La crisis económica dividió los países de Europa Oriental



La crisis económica dividió los países de Europa Oriental en los “avanzados” y los “atrasados” en modernización. El semanario “Expert” considera que Rusia puede beneficiarse de esta división. La crisis golpeó muy sensiblemente por toda la Unión Europea, amenazándole con desestabilización social incluso en los países aventurados.


Hungría, Rumania y los países del Báltico son objeto de la mayor presión. Los países de Europa Oriental se desarrollaban con demasiada rapidez, su integración a la economía de la UE se hacía con mucha presura y no siempre con suficiente reflexión, al paso que los egresos de los ciudadanos y gobiernos se adelantaban a sus ingresos.

El rápido crecimiento de la parte de Europa Oriental en el comercio mundial permaneciendo prácticamente estagnado su PIB, iba acompañado del aumento de su dependencia del comercio dentro de la Unión. Por término medio, el 50 % de todo el comercio exterior de los países de Europa Oriental correspondía a las operaciones comerciales con los viejos miembros de la UE. En los países bálticos este índice pasa del 70 %. ¡En Hungría asciende al 80 %! Además, una parte considerable del comercio exterior tenía que ver con las operaciones entre diversas subsidiarias de consorcios europeos. Otro punto álgido es el sector bancario. La supeditación casi absoluta a los bancos extranjeros lo vuelve muy vulnerable: los países desarrollados se preocupan en primer lugar de sí mismos y de sus bancos y tan solo en segundo lugar de los euroorientales.

Un problema de veras grave es infinidad de créditos concedidos en el período de crecimiento. Una parte considerable de estos créditos se otorgó en divisas extranjeras, especialmente en euros. La posible depreciación de las monedas nacionales (en Estonia y Letonia, por ejemplo, ellas están “atadas” al euro) significaría un servicio más caro de créditos y aumentaría la cantidad de casos de quiebra entre los incapaces de servir su deuda.

Quien puede beneficiarse más de las consecuencias de la crisis en Europa Oriental, señala el semanario, es Rusia. Hay dos razones al respecto. Primero, Rusia es un país pingüe en recursos y cabe decir que la demanda y los precios de éstos irán en aumento. Segundo, Rusia, a diferencia de Ucrania y de los países del Báltico, ha ahorrado bastante en los últimos años. Durante el crecimiento económico vivía con arreglo a sus medios. Cuando se dice que en los últimos meses las reservas en oro y divisas se han reducido un tercio, vale la pena subrayar: se han reducido apenas en un tercio. En otras palabras, Rusia ha acumulado tres veces más dinero de lo que necesita para estabilizar su economía. Ahora la mayoría de las compañías operantes en Rusia ven ya luz al final del túnel y suponen que para fines de año la situación comience a normalizarse.

Hace muy poco los países de Europa Occidental veían con escepticismo las inversiones rusas, considerándolas indeseables para su economía. Ha pasado un año y medio y compañías alemanas buscan febrilmente inversores extranjeros. El dinero que antes era considerado “peligroso” se convierte en casi el único salvavidas. Por cierto que Rusia no podrá “desbancar” a los países euroorientales del lugar que ocupan en los negocios eurooccidentales. Los países de Europa Oriental están mucho más estrechamente integrados a la economía paneuropea: aquí no hay barreras aduaneras, los sistemas bancarios están pegados más fuertemente a la economía de los países de Europa Oeste. Pero, a Rusia se le dará cada vez más preferencia como mercado promisorio y lugar de inversiones, resume el semanario “Expert”.

COMENTARIO AL ARTÍCULO DEL DÍA
El profesor Evgueni Yasin, director de la Escuela Superior de Economía, no niega la posibilidad de obtener determinadas ventajas de la crisis mundial. Es más, ve una perspectiva de aumento de las inversiones no solo en las ramas de materias primas.

La línea que existía en vísperas de la crisis a invertir capitales europeos en los países de Europa Oriental, pues así era más barato, queda parada porque se ha agudizado el problema de plazas de trabajo en los propios países fuentes de inversiones. En todas partes las compañías tropiezan con graves dificultades. Lo específico consiste en que, por ejemplo, en nuestro país empresas competitivas con buenos índices y buen futuro, existen en todos los ámbitos. Y también hay empresas que hace falta clausurar y también en todas las ramas. A mi juicio, hoy son los más promisorios los mercados y las empresas en donde hay competencia y es menor la intromisión del Estado. Nuestro análisis pone en evidencia que una de las ramas más prospectivas de Rusia, comparando los índices mundiales de rendimiento y otros, es la siderurgia. También vale la pena mencionar el comercio minorista, las industrias alimentaria y láctea. Durante la crisis estas ramas pueden tener importancia estratégica para nosotros.

 

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