Evelyn asegura que será mejor abogada que la Ibáñez


Evelyn de Rosales asegura que será mejor abogada que la Ibáñez
Por: Miguel A. Jaimes

En un país inundado de machismo me queda duro como hombre hablar de la Sra. Eveling de Rosales, muchos me dirán que si estoy desentonado con lo que escribo, y no, no es eso, es que es una locura nombrar a esta “Dama”.

Después de la compra de su título en la Universidad Rafael Belloso Chacin (URBE), esta dama siente que se apoltrona en tremendo cargo.
Aun, cuando todo mi querido Maracaibo comenta que lo más difícil para graduarse en ese sitio, es poder encontrar puesto para estacionarse.
Pues bien, al mejor estilo de los hacendados de su tierra, combinado con mafiosos soberbios, la nueva seudo abogada cree que anda por las nubes, por lo más alto y por donde solo puede caminar ella.
A podido adoptar cada una de las imprecisiones de su exiliado esposo, -Manuel Rosales- más aun, cuando combina disimuladamente los Scott. Su mal tino no le permite dejar a un lado su ordinario vocabulario. Cada imprecisión es dilatada de la manera más natural.

¡Estoy muy preocupada por mi Goajira! A lo cual uno de sus asistontos interviene: ¡alcaldesa, tranquila ya se está secando el agua! No chico -responde ella- es la guajirita que no vino a plancharme hoy, ni a sacar la basura, no ves que para eso es que sirven.

Cuando su honorable señor esposo preparaba la huida en su avioneta, puesta a nombre de uno de sus testaferros, ella declaro: ¡Mi esposo se va del país, no sabemos si a Lima o Perú.

El día de la juramentación como alcaldesa le dijo a uno de sus acólitos ¡tráiganme a los escoltas! Este pregunto: ¿Cuáles, los policías de la Alcaldía? A lo que desenfrenada contesto: ¡no chico a la poliguayu, a los sicarios vale, a los matones!

Y también tráeme todos los jugueticos que tenia Manuelito, carros blindados, ametralladoras y mucho sicario, cuidado no te equivoquéis.

Mira que de aquí voy a presidir la asociación de alcaldes opositores, ya verá la oposición para qué es que soy buena yo.

Así anda la gran abogada Eveling, quien no comprende nada de leyes, pues estudio fue con la constitución del sesenta y uno.

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