió Francisco con una sonrisa cargada de tristeza.

En cada sector visitado ellos recopilan información sobre las necesidades sentidas de sus habitantes: Identifican casos para la Misión Milagro, los cuales son citados al consultorio, desde donde son remitidos para su intervención.

“Tienen que conocer esto, al tener contacto con las personas y conocer sus carencias sientes que el alma se te ablanda. Yo fui criado con un carácter fuerte, pero conocer la necesidad de las personas me ha ayudado a crecer. Yo quería ser militar para servir a la patria, aquí comprendí que para defender a la patria no solamente se necesita un fusil. Qué haces con defender a la patria del enemigo extranjero cuando tienes al enemigo aquí dentro, y son las necesidades y carencias de la gente”, reflexionó Francisco con una voz firme, convencido de que está en el camino correcto.

El joven narró que sus estudios han incidido tanto en su vida que hasta su personalidad cambió: “Antes era muy cerrado, pero ahora soy más social. Aquí no tienes chance de deprimirte, esta carrera te completa bastante y te llenas de ira cuando alguien te ataca sin saber de qué se trata, te vuelves celoso de tu carrera y profesión”.

“No entiendo cómo personas que dicen ser médicos son tan inflexibles e inhumanos, si no tienes dinero no te ingresan a una clínica, por todo te cobran así no tengas recursos, eso no es ser médico”, aseveró Francisco de forma contundente.

El novel galeno comentó que una de las prioridades de los Médicos Integrales Comunitarios es erradicar el pensamiento mercantilista: “En la medida que tu entregues, en esa misma medida recibes, esa es la Ley Divina. Desde que llegué a Los Teques no tengo necesidades, uno me brinda una empanada, otro me trae un dulce, estoy muy agradecido por eso”.

En Miranda la Medicina Comunitaria está creciendo

En menos de tres años, el Programa de Formación en Medicina Integral Comunitaria se ha fortalecido en el estado Miranda.

Actualmente cursan estudios mil 402 personas, distribuidas en 83 núcleos, conformados por 57 aulas y 43 áreas de salud integral, las cuales funcionan en los CDI de la entidad.

Según la vocera del Consejo Académico Bolivariano Estadal de Salud del estado Miranda (Cabes Miranda), Zulay Campos, el número de aulas no se compagina con la cantidad de estudiantes, por lo que se iniciaron proyectos para la construcción de aulas docentes en cada CDI.

En marzo de 2008, el presidente de la República, Hugo Chávez Frías, aprobó un crédito adicional por 170 millones de bolívares fuertes para el Programa de Medicina Integral Comunitaria.

En esa oportunidad, el Jefe de Estado informó que el Gobierno Nacional seguirá construyendo aulas para la formación en Medicina Integral Comunitaria y para ello aprobó el crédito con cargo al presupuesto del Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior como aporte inicial.

Actualmente el MES dispone de 855 salones de clase, de los cuales 353 serán reparados. Además, se construirán 654 aulas nuevas.

Asimismo, Chávez anunció que la beca para cada estudiante fue aumentada de 250 a 500 bolívares fuertes.

Al servicio de las comunidades

Junto con Francisco trabaja Wilmer Montilla, quien a sus 30 años abandonó su trabajo como mecánico automotriz para convertirse en médico comunitario.

Así como él, otros nueve estudiantes realizan sus prácticas comunitarias en las inmediaciones de la zona donde residen.

“El objetivo de esta carrera es incorporar a los alumnos al servicio de la comunidad. Que los médicos cubanos puedan dejar los módulos de Barrio Adentro en nuestras manos y que la gente sienta confianza en nosotros. Eso no se logra de un día para otro, pero estamos demostrando que si tenemos la capacidad y la habilidad para lograrlo”, expresó Wilmer.

Montilla secundó las palabras de Francisco al referir que el Programa de Formación en Medicina Integral Comunitaria está sentando precedentes en cuanto a la prestación de servicios de salud en todo el país.

“Cada día ponemos en práctica lo que vemos en clase. Tenemos una gran ventaja en comparación con los estudiantes de otras universidades y es que desde el inicio de nuestra carrera estamos haciendo prácticas, lo que nos fortalece para el momento de atender a un paciente de manera integral”, explicó.

Francisco interrumpió a Wilmer y completó: “El que estudie esta carrera debe estar claro de que va a trabajar con la gente de a pie, de los barrios, y que son muchas las necesidades de nuestro pueblo y muchas las historias que conocer. Nosotros, además de médicos, debemos ser confesores, amigos, consejeros, porque la gente siempre espera algo mas de ti y debemos darle a las comunidades el apoyo que necesitan”.

Del trabajo de los dos jóvenes estudiantes dan fe los usuarios del módulo Barrio Adentro, en El Trigo: “Me parece excelente el servicio que prestan. Atienden con vocación de servicio, dedicación y cordialidad. Yo me controlo el azúcar, la tensión y me dan las medicinas. Esto es muy positivo, porque antes la medicina estaba como abandonada y ahora hay asistencia médica y, a través de ella, muchos beneficios para la población”, sostuvo Juan Romero.

Además, María Toro, destacó su experiencia grata de ser atendida por los muchachos de Barrio Adentro: Aquí te tratan muy bien y esa es la llave que abre todas las puertas”.

En el consultorio, ubicado en las Residencias Trigo Dorado, en el centro de Los Teques, Wilmer, Francisco y su tutor docente, el médico cubano Carlos Rodríguez, reciben día a día a pacientes y familiares, concientes de que el compromiso con las comunidades nunca se acaba.

“Aquí atendemos a todos por igual, sin distingo de credo, ideología política o raza, hasta aquellos que nos critican y señalan por estar en el Programa. de Medicina Integral Comunitaria, como lo dice el Presidente (Hugo) Chávez, es la pasión, y nosotros somos unos apasionados al servicio de las comunidades”, concluyó Francisco.

 

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