La ultraderecha orquesta plan militarista y mediático contra Venezuela


La ultraderecha orquesta plan militarista y mediático contra Venezuela
Por: Chevige González Marcó

Bases militares estadounidenses en Colombia, informes manipulados sobre cifras de narcotráfico en Venezuela, videos amañados contra el gobierno ecuatoriano, elementos que forman parte de una campaña que adelantan sectores de ultraderecha, belicistas y la dictadura mediática.


Este 22 de julio, quedó nuevamente demostrado en la Organización de Estados Americanos, la determinación del gobierno y del pueblo venezolano de no dejarse amedrentar por la reciente campaña de focos de agresión mediática y militar que se han desatado contra la Revolución Bolivariana.

En su intervención, el Embajador venezolano Roy Chaderton-Matos, dejó al descubierto, que la espúrea decisión del régimen dictatorial de Honduras de “expulsar” de Tegucigalpa a la delegación diplomática de Caracas, era otro elemento de la reciente intensificación de las agresiones de la ultraderecha contra Venezuela.

La cercana concreción de acuerdos entre Bogotá y Washington para instalar cinco nuevas bases militares estadounidenses en Colombia, es otro de los compases que ejecuta la orquesta reaccionaria. Entre líneas lo afirmó el Embajador venezolano ante la OEA: “es propio de enajenados de ultraderecha artillar bases complacientes en encrucijadas territoriales estratégicas para que belicistas embriagados y envalentonados con el aroma de pólvora ajena pretendan encender en llamas la pradera, sin contar con que el viento puede devolverse y pasando por alto que sus propios espacios pueden ser no sólo combustibles sino también comburentes”.

Es evidente que las nuevas bases militares estadounidenses en Colombia implican un serio riesgo para la región. La diplomacia colombiana argumenta razones de “autoderminación” para entregar parte de su soberanía a la primera potencia militar del mundo, es paradójico, pero es así. El canciller neogranadino, Jaime Bermúdez afirma que la instalación de fuerzas estadounidenses no serán utilizadas para salir fuera de las fronteras de la jurisdicción colombiana. ¿Cómo creerles si la diplomacia colombiana también defiende a capa y espada la validez de su agresión militar contra territorio ecuatoriano el pasado 1 de Marzo de 2008? ¿Cómo creerles si el hasta hace poco Ministro de Defensa y presidenciable de la derecha colombiana, Juan Manuel Santos, afirmó que no dudarían en volver a saltar sus propias fronteras para cumplir con sus cometidos?.

Es por ello que Chaderton-Matos denuncia: “la tentación de desempolvar viejas hipótesis de expansión transfronteriza alentados en su fantasía por el acompañamiento de un musculoso hermano adoptivo y aprovechando deslealtades en el vecindario geográfico familiar”. Todos sabemos a qué actores de la orquesta se refiere. El elemento del enclave militar estadounidense, tampoco está desligado del reciente video-montaje practicado contra el gobierno del Presidente Rafael Correa. Atacan a fuego abierto.

Por supuesto que la nueva ofensiva viene acompañada de una dictadura mediática que pretende imponer matrices de opinión y como dice el embajador Chaderton servir de “focos de distracción en diversos lugares de nuestro continente, pero procurando hacer de Washington una meca donde los desestabilizadores pueden encontrar oídos nativos amistosos en diversos círculos radicales de poder”.

La ultraderecha mediática arma sus compases para forzar sincronizadamente la construcción de un estereotipo que asocie a Venezuela con la delincuencia y el narcotráfico, como afirma Chaderton-Matos esa campaña tiene “su origen en los territorios de la mayor producción y del mayor consumo de droga en el mundo”.

No olvidemos que la excusa para las bases estadounidenses en territorio neogranadino es la lucha contra el narcotráfico, un proceso en el que se han invertido miles de millones de dólares mediante el llamado Plan Colombia, y que según admiten Washington y Bogotá, no han logrado reducir para nada el tráfico de drogas desde Colombia y obviamente tampoco ha ayudado para nada a disminuir el consumo de narcóticos en Estados Unidos.

¿Qué persiguen los promotores de la intensificación de la campaña política, militarista y mediática contra Venezuela y los otros países comprometidos con un nuevo proyecto de justicia social en la región? Dice el embajador venezolano: “La obsesión santurrona de certificar y des-certificar países y Gobiernos al gusto y conveniencia de quienes tienen una viga bíblica en sus ojos, persigue crear condiciones progresivas para tomar por asalto a las democracias que han tenido el atrevimiento de optar por la disidencia y la independencia. Lo paradójico es que para quienes pretenden provocar incendios, saldrían más baratas la paz y la cooperación que la guerra y la desestabilización, con la ventaja de que no se quemarían”.

Así como en Honduras, el plan de la ultraderecha golpista menospreció la voluntad de un pueblo, que desafía la represión y los toques de queda y escala las barreras más empinadas del terrorismo mediático y la censura, a nivel continental los reaccionarios parecen descartar que los verdaderos protagonistas de la nueva gesta, cambio de época, que vive nuestra región, son los pueblos que se niegan a vivir sin dignidad

 

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